Elecciones en Marruecos

Nabila Mounib: “Marruecos sigue inmóvil, pero el muro del miedo ha caído”

Nabila Mounib: “Marruecos sigue inmóvil, pero el muro del miedo ha caído”

Marta Semitiel / Ilhem Rachidi (Mediapart)

Ella es la única mujer que ha sido elegida para ser cabeza de un partido político en Marruecos. El martes 25 de agosto, la secretaria general del Partido Socialista Unificado (PSU), Nabila Mounib, lanzó su campaña para las elecciones municipales y regionales del 4 de septiembre desde la sede del partido en Casablanca. Fue entonces cuando se produjo una de las represiones más feroces contra el Movimiento de Jóvenes del 20 de Febrero. El 13 de marzo de 2011, cuatro días después del discurso real que anunció las reformas democráticas, las fuerzas de seguridad intentaron penetrar en el interior de la sede del partido, donde se habían refugiado los manifestantes, violentamente dispersados. El PSU formó parte de los partidos políticos que apoyaron las manifestaciones, reivindicando una monarquía parlamentaria en la que el rey reinase pero no gobernase.

Nabila Mounib parece haber pasado esta página de oposición. Hoy cabeza de lista de la Federación de la Izquierda Democrática en Sidi Belyout (Casablanca), sostiene un discurso con rodaje, enérgico, siempre contestatario. Poco presente en los medios de comunicación públicos, que raramente la solicitan, esta sindicalista y profesora de endocrinología de 55 años, conocida por su sinceridad al hablar, ha suscitado esta vez un verdadero entusiasmo mediático.

Y a pesar de su débil peso electoral, la Federación de la Izquierda Democrática, que reúne a tres partidos de esa izquierda a la que llaman radical –el Partido Socialista Unificado (PSU), el Partido de la Vanguardia Democrática y Socialista (PADS) y el Congreso Nacional Ittihadi (CNI)–, ya ha dado un latigazo a esta campaña electoral que poco entusiasma a los marroquíes, generalmente poco interesados por los escrutinios electorales.

Esta vez, aunque el debate sobre la participación en las elecciones continúa en el seno de la izquierda contestataria, Mounib defiende con uñas y dientes la batalla electoral. Porque, según ella, tras la protesta en las calles marroquíes ha llegado el tiempo de la participación.

Pregunta.- Usted es la primera mujer que ha sido elegida para encabezar un partido en Marruecos. Y el partido que usted dirige es de la oposición. ¿Siente que es una ventaja o un hándicap ser mujer?

Respuesta.- Ser la primera mujer elegida a la cabeza de un partido es una gran responsabilidad, pero también una realización. Estamos en Marruecos. Las mujeres han conseguido entrar en muchos ámbitos, pero el número es todavía bajo. Haría falta un logro político. Ver a una mujer a la cabeza de un partido en un país conservador es importante. Pero no es del todo excepcional, ya que las mujeres siempre han militado.

En mi partido había mujeres vanguardistas, sobre todo en la Unión de Acción Femenina (UAF). Ellas pudieron reunir un millón de firmas a principios de los 90 para la revisión de la Moudawana (Código de Familia), lo que entonces era increíble. Ellas se enrolaron en todas las luchas para que la cultura de la igualdad progresara en nuestro país, para que hubiera adquisiciones de derechos y acceso a los centros de decisión. Mi elección es el resultado de un trabajo llevado a cabo durante decenas de años… Yo no tengo problema con esto. Pero a menudo me enfrento a problemas marginales que no deberían ni existir.

P.- Esta vez, los tres partidos presentan de manera excepcional una lista común con un mismo símbolo y candidatos únicos bajo la etiqueta Federación de la Izquierda Democrática. ¿Cómo os han dejado hacer eso?

R.- Nosotros fuimos quienes construimos la Federación para entrar en esta campaña con candidatos únicos. Tuvimos que jugar con la ley. La ley de partidos políticos nos impide presentar listas conjuntas… Nos presentamos como coalición de tres componentes. Además, tuvimos problemas para la financiación. Desde el poder nos molestan, ¡adoran fastidiarnos! Hay una fobia hacia la emergencia de toda fuerza o movimiento que podría cambiar la situación. Por eso cada vez que aparece una, como fue el caso del Movimiento 20 de Febrero, se hace todo para debilitarla y hacerla desaparecer.

P.- ¿Piensa usted que el Movimiento 20 de Febrero ha desaparecido?

R.- ¡En absoluto! El Movimiento 20 de Febrero marcó el inicio de una nueva etapa en Marruecos. El muro del miedo ha caído y los jóvenes se han reconciliado con la cosa política. Para nosotros es un gran paso hacia el reforzamiento de la lucha política.

P.- Usted decidió en 2011 boicotear el escrutinio legislativo. ¿Por qué esta vez ha decidido presentarse? ¿No habría sido más oportuno presentarse entonces, ya que el Movimiento 20 de Febrero la apoyaba y usted era más fuerte?

R.- Hace cuatro años éramos más fuertes… Esa es su opinión. Estábamos en la calle y la presión se hacía desde ahí. La calle pudo realizar una cosa importante: empujó a los gobernantes a abrir, a su pesar, un debate sobre la Constitución. Es una brecha. Aunque hoy Marruecos sigue inamovible en su postura, a pesar de los grandes trabajos que han sido puestos en marcha. Todavía hay muchas desigualdades sociales, y sobre todo, no hay democracia. Hay una concentración del poder y una recesión cultural horrible. Se nos dice: “¡mirad lo que ha pasado en el país con la revuelta!”. Pero en los países en revolución nadie ha dejado esas revoluciones ir hasta el final. Hubo contrarrevoluciones y la intervención del imperialismo y de otras fuerzas que defendieron sus intereses geoestatégicos.

Pero algo ha pasado en todos estos países, y en Marruecos. Hay una nueva izquierda que emerge de las revoluciones ciudadanas. El mundo está en ebullición y nosotros queremos formar parte de ello para intentar encontrar la brecha que permita la instauración de la democracia, para salir de este caos.

“No vamos a callarnos”

P.- Los militantes de Annahj Addimocrati (La Vía Democrática, marxista) fueron reprimidos mientras distribuían folletos que defendían el boicot. ¿No cree que esta campaña comenzó mal?

R.- Comenzó mal. ¿Por qué os digo que ahora estamos peor que en 2011? ¡Porque las libertades recibieron un buen golpe! Todo tipo de libertades. La libertad de manifestación, la libertad de expresión, de opinión. Tenemos la impresión de que volvemos a los años del plomo. Y todo esto con la bendición del Gobierno. A él lo que le interesa es durar, dejar a sus amigos en puestos de la Administración interesantes para “islamizar” el Estado y preparar así su control en todos los aspectos.

P.- ¿No se arrepiente de su participación en las elecciones, en este contexto?

R.- En absoluto. Condené la represión y hay que continuar. Actuando así, las personas que están en el poder intentan hacernos huir del campo político. Al contrario, esto debe darnos más valentía y más determinación.

P.- ¿Por qué la protesta no tuvo éxito en Marruecos?

R.- No funcionó porque no se unieron todas las fuerzas democráticas. Y porque el sistema ya había preparado todas sus armas para poner trabas a las fuerzas de la oposición. Durante una conferencia dije que, para el Makhzen, los jóvenes del 20 de Febrero eran pequeños locos. El Makhzen usó todos los medios a su alcance. Encontraron trabajo a algunos, pegaron palizas a otros, enviaron a otros a prisión. Y sobre todo se privó al Movimiento de apoyos. Se neutralizó a los sindicatos para que no se unieran a la protesta. Se prometió la luna a los participacionistas (al PPS y al USFP). Incluso los partidos que los apoyaron, como el mío, no pusieron a disposición de los jóvenes toda su experiencia. Los jóvenes del Movimiento tuvieron mucho coraje, con ideas geniales, pero inexperimentadas. Y les faltó un poco de humildad. Todos los viejos querían borrarles del planeta.

P.- Después de algún tiempo, el rey Mohammed VI cambió de tono en sus discursos. Se expresa ahora como un ciudadano en lugar de hacerlo como un opositor. Critica la corrupción, por ejemplo. ¿Qué significa este cambio?

R.- Sus discursos han cambiado después de un largo tiempo. A nosotros lo que nos interesa es quién tiene el poder y qué hace con él. Los discursos bonitos están muy bien, pero no cambian gran cosa. Lo que puede cambiar las cosas son prácticas nuevas, es poner a Marruecos en el camino hacia la democracia, es decir, ir hacia la separación de poderes. Eso sí sería un reconocimiento de la plena ciudadanía marroquí. También hay que combatir de manera feroz la corrupción.

P.- ¿Usted no tiene miedo de que el sistema la atropelle, como a tantos otros?

R.- Para nada. Nosotros luchamos sobre puntos concretos. Por ejemplo, preparamos nuestro borrador de la Constitución. Y no vamos a callarnos.

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Traducción por: Marta Semitiel

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