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Careo de la 'Kitchen'

Publicada el 16/11/2020 a las 06:00

El juez García Castellón acordó un careo entre el exministro Jorge Fernández y su ex número dos Francisco Martínez, tras haber tomado declaración a ambos ex altos cargos de Interior hace unos días. En los primeros testimonios, el exministro del interior y su exsecretario de Estado de Seguridad se contradijeron sobre la Kitchen, la trama urdida para espiar –y robar documentación– al extesorero del PP, Luis Bárcenas. Y presuntamente estas operaciones delictivas se pagaron con fondos reservados del Ministerio del Interior.

Ahora el magistrado los ha enfrentarlo en la misma sala y con él delante. Cara a cara, para conocer sus versiones tan dispares. Pero bien podríamos afirmar que, más que careo, ha sido un cacareo entre presuntos cacos, mangantes o chorizos. Poco hemos podido sacar en claro por el mutismo (o hipocresía) del exministro. Los dos gallitos del Ministerio de Interior en la época de Rajoy han chocado y siguen manteniendo sus mismas mentiras y contradicciones.

Asimismo, el juez instructor ha llamado a declarar como imputados –o investigados– a una buena parte de la cúpula policial de entonces. A Eugenio Pino, director adjunto operativo (DAO) de la Policía; a José Ángel Fuentes Gago, el director adjunto operativo de la Policía; a Bonifacio Díaz Sevillano, director adjunto operativo de la Policía; a Marcelino Martín Blas, exjefe de la unidad Asuntos Internos; a Sergio Ríos, chófer escolta de Bárcenas. J. Francisco González, responsable del Área Especial de Seguimientos (AES); a Gómez Gordo, policía que fue fichado por Cospedal para que le informara de todo; a García Castaño, comisario de los encargos especiales de distintos gobiernos, principalmente en la lucha antiterrorista, era el jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), fue un gran espía de los pasos de la de Bárcenas y su familia.

También cita como testigo al que fuera director del Gabinete de Coordinación y Estudios de la Secretaría de Estado de Seguridad, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, para que aclare posible manejo de fondos reservados.

La Kitchen ha sido un negocio de espionaje y traición, en el que altas esferas de la Policía, y principalmente el comisario Villarejo, han sido colaboradores necesarios e imprescindibles. Esta subtrama de caso Villarejo “ha puesto de relieve la existencia de prácticas parapoliciales con epicentro en la propia Dirección de la Policía durante la etapa de gobierno de Mariano Rajoy”. Y el jefe supremo de esa Policía era Cosidó, que fue quien fichó originariamente a Pino y con él empezó el lío. Y esta operación Kitchen fue un encargo de Estado que se fraguó en 2013, cuando Ignacio Cosidó era director de la Policía Nacional (inexplicablemente aún no imputado). Un Cosidó, sin oficio ni beneficio, que no ganó elecciones y que vive de las prebendas de las puertas giratorias que le ha compensado el PP por su leales servicios.

Las llamadas cloacas policiales eran “un concepto asumido mientras su hedor permaneciera en las alcantarillas”. Los indicios en poder del juez y los fiscales afianzan la tesis de que el Gobierno del PP usó a la Policía para boicotear investigaciones judiciales con fines partidistas.

Por otra parte, según apunta la Fiscalía, Cospedal, exsecretaria general del PP, tendría interés personal en la Kitchen, ya que la documentación que se quería conseguir era "supuestamente comprometedora para ella". Este sutil servicio era para salvar a Rajoy y a ella. Sus nombres aparecen en reiteradas ocasiones en conversaciones pinchadas a Villarejo. Y como se refleja del escrito de Anticorrupción se solicita al juez la imputación de Cospedal y de Jorge Fernández Díaz por delitos de prevaricación, descubrimiento y revelación de secretos y malversación. Es más, el juez ve indicios que “claramente incriminan” a Fernández Díaz en la Kitchen.

En este sentido, Villarejo, el comisario jubilado y ahora en prisión desde 2017, cree que el "PP y PSOE no quieren que vaya a la comisión de la Kitchen. Y asegura que esa operación fue ideada por las altas esferas del Gobierno de Mariano Rajoy, y afecta de lleno a los órganos de poder del Estado”. Y por eso Unidas Podemos, ERC, PNV y otros, y también Vox, recelan en este caso de los dos partidos bipartidistas. ¿Tendrán algo que ocultar?

¿Este careo nos permitirá conocer al verdadero cerebro Kitchen? ¿El juez podrá aclarar quién dio la orden y cita a Pérez de los Cobos para determinar el uso de fondos reservados?

El exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez Vázquez ha señalado ante el juez que el entonces ministro del Interior Jorge Fernández Díaz estaba al tanto de todo el operativo Kitchen y que fue la primera persona que le informó sobre la captación del chófer como confidente policial. O sea, un topo.

Sin embargo, el exministro ha negado cualquier relación con la supuesta operación policial en torno a Luis Bárcenas. Ha defendido la inocencia de Rajoy y su Gobierno y de otros miembros del PP (como la exsecretaria general del PP, Cospedal), y ha colocado toda la responsabilidad en su exsecretario de Estado y en la cúpula policial.

Fernández Díaz, en el interrogatorio con el magistrado, echaba balones fuera. Hasta tal punto que el juez, harto, y alegando un absoluto desconocimiento del exministro, dejó caer irónicamente: "Usted no se enteraba de nada". Ahora, también en el careo con F. Martínez, ha seguido la misma estrategia.

El exministro Fernández Díaz, que va más del credo religioso que del político, rayando en el fanatismo, derivó la actividad política hacia afinidades ideológicas y praxis de grupos religiosos ultraconservadores. Santurrón y meapilas, mintió y cometió –según su subordinado Martínez– más maldades y delitos que el mismo diablo (ese satanás que quiere destruir España (se lo confesó el papa Benedicto XVI al exministro). Fernández Díaz quiere salvar de la quema al jefe y amigo. Por eso es capaz de sacrificarse y expiar sus pecados. Y como penitencia, aceptaría ser el chivo expiatorio de la Kitchen y así cortar de raíz las imputaciones a Mariano Rajoy.


Ángel Lozano Heras es socio de infoLibre

 

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2 Comentarios
  • kelykely kelykely 16/11/20 18:38

    Ese careo fue un diálogo de ´besugos´, o más bien de tontos. Se insultaron, se dijeron de todo. Se denigraron cual chiquillos ocultando sus travesuras. Lo malo es que sus hazañas tenían un abundante hedor a corrupción y mafia policial, vamos, a cloacas del Estado.

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  • Argaru Argaru 16/11/20 16:19

    ¿Tiene algún sentido que la responsabilidad de abandonar el barco, cuando esté se hunde, la tome el grumete? En cualquier lugar, “donde hay patrón, no manda marinero” salvo, parece ser, en el Partido Popular. Aquí, a la hora de pedir responsabilidades hay que empezar por abajo, “como todo el mundo sabe”. El señor Rajoy era simplemente uno que pasaba por ahí, “como todo el mundo sabe”. La amnesia y el cinismo forman parte del ADN del Partido Popular y que es, además, inversamente proporcional a la decencia y honestidad política que mínimamente se puede tener. Ya solo por este asunto, este partido debería de ser ilegalizado o, en el mejor de los casos, refundado y sus responsables políticos deberían de ser juzgados y, con toda seguridad, con todos los indicios que hay en su contra, encarcelados. Por calidad democrática, espero que todo este asunto no se cierre en falso y que sobre los máximos responsables políticos caiga todo el peso de la ley, porque el Watergate al lado de la “Kitchen” fue “un juego de niños”.

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