En los últimos meses se han multiplicado las quejas sobre problemas para conectarse a la red eléctrica española, tanto a la de alta tensión –donde se engancha la gran industria electrointensiva– como a la red de distribución –hogares, empresas y fábricas–. Este viernes, Red Eléctrica ha desvelado por fin el estado de la primera: la red de alta tensión apenas tiene espacio para crecer un 25% más y solo en aquellos puntos de la geografía en los que hay espacio. Hace unos meses, las compañías eléctricas también calcularon que en la red de distribución hay libre un 17%.
Desde las grandes energéticas se ha trasladado una idea de que la red eléctrica ha colapsado en España por una mala gestión de Red Eléctrica, y que no se pueden proyectar nuevos polos industriales o proyectos inmobiliarios porque no pueden conectarse para consumir electricidad. El Gobierno rechaza esa visión catastrofista y contesta que solo hay un problema de acaparamiento de permisos de conexión a la red, y que está trabajando para corregirlo. "No hay saturación de las redes; hay un acaparamiento de permisos indebido y un efecto pernicioso de nuevos tipos de demanda", señalan fuentes del Ministerio de Transición Ecológica.
Los datos publicados este viernes por la compañía semipública Red Eléctrica han intensificado aún más el debate. Desde 2019, España ha más que duplicado la potencia instalada de energías renovables y paralelamente se ha disparado la llegada de proyectos para consumir esa electricidad, como plantas de hidrógeno, fábricas de coches eléctricos o centros de datos. La noticia es muy buena, porque significa que España está creando nuevas industrias, pero la red eléctrica debe crecer al mismo ritmo para integrar esa generación y esa demanda.
El sector eléctrico cree que no se ha invertido lo suficientemente rápido en redes para seguir el ritmo de las renovables, aunque tampoco puede decirse que España esté paralizada. Los datos de Red Eléctrica subrayan que desde 2022 han dado una cantidad ingente de permisos de conexión a la red de alta tensión a todo tipo de industrias, y que una vez ocupen su lugar, solo habrá libre un 25% de la capacidad total del sistema. En concreto, en los últimos cuatro años se han otorgado 11,8 GW de capacidad para nuevas demandas, el equivalente al 25% de la electricidad que consume ahora el país.
El problema está en que muchos de esos proyectos se van a caer, y hace falta poner orden. Hacerse con un punto de conexión en la península ibérica –donde la energía es más barata que en el resto del continente– es una ventaja estratégica para las compañías intensivas en energía, y es conocido que algunos inversores pidieron más de los que iban a desarrollar, bien para guardarse las espaldas, bien para especular con ellos y venderlos después con un sobreprecio. De hecho, según Red Eléctrica, de la enorme cantidad de proyectos que han recibido permisos desde 2022, ni uno se ha puesto todavía en marcha.
"Cabe preguntarse si toda esa demanda es seria o si hay un importante componente especulativo, como sospechamos", opina Daniel Pérez, director de L'Energètica, la empresa pública de energía de la Generalitat de Cataluña. "Sabemos que con los centros de datos hay especulación, también un poco con el hidrógeno verde. Habría que cribar normativamente los proyectos", añade.
Precisamente este viernes, cuando se ha conocido el estado de la red de transporte, el Ministerio de Transición Ecológica ha anunciado que se prepara para actuar contra estas inversiones falsas que atascan el sistema. Ya hay algunas restricciones para impedir la especulación, pero a todas luces no son suficientes.
Hasta ahora era necesario desarrollar el proyecto para el que se ha solicitado la conexión a la red en un periodo máximo de cinco años, pero los que recibieron permiso de acceso en 2023 tienen hasta 2028 para renunciar, por lo que ese requisito no ha suavizado el problema. También hay que aportar el 10% del coste de las actuaciones necesarias en la red antes de que se cumpla un año de la recepción del derecho de acceso. Sin embargo, según ha comunicado ahora el Gobierno, en las próximas semanas se presentará un paquete que exigirá requisitos extra a las demandas conectadas con electrónica de potencia para "evitar que destruyan capacidad de acceso en su entorno y, además, aflorar una capacidad relevante", según el ministerio.
También afecta a la vivienda
Hasta que esta situación se resuelva, opinan los analistas del sector, va a haber serios problemas para atraer la llegada de nuevos proyectos de todo tipo a España. Raquel Martínez Torre, del departamento de Ingeniería Eléctrica de la Universidad de Cantabria, destaca que no será porque haya poco espacio, sino porque solo lo hay en algunos nudos concretos de la red.
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"La capacidad que existe ahora mismo libre en España (ese 25% de nudos libres de los que habla REE) es de unos 30 GW más o menos, sumando los nudos que podrían quedar finalmente liberados. Creo que es suficiente para la demanda prevista de España. Eso sí, solo en el 25% de los nudos, por lo que la demanda que quiera acceso se tendrá que mover a las localizaciones con disponibilidad. Si son localizaciones poco interesantes para viviendas o industrias, pues sí puede ser un problema", valora Martínez.
Uno de los sectores que más ha alzado la voz en los últimos meses es el de la construcción de vivienda, un problema inesperado para los gestores de la red eléctrica. Según la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid (Asprima), buena parte de los proyectos urbanísticos se caen porque no pueden conectarse a la red de distribución. Según la patronal en 2024, los constructores de vivienda solicitaron 6,7 GW de acceso a la red, "de los cuales aproximadamente la mitad no pudieron ser atendidos por falta de capacidad disponible o por el desistimiento de los promotores ante la falta de certidumbre".
El debate sobre la falta de infraestructuras en la red eléctrica tiene también otra cara, y es que el problema no se puede resolver simplemente invirtiendo miles de millones en ampliar la red con nuevos cables, subestaciones y nudos de conexión, como proponen las grandes compañías eléctricas, porque eso dispararía el coste de la factura eléctrica. Todas las inversiones de la red las ejecuta Redeia –la matriz de Red Eléctrica– y su coste lo recupera a través de los peajes de la luz, una de las partes del recibo de la electricidad.
En los últimos meses se han multiplicado las quejas sobre problemas para conectarse a la red eléctrica española, tanto a la de alta tensión –donde se engancha la gran industria electrointensiva– como a la red de distribución –hogares, empresas y fábricas–. Este viernes, Red Eléctrica ha desvelado por fin el estado de la primera: la red de alta tensión apenas tiene espacio para crecer un 25% más y solo en aquellos puntos de la geografía en los que hay espacio. Hace unos meses, las compañías eléctricas también calcularon que en la red de distribución hay libre un 17%.