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El doble juego de China: no ofender a su amigo Putin y seguir haciendo negocios con la UE y EEUU

Una vista de las casas destruidas por los bombardeos del Ejército ruso.

François Bougon (Mediapart)

No hablar de invasión, sino de “operación militar especial”; referirse al “complejo contexto histórico” cuando se pregunta por la agresión rusa a Ucrania; cuidarse de no acusar a Moscú, mientras se culpa a Estados Unidos; todo ello recordando la tradicional posición de la diplomacia china a favor de la soberanía y la integridad territorial “de todas las naciones”; ese es el argumentario que siguen los distintos portavoces del Ministerio de Asuntos Exteriores chino durante la rueda de prensa diaria. 

Todas estas precauciones demuestran que China está atrapada en lógicas contradictorias en la cuestión ucraniana: debe preservar su asociación con Moscú, reafirmar uno de los pilares de la diplomacia china –el respeto a la soberanía de las naciones y a su integridad territorial– sin sacrificar sus intereses económicos. Pekín no quiere poner en peligro sus relaciones comerciales con la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, ni su presencia en Europa del Este a través del programa de las Nuevas Rutas de la Seda.

Una prueba más, por si fuese necesario, de que Pekín no está completamente alineado con Moscú, es el hecho de que la televisión oficial china presenta las posiciones de los rusos pero también de los ucranianos, de Vladimir Putin pero también del presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, y emite imágenes de la guerra en Ucrania.  

Denuncia de la hegemonía estadounidense

Desde que Xi Jinping llegó al poder a finales de 2012, Pekín se ha acercado a Rusia. El líder chino reservó su primer viaje al extranjero a Moscú, recordando el apogeo de los años 50 entre Mao y Stalin.

En la actualidad, los dos países están unidos en sus críticas a un orden mundial dominado por Estados Unidos, como puso de manifiesto la declaración conjunta emitida el 4 de febrero después de que Xi se reuniera con el presidente ruso Vladimir Putin antes de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, boicoteada por Washington. “Se ha dibujado una tendencia a favor de una redistribución del poder en el mundo” para que cada país tenga una voz que “promueva unas relaciones internacionales más democráticas”, dice el texto.

Aunque no se mencionan las alianzas en el documento, la relación chino-rusa se describe como “superior a las alianzas políticas y militares de la época de la Guerra Fría”. No hay “límites” ni áreas “prohibidas” de cooperación, precisa el documento, lo que significa que no se excluye la acción militar conjunta, señalaba entonces The Washington Post.

Tres semanas después, Putin decidió invadir Ucrania, pero Xi Jinping no parece dispuesto a apoyar a su aliado en esta aventura bélica.

El viernes, los dos hombres hablaron por teléfono y, según el relato publicado por los chinos, Xi Jinping “subrayó que los cambios dramáticos recientes en la situación en el Este de Ucrania han causado gran preocupación en la comunidad internacional”.

“[Todos los países] deberían abandonar la mentalidad de la Guerra Fría, dar importancia y respetar las preocupaciones razonables de seguridad de todos los países, y formar un régimen de seguridad europeo equilibrado, eficaz y sostenible a través de las negociaciones. China está a favor de que la parte rusa resuelva sus diferencias con la parte ucraniana mediante negociaciones”, continúa el texto.

Reunión en la cumbre 

Ese mismo día, tras reunirse por separado con la jefa de la diplomacia británica, Elizabeth Trussle, el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, y el asesor diplomático de Emmanuel Macron, Emmanuel Bonne, el ministro de Asuntos Exteriores, Wang Yi, precisó los cinco principios que guiaron a China en la cuestión ucraniana:

1. China aboga por respetar y salvaguardar la soberanía y la integridad territorial de todos los países y por cumplir la Carta de la ONU.

2. Las legítimas peticiones de seguridad de Rusia deberían tomarse en serio y resolverse adecuadamente.

3. Todas las partes deben actuar con mesura para evitar un mayor deterioro de la situación y prevenir una crisis humanitaria a gran escala.

4. China apoya todos los esfuerzos diplomáticos que conduzcan a la resolución pacífica de la crisis en Ucrania.

5. China no apoyaría las resoluciones del Consejo de Seguridad que invocan fácilmente y a la ligera la autorización del uso de la fuerza y las sanciones en virtud del Capítulo VII.

Según The Wall Street Journal, el Comité Permanente del Buró Político del Partido Comunista Chino, donde se congrega el poder, se reunió durante una semana para discutir, entre otras cosas, la cuestión de Ucrania y determinar esta posición. Según el periódico, que cita a “fuentes conocedoras del asunto”, “mientras se celebraban los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín, los altos dirigentes se reunieron en el complejo de Zhongnanhai y el debate se centró tanto en los principios como en la realidad práctica a la que se enfrenta Pekín”.

En función de los acontecimientos, se plantea uno u otro punto, lo que explica los análisis contradictorios de los expertos occidentales: donde unos ven que Pekín apoya a Moscú, otros detectan un posicionamiento sutil de China.

El precedente de Corea del Norte 

Esta posición intermedia practicada por Pekín –que también se encargó de subrayar que Ucrania no tenía nada que ver con Taiwán– explica su decisión de no sumarse al veto ruso el viernes durante la votación del proyecto de resolución presentado por Estados Unidos y Albania y en el que se deplora en los términos más enérgicos “la agresión de la Federación Rusa contra Ucrania en violación del artículo 2, párrafo 4, de la Carta de la ONU”.

Según París, se había adquirido el compromiso con China de no mencionar el uso de la fuerza en el texto, lo que permitió adoptar esta postura, contribuyendo al aislamiento de Rusia. Pekín se abstuvo, al igual que India y los Emiratos Árabes Unidos, mientras que 11 países votaron a favor y Rusia ejerció su derecho al veto, ya que su condición de miembro permanente del Consejo de Seguridad se lo permite.

Para el Elíseo, “es muy significativo porque se ha visto en comunicados previos chinos o rusos que Rusia contaba con el apoyo de China. Este apoyo no existe, aunque, naturalmente, China tiene una posición, digamos, menos firme que la nuestra y la de los socios occidentales”. Para los franceses, “Rusia contaba con su apoyo, pero vemos que China se está distanciando clara pero sutilmente”.

Esta es una constante en la diplomacia china: gestionar indicaciones contradictorias para preservar sus intereses. Un precedente fue la cuestión de Corea del Norte. Si bien China nunca ha dejado de lado a Pyongyang, para gran disgusto de Washington, ha sabido presionar a su aliado y molesto vecino cuando ha sido necesario. 

Mercados occidentales

En cuanto a la cuestión ucraniana, un artículo de The New York Times muestra que los estadounidenses intentaron utilizar a Pekín para disuadir a Vladimir Putin de lanzar una ofensiva sobre Ucrania. Todo en vano. Pero China no irá tan lejos como para poner en peligro sus propios intereses si el conflicto se intensifica y puede ser vista como cómplice de Rusia. Aunque los dos países se oponen a Occidente en muchos puntos, éstos siguen siendo importantes socios económicos para Pekín.

Las cifras hablan por sí solas. En 2021, el valor del comercio de la segunda economía mundial con Estados Unidos y la UE fue de 1,6 billones de dólares (más de 1,4 billones de euros), diez veces más que con Rusia (146.900 millones de dólares el año pasado).

“China no quiere implicarse tanto que acabe sufriendo por su apoyo a Rusia. Todo depende de si quieren poner en peligro su acceso a los mercados occidentales para ayudar a Rusia, y no creo que quieran hacerlo. No es un mercado tan grande”, declaraba Mark Williams, economista jefe para Asia de Capital Economics, a Associated Press (AP).

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Para Kevin Rudd, presidente de la Asia Society y ex primer ministro australiano, China se encuentra en última instancia en una “posición muy incómoda”, tratando de “conseguir el oro y el moro”: pretender defender la inviolabilidad de las fronteras soberanas mientras proporciona apoyo diplomático y económico a Rusia. Este “doble discurso no engañará a nadie”, argumenta, señalando que “el principal daño a los intereses globales de China se producirá en la UE, la OTAN y especialmente en Alemania, donde la imagen de una China estratégicamente benévola ha resultado engañosa”. El “una cosa y la contraria” de China se ve sometido a una dura prueba.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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