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Son presos por motivos políticos

Raúl Gómez Sánchez
Publicada el 27/11/2017 a las 06:00
Escribe mi admirado Víctor Casal que los encarcelados consejeros de la Generalitat no son “presos políticos”, sino solamente “políticos presos”. No está solo en esta afirmación, pues hay todo un coro de suscriptores de argumentarios que vierten este matiz, de la mañana a la noche, en todo tipo de soportes capaces de transmitir una idea, desde los impresos a los digitales y redes, pasando por los audiovisuales.

Como quienes así argumentan, nuestro ilustre diputado nos aclara que un preso político sería aquel que “mediante sus ideas, desafía el status quo del sistema político establecido y se le detiene por ello”. Sin embargo, continúa, “no se ha detenido a nadie por ideología, sino por incumplir, de facto y sistemáticamente, con la ley”. A continuación, rechaza la comparación entre los consejeros presos y los presos del franquismo, rechazo que yo comparto de manera indubitada.

Lo que no puedo compartir tanto es la limitada definición que hace de preso político, justo la adecuada para hurtar a los actuales reos tal calificativo, a saber, que los presos políticos lo son por sus ideas. Esto es falso. Todos los presos políticos que en las dictaduras han sido, lo han sido por cometer un delito. El tardofranquismo no encarcelaba a nadie por pensar “comunista” sino, como poco, por expresar las propuestas derivadas de dicha ideología, o por reunirse para intentar llevarlas a cabo, o por imprimir y distribuir propaganda contra el régimen, o por muchas actividades más, todas ellas consideradas delitos por el Código Penal. Es decir, salvando las distancias, como los consejeros del Govern, eran encarcelados por cometer delitos.

Aquellos eran delitos políticos, pero delitos, y por eso eran condenados y por eso los consideramos entonces presos políticos. El régimen era una dictadura precisamente, y entre otras razones, porque su Código Penal incluía delitos políticos.

Pero ahora, el argumentario nos dice que precisamente la diferencia es que aquello era una dictadura, mientras que nosotros vivimos en un Estado de Derecho. ¿Cómo es eso? ¿Cómo que vivimos en un Estado de Derecho cuyo Código Penal permite encarcelar a gente por motivos políticos? Porque, si han cometido delito –que eso aún tiene que verse, ya que al parecer ni lo está instruyendo el juez competente, ni siquiera se dan los supuestos mínimos para que pueda entenderse que incurrieron en el delito de rebelión– quiere decir que nuestro Código Penal incluye delitos políticos, lo que de manera inmediata haría decaer la tesis de que estamos en un Estado de Derecho. Quiero decir que conviene pensar hacia delante, no hacia atrás, como hace el argumentario. Lo que no podemos es decir que no hay delitos políticos porque estamos en un Estado de Derecho. Muy al contrario, estaremos en un Estado de Derecho si no existen los delitos por actos políticos, como es una votación de un parlamento legítimamente elegido; en consecuencia, si el Código Penal incluyera delitos políticos, no estaríamos en un Estado de Derecho.

Por supuesto, no ignoro las enormes diferencias entre el franquismo y el actual régimen, tanto en garantías como en generalización de la represión; de hecho, yo estaba convencido de que el régimen del 78 no permitía el encarcelamiento por motivos políticos, como ignoraba que la Constitución permitiera que el Gobierno central sustituyera manu militari a los representantes electos. Hay quien dice que no permite ninguna de estas dos cosas. No lo sé, son cuestiones jurídicas que se me escapan, pero una cosa tengo clara: si lo permitiese no estaríamos en un Estado democrático. Y si no lo permite pero ocurre, estamos en un Estado no democrático de facto. Quiero creer que no lo permite y que se revertirá, pero hoy está ocurriendo.

A mi respetado Víctor Casal quiero decirle que lo que él llama “políticos presos” son otra cosa, por ejemplo Granados o Ignacio González, que son políticos juzgados por llevarse la pasta, mientras que los consejeros legítimos de la Generalitat lo son por votar en el Parlament, por un acto político. No voy a enrocarme en la semántica, así que si “presos por motivos políticos” es una expresión más digerible que “presos políticos” a secas, sea. Pero los presos por motivos políticos, hoy por hoy, existen en España.
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Raúl Gómez Sánchez es socio de infoLibre
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6 Comentarios
  • Argaru Argaru 28/11/17 05:04

    “Los presos políticos solo existen en las dictaduras”. Esta es una aseveración que está consensuada como una verdad universal. Como antítesis a la dictadura, en “democracia no hay presos políticos”. Esta es una aseveración que, también, está consensuada como una verdad universal. Como corolario de estas dos afirmaciones podemos deducir que si España es una democracia, entonces no puede haber presos políticos, pero ¿es España una democracia? ¿Quién o qué razones deciden si un país es una democracia o no? Por ejemplo, Estados Unidos es la DEMOCRACIA por antonomasia, pero a la hora de escoger presidente solo es POSIBLE optar entre un representante de la derecha o uno de la extrema derecha, las minorías etnicas no europeas y los pobres, en general, no tienen las mismas oportunidades que la minoría caucásica, pero no importa: los Estados Unidos de Norteamérica es la DEMOCRACIA. Se podría decir que un país democrático es aquel que responde a los cánones y standares de vida del mundo occidental, o sea, libertades formales, variedad de partidos políticos que se turnan en el gobierno, educación y sanidad pública asequible a la mayoría de la población, etc, etc,. Se podría decir, sin temor a equivocarnos, que España es una democracia universalmente aceptada y, por lo tanto, cualquier vulneración de su Carta Magna puede ser considerada como un delito y los que la vulneran, si son presos, no podemos considerarlos como PRESOS POLÍTICOS. Junqueras y compañía están en la carcel por haber cometido delito contra el orden democrático, por saltarse la constitución desde una posición de gobierno y no por sus ideas políticas. Considerar que estas personas son presos políticos es un agravio comparativo en relación a personas como Marcos Ana o Marcelino Camacho, que se jugaron la vida en la dictadura. Està claro que estos políticos catalanes están en la carcel como consecuencia de sus ideas políticas, pero de ahí a considerarlos como “presos políticos” hay un largo, largo trecho.

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  • Galeno1 Galeno1 27/11/17 22:14

    "El 155 ha sido un error. Y de ese error no es responsable Ada Colau, que ha sabido mantenerse de donde no se debía de mover. Tras el 155 con su secuela de querellas irregulares por delitos inexistentes ante órganos que carecen de competencia, en todo caso, para conocer de dichos delitos y con jueces que imponen medidas cautelares que resultan incomprensibles, lo mejor que puede hacer el secretario general del PSOE es no realizar imputaciones a una adversaria política que no se ha movido de su sitio. Tras el 155, Pedro Sánchez carece de credibilidad para hacer tales imputaciones. Está tirando piedras contra su propio tejado. "

    (Javier Pérez Royo 26/11/2017 19:12h)

    http://www.eldiario.es/zonacritica/Colau-caido-lado-Pedro-Sanchez_6_712238770.html

    Un cordial saludo.

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    • Domingo Sanz Domingo Sanz 30/11/17 08:22

      Hola Galeno, estoy de acuerdo contigo, aunque necesito una palabra que no denomine "error" a lo que es una maldad intencionada que, mediante abuso de posición dominante o condicionante, busca el beneficio particular en perjuicio del resto de competidores, o incluso socios. Tal decisión se convierte en "error", aunque no por ello se le deba perdonar la mala intención, cuando el protagonista de la misma sale perdiendo. Por desgracia, es probable que con el 155 el PP no mejore resultados en Catalunya, pero si tiene visos de ganar votos en el resto de España, un peligro de lo más grave teniendo en cuenta que la posibilidad de que convoque generales anticipadas es grande. En cualquier caso, las próximas encuestas lo aclararán.

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  • Domingo Sanz Domingo Sanz 27/11/17 10:35

    Los catalanes en la cárcel son presos políticos, o presos por motivos políticos, que es lo mismo. O si no, enviamos nuestro idioma al cubo de la basura. Ya está bien de los que se quieren apropiar de los significados en nombre de los significantes manipulando los conceptos de la RAE.

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    • Galeno1 Galeno1 27/11/17 18:45

      Coincido contigo, ya que un preso político lo es por sus ideas políticas, independientemente de si recibe maltrato físico o no, o de cualquier otro tipo. Los que descalifican a los presos políticos como los catalanes encarcelados preventivamente, diciendo que no son presos políticos porque en el franquismo había maltrato, tienen la mentalidad típica de que la letra con sangre entra.

      Un ejemplo claro de que siguen presos por sus ideas políticas, es que se afirma que no salen de la cárcel si no acatan de forma expresa la aplicación que se ha hecho del 155, por ejemplo el cese del Govern hecho por Rajoy, incluso se habla de que aunque lo acaten, lo tienen que aceptar (lo tienen que compartir) y lo mismo respecto a la constitución. Cuando es algo de conciencia, es algo de ideas políticas. Una sentencia de un juez se acata, pero se puede no estar de acuerdo con ella. Para ocupar un cargo como diputado, senador, ministro... se acata la constitución, pero no se puede obligar a nadie a aceptarla. Un diputado de ERC es republicano y acata la constitución, pero no la comparte, no está de acuerdo con ella ya que la constitución es monárquica. En este caso de los encarcelados no van a ocupar ningún cargo, sino que quieren salir de prisión, y no tienen porque acatar nada. Si se les pone esa condición para salir, implica que se les considera presos políticos, se considera que están presos por sus ideas, independientemente de las ilegalidades que hayan cometido.

      Un abrazo.

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    • frikeldon frikeldon 27/11/17 12:27

      Estoy de acuerdo con su artículo, pero me gustaría hacer algunos apuntes:

      - “el argumentario nos dice que precisamente la diferencia es que aquello era una dictadura, mientras que nosotros vivimos en un Estado de Derecho”: Ese argumento carece de sentido, ya que la dictadura también es un estado de derecho (este es un estado donde rige una legalidad). El problema es la legitimidad de esa legalidad, pero ambos, tanto el estado dictatorial, como nuestro actual estado representativo son dos estados de derecho.

      - “si lo permitiese no estaríamos en un Estado democrático”: De hecho no estamos en un estado democrático, estamos en una monarquía representativa. Los sistemas representativos son sistemas políticos diferentes a la democracia, con lo que llamarlos democracia solo sirve para confundir a la gente.

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