VIOLENCIA SEXUAL

La mujer que denunció a Suárez por violencia sexual sigue buscando reparación tras el archivo de la causa

Imagen del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez González.

Ariadna (nombre ficticio) tan sólo pedía una cosa: reparación. El pasado mes de diciembre denunció pública y formalmente al expresidente Adolfo Suárez por la violencia sexual que habría ejercido sobre ella siendo todavía menor. No esperaba un reproche penal, pero sí reconocimiento tras cuatro décadas cargando sola con el peso del silencio. Este viernes, la justicia anunció el archivo de la denuncia y casi en paralelo la serie que ensalza la figura del líder político, Anatomía de un instante, se estrenará en la televisión pública. Son, para la víctima, dos expresiones de la ausencia de reparación que tanto necesitaba.

En la resolución judicial, a la que ha podido acceder infoLibre, la justicia se apoya en la prescripción penal como causa de extinción de la responsabilidad. Un elemento al que se suma el fallecimiento del presunto autor de los hechos narrados. En suma, el dictamen acuerda el "archivo del presente procedimiento por muerte del reo y prescripción del delito".

La justicia no hace ni una sola mención a la reparación del daño, un elemento contenido en la legislación gracias a la ley del sólo sí es sí. Aunque Ariadna sabía con absoluta certeza que no existía recorrido penal, sí esperaba que los jueces sentaran las bases para el reconocimiento simbólico del daño y el compromiso de no repetición. La víctima no descarta recurrir el archivo precisamente en la dirección de exigir reparación. 

Pese a ello, la denunciante sí se aferra a un extremo contenido en el dictamen: los hechos expuestos "tienen cabida" como delitos de abuso y agresión sexual. "Se reconocen los delitos, para mí es muy importante", asiente.

El estreno de la serie en abierto: "Una tristeza enorme"

Al archivo de la denuncia se une otro anuncio reciente: la emisión de la serie Anatomía de un instante en abierto. Televisión Española estrenará este domingo la exitosa serie emitida en Movistar+. "¿Hasta cuándo tendré que aguantar el enaltecimiento de mi agresor?", expresa la víctima en conversación con este periódico.

Este diario se ha dirigido al ente público para preguntar acerca de la decisión de emitir en abierto la serie, pero no ha obtenido respuesta. También ha preguntado si a la emisión le acompañará algún mensaje que advierta de los episodios relatados por la víctima. "No hay comentarios", se ha ceñido un responsable de la cadena.

Cuando Ariadna decidió compartir públicamente la violencia de la que fue víctima, se refirió explícitamente al aeropuerto que lleva el nombre de su presunto agresor y a la serie que recuperaba su figura para ensalzarle como líder indiscutible. 

Al otro lado del teléfono, recuerda que así lo expresó en distintas entrevistas. "La víctima afirma que, pese al tiempo transcurrido, ha sufrido durante toda su vida las consecuencias de los hechos que revela y argumenta que lo hace ahora tras haber vivido un 'proceso de revictimización' como consecuencia del 'relato público' que 'ensalza la figura' del que ella define como su 'agresor', en referencia a la reciente serie de televisión Anatomía de un instante sobre el golpe de Estado del 23-F en España", recogía la cadena pública en una entrevista publicada el 19 de diciembre.

Ariadna supo de la emisión de la serie viendo la televisión. "Sentí una tristeza enorme. Poner la demanda fue muy reparador para mí, ha supuesto recuperar mi dignidad, pero que las instituciones me ninguneen ha sido como volver al ostracismo", asiente. 

Recuerda que tras reconocerse como víctima, creyó entender que las instituciones estaban de su lado. El pasado 7 de enero, la ministra de Igualdad, Ana Redondo, se reunió con ella durante una hora. En aquel encuentro, volvió a mencionar una vez más la necesidad de una reparación simbólica, poniendo sobre la mesa de nuevo el daño derivado del nombre del aeropuerto y la emisión de la serie.

"No quiero buenas palabras, quiero hechos", sentencia Ariadna. Asegura que de nada le sirve que estén con ella si después toman la decisión de emitir la serie en abierto. "Me revictimiza el ensalzamiento de esta mentira que nos quieren transmitir a todos", reitera, sin dejar de subrayar la "contradicción enorme" que implica, a su juicio, la decisión de la cadena pública que en su día sí le dio voz.

Lejos de la reparación

"Como sociedad, nos queda mucho para entender esto que llaman cultura de la reparación", introduce la psicóloga especializada en violencias machistas Alba Alfageme. En conversación con este diario, la experta recalca que "poner en el centro a las víctimas y escuchar lo que necesitan" no tiene que pasar únicamente por dar una "respuesta a lo que ellas piden", sino que se trata también de iniciar un proceso de escucha donde se cuente con ellas para ver las vías para reparar el daño. "Lo que no podemos hacer es ponerlas a veces en el centro y a veces no", clama.

Coincide María Naredo, abogada especializada en violencia sobre la mujer. "La dimensión del derecho a la reparación" es una cuestión "social y simbólica", no tanto "una indemnización económica ni una pena de prisión". En este caso, lamenta, estamos viendo cómo "la sociedad sigue colocando a este personaje" en un lugar privilegiado, incluso "una vez conocida la denuncia y el relato de quien fue su víctima".

El resultado, añade la letrada, es un mensaje pernicioso para todas las víctimas que además "nos interpela como sociedad" y que consiste en que "esta gravísima violencia que vivió esta mujer y que ha contado allí donde ha sido entrevistada, no implica una revisión del personaje público de cara a la sociedad. Ni en el plano mediático, ni en el cultural, ni por parte de los poderes públicos", zanja.

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Estamos ante una cuestión que "no es menor ni privada: las violencias machistas son una cuestión pública que atraviesan al personaje, que no es un héroe de la patria con ciertas sombras, como algunos han expresado", continúa la jurista. Naredo cree que el relato de la víctima merece, al menos, una revisión concienzuda de "los honores y dónde se ha colocado al personaje". Y revisar eso, añade, "implica tomar decisiones".

Lo sucedido con Ariadna es para la psicóloga la "evidencia de que nos falta mucho para poner en práctica esa reparación de la que nos llenamos la boca". Actualmente, añade, "estamos empezando a escuchar a las víctimas, pero seguimos lejos de reparar su dolor".

Por eso Ariadna ha empezado a construir ella misma su propio camino hacia la reparación. Ha vuelto al espacio municipal de igualdad donde en su día empezó a sentirse segura y habla orgullosa de la "red de mujeres" que no la dejan sola. "Gracias a ellas no caigo, pero no deja de ser duro", concluye. 

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