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El ministro de Educación francés anunció desde sus vacaciones en Ibiza el plan de vuelta al cole tras el ómicron

El primer ministro de Francia, Jean Castex, y el ministro de Educación, Juventud y Deportes, Jean-Michel Blanquer.

Antton Rouget | Ellen Salvi (Mediapart)

Mucha confusión, información en el último momento y profesorado enfadado. Desde hace dos semanas, el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, es objeto de críticas por haber presentado el nuevo protocolo sanitario escolar la víspera de la vuelta a las aulas en una entrevista –inicialmente de pago y luego de libre acceso– publicada en Le Parisien el domingo 2 de enero a última hora de la tarde.

Una decisión incomprensible que ha acentuado la desconfianza del personal educativo, totalmente indefenso ante las nuevas normas difundidas deprisa y corriendo, y que ha puesto al Ejecutivo en una situación embarazosa. "Estamos obligados a estar en esta situación [a dar estas instrucciones la víspera para poner en práctica un día después] para estar lo más cerca posible de la realidad", se justificó después el ministro.

En realidad, Jean-Michel Blanquer no volvió de sus vacaciones en Ibiza, en las Islas Baleares, hasta el domingo 2 de enero. Es decir, la víspera de la vuelta a las aulas, no antes, a pesar de la situación sanitaria y de sus consecuencias para los centros educativos. Esta actitud ha provocado tensiones dentro del propio Gobierno, según ha podido saber Mediapart (socio editorial de infoLibre).

Contactado por Mediapart sobre las vacaciones de Jean-Michel Blanquer y su marcha de París en plena quinta oleada del covid-19 en vísperas de la vuelta al cole, el gabinete del ministro respondió que estas no habían tenido ninguna repercusión en la tardía aplicación del protocolo: "No estar presente físicamente no quiere decir que no estuviera trabajando, que no estuviera conectado ni que estuviese ajeno a lo que estaba ocurriendo".

Según las explicaciones del Ministerio de Educación sobre el desarrollo de los acontecimientos, el protocolo para los centros escolares no se estableció en su versión definitiva hasta la noche del sábado 1 al domingo 2 de enero, al día siguiente de un dictamen del Consejo Superior de Salud Pública sobre la situación sanitaria, lo que explica su comunicación a última hora. "Una vez decidida la doctrina, la Secretaría General trabajó en las preguntas frecuentes [FAQ], en todas las cuestiones que surgieron en torno al nuevo protocolo. Esto llevó toda la mañana del domingo, con idas y venidas sin parar, con el Ministerio de Sanidad validando cada vez", dicen en la calle Grenelle, sede del departamento de Educación.

"El ministro trabaja, no es porque hubiera estado en el despacho que hubiera cambiado las cosas [...] el equipo estaba allí y estaba permanentemente en contacto con nosotros en el teletrabajo", añade su oficina, explicando que Jean-Michel Blanquer realizó su entrevista desde su lugar de vacaciones. "Le habíamos dicho a Le Parisien: estamos haciendo la base [de la entrevista] por videoconferencia [el sábado 1 de enero], y luego nos enviaron su artículo y allí hicimos los ajustes según los arbitrajes [realizados el sábado por la noche]".

El ministerio esperó a que las FAQ estuvieran finalmente listas y en línea antes de dar luz verde a su publicación.

Interrogado por Mediapart, el director de la redacción de Le Parisien, Jean-Michel Salvator, explicó que, aunque su periódico "no suele" entrevistar a los ministros por videoconferencia, "no había ninguna razón para rechazarlo" en esta ocasión. El diario no mencionó las condiciones de la entrevista en el momento de su publicación.

Peor aún: la fotografía de Jean-Michel Blanquer que acompaña a la entrevista le muestra en su despacho del ministerio. La imagen no está fechada. Y por una buena razón: fue tomada por un fotógrafo de Le Parisien el 12 de noviembre de 2021, durante una entrevista previa.

Las explicaciones dadas por Jean-Michel Blanquer para justificar sus anuncios tardíos no convencieron a la oposición, que rápidamente pidió su dimisión. La huelga masiva del 13 de enero aumentó la presión, obligando al Ejecutivo a hacer algunas concesiones. Durante todo este tiempo, el Gobierno, a través de su portavoz Gabriel Attal, siguió mostrando un apoyo indefectible al ministro de Educación.

Este último también pretendía no entender los motivos de la movilización del 13 de enero. "No es una huelga que resuelva los problemas, no vamos a la huelga contra un virus", dijo en BFMTV, dos días antes. "Sé que hay mucho cansancio, mucho nerviosismo, por eso hago un llamamiento a la compostura, a la unidad de la nación en torno a nuestra escuela, a no confundir los temas, estamos en una campaña presidencial, algunos opositores están tratando de crear un problema".

El 7 de enero, en plena crisis, Jean-Michel Blanquer, que sin embargo había explicado a Le Parisien que estaba "totalmente centrado en [su] tarea", incluso encontró tiempo para inaugurar los actos de un simposio real-falso contra el wokismo. Una moda que cuestiona a varios de sus colegas macronistas. "Va a buscar marcadores que no son los del sistema educativo nacional", señala uno de ellos, mencionando también su "inapropiada" campaña sobre el laicismo.

Y para continuar, todavía con el tema de los caballos de batalla del ministro: "Los profesores necesitan ser amados mientras Blanquer ha dejado simbólicamente su ministerio". Debilitado desde hace varios meses, objeto de numerosas críticas en el seno del Gobierno y de la mayoría, el ministro de Educación no ha dejado de defender su gestión de la crisis, llegando incluso a jactarse, en su último libro, de haber "salvado a los niños de Francia de un dramático naufragio".

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