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¡Insostenible!

Emigrantes que huyen del cambio climático

Jorge M. Lobo Publicada 23/06/2017 a las 06:00 Actualizada 22/06/2017 a las 22:57    
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Las condiciones ambientales cambian constantemente y la respuesta más sencilla de todos los organismos vivos es la adaptación espacial: cambiar de lugar para encontrar las mejores condiciones de vida. Por supuesto, esta respuesta es también la que adoptamos los humanos. Migramos y buscamos las mejores condiciones para nosotros y nuestros seres queridos. Según ACNUR, más de 65 millones de personas se desplazan forzosamente de sus hogares cada año. Es como si la población entera del Reino Unido o de Francia tuviera que atravesar fronteras y buscar refugio en otro país. Un éxodo dramático de personas desesperadas que se repite año tras año, a una tasa de 24 personas cada minuto. Más de un millón de personas cruzaron el pasado año el Mediterráneo de manera irregular tratando de llegar principalmente a Grecia o Italia desde Siria, Afganistán o Irak, países devastados por guerras propiciadas o consentidas por occidente, pero también desde África, el continente “sin frío” (del griego aphrike), que sufre como ningún otro las consecuencias del cambio climático.

En África, el límite de aridez actual atraviesa o marca el límite sur de países como Mauritania, Mali, Chad, Níger y Sudan, que actualmente poseen una población de unos 135 millones de habitantes; es el Sahel, una zona que marca la transición entre el desierto del Sáhara y las zonas con vegetación tipo sabana localizadas más al sur. La coincidencia entre las fronteras políticas y las climáticas, hace que esta sea un área especialmente vulnerable, sufriendo migraciones dramáticas cuando la aridez y la escasez de agua impiden la agricultura y la ganadería. En estas circunstancias, la población local tiene dos posibilidades: migrar hacia el sur y atravesar las fronteras hacia países con condiciones climáticas más húmedas, pero parecidas condiciones económicas, o cruzar el Sáhara y tratar de llegar al norte de África y Europa. La migración se convierte en estas circunstancias, en la única forma de adaptación que posee la población de estos territorios para superar el cambio de las condiciones climáticas.

Diversos organismos internacionales como la Organización Internacional para la Migración o el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático, han advertido desde hace tiempo que el incremento en la frecuencia de catástrofes naturales, el aumento de la temperatura, la escasez de agua o la emergencia de enfermedades asociadas al cambio climático, provocan y provocarán migraciones humanas masivas. Se trata de un “emigrante ambiental” cuyo estatus legal no se reconoce como tal y que, posiblemente, podría abarcar a más de un tercio de las personas que abandonan sus hogares en busca de mejores condiciones. Emigrantes ambientales africanos tratan de llegar a Europa forzados por el cambio climático. Hace 100.000 años, nuestros antepasados también emigraron desde África como consecuencia de cambios en el clima que, en esta ocasión, convirtieron los desiertos del Sáhara y de Arabia en zonas menos áridas e inhóspitas. Los factores climáticos han estado también detrás de la invasión árabe de Europa o de la penetración de los denominados pueblos bárbaros del este.

La acelerada modificación del clima debida a la alteración de la dinámica entre la atmósfera y el océano que hemos propiciado, está ahora provocando un proceso migratorio cuyas raíces ambientales se esconden y que, seguramente, no dejará de crecer en dramatismo e intensidad en un futuro cercano. Los efectos del cambio climático en el Sahel han sido estudiados y constatados. La densidad arbórea ha disminuido en esta región y el déficit de humedad aumentado notablemente desde los años 70. Un estudio recientemente publicado, muestra como los vientos cargados de lluvia que llegan al Sahel desde la región ecuatorial africana (monzones), se debilitarían con la adición de agua dulce en el Atlántico norte, como consecuencia del derretimiento de los glaciares. Este efecto provocaría una significativa caída en las precipitaciones, un desplazamiento hacia el sur de estas lluvias y una disminución en un millón de kmdel área cultivable. Se estima que este desastre afectará a casi la mitad de la población actual, pero si se considera que el Sahel podría poseer una población cercana a los 360 millones de habitantes a finales de siglo, el impacto de este cambio climático adquiere proporciones colosales y aterradoras.

Según la ONU, sólo en África, habrá 50 millones de emigrantes ambientales en 2060. En la actualidad, mueren 10 personas al día tratando de atravesar el Mediterráneo y nuestro país apenas recibe el 1% de las personas que demandaron atención en la Unión Europea. Hemos sido censurados, además, por Naciones Unidas debido a las llamadas “devoluciones en caliente” y la Comisión Española de Ayuda al Refugiado se ha quejado al Ministerio del Interior por no facilitar datos sobre el alcance del drama. Mientras el clima cambia, nuestras fronteras permanecen fijas y se vuelven impermeables. Los países se convierten en “jaulas” o en “áreas residenciales”, ratoneras de las que es difícil escapar cuando vienen malos tiempos, o espacios autistas rodeados de alambradas y cuchillas.
 

“Cuando finalmente vinieron a por mí, no había nadie más que pudiera protestar” (Martin Niemöller, 1845)



Para saber más: 
 
  • Comisión Española de Ayuda al Refugiado. CEAR. Informe 2016. Las personas refugiadas en España y Europa. Disponible en https://www.cear.es/
  • Agencia de la ONU para los Refugiados. ACNUR. https://eacnur.org/es
  • IOM Outlook on migration, environment and climate change. 2014. International Organization for Migration (IOM). http://publications.iom.int/
  • Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). 2014. Fifth Assessment Report (AR5). http://www.ipcc.ch.
  • Demenocal, P y C. Stringer. 2016. Climate and the peopling of the world. Nature538: 49-50.
  • Held, D. 2016. Climate change, migration and the cosmopolitan dilemma. Global Policy 7: 237-246.
  • Defrance, D. y colaboradores. 2017. Consequences of rapid ice sheet melting on the Sahelian population vulnerability. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. http://www.pnas.org/content/early/2017/05/30/1619358114.
 
Jorge M. Lobo es profesor de Investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC)


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8 Comentarios
  • Mirenchu Mirenchu 24/06/17 23:53

    Emigrar no es la única manera e adaptarse al cambio climático. Otras son reducir la población (por control de natalidad, no por guerras) y aprovechar y repartir mejor los recursos. 

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  • ivanovic ivanovic 24/06/17 16:07

    Hasta que cada persona individualmente no seamos conscientes de los resultados de nuestras acciones cotidianas y actuemos en consecuencia, el mundo continuará igual. No hay mayor lucha colectiva que miles de acciones separadas de cada persona, aunque a priori nos puedan parecer insignificantes.

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  • gualdo gualdo 24/06/17 03:20

    Muchas gracias Sr Lobo por el artículo; no puedo estar más de acuerdo. Específicamente, el detalle del Homo Sapiens emigrando hace 70000 años para dar lugar al así llamado europeo (además del asiático etc) es profundamente revelador: somos hijos de emigrantes ambientales, y sabiéndolo, no aprendemos. Efectivamente, el ser humano (como las aves, las tortugas, y en fin, como todo bicho viviente) emigra, tiene que hacerlo, está en sus genes, emigra para sobrevivir. Es lo más natural del mundo, como beber agua, como alimentarse: cuando la tierra en la que está no produce, se va. En épocas pasadas no había más fronteras que las naturales; hoy, además, se encuentran con los alambres de espinas que otros seres sapiens han colocado para protegerse de ellos; como si la tierra, la tierra madre que nos vio nacer, fuera realmente nuestra y nadie más pudiera aprovecharla. Mientras, en esa tierra prohibida para ellos, se arrojan al día toneladas y toneladas de comida a la basura; gran parte de esa basura son otros seres vivos que no dudamos en matar para nada, porque no son tan sapiens como nosotros. Y nos vamos a la cama tan contentos. ¡Ay sapiens occidental, la hipocresía de tu alma te delata! Tu primer genocidio fue ya hace 40000 años, cuando no dejaste un solo neanderthal vivo; seguiste más tarde con colonizaciones genocidas en tierras de todo el orbe, y hoy, sabiendo que los humos de tus fábricas destruyen tanta vida, no dudas en seguir matando para no renunciar a tu superflua comodidad. El fin de tu civilización está cerca.

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  • Bacante Bacante 23/06/17 13:03

    ¿En qué nos estamos convirtiendo?  ¿Qué clase de civilización decadente y zarrapastrosa es la nuestra?  Pero,  si nosotros hemos sido despojados,  engañados y abandonados (los ciudadanos de las democracias más ricas del mundo), qué pueden esperar los demás.  Siempre con nuestra connivente  pasividad y  nuestros miedos.  
    Cada día nos parecemos más al Imperio Romano en sus estertores.  

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  • Rosales Rosales 23/06/17 12:52

    Contundente arlo Sr. Lobo, aterrador, personalmente soy pesimista sobre el futuro de la mal llamada Civilización.
    PD.- Bravo al equipo informático de este medio !!!, dos días sin poder entrar, y dale con hacerse socio, que ya soy socio joder !!! hoy peor que ayer, pero seguramente mejor que mañana. Un saludo, siempre es posible hacerlo peor.

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    • Bacante Bacante 23/06/17 13:04

      ¿Eso te ha ocurrido?  Yo les llamo o les escribo cuando tengo problemas y siempre atienden con rapidez y extrema amabilidad.  Las cosas como son.  Un abrazo,  Rosales. 

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      • Rosales Rosales 23/06/17 13:36

        Tal cual Bacante, dos días sin poder entrar, hoy a media mañana me ha dado la opción de "iniciar sesión" y se solucionó el problema, pero hasta ese momento una banda arriba (parpadeante y molestísima) con el hazte socio y abajo la cinta roja de por 1 euro quince días, podía entrar en los contenidos pero nada de opinar, un tostón. Un saludo

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  • korrosivo korrosivo 23/06/17 10:24

    Ahora vienen en tropel, pobres, sucios, andrajosos, huyendo del hambre, de la guerra, de la enfermedad, de la ausencia de futuro, jugándose la vida y la de los suyos, aspirando alntesoro de nuestras sobras, para ellos, mucho más de lo que tienen en sus países. Pero no hacemos nada para frenar ese desarraigo masivo. Como mucho, pagar a gendarmes como Turquía o, en nuestro caso, Marruecos, para que les impida el paso. Cuando África y Oriente Próximo sean un solar, sin recursos naturales, sin agua, vendrán pueblos enteros, no sólo los  débiles, asustados y medrosos, y no se conformarán con el letrero de 'cerrado': o ellos o nosotros, pura supervivencia. Y, entonces, ¿qué haremos? Entonces, como dijo Nimoeller, será demasiado tarde. ¿Pesimista? Dénme una razón, una sola, para creer que un mundo regido en su mayor parte por las fuerzas más reaccionarias, que convierten día a día el mundo en un vertedero para mayor gloria de sus cuentas de resultados, tiene aunque sea una brizna de esperanza. Negro.

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