Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Librepensadores

'Telehocico'

Fernando Pérez Martínez
Publicada el 18/07/2021 a las 06:00

Son empresas audiovisuales generalistas camufladas detrás de números, pero es indistinto el guarismo de su razón comercial, trafican con los mismos datos de variopinto pelaje, chascarrillos, bulos, propaganda política, despojos de accidentes o dramas de la España profunda, con secuelas de Puerto Urraco, con el estilo de Instagram y redes similares de aromas coloristas y brillantes policromías. Negocian la fetidez ruda y la tosca sensibilidad de los Pascual Duarte y sus puñaladas siempre en la misma dirección, siempre los mismos motivos, siempre las mismas víctimas, siempre las mismas reacciones de impostada sorpresa e indignación que ya nadie se cree, expresada por estrellas mediáticas carentes de equilibrio, que abusan del lenguaje corporal y de la astucia, que no inteligencia, emocional.

Una rancia relación tóxica con colofón de sangre en la que los hijos son sólo carne útil para herir a la pareja que por regla general no quería más que soltar amarras para reiniciar su vida encallada, lejos de quien acaba por mostrar su cara real de mueca asesina que jamás albergó el amor sino ansias de posesión frustrada y dominación impotente. Para Telehocico, esta carroña es tan sobradamente jugosa que durante días y días será indiscriminadamente arrojada a los ojos de la audiencia durante muchas horas cada jornada mediante noticieros, magazines, tertulias y demás formatos del pienso televisivo que elaboran las teleempresas para adobar y engordar el colesterol más graso de la parte mórbida del cerebro del espectador medio. Cualquier imbécil puede acceder al estrellato televisivo, si está dispuesto a sacrificar a la familia del modo más venal, retorcido y psicópata. Esto es oro molido para las cadenas de Telehocico.

Telehocico, por medio de sus empleados que gozan de estatus estelar, se conmueve cínicamente de los horrores que presenta y vivisecciona minuciosamente apurando la barbarie más atolondrada y cruel hasta el extremo, desgranando epítetos y calificativos elogiosos relacionados de forma repugnante con las mezquinas venganzas de alcoba a las que alguien se empeña en conceder rango de interés general y excelencia informativa, cuando está tratando nada más que de un miserable ajuste de cuentas en el que el ego protagonista desprecia la vida de aquellos cuya obligación natural es cuidar y proteger. Telehocico nos lo cuenta como si de ficción se tratara uniéndose al desprecio y la instrumentalización del dolor y la muerte de seres humanos, para exhibir en su casquería circense entre mohines y condolencias el producto que rentabilizan y mediante el cual hacen caja, mientras de manera hipócrita simulan que se conduelen vertiendo lágrimas de plástico mientras amasan dinero, embaucan audiencias y endurecen la sensibilidad de sus clientes para que disfruten del espectáculo que les brindan por capítulos las momias con corazón de escayola y creatividad bajo cero.

Si alguna vez has sido víctima del entretenimiento perverso servido por muchachitas y muchachitos añosos de ánimo mortecino a sueldo de Telehocico, que vocean su producto con la sangre todavía fresca y cuyas facciones marchitas manos hábiles apuntalaron su expresividad con airosos aleros capilares, y aparente humanidad juvenil, mientras anuncian que si aparecen los cadáveres los reportarán con la urgencia que otros anuncian la llegada de la primavera y la floración que pone fin al invierno, hágase un favor no cambie de canal, apague el televisor y piense si tan magnífica aportación de la ciencia ha de ser puesta al servicio de la más degradante sensibilidad psicópata que so pretexto de lo más vulgar e indecente que acontece con redundancia y monotonía pretende asimilar a Vd. y a los suyos a la multitud que se entretiene atendiendo la muerte y la tortura como el mejor espectáculo. Igual que en su día las turbas aleccionadas desde los púlpitos, aguardaban el paso de la inquisitorial burra portadora de la encorozada carne desolada que la ignorancia y la maldad condenaba al fuego y que los fieles no querían perderse y poder arrojar su improperio o su inmundicia. Telehocico te lo sirve hoy.


Fernando Pérez Martínez es socio de infoLibre

Más contenidos sobre este tema
Etiquetas




4 Comentarios
  • CarmenMoreno CarmenMoreno 22/07/21 09:23

    Muy buen diagnóstico. Esta sociedad está enferma pero muy muy enferma!
    Muchas gracias por tan buena exposición.
    Saludos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Angel10 Angel10 19/07/21 09:46

    Telehocico existe porque hay millones que la siguen.

    Siendo concesiones públicas, me pregunto si no se podría exigir un determinado comportamiento ético para mantener dichas concesiones, exigir una utilidad, por ejemplo en la educación pública y si no cumplen se revierten al Estado y se cambia la empresa concesionaria, ya sé que me dirán que "es el mercado amigo", pero yo les diría que el gobierno electo democráticamente por los ciudadanos, debería tener mas poder que el mercado impuesto dictatorialmente por el dinero

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • AMP AMP 18/07/21 13:06

    Una descripción perfecta de la basura morbosa.
    Lo verdaderamnte triste es ver a familiares con «carreras universitarias» viendo semejante bazofia.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Orbegozo Orbegozo 18/07/21 11:40

    amigo Fernanado.
    Este tu articulo, es lo más brillante y bien escrito que he leído aquí, ( todo Infolibre) desde hace mucho tiempo incluyendo a los grandes articulistas.

    El tema, un dedo en la yaga hasta la medula.
    La argumentación, como un esquema financiero de JP Morgan
    y la prosa florida y churrigueresca como la mejor fachada renacentista de Catedral Hispana.

    felicitaciones.
    brillante, si señor.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

 
Opinión