El llanto intenso de un presentador de la televisión estatal iraní tras el anuncio de la muerte de Ali Jamenei se mezcla con las fuertes y entusiastas carcajadas de un espectador; esta situación, que se puede ver en un vídeo publicado en redes sociales, ilustra perfectamente las dos reacciones totalmente divergentes que ha provocado la muerte del líder supremo de la República Islámica en la sociedad iraní.
Un día después de la muerte de Jamenei, tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra su cuartel general en el centro de Teherán, los iraníes siguen conmocionados por este acontecimiento histórico. Pero Habib Hosseinifard, analista político iraní residente en Alemania, confirma a Mediapart la existencia de “dos polos completamente opuestos, tal y como los observamos ahora en las calles de Irán”.
El sábado por la tarde, cuando las autoridades americanas e israelíes anunciaron la muerte de Jamenei (confirmada oficialmente durante la noche por las autoridades iraníes), las redes sociales se llenaron de vídeos que mostraban gritos de alegría y bailes para celebrar la noticia. En uno de ellos se oyen los silbidos entusiastas de los habitantes de un barrio, y una mujer, que graba con su teléfono móvil, grita desde la ventana de su casa: “Gracias, Trump.”
En otro vídeo se escuchan los gritos de los habitantes de la ciudad de Shiraz, que también organizaron fuegos artificiales para celebrar la muerte de Jamenei. En Mashhad, la ciudad natal del líder de la República Islámica, los conductores tocan el claxon en las calles para expresar su alegría.
Esas imágenes reflejan la ira y el alivio de los diferentes estratos de la población iraní tras varias décadas de dirección autoritaria y dictatorial de Ali Jamenei, un período marcado por represiones mortales, incluida la sangrienta represión de las recientes manifestaciones de enero.
En la red social X, Hamed Esmaeilion, médico y escritor que perdió a su esposa y a su único hijo en el accidente del avión ucraniano derribado cerca de Teherán por misiles del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria en 2020, dijo lo siguiente sobre estas manifestaciones de alegría: “Mi odio hacia él [Jamenei] es el mismo que anima a los manifestantes en las calles. Está arraigado en lo más profundo de mi ser y se regocija por su muerte”. Y añadió: “¡Jamenei! Muere en las profundidades de la historia y ten por seguro que nuestro Irán jamás volverá a tu legado.”
Alegría de los expatriados
Fuera de las fronteras de Irán, los iraníes expatriados en varios países, desde Australia y Europa hasta Canadá y Estados Unidos, salieron a las calles de sus ciudades para celebrar la muerte de Jamenei.
En Melbourne, Australia, un iraní sostiene una caricatura que muestra a Jamenei atrapado en una ratonera: esa imagen del ratón se ha convertido en motivo de consignas y dibujos contra el líder supremo desde que se refugió en un búnker subterráneo durante la “guerra de los doce días” en junio de 2025.
La gran mayoría de la población iraní expatriada en todo el mundo está compuesta por opositores y descontentos que abandonaron Irán, en varias oleadas, tras la revolución de 1979 debido a las restricciones y represiones políticas, económicas y sociales.
Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, exiliado y convertido en líder de las recientes manifestaciones para derrocar al régimen, declaró en un mensaje dirigido al pueblo iraní que, con la muerte de Ali Jamenei, la República Islámica “está prácticamente acabada” y que “pronto pasará al vertedero de la historia”.
Para Reza Alijani, activista político iraní en París, los opositores y críticos de la República Islámica consideran a Jamenei como el principal obstáculo para la caída e incluso para las reformas dentro del sistema político. Destaca que Jamenei tiene opositores incluso entre los más conservadores del Gobierno iraní: “Ese grupo de conservadores, aunque preocupado por el destino de la República Islámica, no está necesariamente muy contrariado por su eliminación.”
Duelo de los partidarios del régimen
Pero dentro de Irán, tras el anuncio oficial de la muerte de Jamenei por los medios de comunicación estatales iraníes en la noche del domingo, que lo calificaron de “mártir”, se organizaron concentraciones de partidarios del Gobierno en Teherán y en varias otras ciudades. A pesar de las amplias restricciones de acceso a Internet, los medios de comunicación difundieron imágenes de esas concentraciones, presentándolas como prueba del “duelo de toda la nación iraní”.
Hassan Jomeini, nieto de Ruhollah Jomeini, escribió en un mensaje: “Nuestro querido Jamenei era grande y siguió siendo grande, y con su muerte como mártir, seguirá siendo para siempre el héroe del pueblo iraní y de los musulmanes del mundo”.
En los centros religiosos de las dos ciudades chiitas, Qom en Irán y Nayaf en Irak, algunos grandes líderes religiosos presentaron sus condolencias por la muerte de Jamenei, siendo el más importante el ayatolá Ali al-Sistani. Pero mientras que Nasser Makarem Shirazi, un clérigo cercano al régimen en Qom, pidió venganza, Sistani solo se centró en el “papel único” de Jamenei en el sistema de la República Islámica.
En algunos países vecinos con población mayoritariamente chiíta, también hubo reacciones a la muerte de Jamenei. Irak, gobernado por un primer ministro chiíta, decretó tres días de luto nacional. Al menos nueve manifestantes también murieron en la ciudad de Karachi, en Pakistán, cuando los manifestantes lograron atravesar el muro exterior del consulado de Estados Unidos para mostrar su oposición al ataque de Irán.
Una masa silenciosa
Reza Alijani, en Mediapart, divide a los partidarios de Jamenei en dos categorías, una “ideológica” y otra “económica”. El primer grupo, aunque actualmente se enfrenta a “cierta confusión” y está “enojado”, podría, en caso de manifestaciones en las calles, “reprimir al pueblo con más motivación y energía”. El segundo estaría más orientado al “cálculo y el compromiso”.
Pero también habla de la existencia de otro grupo entre los iraníes que, según él, permanece actualmente “en silencio” ante la muerte de Jamenei: “Este grupo no está principalmente descontento con la desparición de Jamenei y el fin de sus abusos, sino que le preocupa su legado pernicioso, es decir, el de una sociedad cuya cohesión se ha visto dañada y en la que aparecen polaridades peligrosas”.
“Jamenei desaparece en un momento en que la sociedad iraní sufre daños y debilidades debidos en gran parte a sus treinta y seis años de reinado”, precisa el analista iraní Habib Hosseinifard. “La cuestión principal ahora es saber cómo esta sociedad va a superar esas debilidades y esa falta de visión común para el futuro.”
Porque, a pesar de la eliminación de Jamenei de la escena política iraní, el futuro del país sigue siendo incierto. De acuerdo con la Constitución, las autoridades de la República Islámica han anunciado la creación de un “consejo directivo interino” para gestionar los asuntos hasta el nombramiento del próximo Guía.
Los medios de comunicación anunciaron inmediatamente el nombramiento de Alireza Arafi, un clérigo conservador que no se considera una figura influyente ni carismática, como miembro del Consejo de Guardianes de la Constitución. La transición también estará a cargo del presidente iraní, Massoud Pezeshkian, del jefe del poder judicial en Irán, Gholamhossein Mohseni Ejei, y de Ali Larijani, jefe de seguridad nacional.
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Panah Farhadbahman, periodista iraní en el exilio, analiza la situación así en su cuenta de X: “Si Trump ha podido eliminar a Jamenei con tanta precisión y rapidez, es poco probable que la supervivencia de figuras relativamente moderadas y pragmáticas como Rohani [Hassan Rohani, expresidente de la República de Irán, considerado bastante moderado, ndr] y Larijani sea una casualidad. Son piezas que podrían resultar útiles en un futuro no muy lejano.”
Traducción de Miguel López
El llanto intenso de un presentador de la televisión estatal iraní tras el anuncio de la muerte de Ali Jamenei se mezcla con las fuertes y entusiastas carcajadas de un espectador; esta situación, que se puede ver en un vídeo publicado en redes sociales, ilustra perfectamente las dos reacciones totalmente divergentes que ha provocado la muerte del líder supremo de la República Islámica en la sociedad iraní.