X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




LIbrepensadores

Debate honesto en la era de la posverdad

Himar Reyes Afonso Publicada 07/05/2017 a las 06:00 Actualizada 09/05/2017 a las 16:56    
Etiquetas
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 16

Cuesta mucho, en esta sociedad incapaz de discutir sin agresividad, poner algo de claridad a las cosas. A menudo percibo una absoluta falta de oportunidad para crear espacios de discusión más o menos fructíferos, esto es, capaces de arrojar luz a los temas de debate, lograr puntos de encuentro que, al menos, sirvan para determinar dónde empiezan o acaban las discrepancias de cada uno.

Esto es grave, porque las maneras de tabernero que gastan los tertulianos de televisión se reproducen en las discusiones cotidianas que mantenemos en la sobremesa, en el trabajo, en el bar o en las cañas del fin de semana. Y si ese tono que torna irrelevante el tema en cuestión (puesto que prima el espectáculo dialéctico, el circo) se ejerce en una discusión de fútbol, tema que podríamos definir objetivamente como trivial, pues bienvenido sea, supongo. Pero cuando se trata de temas algo más trascendentales, que afectan o pueden afectar a la sociedad, sería de agradecer encontrar otras formas.

Este parecido entre tertulia televisiva y discusión cotidiana, ¿demuestra que la tele es un reflejo de la sociedad? Yo siempre he negado esta teoría, creo más bien que la tele representa el modelo que trata de fomentar en la sociedad. Lo de que Sálvame sigue emitiéndose porque la gente lo ve, es una verdad a medias y tampoco demuestra nada. Si no lo pusieran y en su lugar hiciesen un programa de contenido social o cultural, a lo mejor “la gente” también lo vería, y de paso se construiría algún valor social. Y en cualquier caso, que la gente lo vea no quiere decir que le guste. Yo a veces dejo un programa que me parece horroroso, pero soy capaz de verlo un rato.

Me cuesta mucho no responsabilizar a los medios de comunicación de buena parte de las enormes carencias democráticas de nuestra sociedad. Que la gente reproduzca en sus discusiones argumentos manidos y faltos de veracidad, se puede deber en parte a su falta de empeño en estar informado, pero también a que esas falsedades las ha escuchado o leído en un medio de comunicación. ¿Dónde si no? Lo que no es normal –o no debería serlo– es que haya que hacer malabarismo para estar bien informado. El problema, además, está en lo que planteaba la periodista Rosa María Calaf en una entrevista hace poco: “La ciudadanía cree que está informada cuando está sólo entretenida”. Nos han hecho creer que estamos informados, aun cuando los titulares son tendenciosos o directamente falsos, aun cuando el contenido de las noticias no hace sino reproducir las notas de prensa de las agencias informativas –no pocas son las veces que vemos noticias casi idénticas en distintos medios, ya que las copian de Efe, Europa Press u otra agencia–, aun cuando los informativos ofrecen contenido superficial y falto de contexto. ¿Alguien sabe qué está pasando en Siria, aparte de que hay una guerra? ¿Alguien sabe de dónde sale el Estado Islámico? ¿Acaso sale de la nada? ¿Cómo se financió, quién lo creó, dónde se entrenaron, cómo graban esos pedazos de videos de propaganda?

Lo que mayoritariamente vemos en la televisión, principal fuente de difusión de nuestra sociedad, son debates acalorados, groseros y superficiales protagonizados por tertulianos convertidos en todólogos, gente que “sabe” de todo, que habla de todo, y moderado por un presentador-periodista convertido en estrella de la tele. El periodista como estrella, más importante que la noticia. El fin del periodismo. La espectacularización del periodismo convierte en irrelevante la información, porque vale todo: vale la imprecisión, vale la brocha gorda, la afirmación gruesa, la alusión personal… vale hasta la mentira. Lo que vemos es una representación de una discusión o debate en distintos formatos donde la principal característica es la falta de honestidad. No son debates honestos, y me refiero a las “normas” que deberían regir cualquier discusión seria: la educación, el respeto en los turnos de palabra, los argumentos apoyados en hechos contrastados y veraces, la posibilidad de profundizar en los temas y no quedarse en las anécdotas… pero no, lo que prima es la inmediatez, la alta tensión y el ritmo frenético. Al final, lo que se rescata en la resaca de los debates es “la genial respuesta de Fulanito a Menganito”, la tensión entre Pepa y Pepe o la gracia de no sé quién. Y cuando se trata de un debate parlamentario o entre candidatos, más de lo mismo, pero con un plus añadido: vienen siempre precedidos por una tertulia con opinadores todólogos' que van allanado el terreno para dejar bien sesgado los términos del debate. Lo cierto es que la información, ese derecho humano, ese bien público fundamental para el normal funcionamiento de una democracia, al final da lo mismo.

Y este es el gran problema: la información es irrelevante. La verdad es irrelevante. Cuando se habla de la era de la posverdad se suele decir que es "la mentira de toda la vida". Yo creo que es peor, es la mentira como forma de discusión, es precisamente la discusión más allá de la verdad, puesto que la verdad ya no importa. No le importa a los tertulianos de la tele, no le importa a los columnistas de los periódicos y no le importa a la ciudadanía.

¿Con qué argumento respondes a una mentira? ¿De qué sirve, si ese debate ya está viciado? Luego tenemos a los relativistas, cual sofistas presocráticos, preguntando que "¿quién tiene la verdad?", pretendiendo así plantear que la verdad es relativa. Vamos, que vale todo, que si para mí la verdad es que hay armas de destrucción masiva en Afganistán, da lo mismo que no haya evidencia alguna al respecto.

Lo que importa es lo que creemos o, mejor dicho, lo que nos han hecho creer. Lo que importa es el discurso que, más allá de su veracidad, me sirve para reafirmarme en mis creencias, en mis emociones y opiniones preconcebidas. Si a mí no me gusta o no me cae bien un político, cualquier cosa que se diga de él y lo desacredite, me vale, aunque sea una calumnia. Lo mismo con un partido, con un acontecimiento internacional, con un juicio. Yo ya he juzgado, ya he decidido, y la “información” que recabe solo la quiero para reafirmarme en mis creencias. Este comportamiento es intelectualmente deshonesto, y mi sensación es que no empieza en la gente sino en los medios y en los espacios que generan corrientes de opinión. Ahí se representa esa forma de discutir y de construir opiniones, y se exporta a la sociedad. La gente no es tonta, sencillamente está infectada de tanta 'posverdad', de tanta vileza. En una discusión no se escucha, solo hay ruido; y si se escucha, no es para tratar de entender la postura del otro, sino para responder, para vencerle. La discusión en la tele, al estar tan plagada de intereses políticos y propagandísticos, está diseñada como una batalla donde solo puede quedar uno. Y por supuesto, dando por veraces las “informaciones” que publican esos grandes medios que caen una y otra vez en la tergiversación, la manipulación, el sesgo o la mentira. Así, en las discusiones cotidianas vemos los mismos comportamientos.

Como dice Calaf en esa misma entrevista, hemos pasado de la opinión pública a la emoción pública. ¿Qué podemos hacer? Si los datos no importan, si los hechos no importan, si mi experiencia personal es más relevante que las estadísticas (no pocas veces te encuentras a uno que, por ejemplo, te dice que "conoce a un tipo que se aprovecha de una ayuda pública", pretendiendo demostrar así que todos los que piden ayudas se están aprovechando injustificadamente), ¿cómo podemos construir una sociedad saludable y democrática? Hay un primer problema que tiene que ver con los medios, cuyo inmenso poder e influencia está al servicio de sus propietarios, que a su vez responden por los intereses del establishment, en lugar de servir de herramienta y de defensa de los ciudadanos, sus legítimos propietarios. Ése problema está detectado y hay muchas posibles soluciones, empezando por plataformas y observatorios de medios, o incluso con una ley de comunicación que regule, y que proteja a los ciudadanos de la mentira y la manipulación, que deberían ser inaceptables tanto en medios públicos como privados, porque estamos hablando de un derecho humano y un pilar fundamental de la democracia.

El segundo problema es más complejo, es el que tiene que ver con esa falta de espíritu crítico que vemos tan a menudo, que hace irrelevante la verdad y que legitima la experiencia personal y las emociones antes que los hechos y los datos. Yo creo que este segundo problema es consecuencia del primero, de manera que la resolución del primero sentará las bases que atajen el segundo.


Así que, una vez más, es en los medios y en nombre del periodismo donde tenemos que librar la batalla que devuelva a los ciudadanos el derecho a la información en la era de la posverdad.

 


Himar Reyes Afonso es socio de infoLibre


Hazte socio de infolibre



14 Comentarios
  • MASEGOSO MASEGOSO 10/05/17 09:15

    Escuchar los "cantos de sirena" llena nuestra mente de opiniones.¿Acertadas? ¿Desacertadas? Si quienes escuchan esas tertulias, de gran proliferación en los programas de las televisiones no tienen una formación sólida y convicción firme de sus ideas, pueden ser contaminados con esa corriente de desinformación que hoy nos llega de todos los puntos cardinales y ambientes. La verdad absoluta no está en posesión de nadie. Sin un análisis de los hechos, en todas sus facetas no podremos, nunca, separar la "posverdad" de una realidad más o menos certera. Gracias por el artículo. Cordiales saludos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Maria del Pino Maria del Pino 08/05/17 12:30

    Magnífico Himar!Un análisis crítico sobre la información interesada,que nos llega a través de la mayor parte de los que acuden a las tertulias televusivas.Muy de acuerdo ;-)

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • ArktosUrsus ArktosUrsus 07/05/17 19:34

    Efectivamente. Se ocultan o se disfrazan informaciones (por ejemplo acabo de enterarme de que Puerto Rico está en bancarrota y según parece, digo sólo parece porque no he podido contrastarlo en más de una fuente como suele ser mi forma de actuar, ha suspendido pagos.¿Algún comentario? Nada de nada) y los medios públicos traen a tertulianos "todólogos" siempre de una misma tendencia, siempre de una opinión en la misma dirección, y cada uno se ve en la obligación de decir una barbaridad mayor que el anterior "en contra" de los contrarios. Es muy fácil destruir. Lo complicado es construir, incluso construir un discurso razonado, apoyado en datos, estructurado y simplemente en defensa de una opinión. Lo de la ausencia de criterio y espíritu crítico vuelve a ser un problema de educación. Cuando los niños conocen los afluentes del manzanares y no saben por dónde pasa el Ebro, o qué es el Danubio, es imposible tener criterio porque no disponemos de conocimientos para crearlo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Coronel Dax Coronel Dax 07/05/17 12:18

    Aprovecho este artículo, que ciertamente me ha gustado, para alentar a que intentemos empezar por nosotros mismos, los comentaristas de InfoLibre. Aquí, sin señalar a nadie en concreto, sí que me gustaría hacer una llamada a la reflexión y el sosiego, a que expresemos nuestras opiniones intentando un debate constructivo y evitemos las descalificaciones (hay muchas formas de decir que no estamos de acuerdo sin usar frases que indiquen menosprecio), y no digamos los insultos. Entiendo que lanzamos nuestros comentarios para intentar convencer a los demás, por eso no entiendo a los que insultan o menosprecian a otros. Así va a ser ciertamente difícil que los convenzan, creo que más bien conseguirán el efecto contrario. Todos los comentaristas tienen ideas muy interesantes, pero en mi opinión, a algunos les pierden las formas. Creo que una conversación por escrito ha de ser más pausada que una conversación oral. Pensemos con calma lo que vamos a escribir, repasemos nuestros escritos y contemos hasta diez antes de darle a “enviar”. Es una sugerencia, sin duda, cada cual es libre de escribir lo que quiera y como quiera, pero creo que así elevaremos el nivel, que en todo caso es bastante elevado en este digital.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    0

    0

    • Himar Reyes Afonso Himar Reyes Afonso 08/05/17 09:55

      Totalmente de acuerdo, Coronel Dax. Nosotros mismos, que mostramos interés en que los debates sean interesantes, debemos esforzarnos en usar formas constructivas. Saludos.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • vicoposa vicoposa 08/05/17 11:03

        A mi no me ha gustado el artículo. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice, del todo. Pero me ha resultado farragoso y pesado de leer. Pero escribo esto porque lo que sí me ha gustado es el comentario del Coronel Dax y las respuestas que ha recibido. Acababa de hacer una reflexión a la necesidad de argumentar sin insultar en otra entrada. También me duele quienes en sus opiniones "amenazan" con darse de baja de Infolibre porque por algún artículo en desacuerdo lo acusan de "tendencioso"; a mi me gusta precisamente porque manteniendo una linea editorial progresiste y libre es capaz de abrirla a la diversidad. Ánimo a todos, a seguir opinando con razones y cortesía. Salud y res publcia

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

    • frida56 frida56 07/05/17 22:48

      Ojalá todos sigamos su consejo,es muy ecuánime y cierto!

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

    • yoka yoka 07/05/17 19:18

      Estimado Coronel Dax, además de lo que me ha gustdo este articulo,aplaudo tus consideraciones,procuraré pensar y escribir el texto antes de introducirlo como opinión. Estoy de acuerdo,me basta con opinar sin pretender convencer.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • vianero vianero 07/05/17 12:08

    Dejando aparte las exageraciones yo pienso que en toda discusión siempre queda algo positivo y ya no pensarás igual que lo hacías antes. Salvo los dogmáticoa que solo entienden de su verdad y desprecian la del otro. Salud.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • AMP AMP 07/05/17 11:35

    Excelente, excelente, Himar. Hace mucho que se vocea, no se escucha, y el que más vocea, más razón tiene. Mal asunto. Se ha impuesto la opinión, no la información.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • jorgeplaza jorgeplaza 07/05/17 09:27

    La gran mayoría de los medios de comunicación (tal vez éste sea una excepción) tiene su base fundamental de ingresos en la publicidad. Cabe entonces suponer que el sensacionalismo y la banalidad imperantes en la mayoria de los medios no son más que una inevitable consecuencia del tipo de noticias que atraen más lectores y, como consecuencia, más publicidad. Ocurre con los medios escritos como con las televisiones, en las que la degeneración de la programación a base de salsas color blusa de barby, salvaciones y supervivencias de pedorros más o menos famosos que se insultan unos a otros según el guión, es hoy dominante. Pero los medios ofrecen esa basura porque eso es lo que quieren la mayoría de los espectadores, al menos los que pagan sin saberlo --o sin quererse enterar--, a través de la publicidad, que es la gran mayoría. De cómo el sensacionalismo barato predomina igualmente en la política --es exactamente el mismo fenómeno porque el público al que se dirige es el mismo-- hablamos otro día. No nos suele gustar mirarnos al espejo, pero el espejo nos devuelve nuestra imagen: es lo que hay.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • frida56 frida56 07/05/17 03:21

    Me ha encantado su artículo. Estoy totalmente de acuerdo con ud. Ni siquiera hay que irse a la tele,a veces,solo leyendo los chat de cualquier periódico digital es suficiente. Y sí,creo que el mal no viene de la sociedad en sí misma,sino de cómo nos encajan en unos moldes diseñados para que las cosas ocurran así;pero,también,creo que hay algo defectuoso en nosotros,algo que hace que sólo nos guste aquello que nos da la razón.Podríamos tener como objetivo ser honestos,para paliar "el defecto";sin embargo,nos acomodamos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Damas Damas 07/05/17 00:21

    Artículo interesante en una primera lectura, aunque es claro lo volveré a leer más despacito.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • yaguarete yaguarete 06/05/17 23:26

    NADIE SABE NADA, por eso sigo a buenafuente. Tal cual, discusiones de tabernas y mediocres, todo el mundo opina de todo es experto de todo y nadie sbe nada, y el que lo escucha se queda pero que antes,G ran responsbilidad de los medios en deformar los cerebros de los subditos de la suciedad.Exacto que pasa en libia en el mediterraneo en irak en siria en nucrania, venezuela ( guerra civil?).....en la quema de coches en sevilla, donde van los desahuciados, los presupuestos del 2017 son los mas sociales de la democracia o son una mierda, retrógrada???....gracias HIMAR.........no escucho tertulianos, no veo tv, no compro periodicos deportivos me encanta el futbol...nadie sabe nada y la mayoria miente...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



Lo más...
 
Opinión
  • Muros sin Fronteras Ramón Lobo Ramón Lobo

    La Internacional del Odio

    La mayoría de los atentados yihadistas en Europa los han cometido ciudadanos europeos. Las propuestas de cerrar las fronteras son inútiles. Es un hagamos algo porque no sabemos qué hacer. Son inútiles porque los terroristas no vienen de fuera, están dentro, han nacido aquí.
  • En Transición Cristina Monge Cristina Monge

    Sin garantías no hay democracia

    La democracia, compleja y resbaladiza como ella sola, puede nombrarse y apellidarse de muchas maneras, pero todas tienen un elemento común: la articulación de un sistema de poderes y contrapoderes que actúan como garantía.
  • Cobarde con causa Juan Herrera Juan Herrera

    El wéstern, género de Trump

    El día que Trump, Kim-Jong-un o Maduro no hacen un duelo de pistoleros tuiteros, en el telediario hay un sheriff corrupto o un juez prevaricador.
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre