Portugal se suma al sistema de devolución de envases al súper que triunfa en Europa y que España tiene parado

El sistema de reciclaje basado en devolver los envases vacíos al supermercado gana adeptos en el continente a toda velocidad y ya está implantado en 16 países de la Unión Europea. Mientras tanto, en España el proceso de implantación sigue estancado, pese a que debería ponerse en marcha antes del mes de diciembre y el sector no espera que vea la luz hasta 2029, saltándose así el reglamento español y europeo de residuos.

Portugal se sumará el 10 de abril a esta extensa lista poniendo en marcha el conocido como Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), un mecanismo de reciclaje basado en que cada botella y lata vendida cuesta unos céntimos de más –10 céntimos en el caso portugués– que se recuperan al devolver el envase vacío y en buen estado a unas máquinas específicas o en mano en miles de establecimientos del país.

En los últimos dos años también han introducido el SDDR Austria, Hungría, Irlanda, Rumanía y Polonia, hasta el punto de que ya son mayoría el número de países de la UE que lo tienen. La razón, explican los expertos, es que el sistema funciona y da muy buenos resultados en tiempo récord porque el consumidor se beneficia económicamente de reciclar, o sufre las consecuencias de no hacerlo. También es más transparente que el sistema actual, en el que todos los envases tienen un pequeño sobrecoste que es invisible para los ciudadanos, de alrededor de 1 céntimo por lata o botella, que además no se recupera.

"Es evidente que si queremos un modelo de economía circular hay que pasarse al SDDR en España", opina César Sánchez, portavoz de Retorna, una ONG que defiende la implantación de este sistema de reciclaje. "En todos los países que se ha puesto en marcha es eficiente para la sociedad y la industria, con unos índices de recuperación de envases del 90%".

Austria, que cumplió un año con el sistema de recuperación de envases el pasado 1 de enero, demuestra que el modelo logra un cambio de mentalidad y de comportamiento inmediato en la población. En doce meses han conseguido que el 81,5% de los envases que compran los hogares se devuelva a las máquinas, reintroduciendo en el circuito de reciclaje 1.400 millones de latas y botellas.

El caso austriaco es solo una prueba más de la eficacia del SDDR. En los países que lo han adoptado en Europa se recuperan de media el 88% de los envases adheridos a este sistema, con algunos ejemplos donde se roza la circularidad plena. Finlandia (99%), Alemania (98%), Dinamarca (93%) y Noruega (92%) son los países con los sistemas más eficientes de recuperación, mientras que el único que rompe la estadística es Países Bajos (68%).

Por qué recoger por separado las botellas

Lo interesante del sistema SDDR es que garantiza que las latas y botellas se recogen en máquinas que facilitan enormemente su reciclaje porque se clasifican automáticamente y se conservan relativamente limpias. La alternativa actual son los contenedores amarillos, donde se mezclan todo tipo de residuos: bidones de aceite, latas de conservas, briks de zumo, papel de aluminio, basura que termina ahí por error... encareciendo el tratamiento de los envases e incentivando que se acaben incinerándose o llevándose a vertederos.

El funcionamiento del sistema depende de cada país. En Portugal, según publica Expresso, para que el reembolso sea válido los recipientes deben estar intactos, con sus tapones y etiquetas. El incentivo para devolver el envase va a ser importante porque a 10 céntimos por envase, detalla el diario portugués, supone que un paquete de seis botellas de agua que costaba hasta ahora un euro, pasará a costar 1,60 euros, un 60% más.

Por supuesto, implantar este sistema cuesta mucho dinero porque supone instalar miles de máquinas de recuperación de envases en lugares públicos, pero en todos los países donde funciona se ha demostrado económicamente viable, según César Sánchez. Al incrementar el porcentaje de reciclaje de plástico y aluminio, las empresas pueden vender estos materiales y recuperar la inversión, y también se generan ingresos de los céntimos no reclamados por los usuarios que no devuelven los envases. En última instancia, si todo eso no es suficiente para costear el mecanismo, son las empresas que ponen esos envases en circulación las responsables de pagar la diferencia.

En Portugal, por ejemplo, el Gobierno calcula que el SDDR costará de entrada 150 millones de euros, además de 90 millones de euros anuales para costear la operativa, y contará con 2.500 máquinas de recogida.

Atascado en España indefinidamente

En teoría, el Gobierno debe implementar en España el sistema de devolución de botellas al supermercado este año, pero nadie en el sector cree que se llegará a tiempo. En noviembre de 2024 el Gobierno confirmó que España había incumplido los objetivos de recogida separada de botellas de plástico y eso obligaba, según la Ley de Residuos, a instaurar el SDDR en un plazo de dos años, que vence antes del 22 de noviembre de 2026.

Sin embargo, diferentes fuentes del sector coinciden en que esto no ocurrirá hasta al menos 2029 porque ni siquiera se ha dado autorización a las empresas productoras y comercializadoras de plástico, agrupadas en organizaciones llamadas SCRAP (Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor) para que empiecen a organizar el sistema. En España se han postulado a esa tarea tres SCRAP (SDDR España, Ecoembes, Procircular), que necesitan la homologación de la Comunidad de Madrid para poder empezar a trabajar.

El problema es que el Gobierno regional inició en mayo del año pasado el proceso de concesión de autorizaciones para gestionar el sistema, un papeleo que en principio debía resolverse en seis meses, pero se prorrogó otros seis, hasta mayo de 2026, y todo apunta a que se volverá a extender el proceso una vez más.

Arancha Bengoechea, experta de Derecho Público del despacho Andersen, descarta que este primer paso se cierre antes de mayo porque la Ley de Residuos choca en algunos puntos con el reglamento de la Unión Europea sobre este asunto, que entra en vigor el próximo mes de agosto. Por ejemplo, la ley española no contempla que el canal de distribución forme parte del SDDR y el reglamento europeo sí.

"Si ahora ponemos en marcha el sistema con la normativa en vigor, en agosto va a ser incompatible con el reglamento europeo", opina la experta. Como ese proceso de autorizaciones finaliza en mayo y no se puede volver a posponer, Bengoechea cree que se cerrará en esa fecha y se volverá a iniciar después en el punto en que quedó, por lo que no hay una fecha clara para que el sistema eche a andar.

Una vez que la Comunidad de Madrid aclare qué SCRAP tienen permiso para operar, deberán sentarse con la supervisión del Ministerio de Transición Ecológica a organizar el sistema de devolución de botellas: aclarar cómo funcionará, dónde estarán los puntos de recogida, comprar la maquinaria, contratar al personal y adaptar los centros de tratamiento de residuos al SDDR, de ahí que se vaya a retrasar probablemente a 2029.

Eso supondrá, por un lado, que España incumplirá la Ley de Residuos porque no llegará a la fecha tope de noviembre de 2026 o la adaptará a la nueva realidad. Por otro lado, España incumplirá probablemente también el Reglamento europeo de Residuos, que obliga a la recogida separada del 90% de las botellas y latas en cada país antes del 1 de enero de 2029. España apenas recogió por separado en 2023 el 41,3% de las botellas de plástico.

El sistema de reciclaje basado en devolver los envases vacíos al supermercado gana adeptos en el continente a toda velocidad y ya está implantado en 16 países de la Unión Europea. Mientras tanto, en España el proceso de implantación sigue estancado, pese a que debería ponerse en marcha antes del mes de diciembre y el sector no espera que vea la luz hasta 2029, saltándose así el reglamento español y europeo de residuos.

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