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Refugiados

El frío, el mayor enemigo de los niños desplazados en Siria

  • El crudo invierno ha llegado a Qamishli, una ciudad del noreste de Siria: las temperaturas han comenzado a caer hasta los 3°C, convirtiendo las ya de por sí duras condiciones de vida en aún más desesperadas
  • "Llevo andando descalzo desde hace dos semanas", solloza Alí, de ocho años: "No tenemos nada que usar para calentarnos en casa. Quiero ropa de invierno y botas"

infoLibre
Publicada el 06/01/2016 a las 13:28 Actualizada el 06/01/2016 a las 13:49
El crudo invierno ha llegado a Qamishli, una ciudad del noreste de Siria. Las temperaturas han comenzado a caer hasta los 3°C, convirtiendo las ya de por sí duras condiciones de vida en aún más desesperadas.

 

En una antigua escuela primaria convertida en refugio, las familias obligadas a huir de sus hogares viven en clases abarrotadas y congeladas, usando cualquier material que encuentran para intentar mantenerse calientes. Muchos de ellos queman leña para cocinar y calentarse, mientras que otros usan la basura que logran recoger en las calles. Muchos no pueden permitirse comprar estufas, los que pueden siempre necesitan más dinero para combustible.

En estas horribles condiciones, son los niños los que más sufren. Entre los 300.000 desplazados internos que actualmente viven en Al Hasaka hay muchos niños que han perdido a sus padres durante el actual conflicto en Siria. La mayoría de ellos se han visto obligados a abandonar la escuela y a trabajar para ayudar a sus madres a llegar a fin de mes.

Foto: Unicef

Alí, de 8 años, y su familia huyeron de su localidad natal cerca de Tel Hamis, en el noroeste de Siria, hace casi un año. Su padre murió de un fallo renal unos pocos meses después de dejar atrás a Alí, su madre y sus seis hermanos, que ahora viven en la escuela primaria Abdulaziz junto con otras 60 familias.

La madre de Alí trabaja a jornada completa pero gana poco para cubrir las más básicas necesidades de su familia de ocho miembros. Aunque Alí trabaja en una tienda de dulces, su ingreso de 250 libras sirias (menos de un dólar) es demasiado escaso como para suponer una diferencia.

Pero la difícil situación en la que vive no le ha disuadido de continuar su educación. Alí va a la escuela por las mañanas y trabaja por las tardes.

"QUIERO ROPA DE INVIERNO"

Foto: Unicef

"Llevo andando descalzo desde hace dos semanas", solloza Alí, al contar su historia a Unicef. "No tenemos nada que usar para calentarnos en casa. Quiero ropa de invierno y botas", añade.

"Nuestra vida en el pueblo era mucho mejor que aquí", comenta Yasmin, la hermana mayor de Alí con ojos tristes. "Teníamos una bonita casa y tres dormitorios para mis padres y mis hermanos, y un bonito jardín en nuestro patio. Mi único sueño es volver a nuestra casa y vivir juntos como antes", añade.

Foto: Unicef

Para los más de 6,5 millones de desplazados en Siria, los recursos básicos para el invierno son especialmente difíciles de obtener. Obligadas a partir de forma apresurada, las familias a menudo llegan a los refugios como la escuela Abdulaziz solo con lo puesto. No importa lo mucho que lo intenten, lo que quiera que ganen nunca parece suficiente. Las finanzas de muchas familias se han agotado, haciendo imposible la compra de bienes esenciales como combustible, ropa de abrigo y mantas.

"ME FUI CON LAS MANOS VACÍAS"

Foto: Unicef

Refet Souliman, una viuda de 55 años, huyó de su localidad de Sharmoux. "Me fui con las manos vacías después de que mi localidad fuera atacara y de ver como morían dos de mis hijos", relata. Ella y los seis hijos que aún viven residen ahora en la escuela Abdulaziz, donde no pasar frío es una lucha diaria.

"Dado que me tengo que quedar en casa para cuidar a mi hijo discapacitado, tenemos que depender de una de mis hijas para ganar lo suficiente para todos nosotros", se lamenta. "La escuela es tan fría, especialmente durante la noche, sin muebles o combustible. Ayer compramos una vieja estufa de combustible, pero todavía no podemos permitir comprarlo", reconoce.

AYUDA DE UNICEF

Foto: Unicef

Para ayudar a niños y familias como las de Alí y Refet a hacer frente a las duras condiciones invernales, Unicef ha lanzado un plan que tiene como objetivo suministrar a un millón de niños sirios ropas, mantas y suministros para caldear las escuelas.

Hasta ahora, se ha logrado procurar 363.000 kits de ropa de invierno de producción local, 116.300 mantas y 2.000 estufas para escuelas. La atención se centrará ahora en los niños que se han visto más afectados, incluidos los desplazados internos.

Foto: Unicef

"El frío será incluso más desafiante para las familias sirias cuyos mecanismos de supervivencia se han visto agotados hasta el límite", explica Hanna Singer, representante de Unicef en Siria. "Es necesario para salvar vidas que suministremos apoyo invernal para garantizar que sus hijos sean atendidos adecuadamente y se les mantenga calientes", añade.

Foto: Unicef

Lee aquí la ficha de Unicef España sobre la emergencia en Siria


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