Bruselas quiere eliminar controles a 49 pesticidas tóxicos para ahorrar solo 16 millones de euros

La Comisión Europea inició en 2025 un proceso desregulatorio masivo en todas las áreas sobre las que tiene competencia, desde la banca a la seguridad en internet, pasando por el medioambiente o la defensa. Uno de los objetivos de Bruselas fueron los pesticidas, un sector con importantes intereses tanto de la industria química como de la agricultura. Un grupo especializado en salud y fitosanitarios ha estudiado la propuesta de la Comisión y ha revelado que, si sale adelante, medio centenar de pesticidas van a quedar exentos de controles rutinarios, y muchos de ellos son tóxicos o incluso cancerígenos, según denuncian.

Générations Futures, un grupo activista francés especializado en químicos y agricultura, ha analizado el plan de desregulación para este sector, presentado a mediados de diciembre por los funcionarios europeos, y los expertos estiman que 49 sustancias quedarían fuera del estricto sistema actual que vigila los impactos de los pesticidas en la salud. Algunos de ellos son muy conocidos en el mundo agrícola por su mala reputación, como el glifosato o el acetamiprid.

Hasta ahora, todas las sustancias activas (421) aprobadas por la Unión Europea y que son la base para la fabricación de pesticidas, deben someterse a un examen nuevo cada 10 o 15 años para garantizar que siguen siendo seguras, con estudios que incorporan la literatura más moderna para que sean cada vez más estrictos. Pero con el argumento de ahorrar costes y eliminar burocracia, se pretende suavizar los controles para que decenas de ellas solo tengan que ser analizadas una vez, y puedan usarse durante décadas, denuncia Pauline Cervan, toxicóloga de Générations Futures.

"Lo que necesitamos son más recursos humanos y financieros para evaluar los expedientes y reducir los retrasos en las evaluaciones. De las 49 sustancias, casi todas son consideradas dañinas para la salud o el medioambiente", asegura Cervan a infoLibre. Según añade, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la encargada de regular los fertilizantes, también ha pedido incrementar los medios para mejorar y acelerar los controles, pero la Comisión ha optado por reducirlos.

Según la documentación revisada por este grupo, la Comisión Europea justifica la propuesta en que ahorrará costes, aunque las cifras son irrisorias según Générations Futures. La estimación de Bruselas es que la desregulación ahorrará 16,84 millones de euros de un presupuesto milmillonario. Liberar de controles al glifosato ahorraría 605.500 euros y hacerlo con el acetamiprid, 176.100 euros.

El texto de la Comisión forma parte de un paquete ómnibus agrícola más grande que modifica también los niveles máximos de residuos en los alimentos o los organismos genéticamente modificados. Ahora debe negociarse con el Parlamento Europeo y con el Consejo Europeo, un proceso que puede demorarse meses.

Carcinógenos y tóxicos para humanos y animales

Los activistas denuncian que las sustancias que estarán libres de reanálisis suponen un peligro para la salud y la naturaleza. Algunas de ellas son un riesgo para los agricultores o jardineros que las manipulan, o incluso para los consumidores porque se conservan en el alimento hasta que llega a la mesa. Otras pueden matar a las abejas –polinizadoras imprescindibles– o a peces y otros animales que viven en el ecosistema, o afectar a su reproducción o comportamiento. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) considera el glifosato –el herbicida más utilizado en Europa– como probable carcinógeno, mientras que el acetamiprid es muy tóxico para las abejas y neurotóxico en humanos.

En la lista elaborada por la organización francesa también hay sustancias etiquetadas como CMR (carcinógenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción), como el captan, el folpet, el forclorfenurón, la abamectina y la flumioxacina. Algunos de estos fitosanitarios además contienen PFAS –aditivos químicos que incluyen enlaces de carbono y flúor– que los convierten en sustancias extremadamente persistentes en la naturaleza, multiplicando su daño.

"Este análisis revela las consecuencias reales de los planes de la Comisión", opina también Salomé Roynel, portavoz de Pesticides Action Network, otra organización que lucha contra el abuso de los pesticidas en Europa. "Los plaguicidas sospechosos de causar cáncer, relacionados con la neurotoxicidad o que contienen PFAS, obtendrían una autorización ilimitada. Esto es inaceptable y socava la protección de la salud humana y el medioambiente", subraya.

La regulación que ahora se pretende desmantelar ha servido durante más de una década para retirar del mercado químicos que en un comienzo se creían inofensivos, pero que se terminaron descubriendo tóxicos con los avances en investigación. Según Pauline Cervan, desde 2013 y gracias al proceso de renovación obligatorio, se han prohibido 31 sustancias tóxicas que servían de base para fitosanitarios, entre ellas el clorpirifos (neurotóxico) y el clorotalonil (carcinógeno).

El peso de los lobbies

La regulación actual, añaden los críticos, tampoco es perfecta, ya que muchas sustancias sospechosas de ser peligrosas siguen en el mercado porque no hay un sustituto para la sustancia o porque la industria química financia estudios de parte para presionar a la Comisión a prorrogar su uso, como se ha denunciado en el caso del glifosato.

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El estudio de los activistas franceses estima que 49 sustancias se blindarán frente a las renovaciones, pero la cifra es una aproximación realizada por los toxicólogos. La Comisión no ha dado por ahora detalles sobre cómo funcionará el nuevo proceso ni sobre qué sustancias se librarán de él. Bruselas solo ha proporcionado una lista inicial de 17 que podrán eximirse, entre ellas el glifosato y el acetamiprid.

Esta falta de transparencia es precisamente otra de las quejas de los activistas. La propuesta de desregulación es ambigua y deja la puerta abierta a que los fabricantes de pesticidas presionen para que más sustancias activas queden blindadas frente a estos controles porque se puede hacer una interpretación laxa de la normativa. En concreto, una de las condiciones que obligará a reevaluar sustancias ahora permitidas será que durante su último estudio tengan "incertidumbres relevantes durante el proceso de análisis de riesgos".

"El concepto de incertidumbre es especialmente impreciso y susceptible de todo tipo de interpretaciones, sobre todo porque no utiliza la nomenclatura con la que la EFSA clasifica la información contenida en sus evaluaciones de riesgo", se quejan los expertos. "Esto abre la puerta a evaluaciones arbitrarias influenciadas por factores políticos, muy alejadas de cualquier lógica científica".

La Comisión Europea inició en 2025 un proceso desregulatorio masivo en todas las áreas sobre las que tiene competencia, desde la banca a la seguridad en internet, pasando por el medioambiente o la defensa. Uno de los objetivos de Bruselas fueron los pesticidas, un sector con importantes intereses tanto de la industria química como de la agricultura. Un grupo especializado en salud y fitosanitarios ha estudiado la propuesta de la Comisión y ha revelado que, si sale adelante, medio centenar de pesticidas van a quedar exentos de controles rutinarios, y muchos de ellos son tóxicos o incluso cancerígenos, según denuncian.

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