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Librepensadores

Frankenstein y la ira de Dios

Jesús Pichel
Publicada el 07/06/2018 a las 06:00 Actualizada el 06/06/2018 a las 21:39
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En 1818, una jovencísima Mary Godwin Wollstonecraft —de casada Mary Shelley— con apenas 20 años publicó su Frankenstein, o el nuevo Prometeo (Frankenstein; or, The Modern Prometheus). En la interpretación convencional, la ambición científica sin límites del Dr. Víctor Frankenstein le lleva a dar vida a un enorme monstruo de piel amarillenta que apenas le cubría el entramado de músculos y arterias, fabricado con despojos humanos, sustituyendo así el papel de Dios.

Si Prometeo robó el fuego a los dioses —y las artes de Hefesto y Atenea, según el Protágoras de Platón— para devolvérselo a los hombres, Víctor Frankenstein descubre el poder de dar vida, exclusivo de Dios, para dárselo igualmente a los humanos. Pero en ambos casos el final es trágico. Ese es el paralelismo entre ambos: retar a Dios queriendo igualarse a él, trae desgracias.

Gobierno Frankenstein ha sido uno de los tropos utilizados por la prensa afín al PP para describir el resultado de la moción de censura. Aparentemente, una forma pueril de augurar las calamidades que provocará el deforme monstruo fruto de ella. Pero hay algo más revelador y sutil, más perverso, escondido en esa metáfora: siguiendo el mito, el monstruo sería la moción de censura construida cosiendo partes —partidos— sin vida —fuera del gobierno—; el PP encarnaría el papel del Dios, al que arrebatan lo que naturalmente le pertenece; y el Dr. Frankenstein, el poder de la Constitución.

Sánchez, en el debate de la moción, acertó al decir que el PP tiene una visión patrimonial del poder, porque la derecha parece estar convencida de que el poder —político, económico e ideológico— es suyo por naturaleza; que un gobierno de izquierdas es una anomalía, una apropiación dolosa de lo que no es suyo. Rajoy y Hernando, su portavoz parlamentario, materializaron la ira del Dios retado al decir que Sánchez llegaba al Gobierno con procedimientos tramposos, como si ejercer el derecho legítimo a la moción de censura que garantiza la Constitución fuera una trampa.
___________

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7 Comentarios
  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 07/06/18 14:01

    Contundente.

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    • JesúsPM JesúsPM 07/06/18 18:42

      No tan contundente como su amable comentario, Juanjo Seoane. Un saludo.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 07/06/18 10:19

    Muy interesante columna.

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    • JesúsPM JesúsPM 07/06/18 12:55

      Gracias @tierry_precioso por su amable comentario. Un saludo.

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  • platanito platanito 07/06/18 09:24

    El poder se encuentra en los sótanos de Fort Knox y tiene como cancerbero a un Guindo florido, don Jesús. Y él viste de purpurina a quién mejor le peta.

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    • JesúsPM JesúsPM 07/06/18 12:54

      Gracias por su comentario, platanito -don platanito-. Seguramente es cierto que el Poder, mayúsculo y dorado, esté en las cámaras de seguridad de Fort Knox. Pero el poder doméstico, minúsculo y legítimo, está en los derechos que al menos en teoría garantiza la Constitución y dan legitimidad a las Instituciones. Y a ese poder me refiero, por pequeño que sea. Del otro no sé sino lo que imagino y temo. Gracias de nuevo y un saludo.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 07/06/18 11:15

      Buenos días, platanito!

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