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Librepensadores

Aproximación 'líquida' a los comentarios 'online'

Santiago Ipiña Publicada 24/01/2018 a las 06:00 Actualizada 23/01/2018 a las 20:47    
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Zygmunt Bauman fue un filósofo y sociólogo que acuñó el término mundo líquido intentando definir el estado fluido y volátil de la actual sociedad, sin valores demasiado sólidos, en la que la incertidumbre por la vertiginosa rapidez de los cambios ha debilitado los vínculos humanos. Por analogía, una aproximación líquida a un tema como el aquí tratado es un intento volátil y sin demasiada importancia de acercarse a la naturaleza un tanto incierta de los comentarios escritos por los lectores de un digital online. Naturalmente, una consecuencia es que este tipo de aproximación no debe tomarse muy en serio.

Una característica diferenciadora entre el viejo lector de periódicos y el actual devorador de noticias es la capacidad de poder dejar, el tecnológico lector de hoy día, su pequeño granito de arena en el hiperespacio de la información. Normalmente, dicho granito tiene forma de comentario –seguramente sesudo– que, en ocasiones, resulta más atractivo que el contenido del artículo y, en otras, digamos que puede ser almacenado en el baúl de los recuerdos por si en el futuro pudiera ser útil.

Al calor de esta nueva forma de recabar información del ciudadano, los digitales online han ideado un sistema de evaluación del comentario emitido por el lector que, al mismo tiempo, desafortunadamente, puede actuar en forma de autocrítica. Dicho sistema recoge el espíritu de los tiempos que nos han tocado vivir, de forma que con un minimalista símbolo como el del pulgar hacia abajo o arriba, se puede mostrar disconformidad o, al contrario, con el contenido del comentario.

Seguramente sería un error imperdonable dejar pasar la ocasión de matizar que, en realidad, una breve exploración en la Red (lo que se conoce como googlear) pone de manifiesto que el significado que damos a dichos pulgares es, precisamente, el opuesto al que debería dársele (véase este enlace). Resumiendo, parece que el equívoco nace interpretando un cuadro de Gérôme (1872) llamado pollice verso que recrea la placentera escena de una lucha entre gladiadores en la antigua Roma y se ve a unas vestales con el pulgar hacia abajo dirigiéndose a un gladiador que pisa el gaznate a otro; con arrojo temerario, la susodicha escena se interpretó como si las señoras estuvieran demandando la muerte del vencido lo que no parece casar bien con el buen hacer de una pobre sacerdotisa del hogar romana.

No obstante, si se tiene en cuenta el importante principio de parsimonia, principalmente neuronal, también conocido por navaja de Ockham (o lex parsimoniae) parece recomendable dejar las cosas como están y creer que un pulgar hacia arriba muestra conformidad o aprobación. Así acordado, resulta que el lector de un diario digital dotado con este sistema de evaluación dispone de la capacidad tanto de emitir su opinión como la de juzgar la de los demás. Pero, al tiempo, es interesante constatar que se ha construido una pequeña red recolectora de información.

Tenemos un nodo definido por el ciudadano opinante y del que se opina, el conjunto de cuyos nodos genera otro nodo (supernodo) definido por el diario digital en el que el ciudadano anterior opina, y cuyo consejo editorial filtra y aprende las opiniones del lector. Finalmente, tenemos la pequeña red definida por el resto de diarios digitales, cada uno con sus propios consejos editoriales y lectores opinantes. Que dicha descripción reticular no es exhaustiva es poco dudoso, como asimismo es claro que el pertinente estrato social que seguramente todos tenemos in mente la juzgue como fuente de valiosa información. Información que es interesante observar se extrae sin necesidad de encuestas sociológicas y cuyo sesgo sería oportuno comparar con el correspondiente sesgo de las entrevistas presenciales.

Que en todo caso el lector que opina lo hace, en general, con un seudónimo es un dato más a añadir para sentirse relajado pues no sólo su contribución a la información global se hace de manera anónima, también se debe considerar que, con su granito de arena, dicho lector está aportando valiosa información que sin duda es procesada en orden a esclarecer este complejo entramado social en el que vivimos.

Complejo sin duda, pero definitivamente favorable para una pequeña parte de la humanidad también. Un hecho curioso este último que, a la vista de su tenaz invariabilidad a lo largo de nuestra historia, permite preguntarse algunas cosas. Por ejemplo, considerando el actual caso español en donde la derecha sociológica vence elección tras elección (fenómeno transportable a los países de nuestro entorno europeo), ¿procede creer que una gran parte de una sociedad como la del autoensalzado mundo civilizado occidental padece obstrucciones en su circuitería neuronal? Si así fuere, ¿cómo se corresponde con el hecho de presumir de una refinada educación comparada con otras civilizaciones? ¿Pudiera ser que, por el contrario, no hay obstrucciones sino más bien replicaciones de un esquema más o menos sencillo a lo largo y ancho de la compleja red social de intereses?

¿A qué esquema estoy aludiendo? Que se lo pregunten, por ejemplo, a quien idea la estructura organizativa de un diario de información cotidiano en donde con el declarado y aceptado propósito de ser operativo, se observan diferentes estratos organizativos como una dirección, una subdirección (o varias), un jefe de redacción (o varios), redactores (también con diversos niveles de calificación, como becarios, etc.), departamentos de política, de cultura, etc. Estratos en los que es imposible no apreciar que entre ellos existen diferencias cualitativas y cuantitativas. Diferencias que aluden, entre otras, a la capacidad de filtrar información, o al nivel salarial de sus miembros.

Pero como queda dicho al principio, esto no es sino una aproximación líquida. Si bien se ha puesto el máximo interés en su escritura, no deja de ser irrelevante en lo que se refiere a su contribución cuantitativa en el mundo de la hiperinformación. Respecto a su contribución cualitativa, de momento, el autor goza de la suficiente salud mental como para no ver que por ahí fuera han pasado figuras como Cantor, Bach, o Leonardo, por sólo seleccionar unas pocas de ellas próximas a la educación del que esto ha escrito.

Por último, no pienso sea aceptable finalizar estas reflexiones, pues quedarían incompletas, sin el agradecimiento debido a gentes como MT, Damas, Hereje, Inocencio XIV, Paco Arbillaga, Platanito, Isabelle0651, Masegoso, ArktosUrsus, CinicoRadical, Gualdo, Gomados, Diablo Cojuelo, Jorge Plaza, y tantos otros que involuntariamente no cito por carecer en estos momentos del mantenedor de batería. Sin olvidar a comentaristas del pasado como Laguncar, R12, Sancho o Bacante, entre otros. De absolutamente todos se aprende algo; ciertamente, todo hay que decirlo, de unos más que de otros.
_________

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14 Comentarios
  • Isabelle0651 Isabelle0651 26/01/18 20:48

    Artículo muy interesante y bastante amena su lectura, Santigo. Muy cierto lo que expones sobre este medio de opinión, el foro, donde se puede contrastar pareceres sin ningún compromiso, salvo el del respeto, ni disimulo ya que ayuda contar con cierta clandestinidad, la que da el propio Nick. Como tú bien dices, muy útil para construir una pequeña red recolectora de información interesante, extraída sin necesidad de encuestas sociológicas y cuyo sesgo sería oportuno comparar con el correspondiente a las entrevistas presenciales. Estoy convencida de que de estos foros los interesados utilizan sustanciosa información para su devenir político, con el fin de conocer la pulsión de buena parte del electorado. Tengo que reconocer que en este digital la mayoría de los comentaristas son excelentes, fuente de conocimiento para muchos de nosotros, incluidos los tuyos que en mi opinión son excelentes, Santiago. Gracias por mencionarme junto con otros comentaristas del foro a quienes admiro. Un abrazo.

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  • Inocencio XIV Inocencio XIV 25/01/18 09:22

     En efecto, el pulgar hacia abajo no significaba la condena del vencido en el anfiteatro, sino su salvación. De hecho, incluso es también falso que los gladiadores vencidos pagaran con su vida la derrota. Para empezar, habría que distinguir entre profesionales y condenados arrojados al espectáculo como forma de ejecución "divertida". Para los primeros, durante buena parte del Imperio, estuvieron prohibidos los combates sin indulto: formar y mantener a un luchador profesional costaba un buen dinero y los "lanistas" (los propietarios de gladiadores) no estaban dispuestos a que sus inversiones salieran por la puerta de arrastre. Otra cuestión era el destino de los empujados a combatir en la arena por haber sido condenados a ello, por supuesto. Pero esos desgraciados, cual modernos "amateurs", eran desconocidos que no gozaban de fama alguna y, aún menos, contaban con seguidores o auténticos "fans clubs" (¿o sería más apropiado llamarlos "contubernio de fanáticos"?, no sé) como los luchadores de carrera. Pero la iconografía moderna se rige por la estética jolivudiense, qué le vamos a hacer.  Hasta el punto de que al gladiador (gladiator, de gladio, un tipo de espada de origen ibérico) ahora se le llama "gladieitor", como si fueran originarios de Sussex u Oklahoma. Bueno, y ¿a que viene este rollo? A cumplir con una de las funciones que al señor Ipiña tanto le gustan de los comentaristas y que él, en sus comentarios, suele cumplir: ilustrar deleitando.  Hombre formado, sin duda, pero nuestro Ipiña no tendría futuro alguno como espía. Ha dejado más pistas sobre su identidad que M Rajoy acerca del cobro con sobres. Típico de los vegetarianos.

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    • Inocencio XIV Inocencio XIV 25/01/18 13:30

      Su identidad como comentarista, voglio dire.

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      • platanito platanito 25/01/18 16:34

        Quién será, será...

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 25/01/18 08:27

    Columna muy interesante.

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  • Damas Damas 25/01/18 01:11

    Santiago Ipiña: Gracias por este original artículo, original sí, desde ese título “Aproximación líquida a ….” , continuando por la estructura e hilo conductor del mismo, así como por el enfoque sobre esa “valiosa información” que se puede obtener a partir de los comentarios y sus valoraciones positivo/negativo.
    Gracias también porque a partir de nombrar conceptos (mundo líquido, principio de parsimonia/navaja de Ockham ) y algún nombre como Cantor, todos para mi desconocidos me permite consultar sobre ellos y así conocer, aunque sea someramente, algo más.
    Pero especialmente, gracias por (en palabras de M.T) incluirme, tenerme en consideración; en alguna medida me sorprende, verme en ese “agradecimiento”.
    El tema de los comentarios con sus valoraciones, me parece muy sugerente, de hecho, muchas veces mantengo diálogos al respecto, conmigo misma , y a veces con otr@s, pero siempre desde el punto de vista de las razones, motivaciones, ideas, aspectos personales, … de l@s participantes.
    Por último, estoy de acuerdo en lo del aprendizaje de tod@s, ¡hasta de un@ mism@! y un poco en broma ¡por supuestísimo! ;-) que “de unos más que de otros”.
    Saludos muy cordiales.

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  • platanito platanito 24/01/18 23:55

    Gracias, don Santiago, por invitarnos con este artículo a hablar de la motivación que nos induce a escribirlos. Yo quiero empezar diciendo que creo que todos somos abonados a nuestro digital InfoLibre y ello nos presupone un cierto perfil progresista y un cierto sentimiento grupal frente a la prensa de los poderes fácticos. Dejando de lado algún que otro troll infiltrado, y al Sr galeno1 que nos inunda con sus enlaces que me indigestan y al que invito a que se modere, encuentro que somos una fauna muy variada al opinar, y que a veces se nos calienta la boca, pero que somos sinceros e indicamos lo que creemos y que aunque nos sentimos más afines con los que opinan parecido, siempre nos queda algún poso de los que opinan diferente. Para mí, mis comentarios son una válvula de escape, que me permiten decir lo que pienso, aunque sé que no es de mucho interés para los demás, y por ello evito alargarme. Pero me siento a gusto formando parte de este grupo de InfoLibre. Y de final decir que me gustaría ver pronto a las izquierdas reunidas y activas pués de lo contrario vendrán los macronitos y nos comerán la tostada.

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  • Orlinda Orlinda 24/01/18 19:09

    Ya sé quién es, gracias M. T.
    Lo que me sorprende a mí, mucho más que los deditos verdes o rojos son los grupitos y secretismos de estos foros. Da una mala sensación... de personas agazapadas, desconfiadas, con tan poca espontaneidad... se me escapan sus intereses, a qué vienen aquí. Para mí esto solo tiene sentido como un medio para charlar e intercambiar opiniones.
    Propongo el tema al señor Ipiña para un próximo artículo.

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    • vaaserqueno vaaserqueno 24/01/18 20:06

      Lo de los deditos rojos yo soluciono tomándolos no como un "no me gusta" que tiene sentido de crítica negativa, sino como un "no estoy de acuerdo", que creo que es la causa original que dio lugar a los deditos, luego cada cual que lo utilice como quiera, pero a estas alturas de la vida no me parece que vayamos a ponernos a llorar porque no le gustemos a alguien, es más, a mi me preocupa más gustarle a depende a quien.
      Lo de los grupitos es otra cosa, no se puede evitar, cada persona que nos metemos en estos foros tenemos nuestras propias razones, algun@s venimos a debatir, a contrastar opiniones a aprender, conocer otros puntos de vista o a intentar extender un mensaje que nos resulta importante y otr@s a otras cosas. Esto debería ser un foro de debate, pero en realidad es un foro de "mira lo que digo y que bien lo digo"

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    • M.T M.T 24/01/18 19:54

      Ya que tiene el gusto y la delicadeza de dirigirse a mí en esos términos le diré que no soy la autora del artículo, por si el disfraz de mi nick la llevara a alguna duda o confusión. De lo demás que dice será su problema, si es que lo fuere. El mío no ya que no me doy por sludida en lo que dice. Comento cuando y donde me parece y acerca de lo que considere en cada momento. Por lo demás, encantada de haberla conocido y con toda amabilidad la saludo desde el sentido y ejercicio de libertad, sin ninguna intención de molestarla.

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  • Orlinda Orlinda 24/01/18 17:39

    ¿Quién  es Santiago Ipiña en los comentarios? No lo identifico, con ese nombre nunca lo he leído.

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    • aitona aitona 27/01/18 10:37

      87654...?

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  • M.T M.T 24/01/18 08:03

    Continúo con mi opinión a este artículo de Santiago Ipiña, y perdón por la extensión en este caso:
    Hablaba de los retazos de vida y creencias de los que dejamos constancia cuando escribimos: sí, me refiero a filias, o no filias, no diría fobias, visceralidad y automatismos, o por el contrario reflexión, racionalidad, tolerancia o falta de ella ante la disparidad de ideas, ideología, etc.
    Por todo ello, mi agradecimiento y felicitación, Santiago, junto a las referencias culturales, parte de tus gustos y educación como bien señalas y por la consideración hacia todos los comentaristas que incluyes. No dejaré de decir que me siento halagada por estar incluida, sin merecerlo, entre ellos. Es una consideración que agradezco. ¡Enhorabuena !. Se agradece tu presencia en estos foros, en Infolibre, como articulista o comentarista. Bienvenido. Un abrazo.

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  • M.T M.T 24/01/18 07:53

    Felicidades, Santiago: En este lugar de encuentro y debate entre comentaristas de artículos, acabo de leer el tuyo y , si se me permite, doy mi opinión:
    Comienzo por una valoración: me ha gustado, y mucho, entre otras razones porque explicitas algunas de las inquietudes que en mi caso, lectora ocasional on line de prensa virtual, no sé si soy muy precisa en los términos, me han suscitado las lecturas de ciertos artículos y comentarios.
    Desde esta sintonía con mis intereses detallaré algo más ese gusto por la lectura de tu artículo: Partes del contexto sociológico en que justificas el título y tu aproximación al contenido, el texto en sí, con rasgos de la sociedad vertiginosa actual. No me parece en absoluto volátil ni baladí la diferenciación que estableces entre el lector tradicional de y en papel y el virtual o tecnológico actual, tal vez más superficial por la rapidez, menos profundo, menos exigente y lo traslado de igual modo a comentaristas de artículos: es una sencilla percepción, muy particular, mía. De ahí que tu aproximación a los comentarios on line no la considere " líquida, licuosa o efímera, sin importancia", más allá de lo que percibo de tu modo intelectual de profundizar en cualquier tema, objeto o sujeto de tu interés para ahondar en su conocimiento y tu sentido crítico de cuestionarte tantas cosas.
    Al hilo con esta lectura de tu artículo y desde el respeto y consideración hacia todas las opiniones de comentaristas, también me pregunto por el criterio y motivaciones a la hora de valorar un comentario: dedito arriba o abajo, para mostrar su acuerdo o desacuerdo con lo que leen: Mera curiosidad: ¿Responde a sintonía con el articulista, a su interés y profundidad en el tema, a qué grado de conocimiento sobre ese asunto, a la sintonía o falta de ella entre comentaristas por discordancia ideológica, tal vez...? Se me plantean éstas entre otras cuestiones, siempre teniendo en cuenta el poder que ejerce la palabra en la mente, cual piedra en el estanque como diría G. Rodari, y en torno a ella podemos establecer múltiples asociaciones. Algunas de ellas han aflorado en mi mente desde la lectura de tu artículo, sin olvidar los retazos de vida y creencias

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