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Los libros

Aforismos para andar en la niebla

  • Es extraño que un libro de aforismos se agote hasta una segunda impresión del mismo, máxime cuando el aforista es un desconocido, como Ricardo de la Fuente
  • Este autor de más de un centenar de trabajos científicos sobre enfermedades infecciosas y microbiología veterinarias, ha ido recogiendo, más bien diseccionando, aspectos de la realidad

Publicada 02/02/2018 a las 06:00 Actualizada 01/02/2018 a las 20:07    
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Andar en la niebla
Ricardo de la Fuente

Cuadernos del Vigía
Granada

2017
  El aforismo ha sido hasta ahora un género minoritario que parece verse impulsado por las redes y que va consiguiendo cierto prestigio y notoriedad. Pero es extraño que un libro de aforismos se agote y la editorial tenga que hacer una segunda impresión del mismo, máxime cuando el aforista es un desconocido. Es lo que ha pasado con Ricardo de la Fuente (Sacramenia, Segovia 1956) y su libro Andar en la niebla, ganador del IV Premio Internacional José Bergamín de Aforismos y publicado por la editorial Cuadernos del Vigía, convocante del premio. Pero más extraño es aún si tenemos en cuenta que Ricardo de la Fuente era, hasta el momento, un desconocido en la literatura, aunque  sí un científico: catedrático de Sanidad Animal en la facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, con estudios de posdoctorado en Múnich y Cambridge.

Este autor de más de un centenar de trabajos científicos sobre enfermedades infecciosas y microbiología veterinarias, ha ido recogiendo, más bien diseccionando, aspectos de la realidad hasta  que se presentó al concurso. Y así, el aforismo, género caracterizado por su brevedad, pero que necesita de cierta madurez y experiencia, tiene ahora un nuevo cultivador que se ha movido en este libro entre la observación de la vida y la ciencia, entre la filosofía y el microscopio, y ha  machihembrado ambos aspectos, lo mismo que otros lo han hecho con la poesía y lo han llamado aforema. Aunque en su caso hay algunos de los aforismos que, a mi parecer, rayan el microrrelato: “Era tan dogmático que criticaba a los pájaros por irse por las ramas”, o “Destituyó a la almohada por mala consejera”, o “No salía de sus creencias por miedo a no saber volver”. 

La primera parte del libro, titulada “Virutas", está compuesta de 86 aforismos que, como su nombre indica, juega con sentimientos humanos variados:
 

“Aceptarse del todo es una rendición”.
“Ser un progresista medioambiental implica ser muy conservador”;
“Nada se descubre sin salirse del sendero”;
“El tiempo acaba poniendo a cada uno en su nicho”;
“Se empieza coqueteando con las modas y se acaba vistiendo el pensamiento único”;
“Más frecuente  que ser rebelde sin causa es serlo sin efecto”.


También entre ellos se encuentra el que da título al libro: “Andar en la niebla agudiza la vista”.

La segunda parte, “Pasar páginas”, está compuesto de 66 aforismos relacionados con la pasión por la lectura:
 

“Releemos también para conversar con el yo que fuimos en la anterior lectura”;
“Cómo se las arreglarán los buenos escritores para escribir un libro distinto para cada lector”.


O estos otros, fuera ya del guiño, que entrañan edad y sabiduría:
 

“Hay un buen ladrón que me roba los libros prescindibles de la estantería de mi memoria”;
“Aprender a leer lleva décadas”;
“Las palabras se van con los poetas porque las sacan de su rutina”;
“Hacerse donante de libros ayuda a mejorar la biblioteca de otros y, si se hace con sentido, la propia”;
“La inspiración para quien la trabaja”.



En este apartado, cómo no, se encuentra también la definición sobre el aforismo que da el autor: “Aforista: olfato de cazador, paciencia de pescador”.

El tercer apartado, “Estar a las dudas”, consta de 72 aforismos relacionados con la duda del vivir:
 

“El destino del indeciso es morir en un cruce de caminos”;
”Duda del que no duda”;
“Hay consejos de la almohada que no se sostienen en posición vertical”.


En algunos la influencia de la profesión está presente:
 

“Considerando que somos 30 billones de células que tienen que ponerse de acuerdo, nuestras contradicciones no parecen tantas”;
“Bastante tiene Dios con resolver su contencioso por los derechos de autor con el Big Bang para ocuparse de las dos millones de especies surgida en un pequeño paneta de una de las 100.000 trillones de estrellas del universo visible”;
“Cada uno viaja a la velocidad de su luz”.


El último apartado, “Egometría”, está compuesto de 51 aforismos y suponen una mirada introspectiva, autocrítica y llena de humor, elemento éste presente también, como se puede comprobar, en el resto de los apartados:
 

“He llevado mi espejo a reparar al relojero porque adelanta”;
“He pedido un cambio del ministro de mi interior”;
“Mis contradicciones no saben que les seré infiel con otras”.


Casi todos son aforismos cortos, como podréis comprobar, de no más de una línea o dos, pero que demuestran haber pensado mucho, haber condensado mucho y haber desechado otros tantos que los que aquí se presentan. Esto es una condensación de pensamiento humano, humorístico y universal, que a mí me ha hecho volver a ellos más de una vez para saborearlos a fondo. He pasado buenos ratos leyéndolos, así que ¡os aproveche!

*Carmen Peire es escritora. Su último libro, Cuestión de tiempo (Menoscuarto, 2017).

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