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Otro rey que se va de España

Jesús Pichel Martín
Publicada el 07/08/2020 a las 06:00

En los sistemas democráticos no presidencialistas, la figura del jefe del Estado es fundamentalmente simbólica, lo mismo que la mayoría de sus funciones. En ese caso, tanto da que la forma de Estado sea una república o una monarquía porque el jefe del Estado no tiene poder ejecutivo, ni legislativo, ni judicial.

La ventaja de la jefatura del Estado monárquica es la teórica neutralidad de la corona, que supuestamente ni tiene ni puede tener ideología, y el automatismo del relevo: quién ocupará el trono está predeterminado y por tanto nada hay que elegir. La desventaja es que, se quiera o no, no es posible no tener una ideología, de manera que la supuesta neutralidad se desmorona, pero, sobre todo, la desventaja es que los ciudadanos no eligen ni directa ni indirectamente quién sea el jefe del Estado, lo que sin duda es una chirriante excepción en un sistema democrático, por mucha tradición que haya detrás de ello.

Que los jefes de Estado gocen de algún grado de inmunidad en el ejercicio de su cargo no es una excepción, pero que esa inmunidad se extienda a los actos privados —hasta convertirse en inviolabilidad total— y más allá del ejercicio efectivo de su cargo es otra chirriante excepción democrática.

Que los actos institucionales del jefe del Estado —o de cualquier cargo público— hayan sido ejemplares, eficaces y hasta heroicos es, sin duda, motivo de agradecimiento por los servicios prestados, pero no es motivo suficiente para cubrir —o encubrir— los actos privados presuntamente delictivos.

El rey emérito se ha ido de España —o se ha exiliado, o ha huido, según las distintas versiones— parece que al Caribe lujoso mientras está siendo investigado por unas supuestas comisiones millonarias. Sé lo que constitucionalmente significa ser rey y sé igualmente lo que constitucionalmente significa ser jefe del Estado, pero constitucionalmente "rey emérito" no significa nada porque ni en la Constitución ni en la Ley Orgánica de la abdicación ni en el Real Decreto que modifica su tratamiento hay tal figura. Como no hay presidentes del Gobierno o ministros eméritos, por ejemplo.

Tantas veces ha ocurrido en nuestra historia que un rey se va de España —se exilie, huya, etc —, que no es una excepción, ni democrática ni monárquica.

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Jesús Pichel Martín es socio de infoLibre

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1 Comentarios
  • JOSELUPE JOSELUPE 08/08/20 18:30

    Puede que me equivoque, pero creo firmemente, que la mayoría de los ciudadanos españoles pensamos igual que lo expresado en este artículo. Me pregunto: ¿qué necesidad tenía el rey de hacer lo que ahora se va conociendo que ha hecho ?, ¡¡¡ si lo tenía todo !!! . Está claro que la flaqueza moral del ser humano, en unos más que en otros, es la culpable. Esa flaqueza o fortaleza moral es la que nos define principalmente como persona. Como país, necesitamos gobernantes, y representantes de los ciudadanos, de fortaleza moral inequívoca, que podamos elegir, teniendo conocimiento real de quién y como son. Para ello, los medios de comunicación, libres y sin ataduras, son esenciales para mostrárnoslos como son de verdad, para así elegir en consecuencia. Ahora sería el momento también de que el actual rey ponga su cargo a disposición del pueblo, y que éste elija libremente y consecuentemente la forma de gobierno que desea. Para eso sería necesario, si no ahora lo será tarde o temprano, abrir de una vez el debate y que el pueblo se manifieste. Saludos.

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