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Maletas de cartón cargadas de sueños

Luisa Vicente
Publicada el 13/03/2021 a las 06:00

Ha pasado menos de un año y casi nos hemos olvidado, a excepción de sus familias, de que casi 30.000 ancianos murieron de manera escalofriante en sus residencias.

El 14 de febrero 2021, el voto que cada ciudadano puso en la urna, que no estuviera en blanco o fuera nulo, llegó a uno de los nueve partidos que forman el arco político. Dichos partidos aceptaron implícitamente que la autoridad competente en materia de salud redactara el protocolo que prohibía a los ancianos que estaban en residencias, ser trasladados a los hospitales.

A partir de esa orden, los ancianos de toda España tuvieron que recluirse en sus centros sociales, que no sanitarios, por lo que los responsables sabían que los estaban condenando a muerte.

Así fue. Parte de aquella generación de hierro y manos de esparto, ya no está.

Medias suelas en los zapatos le dieron para andar un camino difícil, que se acrecentó en los últimos días de su vida.

Pucheros de barro en su juventud, y luego platos de Duralex en su mesa, le sirvieron de poco para medir el tiempo de tranquilidad que le quedaba.

Vestirse con camisas de colorines en su vejez y de negro en su juventud, tampoco le dio muchas alegrías.

Los sabañones de sus manos no se le fueron, seguía con las manos congeladas al trabajar a la intemperie en la ciudad.

Trabajó 15 horas al día durante años para comprar un piso, y a los dos días de irse a la residencia se lo okuparon.

Daba a sus nietos un euro cada semana, el mismo dinero que le daba para vivir un mes, encima ahorrar, y comprarse una camisa a rayas cada 3 años.

Iba a trabajar con bocata de chorizo barato, envuelto en papel de periódico. Después comía sándwich con rodajas de tomate y salmón ahumado, y le diagnosticaron anemia.

Del abrigo viejo, pero calentito, que su mujer le cosía dando la vuelta para que durara más tiempo, pasó a uno de El Corte Inglés muy caro. Le aseguraron que era de pura lana, pero nunca le sacó el frío de los huesos.

Aterrizó en Barcelona en un tren de tercera con bancos de madera y lo llevaron en coche fúnebre al cementerio.

Llegó a Barcelona con maletas de cartón. Aguantó la guerra civil, la postguerra, el hambre y la dictadura, pero nunca imaginó verse frente a la parca en un sitio que pagaba 2.000 euros al mes.

De joven enterró a sus muertos a paletadas de cariño y de lágrimas. De viejo no tuvo ni brazos que lo abrazaran, ni ojos que lo lloraran, ni un alma que lo despidiera.

Quedó solo sobre la cama de la habitación de aquel lúgubre pasillo, mientras escuchaba los gritos de otros romperse contra las paredes. Aporreaban las puertas de las habitaciones suplicando salir.

Tras un instante, los gritos se apagaron. Su maleta de cartón cargada de sueños se vació para siempre.

Luisa Vicente es socia de infoLibre

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8 Comentarios
  • AMP AMP 13/03/21 17:15

    Conmovedor, Luisa, conmovedor.
    Una realidad apabullante que dudo tenga «justa compensación» para sus responsables.

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    • Luisa Vicente Luisa Vicente 13/03/21 18:03

      Gracias por tu comentario MP. Nadie importante que permitió esto tendrá su justo merecido. Las querellas interpuestas acusan de homicidio imprudente, pero es muy dificil demostrar que estas personas murieron por no asistirles. Diran que unas padecian del corazón, que otras padecian de un cancer, si lo tenia, y asi se quitaran el marrón. Aqui la cupa està muy repartida. La Adimistración marco un protocolo de muerte, Sanidad no hacia inspecciones, el gobierno recortó durante años en sanidad, no habia personal suficiente, no habia médico, tampoco geriatras, enfermeras cualificadas, solo chicas que los cuidaban como podian porque no tenian ni mascarillas, ni batas ni guantes al principio. Se que en algunas residencias, los Directores, que tampoco eran médicos, desaparecieron de las residencias cuando empezò el marrón. Algunos volvieron pasado un mes como si tal cosa, y otros jamás aparecieron. Los que aparecieron volvieron a ocupar su puesto, porque tenian algún familiar que era el alcalde del pueblo, o trabajaba en el Ayuntamiento con un buen cargo y asi tenían las espaldas cubiertas si llegado el caso le culparan de algo. En fin. Este capitulo negro, yo creo que es el más vergonzoso que ha tenido España en toda su historia. Suerte de Discolibro que ha sido el medio que más ha difundido este tema.

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      • Luisa Vicente Luisa Vicente 13/03/21 18:15

        Perdòn por decir " Discolibro" Suete de !! INFOLIBRE! !!!
        Que sacó a flote toda la mierda que rodea a las residencias al hablar que es pura especulación y negocio para unos Fondos de Inversión que tienen ingentes beneficios que operan desde Paraisos Fiscales, donde no me cabe duda participaran inversores que ocupan cargos políticos. Por eso los contratos son a dedo y aunque cometan irregulariades y matanzas como esta, siguen dando la concesión a la misma empresa. Hay una red de corrupción que será muy difucil acabar con ella.

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  • Angel10 Angel10 13/03/21 17:02

    Luisa, tu escrito me parece de una sensibilidad extraordinaria, me ha emocionado, está bien escrito, remueve las entrañas, lo que no entiendo es la mención al 14-02-2021, lo que has contado supera con mucho el localismo de esa fecha

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    • Luisa Vicente Luisa Vicente 13/03/21 17:40

      Angel, gracias por tu comentario. Tienes toda la razón. Este genocidio ocurrió en toda España. Creo que en alguna frase lo refiero, pero quiza pase desapercibido. Posiblemente no he hecho el suficiente ènfasis, porque lo he vivido en Barcelona, donde resido, incluso tengo el texto exacto del letal protocolo. Esa fecha la resalto porque el 53,5 de la gente fue a votar a partidos que implicitamente consintieron esta masacre. Yo hace 15 años que no voto. No tenemos una democracia, por tanto ni gún partido me representa. Creo que ahora, menos después de esto. Yo no olvido ni perdono.

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  • MIglesias MIglesias 13/03/21 12:33

    Si quienes propiciaron este genocidio no terminan en la cárcel, nunca volveré a creer en la justicia.

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    • Luisa Vicente Luisa Vicente 13/03/21 18:27

      MilIglesias, yo ya no creo en la Justicia, y menos en los políticos. El modelo es Suecia. Alli hay una DEMOCRACIS DIRECTA, quiere decir que son los ciudadanos los que votan directamente las leyes. Los intermediarios no existen. Solo existen una especie de Administradores que hay en cada cantón. Los politicos de aqui, alli son personas normales y corrientes con sus trabajos en cualquier empresa, que se ofrecen como voluntarios sin cobrar nada y dedicando unas horas al dia para ayudar en tareas administrativas en su respectivo cantón. Nada que ver con el nido de vividores que tenos en España.

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  • martín pérez martín pérez 13/03/21 11:09

    Aceptamos esas condenas injustas dictadas por frívolos niñatos que no saben de qué les hablas y con ella firmamos las que seguirán. Sin investigación ni retribución de responsabilidades habrá más. Como alguien argumentó respecto a los delitos y corrupciones de los dirigentes de un popular partido político las urnas les absolverán y eso justificará que den otro paso adelante quienes consideran que no hicieron nada punible disponiendo de la vida de aquellos a los que se la arrebataron. Llegado el momento del reparto de medallas alguien premiará su canallada. No hay buena obra que quede sin castigo, ni crimen, por mezquino que sea, que no reciba su premio, estimada Luisa. Agradezco su sentido homenaje y recuerdo. Tan sólo deseo vivamente tener que tragarme estas palabras. Enhorabuena por su artículo.

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