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Buñuel, imprescindible

Publicada el 03/05/2021 a las 06:00 Actualizada el 15/07/2021 a las 18:19

Los dos porfiados caminantes casi han llegado a la meta soñada, tras múltiples y abigarradas aventuras por las carreteras y albergues de Francia y el norte de España. Al ir llegando a su destino hay una prostituta llamativa esperando dentro de un coche. Está desolada por la falta de clientela. Les pregunta si van a visitar la tumba del Apóstol. Dicen que sí, claro, que a eso han venido andando desde París. Se ríe la dama. ¡Están perdiendo su tiempo! ¿No se han enterado? ¡Se acaba de saber que los restos no son de Santiago sino de un hereje decapitado de nombre Prisciliano! Los hoteles de la ciudad, en consecuencia, están vacíos, las plazas desiertas, no se ve un alma por la calle, todo el mundo se ha ido, no asoma por ningún lado un peregrino. ¿Por qué, pues, en vez de seguir inútilmente hacia adelante, no van con ella y le hacen el bebé que tanto anhela? Desaparecen los tres detrás de unos arbustos. Y no les vemos más.

Corte. Dos ciegos, discurriendo por el campo, intuyen de repente la cercanía de Cristo, nada menos, que aparece acto seguido acompañado de sus discípulos. Todo en glorioso Eastmancolor. ¿Será que Nuestro Señor y los suyos, no debidamente informados, también quieren contemplar la tumba del Patrón de España? Los hemos visto antes en las bodas de Caná, donde Jesús alegra la fiesta, como es debido, convirtiendo el agua en vino. Ahora tienen prisa, pero ello no impide que el Hijo de Dios se detenga brevemente para concederle la vista a los ciegos. Estos, sin embargo, no se creen del todo el milagro, pese a disfrutar por primera vez en su vida del espectáculo de una reluciente pradera verde y de unos pájaros volando, y siguen tanteando el suelo con su bastón, por si acaso, mientras al fondo se aprecia el clamoroso repique de las campanas de la catedral compostelana.

La vía láctea, rodada por Luis Buñuel en los alrededores de la capital gala y estrenada en 1969, es para mi gusto personal una de sus películas más logradas. Película impensable sin el concurso de su extraordinario coguionista Jean-Claude Carrière, fallecido en febrero de este año a los 89 años.

Según asegura el cineasta en las memorias dictadas en francés al mismo colaborador, había acometido, nada más llegar al exilio mexicano tras la Guerra Civil, la tarea de leerse entera la monumental Historia de los heterodoxos españoles de Menéndez y Pelayo. Por algo sería. Educado por los jesuitas de Zaragoza, y a pesar de insistir hasta la muerte en que, gracias a Dios, seguía siendo ateo, nunca logró liberarse cabalmente de la influencia de los de Ignacio de Loyola, como tampoco James Joyce (que se encarga de recordarles en la primera página de Ulises).

Buñuel dedicó una parte no desdeñable de su carrera a ironizar sobre sacerdotes y cuestiones teológicas. En La vía láctea es inolvidable el intrincado duelo verbal entre el jesuita y el jansenista mientras estos demuestran simultáneamente su pericia en el manejo de las espadas, así como son memorables las distintas intervenciones de una Virgen María encantadora, el fusilamiento por un grupo anarquista del Papa (a quien encarna el calandino) o el debate sobre herejías que tiene lugar en el improbable escenario de un restaurante chic de Tours. Luego están el cura loco, escapado del manicomio, que cree que el mundo entero se ha convertido al catolicismo musulmanes y judíos incluidos o la voz del aragonés simulando la lectura, por la radio de un coche estrellado con el piloto muerto dentro, de una cita tétrica sobre el Infierno sacada de la Guía de pecadores de Fray Luis de Granada (“Lágrimas allí no valen, arrepentimientos allí no aprovechan…”). Tampoco, ahora que me acuerdo, falta el marqués de Sade razonando sobre la inexistencia de Dios con una de sus víctimas femeninas. Haber hecho de todo ello una película muy entretenida, que no aburre ni un segundo, es un portento. Y cabe deducir que burlarse del mito de Santiago, quien por más señas nunca parece haber puesto los pies en Galicia, le debería de producir al turolense una satisfacción íntima.

Carrière no ha recibido en este país el homenaje que por muchos motivos merece, pero tampoco, y es más grave, se le atiende debidamente al propio Buñuel, cuya ausencia de la programación de la pequeña pantalla es lamentable e injusta, tratándose del director cinematográfico de más peso internacional que ha producido España. ¿Cuándo tendremos, ya era más que hora, el magno ciclo de la televisión pública, fundamental para que la gente pueda conocer mejor la creación de quien, empezando en pleno surrealismo con Un perro andaluz y La edad de oro, luego se internó en los malditos territorios de Las Hurdes para rodar Tierra sin pan y después, desde su largo exilio mexicano, con viajes ocasionales a casa, nos dio cintas maravillosas, además de la comentada, como Los olvidados, Tristana, Viridiana, Nazarín, Simón del desierto, El fantasma de la libertad o Ese oscuro objeto del deseo?

Entretanto, como consuelo, es grato poder señalar que acaba de salir una segunda edición revisada de Los años rojos de Luis Buñuel (2009), fruto opíparo de la colaboración de Román Gubern y Paul Hammond (tristemente fallecido, como Carrière, hace poco). Publicada por Prensas Universitarias de Zaragoza, creo que la reaparición del texto, tan enjundioso como ameno, supondrá una magna sorpresa para aquellos admiradores del cineasta que todavía no lo han leído.

Cuando la ultraderecha está pululando otra vez en España y fuera, Buñuel, en fin, luchador comprometido e incansable contra la injusticia social, la opresión, el fanatismo y la inanidad con su sentido maño del humor siempre intacto me parece hoy, como Antonio Machado, más imprescindible que nunca.

__________________

Ian Gibson, hispanista, especialista en historia contemporánea española, biógrafo de García Lorca, Dalí, Buñuel y Machado.

 

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10 Comentarios
  • javier herrera javier herrera 05/05/21 01:10

    Gracias, querido Ian, por este recordatorio siempre pertinente de un imprescindible de nuestra cultura a quien no se cultiva como se debiera cuando para mí y muchos otros ha sido uno de los mayores genios que ha dado este país, equiparable a Picasso y por supuesto a tu Lorca, porque cuanto más profundizo en él más me persuado de su valor universalmente válido en todo tiempo y lugar además de ser para mí uno de los diez mejores directores de cine de la historia por su cultura enciclopédica y ciento por ciento humanista. A modo de complemento y colofón de tu apunte sólo señalar la increíble vigencia de películas como "Tierra sin pan", "Los olvidados", "El ángel exterminador" (sacada a colación más de una vez en los medios por sus resonancias pandémicas) amén de la que glosas y por supuesto "La edad de oro" que si se repusiera ahora mismo en cualquier cine de Madrid seguro que sería asaltada por los nuevos guerrilleros de Cristo Rey, ahora en las filas de Vox. Sólo me queda agradecerte públicamente tu labor impagable en pro de nuestra cultura que es la tuya y que sólo espero se te reconozca como es debido. Me alegra haberte visto por estas páginas y espero que sigas enriqueciéndonos como sueles. Un gran y fuerte abrazo!

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  • Gordini Gordini 03/05/21 22:28

    Me sumo a las felicitaciones por contar con uno de los grandes. Desde aquel día infantil o adolescente en que mi padre apareciese en casa con El asesinato de García Lorca bajo el brazo, puse atención hacia Gibson, quizás por imitación de mi padre, a quien no olvido, pero más adelante por sí mismo y por su evidente grandeza. Como tantas figuras, forma parte de mi vida, como ya, también, infolibre.
    Gracias por honrarnos, Sr Gibson.

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  • Doallo Doallo 03/05/21 18:40

    Una grata sorpresa tenerlo en InfoLibre.Deseo que se prodigue más por aquí y gracias por sus enseñanzas sobre nuestra historia 

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  • alcornoque alcornoque 03/05/21 14:50

    Es un auténtico lujo contar con Ian Gibson como colaborador de infoLibre. Ojalá se prodigue más. La reseña sobre Buñuel es muy pertinente para que conozcamos esa parte de nuestra cultura que durante tanto tiempo se nos viene ocultando.

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  • Aserejé Aserejé 03/05/21 12:49

    Gracias por el articulo Sr. Gibson, y por su importante, valiente, objetico y extenso trabajo en pro de que conozcamos mejor España y los españoles. Salud

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  • Antonio LCL Antonio LCL 03/05/21 12:30

    Agradecimiento pleno por el artículo, pero la realidad es aplastante, Buñuel, como tantos y tantas que airearon nuestras miserias, no interesa. Ya se han encargado, y se encargan, de situarlo en la sombra. Malditos mediocres de incultura pobre.

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  • pantera pantera 03/05/21 10:40

    Muy buena reseña, Sr. Gibson, sobre Buñuel y muy buenos sus libros. Un trabajo encomiable para sumergirse en la cultura española. Yo añadiría también Viridiana, junto a El ángel exterminador: son dos muestras sociológicas muy esclarecedoras.

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  • gualdo gualdo 03/05/21 01:23

    Comparto completamente el gusto por Buñuel, todas las fantásticas películas que mencionas, y La Vía Láctea es la preferida de una amiga, me ha hecho reír el recuerdo de todas las anécdotas; y cuando aquel sacerdote cuenta el milagro de aquella monja... jajajaj, que termina tras años de peripecias  despertándose en la cama y preguntándose si todo había sido un sueño, jajajja, bueno.... también mencionar El Angel Exterminador, imágenes y escenas que se te quedan grabadas... Simón del desierto es buenísima... gracias por tu artículo. 

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    • Edmundo Edmundo 03/05/21 21:46

      Me gustan todas las que se han mencionado. En mi caso destacaría "El Ángel Exterminador" y "Bella de Día".

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      • gualdo gualdo 03/05/21 22:17

        Bella de día! Jaja claro también muy buena... te imaginas en estos tiempos, si la pusieran en la 2? Mi discreta crítica a la izquierda de hoy: no se atrevería.

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