Corea del Sur siente ya el impacto de la guerra de Irán: compras compulsivas y temor al desabastecimiento

Camille Ruiz (Mediapart)

Los presidentes de Francia y Corea del Sur han acordado trabajar juntos para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz con ocasión de la primera visita de Estado de Emmanuel Macron a ese país, el pasado 3 de abril. Al igual que para muchos otros países, este paso estratégico es esencial para Seúl: más del 70% del petróleo y el 20% del gas importados por el país proceden de Oriente Medio, y la mayor parte transita por este estrecho.

En el corazón del barrio de Cheongnyangni, en Seúl, Park Young-mi está ocupada ordenando paquetes de cigarrillos, agachada detrás de la caja registradora de su tienda K-Mart. Al lado, un joven anda por la sección de fruta fresca. Debajo de las fresas, manzanas y naranjas hay cajas de bolsas de plástico, verdes y transparentes. “La semana pasada se agotó todo nuestro stock de golpe. Los clientes venían a comprar a la vez, por miedo a que los precios se dispararan o a que se agotaran y ya no pudieran tirar la basura”, cuenta la gerente. Solo pudo conseguir una caja para reponer sus existencias, ya que su proveedor también racionaba a los supermercados. Desde entonces, solo permite una compra por persona, salvo en casos de extrema urgencia.

Esas bolsas, fabricadas a partir de nafta, un derivado del petróleo, son un elemento indispensable para las familias surcoreanas. Y con razón: para clasificar eficazmente los residuos domésticos, cada hogar debe comprar esas bolsas de un color concreto, que varía según el municipio, y que se suministran en las tiendas de barrio. Los impuestos recaudados por esas ventas constituyen una de las principales fuentes de financiación del sistema de reciclaje y recogida. El precio de las bolsas de basura se fija por ordenanza municipal en cada municipio del país. Por lo tanto, ni las empresas que las fabrican ni los comerciantes pueden subir los precios a su antojo. “No hay que dejarse engañar por esa información falsa que circula por YouTube o por otros sitios, según la cual van a subir los precios. Me gustaría que la gente dejara de preocuparse por eso”, concluye Park Young-mi con una sonrisa tranquilizadora.

La comida para llevar, amenazada por una subida de precios

Varias grandes cadenas han visto dispararse sus ventas de bolsas de basura, entre un 140% y un 325% en una semana, según la agencia Yonhap. Pero el Gobierno ha asegurado que la capacidad de suministro se mantiene estable, aunque ha señalado que se había visto afectada por las compras al por mayor.

Las bolsas de basura no son lo único que preocupa a la población. Los restauradores, en su mayoría muy dependientes de la comida para llevar, se enfrentan a un aumento de los precios de los envases de plástico.

Kim Young-min, director de la empresa PowerWrap, dedicada a los envases de plástico, tendrá que subir sus precios a mediados de abril. “Nuestros clientes necesitan cajas y film transparente para envasar sus alimentos, como carne o pescado, pero no conseguimos abastecernos a tiempo. Por supuesto, debido a esto, nuestra facturación va a disminuir. Hoy en día, ni siquiera utilizamos todas nuestras máquinas, producimos poco a poco, con las existencias de las que ya disponemos.”

El coste de las materias primas utilizadas para la fabricación de sus productos, entre ellas la nafta, ya ha aumentado casi un 40%, y espera que la subida continúe. Según Kim Young-min, aunque la guerra terminara hoy, el suministro podría seguir siendo irregular durante los próximos tres meses.

En Gyeonggi-do, no lejos de un afluente del río Han y sus alamedas de cerezos en flor, se amontonan en el restaurante de pollo frito de Ahn Jung-oh (nombre ficticio) montones y montones de bebidas, entregadas envueltas en vinilo (uno de los plásticos más extendidos del mundo, producido a partir del petróleo). “He comprado el doble de mis existencias habituales, por miedo a que los costes aumenten a causa de la guerra”, dice el restaurador. Este pedido, realizado a finales de marzo al precio habitual, incluye también los envases alimentarios que utiliza.

Respuestas intervencionistas del Gobierno

La industria médica de Corea del Sur también depende en gran medida de esos materiales derivados del petróleo para la fabricación de agujas, guantes esterilizados, frascos de jarabe, envases de desinfectantes o bolsas de solución intravenosa. Korea Vaccine, un proveedor de productos médicos, ya ha anunciado que aumentará entre un 15% y un 20% los precios de las jeringas desechables durante los dos próximos meses.

Pero las consecuencias de la guerra en Irán y en los países vecinos para Corea del Sur no se detienen ahí. Según los expertos, se espera una crisis energética ya para finales de abril. Para frenar la subida de los precios, ya se han puesto en marcha algunas medidas, como mayores reducciones de los impuestos sobre los combustibles o incluso un límite máximo para los precios de la gasolina, el primero en casi treinta años, que, desde su implantación a mediados de marzo, ya se ha revisado al alza.

Dada su dependencia del petróleo, el país también está reactivando otras fuentes de energía. Se preveía que dos centrales térmicas de carbón que producen electricidad cerraran en junio de 2026, pero su cierre podría posponerse. Algunos reactores nucleares en mantenimiento volverán a entrar en servicio antes de lo previsto, con el fin de cubrir posibles déficits en el suministro energético.

Una gigantesca campaña de ahorro energético

El Gobierno demócrata de Lee Jae-myung ha instado a la población a esforzarse por ahorrar energía al máximo: se invita a los surcoreanos a duchas rápidas, a cargar el teléfono durante el día y no dejarlo enchufado toda la noche, o a utilizar la aspiradora y la lavadora solo los fines de semana.

En cuanto a los conductores de vehículos de gasolina que trabajan en el sector público, deben abstenerse de conducir un día a la semana, según el último dígito de su matrícula. Se han adaptado los horarios de trabajo de las instituciones públicas para reducir la demanda de transporte y, a largo plazo, disminuir el consumo de petróleo.

Con el fin de alinearse con la política del Gobierno, las mayores empresas privadas, como el fabricante de automóviles Hyundai o el grupo siderúrgico Posco, están aplicando ya ciertas medidas de austeridad. Animan a sus empleados a subir por las escaleras en lugar de usar el ascensor, a utilizar el transporte público o a compartir coche.

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Si las reservas de petróleo del sector privado caen por debajo de un determinado porcentaje, el Gobierno ya se ha mostrado dispuesto a intervenir, gracias a las reservas almacenadas en el territorio. Pero ante las dificultades de abastecimiento, Seúl está considerando actualmente la posibilidad de adquirir los preciados recursos a Moscú.

 

Traducción de Miguel López

Los presidentes de Francia y Corea del Sur han acordado trabajar juntos para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz con ocasión de la primera visita de Estado de Emmanuel Macron a ese país, el pasado 3 de abril. Al igual que para muchos otros países, este paso estratégico es esencial para Seúl: más del 70% del petróleo y el 20% del gas importados por el país proceden de Oriente Medio, y la mayor parte transita por este estrecho.

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