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¿Ingenuidad o provocación? McDonalds y Burger King desembarcan en el feudo de José Bové

Fotografía de archivo de un restaurante McDonald's.

Amélie Poinssot (Mediapart)

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Encontrarse ante un hecho consumado. A Mathieu Causse, ganadero establecido a unos kilómetros de la localidad de Espalion, en el norte del Aveyron, quizás es esto lo que más le molesta. “Con toda las informaciones de cualquier punto del planeta que recibimos hoy en día, resulta sorprendente que ni siquiera sepamos lo que ocurre a 15 minutos de casa. ¿Cómo ha podido avanzar una iniciativa así en la sombra?”.

Como otros vecinos, este agricultor, descendiente de una larguísima estirpe de trabajadores agrícolas de Aveyron, descubrió el inminente establecimiento de un restaurante McDonald's en Espalion, una vez concedido el permiso de construcción. Él, que forma parte de varias organizaciones profesionales, no lo vio venir. El colmo es que se produce en un departamento “en el que los valores del buen comer son algo identitario”.

La noticia de la llegada de McDonald's comenzó a circular durante el verano. Y no es raro que sorprenda: Espalion apenas tiene 4.600 habitantes. Y todo el Aveyron, muy rural, es uno de los departamentos franceses donde menos presentes estaban (hasta la fecha) las cadenas de comida rápida: sólo hay seis McDonald's... y ningún Burger King. Únicamente Córcega ha evitado, a día de hoy, la llegada de las dos cadenas de franquiciados.

Inmediatamente se creó una asociación, “Pas de Micmac à Espalion” (Micmac, fuera de Espalion). Después de la recogida de firmas (lleva recabadas más de 700 firmas), la convocatoria de una manifestación y de dirigirse a numerosos políticas, estos vecinos buscan otros medios para impedir la llegada de la cadena asociada a la industria agroalimentaria y a la expansión suburbana. La lucha contra la artificialización del suelo se encuentra precisamente entre las propuestas elaboradas por la Convención Ciudadana por el Clima. Pero no es fácil oponerse al mastodonte... y a los intereses de ciertos empresarios locales.

Michel Neyrolles, propietario del Super U de Espalion y gerente de varias empresas en el Aveyron, fue quien vendió su terreno a la cadena estadounidense –una de las pocas parcelas del municipio donde podía instalarse, debido a las zonas inundables debido a la proximidad del río Lot. Para dejar superficie suficiente, el empresario trasladó la gasolinera del supermercado al otro lado de la carretera.

¿Por qué McDonald's? “En nuestras pequeñas ciudades, no hay muchos inversores... No he encontrado otro”, señala a Mediapart (socio editorial de infoLibre), y añade: “Hay demanda comercial. La gente de nuestro pueblo va hasta Rodez para ir al McDonald's”.

Rodez, capital del Aveyron, se sitúa a unos 30 kilómetros. Hay tres McDonald's, entre la propia localidad y los alrededores.

A la salida de Espalion, en dirección a Aurillac, el 6 de enero apareció el cartel: “Construcción de un restaurante McDonald's”, puede leerse en el cartel colocado entre un Super U y una zona arbolada. ¿El problema? Da la espalda a la carretera y, por lo tanto, no es visible desde la vía pública, tal y como estipulan las normas de publicación de permisos de edificación.

Según el expediente que Mediapart ha podido consultar en el ayuntamiento, el edificio previsto tiene una superficie de 160 m², a la que se añade un aparcamiento de 16 plazas. Tiene capacidad para 178 clientes, con una plantilla de 20 a 25 personas.

Señal de que no hay suficientes argumentos para defender la construcción de este nuevo McDonald's –la empresa ya tiene cerca de 1.490 establecimientos en Francia–, es que cuando tratamos de hablar con el alcalde de Espalion, Éric Picard (derecha), no ha querido atendernos. Tampoco lo ha hecho la propia empresa, que delega su comunicación en la agencia Plead para evitar tener que responder a las peticiones de los periodistas (véase la Caja negra).

La apertura de este establecimiento permitirá crear 47 puestos de trabajo y dejará cuatro millones de euros en la zona, según un comunicado de prensa. “Estamos impacientes por prestar un servicio esperado y contribuir al dinamismo local de Espalion”, se puede leer en el texto enviado por la agencia Plead.

Bernard Petit, uno de los miembros más activos del colectivo, no puede creerlo. “En medio de una epidemia, cuando el covid es especialmente grave en casos de sobrepeso, diabetes y enfermedades cardiovasculares, no tiene sentido dejar que se abran este tipo de negocios alimentarios”. Ingeniero químico jubilado, este vecino de Espalion está harto de los informes parlamentarios sobre la salud y el medio ambiente que “se acumulan” y “no tienen ninguna eficacia en el ámbito local”. ¿El último? El informe de la diputada Sandrine Josso (LREM), publicado en diciembre, sobre la evaluación de las políticas públicas de salud ambiental. En las conclusiones se pide, en particular, una “estrategia nacional de prevención de la obesidad”...

Sin embargo, los efectos de la comida rápida sobre la salud están bien claros. Un artículo científico publicado en el Journal of Internal Medicine, en 2013, llegó a correlacionar la densidad de locales de McDonald's con la prevalencia de la obesidad en 45 países.

¿Y si este nuevo McDonald's se abasteciese de productos locales? ¿Elaborar los Big Macs con filetes locales procedentes de la agricultura sostenible? Mathieu Causse, que alimenta a sus animales con sus propios cereales y hace pastar a sus vacas todos los veranos en la meseta, no se lo cree ni un segundo. “En cualquier caso, no venderé mis productos a esa enseña... Porque, a la larga, se asociaría McDonald's con productos de calidad, lo que devaluaría la verdadera calidad. La “Burger charolesa” que lanzó la empresa, por ejemplo, no tuvo consecuencias para los productores locales. La carne se vendía a través de mayoristas y supermercados”.

En 1999, el desmantelamiento del McDonald's de Millau

Por no hablar de la carne importada. En su página web, la empresa afirma que “el 75% de los productos alimenticios comprados por McDonald's” proceden de “empresas alimentarias francesas”. Esto no da ninguna garantía sobre el origen de las explotaciones ganaderas.

En el centro de Espalion, el comercio local se encuentra en horas bajas. La pequeña tienda Burgers de l'Aubrac, a dos pasos del Puente Viejo, bajó la persiana hace dos años. Los pocos restaurantes y cervecerías existentes están cerrados por las medidas sanitarias impuestas.

“¿McDonald's ha venido a callarnos?”, espeta Sébastien Persec desde su pequeña granja de Aubrac, a pocos kilómetros de Laguiole. Portavoz de la Confederación Agrícola y Ganadera del Aveyron, este ganadero está convencido de que es la alimentación ecológica, y no la industrial, la que debe alimentar al mayor número de personas. “Lo mejor que nos podría pasar sería que este establecimiento de comida rápida estuviese poco frecuentado y una transformación, como la del Après-M [Después de McDonalds], en los barrios del norte de Marsella: tras el confinamiento, los antiguos empleados de McDonald's convirtieron el lugar en un centro social”.

Para Sébastien Persec, que cría a sus animales sin proteínas añadidas, “la gastronomía del Aveyron desempeña un papel importante para atraer a los visitantes a la región. La gente no viene aquí a encontrar la misma comida basura que en otros lugares”.

Comida basura. En el verano de 1999, la expresión fue noticia en los medios de comunicación nacionales y la figura de José Bové emergió en el debate público. Junto con otros agricultores que, como él, vivían en el Larzac, este activista y fundador de la Confederación Agrícola y Ganadera decidió reaccionar ante el embargo de Estados Unidos del queso de Roquefort, decidido tras el cese de las importaciones francesas de carne de vacuno con hormonas: el grupo procedió a “desmantelar” el McDonald's de Millau, entonces en construcción. A los pies del Causse du Larzac, conocido por su lucha contra el campo militar en los años 70 y famoso por sus explotaciones de ovejas, el grupo está decidido a defender los alimentos locales de calidad y, en particular, el famoso Roquefort, la primera denominación de origen regulada de Francia, creada en 1925.

“Luchábamos sobre todo contra la carne de vacuno tratada con hormonas procedente de Estados Unidos”, explica Christian Rouquayrol, que participó en la acción en su momento y fue acusado. Hoy, una nueva enseña intenta sumarse al paisaje: Burger King. El 11 de mayo apareció un permiso de construcción junto a una rotonda. La lucha adquirió una nueva dimensión. “Salimos del calvario del confinamiento de la primavera con ganas de recuperarnos, con ganas de aprovechar para cambiar las cosas... Y nos encontramos con este proyecto de Burger King en Millau. La movilización partió de ahí; el mundo que queremos no es este mundo de la velocidad, donde comemos mal y que nos hace sensibles a las pandemias”.

Picnics en los terrenos en cuestión, carteles por todo Millau, reuniones con el colectivo Espalion... Pero más que en el norte del Aveyron, la noticia de la llegada de un segundo restaurante de comida rápida a esta zona del Parque Natural Regional de las Grands Causses, clasificado por la Unesco, causó asombro. Hasta tal punto que influyó fuertemente en la segunda vuelta de las elecciones municipales del año pasado: la candidata socialista Emmanuelle Gazel, que, al contrario que el alcalde saliente, había mostrado su hostilidad al proyecto durante la campaña, acabó ganando la segunda vuelta, por unos 40 votos de los cerca de 16.000 votantes de la ciudad de Millau.

Grégoire de Saint-Jorre dirige un hotel-restaurante a pocos kilómetros, en las gargantas del Tarn. Trabaja principalmente con productores locales en un radio de 30 km. Esto es lo contrario de las cadenas de suministro de comida rápida. “Detrás de estas multinacionales de comida rápida, encontramos toda la mecánica de la agricultura industrial que ya no queremos. ¿Cómo es posible permitir que se siga permitiendo construir estos establecimientos cuando en Francia hay un 17% de adultos obesos?”. A Grégoire le conmueve aún más el hecho de que la señalización de McDonald's en Millau esté por todas partes... incluso en las camisetas del equipo de rugby local. “Cuando lo vi en la camiseta de mi hijo, me quedé de piedra. Ese no es el mundo que quiero dejar a mis hijos”.

Más allá de la cuestión alimentaria, la construcción de un nuevo restaurante de comida rápida en Millau plantea problemas urbanísticos. El emplazamiento elegido para este futuro Burger King es la entrada norte de la ciudad, a la salida de las Gargantas del Tarn, en el corazón de la zona residencial de Bellugues, una zona que no tiene nada de comercial.

Para los residentes de la zona, la situación es difícil de asimilar... sobre todo porque este proyecto no habría salido adelante sin la venta municipal de una superficie comunal –un bolódromo– colindante con el terreno del propietario que accedió a la construcción. Bastante satisfecho con la decisión, el vecino que alquila el terreno, dice a Mediapart: “La instalación de Burger King revalorizará la ciudad. Traerá dinamismo”. Confiado en el proyecto, asegura: “Hemos escuchado algunos diálogos disparatados... Pero los contrarios al proyecto no podrán hacer nada contra el permiso de obras..., se ha concedido según las reglas del juego”.

“Tierra sensible”

Sin embargo, esto no es seguro. Cuando vendió sus terrenos a finales de 2019, el ayuntamiento no consultó a los vecinos, como se exige cuando se desclasifica una parcela comunal. Para que la venta pasara por el pleno, el alcalde saliente, Christophe Saint-Pierre, se limitó a calificarla de proyecto de “gran restaurante”.

Según varios documentos que Mediapart ha podido consultar, entre ellos el expediente de la licencia de obras, el alcalde era, sin embargo, perfectamente consciente de que se trataba de un establecimiento del gigante estadounidense de la comida rápida. Cuando el Ayuntamiento dio su visto bueno a la venta el 12 de noviembre de 2019, lo justificó en una carta: “Para que se pueda llevar a cabo la construcción de un restaurante Burger King”.

“Cuando el alcalde hablaba de un gran restaurante, mucha gente se imaginaba a un chef con estrella...”, explica Doq Vernel, presidente de la asociación La Defensa de Bellugues creada por los propietarios de las casas contiguas al solar, que se sienten engañados por las autoridades municipales.

La asociación interpuso dos acciones legales. Una se refiere a la no consulta vecinal; la otra, a la validez de la licencia de obras en algunos puntos concretos, como el número de plazas de aparcamiento (40) en relación con el número de plazas del establecimiento (140 plazas; 176 en total más 25 empleados al día): tal proporción hace temer a los vecinos afluencia de coches al barrio.

De hecho, la rotonda de Bellugues está en el eje de un importante tráfico. La de las autocaravanas en la temporada de verano. Lo mismo ocurre con las furgonetas de mercancías que circulan por el viaducto de Millau para evitar el peaje. Una simple visita al sitio a mediodía permite observar el flujo constante de vehículos. A esto hay que añadir la pendiente de la carretera que desciende desde el Causse Rouge, en la que los vehículos llegan a toda velocidad. Según los planos de Burger King, que Mediapart ha podido consultar, allí se instalaría el paso de peatones y el acceso para personas con movilidad reducida.

“Todo se hizo a escondidas", lamenta Emmanuelle Gazel, la nueva alcaldesa. “No teníamos la menor sospecha de que una cadena como Burger King fuera a establecerse aquí”. ¿Conseguirá la nueva alcaldesa oponerse al proyecto, como prometió durante la campaña electoral? Legalmente, no puede impugnar las decisiones de su predecesor. Tampoco puede ir contra una instalación en una estructura privada. Sólo puede “seguir de cerca” los recursos presentados por los vecinos... y animar a Burger King a trasladarse a otro lugar. “Tenemos muchos solares industriales que rehabilitar y les hemos ofrecido otras ubicaciones, en una zona comercial. Queremos evitar en lo posible la artificialización del suelo”, explica a Mediapart.

Ahora bien, es precisamente esta rotonda de entrada a Millau, por ver pasar un gran número de coches, Burger King ha elegido, nos indica –de forma anónima– el prospector del cartel de este proyecto. “Los flujos a la salida de las gargantas del Tarn son una ventaja para nosotros, dice. Los otros emplazamientos propuestos por el ayuntamiento no son adecuados, ni en términos de acceso ni de visibilidad”. De hecho, el proyecto se ha suspendido por el momento, debido a los recursos legales, reconoce el prospector, que sabía “muy bien” que Millau sería “una zona sensible”.

Los proyectos de McDonald's y Burger King en los terrenos del Aveyron no se detienen ahí. Un poco más al sur, en Saint-Affrique, McDonald's también ha intentado instalarse. La empresa se había puesto en contacto con el anterior alcalde, el socialista Alain Fauconnier, para establecerse en la zona de la estación de tren, que debe beneficiarse de un programa de rehabilitación urbana. Su sucesor, Sébastien David (Los Republicanos), elegido el pasado mes de junio, ha cambiado de marcha: “No he recibido a ningún representante de McDonald's en mi despacho y ningún McDonald's se instalará en los terrenos del municipio”, asegura a Mediapart. Sin embargo, la zona de la estación va a ser vendida a un promotor inmobiliario, y una vez que las parcelas pasen a ser propiedad privada, el ayuntamiento ya no podrá opinar. “Hemos reescrito el proyecto del antiguo equipo. Sin embargo, no habrá espacio para un restaurante de comida rápida en este complejo”, promete el alcalde de Saint-Affrique.

Por último, en Rodez, un Burger King abrirá sus puertas a mediados de abril. La estructura del edificio ya se deja adivinar, al borde de la rotonda de Calcomier, a la salida de la ciudad en dirección a Cahors. El director, Laurent Segade, anunció en la prensa local la creación de 70 puestos de trabajo. En realidad, como hemos visto, la contratación, lanzada en colaboración con el servicio público de empleo, es para puestos a tiempo parcial (24 horas semanales). Lo mismo ocurre en la vecina Lozère, donde un establecimiento, dirigido por el mismo Laurent Segade, debería abrir sus puertas en Mende antes del verano.

Estas aperturas simultáneas no son una casualidad. Según nuestras informaciones, Burger King, que ya cuenta con 400 establecimientos en Francia, ha puesto en marcha un amplio plan de desarrollo, con aperturas de tiendas previstas en 27 departamentos.

Sin embargo, ni Laurent Segade ni la dirección de Burger King han respondido a nuestras preguntas. Al igual que McDonald's, la cadena de comida rápida delega las relaciones con la prensa en una agencia de comunicación. Así que la agencia Publicis nos hizo primero una serie de preguntas (véase la Caja Negra)... y finalmente no nos facilitó ningún contacto con la dirección de Burger King. Sólo se recibimos un comunicado de prensa en el que se destacan los puestos de trabajo directos e indirectos creados por la llegada de la marca a Rodez y Millau. “Un restaurante es un lugar animado 7/7 días a la semana, por la noche, acogedor y accesible al mayor número de personas”, dice el texto transmitido por Publicis.

Parece que estas multinacionales no se sienten tan cómodas con la idea de instalarse en el Aveyron. Se les puede entender... Entre los antiguos combatientes del Larzac, los jóvenes de Extinction Rebellion, que se han puesto de parte de otros colectivos como L'Ami des lobbies, y los vecinos que pretenden llevar la batalla legal hasta el final, los gigantes de la comida basura se enfrentan a una alegre resistencia. Y ésta todavía no ha dicho su última palabra.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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