LA PORTADA DE MAÑANA
Ver
Cómo hace negocios la élite: Peninsula emplea a los hijos de Sarkozy, del expresidente de Repsol y de Borja Prado

Lo mejor de Mediapart

Una semana en los 'telediarios' de Xi Jinping: China ensaya el culto televisivo a la personalidad

El presidente chino, Xi Jinping, este martes en el desfile militar del 70 aniversario de la República Popular China.

François Bougon (Mediapart)

  • Este artículo está disponible sólo para los socios y socias de infoLibre, que hacen posible nuestro proyecto. Mediapart, socio editorial de infoLibre, es un diario digital francés de pago del que traducimos sus mejores artículos. Ya sabes que puedes regalar una suscripción haciendo click aquí. Si no lo eres y quieres comprometerte, este es el enlace. La información que recibes depende de ti

La pekinología es una ciencia de la fluctuaciónpekinología, tan cambiante como algunos cielos bretones (o normandos) en pleno invierno. Así, en unos pocos meses, escuchamos en primavera que la pandemia covid-19 estaba a punto de barrer el partido-estado, en un devastador efecto Chernobyl, y después que Xi Jinping, el número uno chino, triunfaba tras haber derrotado al virus, anunciando con ello una Pax Sinica mundial.

Esta impresión de leer los posos del café –los anglosajones dicen “leer las hojas de té”– cuando se trata de la política china se explica por la opacidad del “núcleo dirigente”, los miembros del comité permanente del buró político (un club de chicos de siete septuagenarios). Ningún dirigente se ha sometido a la prueba de dejarse entrevistar por medios de comunicación occidentales desde el sanguinario y a veces entretenido Jiang Zemin, secretario general del Partido de 1989 a 2002 y presidente de la República Popular China de 1993 a 2003. Una eternidad.

Las ruedas de prensa organizadas con ocasión de viajes al extranjero o con motivo de la recepción de dirigentes extranjeros se supervisan y preparan cuidadosamente. Los periodistas con capacidad para realizar preguntas son seleccionados cuidadosamente para evitar el más mínimo inconveniente.

Ante la eventualidad –hecho rarísimo– de que un reportero estadounidense consiga dirigirse al actual secretario general del partido y presidente Xi Jinping sobre un tema delicado, simplemente se le ignora (véase aquí ). Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores Wang Yi se muestra molesto por una pregunta considerada “irresponsable” –sobre derechos humanos– de un periodista canadiense (ver aquí).

Así, en este complicado ejercicio, la puesta en escena del Gobierno chino, por parte del aparato de propaganda, es un elemento nada desdeñable para tratar de comprender lo que está sucediendo en las altas esferas chinas, que tanto le gustan al primer ministro francés Jean-Pierre Raffarin. Para ver este poder con toda majestuosidad, no hay nada mejor que seguir el informativo vespertino de la televisión china, difundido a las 19:00 (hora de Pekín) en todos los canales del país.

Una TV Xi Jinping, donde todos los discursos son inevitablemente “importantes” y cuyas actividades públicas –reuniones (muchas reuniones) y visitas de campo (menos numerosas que las primeras)–, siempre aparecen en el sumario. No se puede debatir sobre la coherencia de las opciones editoriales. El rango dentro del Partido las determina, de acuerdo con una teoría del chorreo catódica: primero el número uno, Xi; luego el número dos y también primer ministro, Li Keqiang, hasta el número siete, Han Zheng.

Así que durante una semana, del 16 al 22 de noviembre, hemos seguido el informativo para tratar de captar este momento hibris de la segunda mayor economía mundial, en un momento en que sus rivales, con Estados Unidos a la cabeza, están enredados en la pandemia causada por un virus que surgió en China hace casi un año.

Lunes, 16 de noviembre

Y de propina, un libro de Xi

El acontecimiento es significativo, un discurso de Xi ha llevado a la publicación de un libro. “En un único volumen”, precisa el presentador. Escucharlo en el informativo no es suficiente, así que hay que leerlo. Es el primer titular del telediario.

Los servicios de publicación de la propaganda han sido rápidos. Xi pronunció el discurso el 12 de noviembre para conmemorar el 30º aniversario del “desarrollo y la apertura de Pudong”, el distrito de Shanghái en la orilla derecha del río Yangtsé que ahora simboliza la modernidad de la ciudad. En 30 años, la metrópoli ha recuperado su lustre como megalópolis mundial –en la década de los años 20, el siglo pasado, a la ciudad se le conocía como el “París de Oriente” –y este éxito ha remontado río arriba, regando el interior.

El discurso es la segunda noticia. Se trata de anunciar que el Diario del Pueblo, órgano del Partido Comunista, habló de ello en un editorial... Estamos al borde de una sobredosis. También se habla del consagrado al “desarrollo de alta calidad” en las regiones atravesadas por el río Yangtsé, discurso que pronunció en una reunión celebrada dos días antes en Nanjing en presencia de varios expertos. El concepto de “desarrollo de alta calidad” fue desvelado por Xi en el quinto pleno del 19º Comité Central del Partido Comunista de China, a finales de octubre en Pekín, donde se debatió el 14º plan quinquenal, para el período 2021-2025. Aludiendo al río Yangtsé y a las regiones por las que fluye, se trata de poner el acento en la importancia de centrarse en un crecimiento más ecológico y respetuoso con el medio ambiente. Y llegamos a las imágenes sublimes del telediario de las siete de la tarde, el recurso a magníficas imágenes aéreas donde el cielo se ve azul. Verlo es tener la seguridad de sobrevolar China. Sin contaminación.

En el frente económico, las cifras de octubre muestran una recuperación de la actividad. Las noticias son buenas. Al mismo tiempo, en el informativo de las 7, las noticias siempre son buenas cuando se trata de China. También se habla mucho de récords; hoy, del establecido por el batiscafo chino El combatiente, que descendió más de 10.000 metros bajo el mar. Que tiemble Julio Verne.

Las malas noticias están reservadas para la actualidad internacional. Al final y en muy poco tiempo.

En este momento se habla mucho de la catastrófica situación en Estados Unidos. El gran rival es el más afectado por la epidemia de covid-19 –se han superado los 11 millones de contagiados– y se percibe una pizca de regodeo en el anuncio.

Un informe, obviamente producido por una agencia de noticias internacional, presenta a una mujer estadounidense que ha perdido a sus dos progenitores. Otro se centra en la falta de enfermeras. Y la secuencia se cierra con imágenes de una manifestación pro Trump en Washington que terminó con violencia y el arresto de 21 personas. En resumen, en el país de Donald Trump, el tipo que ha estado metiéndose con ellos durante todo su mandato es un desastre.

Martes, 17 de noviembre

Gobernar mediante la ley (de Xi)

Con el próximo plan quinquenal, he aquí el otro gran tema del día: el imperio de la ley, un sistema legal para preservar los intereses del PC (y los de Xi por supuesto), tema de una reunión de dos días en Pekín. Y que permite consagrar “el pensamiento Xi Jinping”.

El presentador advierte: “El pensamiento de Xi Jinping sobre el imperio de la ley es una gran innovación teórica que cumple con los requisitos de la época para la gran renovación de la nación china. Es la última realización de la teoría marxista del estado de derecho, un componente importante del pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era”.

Por supuesto, el informativo le dedica una gran parte y encontramos uno de sus clásicos: una voz en off detalla las intervenciones de Xi y sus recomendaciones, mientras que desfilan imágenes del número uno chino dirigiéndose a un público compuesto por ejecutivos –todos con máscaras en tiempos de pandemia obliga– que toman notas.

Esta presentación prepara el camino para una serie de reportajes –que se verán en unos días– dedicados a las reuniones del partido a todos los niveles para “estudiar” y “entender” el nuevo pensamiento de Xi. Se espera que los participantes estén bien inmersos en el “espíritu de la quinta sesión plenaria del 19º Comité Central” de octubre. Sin mencionar los editoriales del Diario del Pueblo, que seguramente se citarán en antena o los análisis de la agencia oficial China Nueva (Xinhua). En resumen, el programa está completo.

En el ámbito internacional, las cosas son tan catastróficas, como siempre. Uno de los responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS) elogia la gestión de la pandemia por parte de Pekín, “no todos los países han sido capaces de hacerlo”, dice. En Estados Unidos, los niños se ven particularmente afectados. En Texas, una familia ha perdido a seis de sus miembros. En la ciudad de Nueva York, la gente hace cola para recibir ayuda alimentaria.

En China, todo está bien... De hecho, el telediario informa de los preparativos del lanzamiento del cohete Longue Marche 5, que llevará la sonda lunar Chang'e 5 al Centro de Lanzamiento Espacial Wenchang en la isla sureña de Hainan.

Miércoles, 18 de noviembre

Vacunas para los países emergentes (gracias a Xi)

El primer titular del día es un nuevo “discurso importante” de Xi Jinping en la 12ª Cumbre de los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), la reunión de los llamados países emergentes. Rusia es la potencia anfitriona en esta cumbre virtual, donde todos –Vladimir Putin, Xi Jinping, Narendra Modi, Jair Bolsonaro y Cyril Ramaphosa– se quedaron en casa por culpa del covid-19. Además, el discurso de Xi está dedicado en buena medida al virus.

En cuanto a las vacunas, China está dispuesta a proporcionarlas a los países que las necesiten. “También promoveremos la construcción de centros de investigación y desarrollo de vacunas en los países Brics”, dice. Como el discurso es “importante”, a los otros participantes se les graba escuchando o tomando notas, como en el caso de Putin.

Xi Jinping es el capitán, incluso se podría decir que es un gran timonel si el término no hubiera sido ya adoptado por un ilustre predecesor, y borda una metáfora marina, que la televisión transmite: “Todos estamos en el mismo barco. En tiempos de vientos y olas fuertes, debemos mantener el rumbo, controlar el ritmo adecuado, unirnos y cooperar, surfear el viento y romper las olas y navegar sin descanso hacia un mañana mejor”.

Xi también aprovechó la oportunidad para desarrollar su visión del multilateralismo, la antítesis de la doctrina trumpiana. Denuncia las tentaciones proteccionistas, elogia la labor de la Organización Mundial de la Salud (OMS) –Trump sacó a Estados Unidos de la organización, acusándolo de favorecer a los chinos– en la lucha contra el coronavirus y recordó la intención de Pekín de seguir los preceptos del Acuerdo de París sobre el clima. China, aseguró, “ya ha anunciado políticas e iniciativas más fuertes para alcanzar el máximo de emisiones de dióxido de carbono de aquí a 2030 y trabajar para lograr la neutralidad del carbono para de aquí a 2060. Haremos lo que dijimos que haríamos”.

La cumbre de los Brics se ve relegada al final del telediario; Putin elogia la gestión china de la pandemia como “un modelo para todos los demás países”. Y, una cita que se ha vuelto inevitable, se da el número de casos y muertes del covid-19 en Estados Unidos, donde un niño de cuatro años ha perdido a ambos padres, según nos enteramos por un reportaje, y donde los hospitales están bajo presión.

Jueves, 19 de noviembre

Un proyecto para Asia y el Pacífico (y otro discurso de Xi)

Más buenas noticias y especialmente un discurso de Xi Jinping (no es de extrañar que termine en breve en forma de libro). Hoy se dirige a los dirigentes económicos de Apec, el foro de cooperación económica de Asia y el Pacífico.

Toda una oportunidad para que el líder chino desentrañara una vez más sus ambiciones económicas, resumidas en el concepto sinérgico de “doble circulación”. “Estamos construyendo un nuevo modelo de desarrollo, no sólo un ciclo nacional cerrado, sino un ciclo nacional e internacional doble abierto y que se refuerza mutuamente”. Y su visión regional. “Asia-Pacífico es nuestro hogar común. El año pasado propuse construir una comunidad de destino Asia-Pacífico, caracterizada por la apertura e integración, el crecimiento innovador, la interconectividad y la cooperación beneficiosa para todos”.

Acaba de publicarse otro libro de Xi (pues sí...), informa el telediario. ¿El título? Xi Jinping y sus amigos estudiantes. Es un libro que relata las conversaciones del secretario general con la juventud desde 1983. La portada se parece mucho a los carteles de propaganda de Mao. Sin las chaquetas de algodón azul de la época.

Como en los tiempos de Mao, el telediario encuentra muchos aduladores de Xi en el extranjero. En Francia, no necesariamente Jean-Pierre Raffarin. Esta noche, la televisión pública ha encontrado a una mujer miembro del partido de Jacques Cheminade, Solidaridad y Progreso (0,18% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2017, es decir, poco más de 65.000 votos) para decir todo lo bueno que piensa del discurso del número uno de los chinos en la cumbre de los Brics. Su cita aparece junto a su foto. Nadie es profeta en su país... En el fondo de los océanos, el batiscafo El combatiente sigue batiendo récords. Ya nada lo detiene. Otro récord, esta vez en la computación cuántica, es uno de los más cortos. Se siguen dando las (malas) cifras de la pandemia en Estados Unidos y se habla de esos (horribles) senadores estadounidenses que se niegan a llevar la máscara.

Viernes, 20 de noviembre

Xi siempre...

Hoy, Xi Jinping se ha reunido con los delegados que asistieron a una reunión nacional dedicada a “construir la civilización espiritual”, un pasatiempo del Partido desde los años 80 que consiste principalmente en promover el patriotismo y el respeto por el estado-partido, mientras se instrumentalizan los valores confucianos. Todos están de pie detrás de sillas rojas vacías y cuando Xi entra en la habitación aplauden. Todo termina con una fotografía de grupo, donde todos están sentados.

Además, el “Grupo Central de Propaganda” continúa su gira por las diferentes regiones del país para seguir “predicando el espíritu de la Quinta Sesión Plenaria del 19º Comité Central”. Se difunden imágenes. Se escucha a los líderes recitando las palabras de Xi, escuchadas muchas veces antes, y leyendo su texto. Todo el mundo lee textos de otros volúmenes. Como todas las burocracias, la burocracia china es papirófaga.

Permítase aquí un fragmento de las memorias recientemente publicadas de Barack Obama (A Promised Land). En ella, el expresidente de Estados Unidos relata uno de sus encuentros con el aburrido predecesor de Xi, Hu Jintao, “como siempre [...] soporífero”: “Sea cual sea el tema, revolvía entre espesas pilas de anotaciones listas, deteniéndose unos segundos para pasar a traducciones en inglés que parecían también listas y conseguían ser aún más largas que las frases iniciales. Cuando me tocaba hablar, hojeaba sus papeles buscando la respuesta que sus asistentes le habían preparado. Mis esfuerzos para romper la monotonía con anécdotas personales o bromas (“Tendrás que darme el nombre de tu artesano”, le dije cuando me enteré de que el gigantesco palacio de la Asamblea Popular se había construido en menos de un año) solían terminar en miradas perdidas y más de una vez tuve ganas de sugerirle que intercambiáramos nuestros documentos para poder leerlos con tranquilidad y evitar perder el tiempo”.

Menos mal que el presidente de Estados Unidos no ha visto las noticias...

Su país aparece sin sorpresa y como cada noche al final de la emisión. Se ofrece el balance (desastroso) de la pandemia en Estados Unidos: más de 250.000 muertes hasta el 20 de noviembre. Según el informativo, los hospitales norteamericanos están desbordados, una enfermera expresa su desesperación: “Nadie nos escucha”. “Las familias están perdiendo a sus seres queridos que viven en residencias para la tercera edad, se están detectando casos en los edificios de la Navy de Estados Unidos. Es una telenovela sobre la decadencia del imperio americano...

Sábado 21 de noviembre

Xi, otra vez...

El primer titular es, de nuevo, un “importante discurso” de Xi Jinping... Esta vez se dirigió a los participantes de la reunión informal de líderes del fondo de cooperación económica Apec. Vemos a Donald Trump, con el ceño fruncido, en una videoconferencia. El número uno de China dijo, según el telediario, que “la región Asia-Pacífico debería apoyar sin descanso el sistema de comercio multilateral con la OMC en su seno, seguir promoviendo la integración económica regional y crear rápidamente la Zona de Libre Comercio de Asia y el Pacífico”.

Todo lo que el presidente saliente, que dará paso al demócrata Joe Biden el 20 de enero, odia. “China acoge con beneplácito la firma de la RCEP [Asociación Económica Regional Amplia, firmada el 15 de noviembre por 15 países] y considerará activamente la posibilidad de unirse a la CPTPP [Acuerdo global y progresivo para la Asociación Transpacífico, que reúne a 11 países, entre ellos Australia, Canadá y Japón]”.

En lo que respecta a la sanidad, la situación siempre es catastrófica para el rival. Una mujer en Dakota del Sur ha perdido a su marido. Espera que otros no experimenten la misma tragedia que ella.

Domingo, 22 de noviembre

Xi de nuevo (con el G20)

No hemos terminado con los “discursos importantes” del informativo, es como la película Un día sin fin; las fórmulas son las mismas, la puesta en escena es casi la misma y Xi sigue tan hablador como siempre. Esta vez el discurso se reservó para la reunión del G20 organizada por Arabia Saudita. Se titula “Unamos nuestras fuerzas para luchar contra la epidemia y forjar un futuro común”. Como muchas de las declaraciones del número uno chino, a menudo se articula en torno a sus propuestas de cuatro puntos y contiene proverbios. Hoy, el adagio se toma prestado al poeta de la dinastía Tang, Liu Yuxi: “Cerca del barco hundido pasan mil velas blancas, frente al tronco podrido compiten en verdor diez mil árboles”.

Una forma educada de decir: sigamos adelante después de la pandemia, sin necesidad de ajustar cuentas y reclamarlas a China, el país de donde se originó la pandemia. De hecho, según la voz en off del reportaje del telediario, Xi Jinping explicó a los líderes mundiales que “en esta era post-epidémica, el mundo resurgirá de sus cenizas como un fénix. Trabajemos juntos para crear una vida mejor y más feliz y promovamos juntos la construcción de una comunidad de destino humano”.

En cualquier caso, según las noticias, el mundo entero se ha apresurado a alabar el discurso de Xi, desde oscuros académicos británicos hasta exresponsables, como el ex director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el francés Pascal Lamy, quien, según se dice, ha descrito la “comunidad de destino para la humanidad”, querida por el secretario general del PCCh, como “un concepto importante para la gobernanza internacional”.

En Estados Unidos, la pandemia está “fuera de control”. El personal médico está al límite. Mientras tanto, partidarios y rivales de Trump se enfrentan en la calle. Por su parte, la propaganda china juega sobre terciopelo.

Las noticias de las 7 son inmutables. Y al final de la semana, al menos hemos comprobado una cosa; que los espectadores no se equivocan cuando resumen su misa catódica misaen tres frases: “Los primeros diez minutos: los líderes siguen estando ocupados. Los diez minutos centrales: la gente está muy contenta. Los últimos diez minutos: el mundo fuera de China es extremadamente caótico”.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

El Partido Comunista de China quiere celebrar su centenario sin ningún pobre en el país

El Partido Comunista de China quiere celebrar su centenario sin ningún pobre en el país

Más sobre este tema
stats