Argentina

RUFO, la cláusula que ceba el temor a otro impago de la deuda argentina

Empresas y Gobierno temen el efecto de la crisis argentina en los 145.000 millones invertidos en la región

RUFO podría ser un nombre propio, pero no lo es. Son las siglas de Rights Upon Future Offers (derechos sobre futuras ofertas), una cláusula que Argentina incluyó en los canjes de deuda de 2005 y 2010 y que ha cebado el temor a un nuevo impago del país suramericano este mismo mes. La cláusula RUFO, de forma resumida, estipula que si Argentina decide pagar a tenedores de deuda disconformes más dinero del que pactó en la reestructuración de deuda entre 2005 y 2010, aquellos que aceptaron "quitas" de hasta el 75% de lo invertido podrían reclamar las mismas cantidades.

Fondos buitre de EE UU (Aurelius Capital Management y NHL, entre ellos), con el apoyo de un juez federal reclaman a Argentina el pago de 1.500 millones de dólares (1.115 millones de euros).Los fondos no aceptaron la quita de 2010 y reclaman todo lo invertido. Argentina se niega. El Gobierno de Cristina Kirchner sostiene que si acepta la reclamación, el resto de acreedores, acogiéndose a RUFO, podrían reclamar cantidades de hasta 134.000 millones de dólares: 14.000 millones de los inversores (6%) que no aceptaron el canje a la baja de hace cuatro años y otros 120.000 para compensar al 94% que sí lo aceptó.

Las negociaciones, iniciadas en 2012, cuando el juez federal de EEUU Thomas Griesa dio la razón a los fondos, no han prosperado y el plazo para que Argentina cumpla y pague acaba el 31 de este mes. Los 1.500 millones no parecen mucho dinero. Argentina, con 42 millones de habitantes, tiene una deuda pública de 176.423 millones (47% del PIB).

Cuestión "técnica"

Dejar de pagar 1.500 millones no tendría por qué afectar al país. Sería un impago "técnico". Sin embargo, otros economistas advierten de que el impago tendría consecuencias inmediatas en la imagen del país, provocaría la retirada de los inversores y pondría en un brete sus cuentas, cuarteadas y marcadas por una inflación que supera el 20%.

La opiniòn más extendida sostiene que si Argentina cae en default (impago) técnico, sufrirá una crisis porque subirán los tipos de interés y tendrá problemas para conseguir divisas e inversiones. No obstante, voces autorizadas como la del presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), Alejandro Vanoli, relativiza el impacto de un incumplimiento de pagos. Vanoli sostiene que "hay vida después del 30 de julio", cuando vence el período de gracia que tiene el Gobierno para pagar los intereses de los bonos.

Todo ello sin tener en cuenta la famosa cláusula RUFO, la que está en el centro de toda la presión. Los recovecos legales son analizados milímétricamente. La cláusula, sostienen los partidarios de ignorar la presión de los fondos buitre, prevé compensaciones añadidas si Argentina decidiera de forma "voluntaria" pagar más a parte de los acreedores. Pero si pagara más por decisión judicial, la voluntariedad estaría descartada y la cláusula desactivada. Quedaría sin espoleta.

Orden "incumplible"

Mientras, el debate se enciende en Argentina. El último en hablar ha sido el ministro de Economía, Axel Kicillof, que ha manifestado que el fallo del juez Griesa sobre los impagos de los bonos argentinos "es incumplible".

Para España, una vez cerrado el pleito con el Gobierno Kirchner por la expropiación de YPF, una crisis en Argentina representaría una mala noticia, pero no un drama. La inversión española en Argentina, donde están presentes, además del BBVA, empresas como Mapfre, Endesa, Telefónica, Indra. OHL, Codere o ACS, no es la más significativa en la región.

No obstante, la inestabilidad sí podría afectar a los intereses españoles en el área si se extendiera a otros países como Brasil, que es muy importante para las empresas españolas cotizadas, para las que llega a representar hasta un tercio de los beneficios.

Segundo inversor

España, a pesar del descenso de los flujos inversores a causa de la crisis, se ha mantenido como el segundo inversor en América Latina. Según los datos publicados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), entre 2007 y 2012 el 9 % de los flujos recibidos por América Latina procedía de España, sólo por detrás de Estados Unidos, que representaba un 22% sobre el total.

Según el Banco de España, América Latina representa una cuota importante de la inversión en el exterior, con cerca de 145.000 millones de euros. En 2012 América Latina suponía el 27% del total del stock de inversión directa española en el exterior, frente al 45 % que representaba la UE.

A lo largo de los años, la inversión española se ha movido por el área. Entre 2002 y 2008, los países que más inversión recibieron fueron Brasil y México, seguidos de Argentina y Chile. Desde 2009, el patrón geográfico de inversión española en América Latina ha cambiado. Ha ganado peso Brasil y Perú y, aunque se ha mantenido en el tercer puesto, ha retrocedido la inversión en Argentina. Venezuela, Argentina, Bolivia y Ecuador son los países que despiertan más dudas entre los potenciales inversores españoles.

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