INVESTIGACIÓN | MedSeaLeaks
Mediterráneo fuera de la ley
Disparos sin previo aviso, en aguas internacionales. Las balas impactan en los radares, inutilizan cuatro embarcaciones de rescate y destrozan el cristal protector del puente. La tripulación intenta proteger a los 87 migrantes a bordo mientras exige, primero en inglés y luego en árabe, que cese el ataque. En vano.
El 24 de agosto de 2025, el Ocean Viking, el buque de búsqueda y rescate operado por la ONG SOS Méditerranée, recibió más de cien impactos de bala durante varios minutos. Los daños al barco se estiman en torno a 194.000 euros. Para la directora de la filial italiana de la ONG, Valeria Taurino, el incidente es "un acto ilegítimo de guerra contra trabajadores humanitarios y personas que huyen". Lo perpetró la guardia costera libia a bordo del Houn 664, una lancha patrullera donada por Italia a Trípoli con fondos europeos.
Más de seis meses después, ese ataque no ha tenido ninguna repercusión. Nadie ha cuestionado el suministro de embarcaciones, equipos y formación a la guardia costera libia, ni siquiera ante una nueva prueba de que están siendo objeto de un uso indebido.
Reflets (Francia), IrpiMedia (Italia) e Infolibre (España) se han asociado para analizar una filtración de documentos procedentes de la operación EUNAVFORMED IRINI (a la que se ha bautizado como #MedSeaLeaks), cuyo objetivo es hacer cumplir el embargo de las Naciones Unidas sobre el transporte de armas con destino a Libia. Esta operación del brazo armado de Europa se ha ampliado al tráfico de petróleo y de seres humanos.
Las herramientas digitales de apoyo a la investigación que han permitido explotar esta enorme conjunto de documentos y producir estas investigaciones forman parte de la sección OSINT de Reflets.
Violaciones y abusos “por parte de actores estatales”
Desde el inicio de la cooperación italiana y europea con la guardia costera libia, la violencia en el Mediterráneo central ha escalado: embestidas, disparos, maniobras peligrosas, abandono de náufragos en peligro y obstaculización de operaciones civiles de rescate. Entre 2016 y 2025, Sea-Watch documentó 72 incidentes de violencia por parte de las autoridades libias en el mar. Dieciocho ocurrieron el año pasado, un récord. "Estas prácticas no solo ponen en peligro vidas humanas, sino que violan el derecho marítimo internacional y el principio de no devolución", escribe la ONG.
En abril de 2024, fue el barco de rescate de la ONG Mediterranea el que recibió disparos de los libios. Antes de eso, ya habían disparado contra un buque de rescate en 2016. No tardaría en producirse una nueva acción: primero el incidente del Ocean Viking en agosto de 2025; un mes después, la guardia costera libia abrió fuego contra el Sea-Watch 5, que acababa de rescatar a 66 náufragos. Hasta donde se sabe, el Ocean Viking es el único buque que ha sufrido daños significativos por disparos.
Las autoridades diplomáticas europeas son conscientes de los enfrentamientos entre barcos humanitarios y la guardia costera: "Los libios se muestran reacios a cooperar con las ONG internacionales que se niegan a reconocer su legitimidad ('la llamada guardia costera libia') y son percibidas como coordinadoras con las redes de tráfico de personas", se lee en una comunicación interna —consultada por IrpiMedia— de la delegación de la UE en Libia, emitida pocos días después del ataque al Sea-Watch. "Sin ilusiones", continúa el texto: es "poco realista" que las ONG y la guardia costera compartan "ni siquiera unos objetivos mínimos respecto a la gestión de incidentes de búsqueda y salvamento" en el mar.
Parece existir una estrategia detrás de la violencia contra los migrantes: las interceptaciones con "maniobras peligrosas y uso excesivo de la fuerza", según un informe conjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas en Libia (UNSMIL) publicado en febrero de 2026, forman parte de un patrón más amplio de "explotación" de los migrantes que en Libia se ha convertido en una realidad brutal y normalizada.
Entre enero de 2024 y septiembre de 2025, el informe documentó "numerosos incidentes" en los que personas a bordo de embarcaciones con destino a Europa "cayeron al mar o se arrojaron por la borda como consecuencia de las acciones de los rescatadores libios, incluida la Guardia Costera Libia (GCL) y la Administración General para la Seguridad Costera (AGSC), que en algunas ocasiones supuestamente dispararon tiros cerca o sobre embarcaciones en apuros y sobre personas a bordo o que ya se encontraban en el agua".
Así, las violaciones y los abusos "han sido y siguen siendo perpetrados por actores estatales de seguridad" como la AGSC y la GCL, prosigue el informe. Los dos organismos, el primero vinculado al Ministerio del Interior y el segundo al Ministerio de Defensa, han sido los principales beneficiarios del SIBMMIL, el programa europeo más rico e importante de gestión de fronteras y migración en Libia.
El modelo Sibmmil
Sibmmil, acrónimo de Support to Integrated Border and Migration Management in Libya (Apoyo a la Gestión Integrada de Fronteras y Migración en Libia), es un proyecto de desarrollo fronterizo en Libia iniciado en julio de 2017 y concluido en diciembre de 2025. En total, el programa contó con un presupuesto de 61,2 millones de euros, la gran mayoría procedentes de fondos europeos del Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África (EUTF), el fondo fiduciario puesto en marcha en 2015 para "abordar las causas profundas del desplazamiento forzado y la migración irregular y contribuir a una mejor gestión de la migración", según una nota de prensa. Fue implementado por el Ministerio del Interior italiano, apoyado en la fase inicial por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que forma parte del sistema de las Naciones Unidas.
En febrero de 2026, IrpiMedia analizó el gasto del Ministerio del Interior italiano y la OIM. En total, se rastrearon poco más de 34 millones de euros, un 56% del total, lo que significa que no existe información pública y accesible sobre cómo se gastó el 44% restante del presupuesto de Sibmmil. Se trata de 27,1 millones de euros en fondos europeos sobre los que no existe transparencia alguna.
De las licitaciones del programa Sibmmil que IrpiMedia ha podido rastrear, se desprende que el adjudicatario que ha obtenido la mayor parte de los fondos es el astillero Vittoria. Cantiere Navale Vittoria ha recibido cinco contratos por un total de más de 7,7 millones de euros, el mayor de los cuales asciende a más de 6 millones de euros para el suministro de tres embarcaciones para la guardia costera libia.
Sin embargo, los contratos obtenidos por Cantiere Navale Vittoria para Libia se remontan mucho antes del Sibmmil: en total, desde 2016, se le han adjudicado más de 7,3 millones de euros. Sumando los fondos del Sibmmil, el total asciende a unos 15 millones de euros.
Sin embargo, en los últimos años, la empresa ha entrado en crisis y actualmente está en liquidación. En febrero de 2025, el empresario Roberto Cavazzana la adquirió por 8,2 millones de euros de los históricos propietarios, la familia Duò. Las cuentas anuales de 2024, tras un plan de reestructuración, muestran un déficit de más de 26 millones de euros; el año anterior la cifra era de 80 millones.
A los problemas financieros se suman los judiciales. Hasta la fecha, Cantiere Navale Vittoria está en el centro de cuatro investigaciones separadas. En septiembre de 2024, se hallaron en las instalaciones dos ametralladoras Browning M2 de calibre 50 de fabricación belga, vendidas al astillero por la empresa Leonardo. Contrariamente a los requisitos legales, las ametralladoras no fueron declaradas en el documento que autoriza a la embarcación a portar armas a bordo. El descubrimiento se produjo mientras las cámaras del programa Report, de Rai3, visitaban el astillero para informar sobre su crisis financiera. La Fiscalía de Rovigo abrió consecuentemente una investigación por posesión ilegal de armas.
Según reconstruyó Report, el astillero alegó que las ametralladoras estaban destinadas a dos lanchas patrulleras para la policía omaní. En el momento en que se encontraron las armas, sin embargo, el contrato entre el astillero y Omán estaba suspendido, y no fue hasta diciembre de 2024, dos meses después, cuando el comprador finalizó la adquisición, en unas condiciones más favorables. Fuentes cercanas a la investigación explican que los documentos firmados por Omán no mencionaban ametralladoras a bordo de las embarcaciones.
Cantiere Navale Vittoria se defendió alegando un simple descuido, pero la Dirección Antimafia del Distrito (DDA) de Venecia ha abierto un expediente por presunto tráfico internacional de armas.
La DDA de Venecia también investiga un presunto fraude con fondos públicos cometido por el astillero, mientras que la Fiscalía Europea ha abierto una cuarta investigación en Croacia. La sospecha es que la empresa está implicada en un caso de corrupción relacionado con el suministro de embarcaciones policiales. Las cuentas anuales de 2023 muestran que la empresa tiene una deuda de 7,4 millones de euros relacionada con el contrato croata que está ejecutando actualmente con la guardia costera croata.
El rastreo de los fondos ha demostrado que el Sibmmil fue, en gran medida, el instrumento utilizado para aumentar la capacidad de las autoridades libias para interceptar migrantes. Los fondos europeos gestionados por el Ministerio del Interior italiano se emplearon para el suministro de embarcaciones, la formación de tripulaciones y la creación del Centro de Coordinación de Rescate Marítimo de Trípoli. Los fondos asignados a la OIM, por otro lado, se utilizaron para reforzar "la capacidad de las autoridades nacionales del sur para llevar a cabo operaciones de rescate en el desierto sensibles a la protección y para aplicar las normas internacionales de derechos humanos", explicó un portavoz de la organización a IrpiMedia, aclarando que no había habido "cooperación con la guardia costera libia".
El barco desde el que se disparó al Ocean Viking, el Houn 664, también fue financiado a través de una licitación del Sibmmil de 3,3 millones de euros, para esta y otra lancha patrullera. La embarcación es utilizada por la guardia costera libia, que, como se ha visto, es uno de los organismos libios que más se ha beneficiado del apoyo europeo. Sin embargo, la financiación europea a Libia no ha sido cuestionada.
La Comisión Europea explicó a IrpiMedia que, en 2025, siguiendo la recomendación del Tribunal de Cuentas Europeo, "formalizó" un procedimiento interno para el personal de la UE a la hora de tramitar denuncias relacionadas con violaciones de derechos humanos en proyectos financiados por la UE. El procedimiento incluye también "orientaciones claras sobre el vínculo entre las denuncias y las disposiciones de los acuerdos de financiación de la UE sobre suspensión y rescisión en caso de que no se respeten los derechos humanos". A mediados de febrero, el mecanismo se utilizó al menos en un caso. No se sabe a qué país se refiere, pero no parece ser Libia.
En relación con el ataque al Ocean Viking, un portavoz de la Comisión Europea declaró que "la UE planteó el asunto directamente a las autoridades libias, instándolas a garantizar las investigaciones necesarias". Se ha abierto una investigación, pero seis meses después del incidente no ha habido avances. Mientras tanto, sin embargo, añadió el portavoz, la UE trabaja con las autoridades libias para "adoptar y promover procedimientos operativos estándar para el salvamento marítimo" y reforzar sus "procedimientos nacionales de seguimiento y rendición de cuentas".
Además, durante la última reunión del Consejo Ejecutivo del Sibmmil, celebrada en noviembre de 2025 en Roma con presencia de representantes de Europa, Libia, Italia y otros países de la UE, el programa fue calificado de "exitoso". "La necesidad de un proyecto de seguimiento es consensual", escribió un funcionario de la UE que participó en un documento interno que forma parte de la filtración.
Más misiones en Libia
El Sibmmil se completó en un plazo mucho mayor al previsto inicialmente. Sin embargo, el proyecto estuvo influenciado por la estabilidad del gobierno de Trípoli y sus relaciones con los países europeos. En términos diplomáticos, el nombramiento de Giorgia Meloni como presidenta del Consejo de Ministros coincidió con una fase de mayor cooperación con Trípoli. A finales de enero de 2023, la primera ministra viajó a Trípoli en uno de sus primeros viajes desde su elección unos meses antes. Habló de una cooperación "a todos los niveles" con Libia: inversiones, infraestructuras, energía y, "por supuesto", también migración.
A su lado se encontraba el primer ministro del Gobierno libio, Abdel Hamid Dbeibah. Designado con carácter provisional en 2020, se suponía que debía conducir a Libia hacia unas elecciones antes de finales de 2021. Cuando Meloni fue nombrada primera ministra, Dbeibah "necesitaba desesperadamente apoyos exteriores", explica Tarek Megerisi, analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), porque habían pasado años desde el final previsto de su mandato político y, en consecuencia, se enfrentaba a una crisis de legitimidad. Con Italia, Dbeibah jugó la carta de la energía y la migración, con la firma de un nuevo acuerdo entre Eni y la empresa petrolera nacional libia NOC y la promesa de un mayor compromiso en el control fronterizo.
A esta primera visita de Meloni le siguió, entre el 5 y el 7 de febrero de 2023, otra visita a Trípoli de una delegación de la Comisión Europea. Fue la primera visita de este tipo en cinco años y, a partir de ese momento, se producirían al menos seis misiones más, además de varias reuniones en Roma, Bruselas y Varsovia. En febrero de 2023 Italia entregó una nueva embarcación a la guardia costera libia, y en junio, otras dos antiguas lanchas patrulleras reformadas de la Guardia di Finanza italiana. Entre ellas, el Houn 664, que más tarde abriría fuego contra el Ocean Viking.
Meloni regresó a la capital libia para el Foro de Migración Transmediterráneo en julio de 2024, junto con el entonces vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. La cumbre es una nueva confirmación de las buenas relaciones de Trípoli con sus socios europeos. "La apertura de Libia a debatir acciones concretas para abordar las causas profundas de la migración irregular [...] se hace eco de los objetivos y la visión largamente acordados por la UE", reza un informe interno redactado por los funcionarios europeos presentes en el foro. Tres meses después, el proyecto Sibmmil alcanza un primer hito importante: en octubre de 2024, la guardia costera libia pone en marcha "el primer Centro de Coordinación de Rescate Marítimo (CCRM) oficialmente reconocido" en Trípoli, según otros documentos de Irini.
Los problemas con los libios se barren bajo la alfombra con apretones de manos y anuncios triunfales. Sus huellas pueden encontrarse, sin embargo, en algunos documentos internos confidenciales. En enero de 2024, un documento de la misión naval Eunavfor Med Irini señala que "existe el riesgo de que los fondos y el equipo proporcionados a Libia no lleguen a los destinatarios previstos, o puedan ser objeto de un uso indebido en algún sentido". Dos meses después, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) reiteraba que "el respeto de los derechos humanos y la transparencia sobre las condiciones de las personas recuperadas en el mar y sobre cómo son tratadas en tierra siguen sin estar claros".
La conquista del Este
A pesar de las preocupaciones sobre los destinatarios de la financiación y el equipamiento, y de las dudas respecto al respeto de los derechos humanos, el CCRM de Trípoli ha sido "una inversión sólida y rentable que refleja una creciente disposición de Libia a asumir la responsabilidad de su zona de búsqueda y salvamento (SAR)", escriben los diplomáticos europeos en un documento publicado por FragDenStaat, el portal que recoge solicitudes de acceso a documentos en Alemania. La iniciativa, por lo tanto, debe replicarse en el este de Libia: "Se ha puesto en marcha la implementación del proyecto del Centro de Coordinación de Rescate Marítimo (CCRM) en Bengasi", prosigue el documento de finales de febrero. El acuerdo con el este, sin embargo, no se limitaría únicamente al CCRM. Según otros documentos también publicados por FragDenStaat, a principios de marzo, los ministros de los 27 países de la UE habrían debatido en Bruselas una "cooperación estructurada y en profundidad" con el este de Libia.
En Bengasi, en el este del país, el control político y militar está firmemente en manos del general Khalifa Haftar, quien no es reconocido por la comunidad internacional y que en el pasado intentó hacerse con el control de Trípoli por la fuerza, contra Dbeibah y sus aliados. A pesar de ello, Europa lleva tiempo barajando la idea de colaborar con él y con la controvertida brigada TBZ vinculada a su hijo Saddam. Un documento de IRINI de octubre de 2024 recoge una reunión entre personal militar de la misión de la UE y el embajador de la UE en Libia, Nicola Orlando. Según este último, "no importa que no haya un gobierno unificado en Libia para iniciar un diálogo [entre las autoridades libias y la misión IRINI]. En particular, porque la guardia costera libia sí está oficialmente unificada en Libia". "En su opinión —prosigue el documento— es incluso necesario implicar al este".
Pocos meses después, en febrero de 2025, tuvo lugar la primera misión conocida a Bruselas de funcionarios libios tanto del oeste como del este. En septiembre, tras años de bloqueo, oficiales de la Marina libia (de la que depende la guardia costera) asistieron a un curso de formación en Taranto (Italia) en el marco de la misión Irini de la UE, y en este caso también hubo personal de ambas partes del país. Por último, en octubre, según reveló IrpiMedia, tuvo lugar la primera visita de representantes del este de Libia a la sede de Frontex en Varsovia.
La Comisión Europea ha subrayado en repetidas ocasiones que se trata de reuniones "a nivel técnico", pero para Haftar representan un impulso significativo a su legitimidad internacional. En un intercambio de correos electrónicos entre los dirigentes de Frontex que data de la época de las visitas, consultado en esta investigación, la instrucción que debe transmitirse a las autoridades de Trípoli y Bengasi está claramente establecida: "responder a los casos [es decir, llamadas de socorro en la zona SAR] y abstenerse de usar armas de fuego durante el salvamento marítimo".
Al-Zoubi, el representante diplomático de la guardia costera libia
Siete días después del ataque al Ocean Viking, el 31 de agosto de 2025, el embajador de la UE en Trípoli, Nicola Orlando, se reunió con Abdulsalam Al-Zoubi, subsecretario del Ministerio de Defensa de Trípoli, del que depende la guardia costera libia. "Es nuestro jefe y está haciendo un trabajo excelente", explica Masoud Abdel Samad, jefe de operaciones de rescate de la guardia costera libia, a IrpiMedia.
Al-Zoubi inició su carrera como líder de una milicia terrestre en Misrata. Su grupo armado controla, en particular, la zona que se extiende desde Trípoli hasta Misrata pasando por el puerto de Al-Khoms. Esto corresponde al tramo de mar donde la lancha patrullera Houn 664 suele realizar sus operaciones, incluido el ataque del 24 de agosto de 2025.
"Esa zona pertenece a Al-Zoubi, que se ha vuelto más activo como subsecretario. Ha establecido una presencia en el mar con sus propios buzos y lanchas motoras. Allí, todos trabajan estrechamente con Italia y con Dbeibah, naturalmente. Al-Zoubi es uno de sus mayores apoyos", dijo a IrpiMedia Jalel Harchaoui, investigador del Royal United Services Institute.
Al-Zoubi acumula poder
Nacido en Misrata en 1990, Abdulsalam Al-Zoubi trabajó como conductor de camión de basura antes de tomar las armas durante la revolución que llevó a la caída de Gadafi. Ascendió en las filas como miliciano y, tras participar en la defensa de Trípoli contra las fuerzas del general Haftar en 2019, se convirtió en comandante de la milicia conocida como el 301.º Batallón de Infantería —compuesto principalmente por hombres de Misrata— a principios de la década de 2020.
En 2022, por encargo de Dbeibah, este batallón fue formalizado y pasó a denominarse 111.ª Brigada Blindada, aún bajo la dirección de Al-Zoubi en la actualidad. En julio de 2024 fue nombrado coronel y subsecretario del Ministerio de Defensa (aún dirigido por Dbeibah). Fue desde este cargo desde el que, el año pasado, consolidó aún más su poder.
En mayo de 2025, el oeste de Libia vivía un período de gran tensión militar y política, con violentos enfrentamientos entre milicias a favor y en contra del primer ministro Dbeibah. Varios grupos sufrieron las consecuencias, pero sobre todo el SSA (Aparato de Apoyo a la Seguridad), fundado por Abdel Ghani al-Kikli, conocido como Gheniwa, y considerado hasta entonces una de las milicias más poderosas de toda la zona de Trípoli. Gheniwa fue abatido el 12 de mayo y, según la reconstrucción de las propias autoridades libias, la operación fue encomendada a la 444.ª Brigada y a la 111.ª Brigada de Al-Zoubi.
Con la caída del SSA, Al-Zoubi tomó el control de varios activos públicos especialmente importantes, como la Autoridad de Contratación Pública y la Compañía Eléctrica General de Libia, acusada por los analistas de la ONU de ser uno de los principales centros del contrabando de productos petrolíferos en el país.
En el frágil y cambiante equilibrio de poder de Libia, Al-Zoubi es una figura que ha ganado poder, influencia y reconocimiento incluso más allá de las fronteras del país, con viajes a Estados Unidos, Turquía y Europa. Con frecuencia actúa como "representante diplomático" del Ministerio de Defensa libio, especialmente en las reuniones con socios extranjeros.
El 4 de septiembre de 2025, cuatro días después de su reunión con Orlando, se reunió en Roma con el ministro de Defensa Guido Crosetto y el ministro del Interior Matteo Piantedosi. "La cooperación en la gestión de los desafíos migratorios y de seguridad continúa", declaró este último. El ataque al Ocean Viking no fue mencionado.
"La pérdida continua de vidas en el mar no es una inevitabilidad trágica, sino el resultado de decisiones políticas deliberadas", escribió SOS Méditerranée en un informe recién publicado con motivo del décimo aniversario de la ONG. Desde 2016 hasta hoy, la UE y sus estados miembros, continúa el informe, "han desmantelado el salvamento marítimo liderado por el Estado, han sustituido la asistencia por la disuasión y la contención, y han trasladado la responsabilidad a actores que no pueden o no quieren respetar las obligaciones internacionales". Como el personal de la guardia costera libia que disparó desde el Houn 664.