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Los diablos azules

¡Qué mundo tan maravilloso!

  • El título de López Mondéjar es un canto de admiración a nuestro planeta y la belleza que esconde, pero también a la extrañeza de los seres que la habitamos
  • Quizá la visión idílica de pequeños paraísos que existen en nuestro planeta sirve para agudizar las contradicciones de los personajes en esos lugares

Publicada el 18/10/2019 a las 06:00
Qué mundo tan maravilloso. La escritora y colaboradora de infolibre Lola López Mondéjar (Murcia, 1958), ha titulado así su último libro de relatos, publicado en la editorial Páginas de Espuma. Es un título evocador, que nos lleva de inmediato a la canción compuesta por Bob Thiele y George David Weiss, estrenada y popularizada por Louis Armstrong e interpretada por tantos y tantos cantantes. En el libro, el título tiene la acepción original, un canto de admiración a nuestro planeta y la belleza que esconde, pero también contiene la extrañeza de los seres que la habitamos, retazos de lugares visitados, problemas familiares que se entreven en lugares distintos a los que se vive, la mirada del turista siempre deforme de la realidad que tiene enfrente, porque no es lo mismo visitar un lugar, con la tendencia a idealizarlo con una mirada superficial, que sufrir las consecuencias de los lugares donde se vive. Pero quizá la visión idílica de pequeños paraísos que existen en nuestro planeta sirve para agudizar las contradicciones de los personajes cuando se enfrentan a esos lugares. Al menos, es la impresión que me ha producido. Lo explicaré con más detalle.

El libro está dividido en dos partes, la primera se presenta con el título de "Estos mundos" y la segunda, mucho más pequeña con apenas tres cuentos, que tampoco son los más largos del libro, se presenta bajo el título de "Mundos futuros", una cierta realidad distópica.

  "Estos mundos" nos propone distintos viajes, empezando por el dolmen de Menga, en Antequera, y nos deja la voz de su protagonista, Marta, que está en crisis creativa y no quiere seguir pintando, en contraposición con otra mujer, Menga, que debió habitar en esa zona en la antigüedad. Es el único relato ambientado en la península. El segundo nos lleva a Italia y a una reflexión sobre el amor en pareja después de muchos años mientras visitan la Sibila de Cumas en Sicilia. Viajamos después a París en uno de los cuentos más entrañables, "Pedid un deseo de amor", en el que dos mujeres, una árabe siria refugiada y con hijos que no tiene nada y otra occidental, del primer mundo, sin hijos y con la vida solucionada, se encuentran en unas galerías comerciales y se sorprenden al darse cuenta de que son idénticas, que han encontrado el doble que dicen tenemos todos, y deciden pasar una noche allí, juntas. Después la autora nos lleva a Ecuador, en un viaje de una madre y su hija para avistar ballenas. Volamos en el siguiente relato a Panamá, al archipiélago de San Blas, un lugar idílico donde la visitante imagina cómo sería su forma de vida si se quedara allí y prescindiera de toda su vida anterior, para volver a conformarse con la que tiene al regreso de las vacaciones. Este cuento tiene un epígrafe de Sándor Márai ("El último encuentro"), bastante largo, del que he entresacado el final, porque se acerca mucho a lo que Lola López Mondéjar nos propone en él:
 

La vida se vuelve casi interesante cundo ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad… Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y eso significa la vejez y la muerte.
 


En "Hay delfines rosas en el Amazonas" nos presenta a padres e hijos viajando juntos como forma de arreglar errores en la educación de ellos y de solventar la consabida mala conciencia materna. Después vamos a China: en "Una nueva oportunidad", otro de los mejores cuentos del libro, una mujer casada con un hombre del que no ha estado enamorada nos lleva a reflexionar sobre el tipo de amor del que hablamos, del amor romántico, del químico, del sensato o igualitario, si es que existe. Es un deseo de romper moldes antiguos en la relación de pareja, y la imposibilidad de hacerlo bajo los actuales esquemas del sistema patriarcal. El cuento comienza situándonos en una contradicción:
 

De todos los amantes que había tenido a lo largo de su vida, Marisa se había casado con el hombre a quien menos amaba. Cuando se le imponía por la fuerza esta triste verdad, que pretendía ocultarse a sí misma, Marisa se lamentaba de su suerte y pensaba que, anciana y ya en su lecho de muerte, tendría que confesarles a sus hijos su secreto.


El último cuento de esta primera parte, titulado "Y si seguimos queriendo hasta el final, ¿qué haremos luego?", es un canto a la amistad entre mujeres, dos de ellas de viaje por África mientras que otra de las amigas se encuentra en un hospital muriendo de cáncer. Su comunicación por Whatsapp nos deja la sensación de que cuando alguien muy cercano a nosotros muere, algo nuestro muere también. De ahí la cita famosa de Pavese que introduce el cuento: "Vendrá la muerte y tendrá tus ojos".

La segunda parte, "Mundos futuros", es una propuesta distópica compuesta de tres cuentos, "Pipa", "Apoptosis" y "Sacrificio". No desvelaré su contenido, pero sí pondré un texto de "Apoptosis": la recriminación de una hija a sus padres que creo que engloba y da sentido a todo el libro de cuentos, que incluso cuestiona el porqué de tanto viaje turístico que hace insostenible las ciudades y el planeta. Es verdad que los vuelos low cost han democratizado el turismo y han posibilitado a las clases menos pudientes la posibilidad de visitar otros países y culturas, con lo que tiene de ensanchar horizontes y mentes, pero la cuestión es hasta dónde y hasta cuándo, si queremos hacer sostenible este mundo.
 

—Papá, mamá— les dijo muy seria. Sus padres, poco acostumbrados a ese tono, la miraron con curiosidad. —Voy a ser muy clarita: vosotros viajabais en avión tres o cuatro veces al año sin que os importara lo más mínimo la contaminación atmosférica, el efecto invernadero, el consumo de combustibles fósiles. Acumulasteis toneladas de basura que el mundo tardará décadas en procesar, acabasteis con los recursos finitos del planeta, solo pensasteis en vuestro puto bienestar.


Es el canto y reflexión que nos propone Lola López Mondéjar, una de las escritoras que ha firmado e impulsado el manifiesto de escritores y escritoras por el clima, de la llamada de atención a los intelectuales para que se rebelen y aporten su grano de arena ante la situación de emergencia en esta crisis climática, o como dice una amiga mía, en este ecocidio que el sistema económico actual está provocando.
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Carmen Peire es escritora. Su último libro es Cuestión de tiempo (Menoscuarto, 2017).

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