Empresarios, banqueros, fondos de inversión... quiénes financian la campaña de Éric Zemmour

El candidato francés de ultraderecha Éric Zemmour.

Sébastien Bourdon | Ariane Lavrilleux | Marine Turchi (Mediapart)

Un mitin de más de 500.000 euros en el centro de exposiciones de Villepinte, viajes por toda Francia, un sede de campaña en el elegante distrito VIII de París, a un paso de los Campos Elíseos. ¿Cómo financia Éric Zemmour su campaña con un partido nacido hace apenas un mes? 

Según el equipo del candidato de extrema derecha, un tercio de sus recursos provienen de los miembros de su movimiento Reconquête! Con una media de “700 a 800 afiliaciones diarias”, el partido habría conseguido reclutar, tres meses antes de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, “80.000 simpatizantes”. Esto supone al menos 2,4 millones de euros, con una cuota básica de 30 euros.

A eso hay que sumar las donaciones recaudadas por los Amigos de Éric Zemmour, registrada legalmente asociación de financiación política el 31 de mayo. “Rondamos los 6 millones de euros” en donaciones, asegura a Mediapart (socio editorial de infoLibre) Julien Madar, responsable de la financiación de la campaña, sin aportar ninguna prueba escrita a estas estimaciones. Según él, “más de 25.000 personas” han hecho donaciones, y el 75% de las donaciones no superan los 150 euros. Estas cifras prueban el “apoyo popular” a Éric Zemmour, según este antiguo banquero de inversión que trabajó para Rothschild.

El 10 de diciembre del año pasado, la radio Europe 1 –propiedad de Vincent Bolloré– se mostraba entusiasmada con la “hucha” de “más de 2 millones de euros” supuestamente recaudados por el equipo de Éric Zemmour. Así las cosas, la cifra se habría engrosado en 4 millones de euros adicionales en un mes. Una cantidad inmensa, si la comparamos con las sumas recaudadas por sus oponentes. Jean-Luc Mélenchon, por ejemplo, sólo había recaudado un millón de euros en donaciones a 31 de diciembre y Yannick Jadot 200.000 euros, según La Lettre A. En 2017, Emmanuel Macron había recaudado, un mes antes de la primera vuelta, 9 millones de euros en donaciones. 

¿Se han inflado artificialmente estas cifras para construir la imagen de un candidato creíble y cercano a la gente? Según nuestras informaciones, Éric Zemmour ha recurrido, en todo caso, desde muy pronto, a grandes donantes del mundo empresarial para financiar su campaña. Gracias a una serie de testimonios y documentos internos –entre ellos la lista de los 1.000 invitados VIP a la reunión de Villepinte–, Mediapart ha podido investigar las cenas de recaudación de fondos organizadas desde mayo e identificar a 35 de los principales donantes. ¡Donaron entre 1.000 y 7.500 euros a la asociación de financiación del candidato o a Reconquête! (las donaciones están limitadas a 4.600 euros para la campaña de un candidato y a 7.500 euros anuales a un partido, que a su vez puede prestar fondos al candidato). Varios donantes prestaron entre 100.000 y 200.000 euros. 

Estos documentos ofrecen una visión sin precedentes de los entresijos de la campaña de Éric Zemmour y arrojan luz sobre la sociología de sus primeros círculos. Saber quién apoya y financia a este nuevo candidato y a su flamante partido es de interés democrático y general.

Grandes donantes del mundo financiero y empresarial

Los principales donantes identificados son ejecutivos de banca, fondos de inversión y hedge funds. Algunos son expatriados franceses que viven en el extranjero (Reino Unido, Suiza, Hong Kong, Marruecos). Encontramos entre ellos a un inversor del sector tecnológico que anteriormente trabajó durante diez años en el grupo Bolloré; al director de una empresa estadounidense de servicios financieros y jefe de la sección LR (Los Republicanos) en el Reino Unido; al director ejecutivo de un banco de inversión internacional; el director de una empresa parisina especializada en optimizar la visibilidad en línea de los comercios minoristas; un responsable de conformidad de un banco de inversión en Ginebra; el director general de una importante empresa de intermediación financiera; un consultor financiero expatriado y miembro de la Fundación Napoleón en París.

Entre los principales colaboradores se encuentran también muchos ejecutivos de empresas de consultoría, grupos industriales o del sector inmobiliario. También han colaborado un alto directivo del gigante farmacéutico estadounidense Johnson & Johnson, un director de marketing y desarrollo empresarial del sector de las telecomunicaciones, un empresario del sector de las telecomunicaciones y director de una consultora y varios promotores inmobiliarios. Por último, hay una serie de abogados de empresa y expertos fiscales que trabajan en grandes empresas francesas o internacionales.

En este mundo tan masculino, un nombre llama la atención: el de Chantal Bolloré, hermana del multimillonario Vincent Bolloré, que ha construido un imperio mediático reaccionario que va de la radiodifusión a la edición y que, hasta septiembre, empleaba a Éric Zemmour en su canal CNews. Contactada por Mediapart, Chantal Bolloré, que forma parte del consejo de administración del grupo familiar, no recuerda con precisión el importe de su transferencia. “Creo que fueron 1.000 euros”, señala, antes de poner fin a la entrevista, explicando que no “quería hablar de ello”. “Es un apoyo como otros cientos”, responde Julien Madar, precisando que se trataba de una “donación personal” y que Vincent Bolloré no había dado nada.

¿Cómo funciona la “máquina” de donaciones de Zemmour? El departamento de “financiación” trabaja bajo la batuta de Julien Madar, director general de Checkmyguest (que ofrece cerca de 800 pisos de alta gama en alquiler en París). En la última campaña presidencial, este empresario e inversor de 32 años aparecía entre los invitados de una cena de partidarios de En Marche!, junto a personalidades como los ejecutivos de la consultora McKinsey. “Había trabajado un poco en la financiación de start-ups, en realidad fue una consulta pura y dura”, dice restándole importancia. En la actualidad, se ocupa de la recaudación de fondos de la campaña de Zemmour. En septiembre, cuando Radio France hacía público su nombre, aseguró a Mediapart que sólo había puesto a disposición de los Amigos de Éric Zemmour, a petición de Sarah Knafo, un buzón –en su empresa– para “ayudar” a la asociación. “En aquel momento, mi papel no era público ni estaba previsto que lo fuera. Mi compromiso no tenía ningún vínculo con mi empresa”, explica ahora a Mediapart.

Al mismo tiempo, quien más quien menos recaudaba donaciones, aprovechando sus propias redes. ¡Como Tom Didi, un joven abogado y empresario, que se presenta como miembro de los Amigos de Éric Zemmour y de Reconquête! Este espíritu libre dice que ayuda “a tiempo parcial” en paralelo a sus actividades profesionales. “Hago mi trabajo en la sombra. Recaudo los patrocinios y la financiación que puedo conseguir. No me gusta estar en primera línea, el trabajo se hace mejor cuando se está en la sombra”, dice, sin dar cifras.

En abril, escribió a Éric Zemmour a su correo electrónico profesional de Le Figaro –“un intercambio intelectual, de ideas”–, luego “una cosa lleva a la otra”, “a través de varios intermediarios”, se involucró. “Es la primera vez que me implicó políticamente”, dice. Hizo una donación, antes de hablar con sus contactos: “Conozco a gente de dinero, intento averiguar un poco más cuáles son sus ideas y, si encajan, les pregunto si quieren hacer una donación a la campaña, les digo que desgrava, argumentos que pueden llevar a materializar la donación. Entonces estas personas hablan con otras para que también donen”.

La lista de invitados VIP de Villepinte incluye también a “peces gordos”, que no contribuyen económicamente, pero que tiran de agenda. Como Patrick, que dirige una empresa especializada en la consultoría de captación de fondos. Contactado con Mediapart, pide expresamente el anonimato para contar la ayuda prestada a la campaña. “Tengo clientes de izquierdas y de derechas, no quiero dar mi nombre. No soy el activista que va a pegar carteles y ve a Zemmour como un dios viviente. Mi trabajo es presentar gente a la gente. Tengo amigos a los que les gusta Zemmour, se los presento”, dice.

Cenas para recaudar fondos desde mayo

Según nuestras informaciones, entre mayo y noviembre de 2021 se organizaron una serie de cenas para recaudar fondos, en París pero también en el extranjero (Londres, Ginebra). Jérémie Jeausserand, abogado fiscalista parisino, fue el promotor de tres de estas veladas sociales. Contactado por Mediapart, no quiso responder, por formar parte de su “vida privada”.  Julien Madar, por su parte, nos dijo que su apoyo era “público”. 

El 9 de noviembre, otra recaudación de fondos: dos invitados de la lista VIP de Villepinte, Valérie y Olivier de Panafieu, invitaron a treinta personas a su casa de París, en torno a Éric Zemmour. Según nuestras informaciones, entre los invitados se encontraba la famosa pareja de escritores de viajes Alexandre y Sonia Poussin, que se alegran en sus libros y documentales en África (Africa Trek y Madatrek) de la “extraordinaria diversidad del mundo” y abogan por “la comprensión de la diferencia”, considerando el racismo “una lacra que mancha a la humanidad”.

A la misma cena asistieron ejecutivos de Vinci y Chanel, dos socios de un importante bufete de abogados parisino y el antiguo cantante del grupo de culto de los años 80 Partenaire Particulier, Pierre Beraud-Sudreau. 

Su anfitriona, Valérie de Panafieu, había apoyado en 2013 en Facebook el “Printemps français”, emanación radical de “La Manif pour tous”. Contactada por correo electrónico, no respondió. Su marido, Olivier de Panafieu, dirige la oficina de París de Roland Berger, un gigante europeo de la consultoría estratégica. En un retrato que le dedicó en 2020, la revista Challenges recogió estas palabras que habría pronunciado, según los testigos, durante un periodo de juegos de poder en el seno del grupo alemán: “¡Yo soy Pétain! Debemos garantizar la continuidad”.

Palabras que “niega formalmente haber pronunciado”, argumenta a Mediapart a través de su abogado, Olivier Baratelli, denunciando una “amalgama burda y detestable”. Por lo demás, reconoce haber, “a título personal”, “participado en diversos actos de la vida democrática para distintos partidos, incluidas cenas de recaudación de fondos”. Aunque precisa que no tiene “ninguna responsabilidad oficial” en el equipo de campaña de Éric Zemmour, “ni en ningún otro candidato”. No quiso decir más: “No quiero comentar mi derecho individual y estrictamente personal, ni el de mi esposa, a interesarse por la vida cívica y democrática de mi país”.

Gilles de Beauvais, ejecutivo de un grupo industrial del sector de equipos médicos, estuvo presente en esta cena. Fue “a través de amigos” como él y su esposa se pusieron en contacto con miembros del equipo de Zemmour, explicó a Mediapart. Votante de François Fillon en 2017, le “sorprendió” encontrarse esa noche “sobre todo con ejecutivos, históricamente simpatizantes de un movimiento LR-Fillonista”. “Tomando una copa”, pudo hablar “rápida e informalmente con Éric Zemmour”, y luego hizo una “donación familiar” con su mujer, lo que les sitúa entre los grandes donantes. Dice que le sedujo “la forma en que Éric Zemmour habla de Francia y del futuro”, de “su constancia, su libertad de tono, su franqueza”. A continuación, le invitaron a Villepinte, “un mitin precioso, muy profesional, de gran calidad”.

Estas veladas no eran sólo “financieras”, dice Julien Madar. Éric Zemmour participó “para reunirse con empresarios, industriales, comerciantes, artesanos, abogados, financieros” y “plantear cuestiones sectoriales” para alimentar su programa presidencial.

Entre los contribuyentes financieros, algunos son históricamente cercanos a la extrema derecha. Como Xavier Caïtucoli, exdirector general de Direct Energie, que concedió un préstamo. Este antiguo responsable local y candidato del MNR de Bruno Mégret en la región de Provenza-Alpes-Costa Azul, aparece en dos empresas heredadas del Grece (Groupement de recherche et d'études pour la civilisation européenne), una corriente intelectual de extrema derecha: la fundación Polémia (de la que fue uno de los cofundadores en 2002 junto a Jean-Yves Le Gallou) y el Instituto Iliad, donde participó en un coloquio en 2021. Cuando Mediapart se puso en contacto con él, no respondió.

Antiguos partidarios de la UMP

Otros grandes donantes, antaño apoyaron las campañas de Agrupación por la República, la UMP o Los Republicanos. “Sociológicamente, son personas de derechas que votaron a Fillon o a Macron en 2017 y luego se decepcionaron con el macronismo, sobre todo en temas como seguridad, inmigración, identidad de Francia”, explica Julien Madar. Pero el “denominador común”, según él, “es que votaron a Sarkozy en 2007”. Es el caso de Didier Wisselmann, que fue director adjunto de gabinete de Christian Estrosi y jefe de gabinete de Laurent Wauquiez cuando eran ministros de Nicolas Sarkozy. Este antiguo subprefecto de 57 años, exjefe del servicio económico de la embajada de Francia en Israel, es hoy director de “auditoría, riesgo, ética y cumplimiento” en Renault y miembro del comité de dirección del grupo. Conoce al antiguo periodista de Le Figaro desde hace más de diez años, acudió al mitin de Villepinte e hizo una importante donación. Cuando nos pusimos en contacto con él, confirmó nuestra información, pero se negó a detallar las razones de su compromiso en el artículo.

Antes de apoyar política y financieramente a Zemmour, Daniel Papeix fue también simpatizante de la UMP y luego de LR, pero también uno de sus donantes, según declaró a Mediapart. Hace dos años, dejó el partido, que considera veleta. Antes del verano, al enterarse por Jacques Bompard, el alcalde ultraderechista de Orange –“que en su día estuvo al frente del club de fans de Zemmour”– de que el editorialista de Le Figaro iba a presentarse, le escribió al periódico. “Me respondió con una carta bonita y encantadora. Pedí tener un cargo, al principio, no éramos muchos...”. Desde agosto, ha estado “trabajando muy duro” para el candidato. Se convirtió en delegado departamental de Reconquête! en Haute-Vienne, estuvo presente en el mitin de Villepinte y realizó él mismo una donación.

Beneficios fiscales

También “decepcionado” por “Chirac y Sarko”, y convencido fillonista, Guy Martinolle contribuyó desde septiembre. Este antiguo gestor de fondos de cobertura, de 70 años y expatriado desde 2005 en Suiza y luego en Marruecos, dice que acostumbra a hacer grandes donaciones (“a los huérfanos de la Policía, a la Casa de la Gendarmería, a los bomberos”), que le permiten evitar el pago del impuesto sobre las plusvalías, siendo las donaciones deducibles. Contactado para dos cenas de recaudación de fondos, en París y Ginebra, declinó las invitaciones, pero envió “un cheque de 5.000 euros a los Amigos de Éric Zemmour” para que “pudiera llevar su mensaje”. Cree que el exeditorialista “seguramente no será elegido, y probablemente no en la segunda vuelta”, pero que “los temas que pone sobre la mesa merecen serlo”. 

El candidato no es un desconocido para él, lo conoció en Brasil hace unos años, “a través de un amigo común” y habían ido “a ver un partido de fútbol juntos”. Dice que fue “engañado por su conocimiento de la historia”. Pero su apoyo financiero no significa que “comparta el 100% de sus ideas”, insiste. En otoño, incluso tuvo un “mal presentimiento” al ver las “catastróficas cuatro semanas” del candidato “en la forma”: “Tuvo un inicio de campaña bastante calamitoso tras el lanzamiento, se dejó atrapar por las polémicas, se sumó a ellas. No tuvo un perfil lo suficientemente alto, no fue lo suficientemente pedagógico”. Al igual que otros donantes entrevistados, no está seguro de que vaya a votar a Zemmour en la primera vuelta y no descarta decantarse por el “voto útil”, es decir, por votar al mejor candidato de la derecha del espectro político, para evitar a Emmanuel Macron.

Como muestra de que el apoyo a Éric Zemmour sigue siendo difícil de asumir, muchos donantes contactados nos pidieron que no incluyéramos sus nombres en el artículo. Uno de ellos, por ejemplo, pidió el anonimato para explicar ampliamente las razones de su compromiso, explicando que no quería “comprometerse públicamente”, sobre todo por su empleador. Algunos de ellos cuentan que su apoyo al candidato de extrema derecha no fue bien recibido por su entorno. “Muchos de mis amigos están en el CAC 40, son ricos y votan a Macron”, apunta Guy Martinolle. “Cuando digo que colaboré en la campaña de Eric Zemmour al principio, me habría apuntado con Goebbels o a Hitler, era lo mismo... Pero no se molestan en llegar al fondo de los asuntos”, dice.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

 

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