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SECTOR ELËCTRICO

La subida de la luz revela las trampas del sistema que fija los precios

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El sistema eléctrico es complejo. Tanto, que un chascarrillo muy conocido en el sector sostiene que si alguien te explica cómo funciona y lo entiendes, es que no te lo ha explicado bien. Pero hay cosas que ninguna complejidad justifica. Por ejemplo: que suba la luz cuando ni sube la materia prima (el precio del kilowatio) ni, en contra de lo que es habitual, interviene el Gobierno en la parte de la factura que depende de él (los llamados peajes de acceso).

El hecho, sin justificación aparente, sucedió el martes. Ese día se celebró la subasta trimestral de energía (la número 24) en la que las empresas comercializadoras fijan los precios que aplicaran al kilowatio en el trimestre siguiente.

El resultado fue un aumento de precio de la electricidad para el último trimestre del año del 7,6%, que se traduce en una subida del recibo de la luz de los hogares del 3,1%. Todo, a pesar de que los precios del kilowatio no habían variado prácticamente respecto al trimestre anterior (entre 47,58 euros y 57 euros, según se trate de horas de menor o mayor consumo) y a pesar de que Industria decidió no incrementar la parte regulada del recibo (peajes) que ya había subido mucho en agosto.

Una explicación

Por supuesto, existe una explicación. La fundamental es que, además de los precios y de las decisiones del Gobierno, en el sistema de subastas y tarifas (pactado entre la Administración y las empresas hace seis años) intervienen más factores. Entre ellos figuran mecanismos de estabilidad de precios y contabilidad de sobrecostes que tienen un fin: asegurar a las empresas que no se van a ver forzadas a vender electricidad a particulares y pequeñas empresas (los acogidos a la tarifa regulada) a un precio más barato que el de mercado. 

Se trata de los sobrecostes (apuntamientos y servicios de ajuste) que se calculan en cada periodo y se comparan con el mismo trimestre del año anterior. Son costes adicionales que tratan de compensar las oscilaciones de precios entre horas y que tienen en cuenta cuestiones como el pago por capacidad a las empresas (por mantener abiertas las centrales) o las subvenciones al carbón.

Esos sobrecostes que algunos expertos califican de simple "subvención a las eléctricas", entre ellos los de la Plataforma por un Nuevo modelo Energético, determinaron que una subasta como la celebrada el martes, que se presentaba plana en términos de precios, acabara por encarecer el recibo de la luz por cuarta vez en lo que va de año.

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Ruido y nueces

En torno a la subasta trimestral (denominada Cesur, Contratos de Energía para el Suministro de Último Recurso) ha habido siempre mucho ruido. Y pocas nueces. En junio de 2011, el Consejo de la CNE, apoyada por el Gobierno, decidió “abrir un expediente informativo interno” ante su preocupación por “la evolución observada de los precios en el mercado diario de la electricidad”.

En septiembre del mismo año, el Consejo insistió con un nuevo expediente para "analizar el comportamiento de las transacciones realizadas" en  los días previos a la celebración de las subastas. No hubo resultados. Tras examinar dos de las subastas (del tercer y cuarto trimestre de 2011), la CNE concluyó que todo era correcto. Y, sin embargo, era y sigue siendo cierto que habitualmente, los precios de la materia prima (el kilowatio) se disparan antes de la subasta.

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