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¡A la escucha!

'Lee antes de aceptar'

Publicada 29/03/2018 a las 06:00 Actualizada 28/03/2018 a las 21:54    
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No leemos ni las instrucciones del último aparato que nos hemos comprado como para leernos esos pliegos de condiciones de uso que cada app o plataforma nos obliga a leer antes de dar al acepto y seguir avanzando. No. Vamos tan deprisa que le damos a todo ok y luego ya veremos cómo lo apañamos. Así que luego no vale rasgarse las vestiduras ni lamentarse: si no sabemos qué es lo que aceptamos poco margen tenemos después para indignarnos.

Hace unas semanas Unicef publicaba un vídeo bajo el título #NoSeasUnaEstrella. Querían demostrar que nuestros hijos (y muchos adultos) publican mucho más de lo que deben en las redes. Cuentan dónde están, qué comen, con quién van, a dónde van, si están de vacaciones. Su vida gira en torno a esa publicación, a lograr la foto perfecta para el post del día. Si no hay foto no hay vida, no hay publicación, no hay nada. El vídeo denunciaba que esos menores han dejado hace mucho tiempo de ser anónimos: su vida está publicada en las redes, allí lo cuentan todo. Nuestra responsabilidad no es prohibirles su uso ni controlar qué publican (yo confieso que durante un tiempo le obligué a pedirme permiso antes de subir cada foto.....ahora ya no). No, nuestra responsabilidad no es esa... o no sólo esa. Como padres debemos enseñarles a usar de una forma responsable las redes. Pero para eso, como para todo, debemos de ser ejemplo y aquí, a veces, fallamos.

No voy a demonizar a plataformas como Twitter, Facebook, Instagram o YouTube. Creo que nos han traído muchas cosas buenas: han logrado ponernos en contacto con gente a la que le habíamos perdido la pista o con gente a la que jamás habríamos llegado a conocer. Gente que te inspira. Que te hace pensar. Nos entretienen (sobre todo en esos ratos de largas esperas en el aeropuerto o el médico), nos estimulan a hacer deporte (en mi caso me motiva seguir a gente que hace yoga), o a descubrir otros lugares. Pero también tienen un peaje que quizás ha resultado ser demasiado caro.

En la primera campaña de Obama, los medios hablamos mucho sobre cómo los demócratas habían conseguido llegar a cientos de potenciales votantes a través del big data. Una estrategia de comunicación política pionera en aquel momento, que seguro que Luis Arroyo o José Miguel Contreras os podrán explicar mucho mejor que yo, y que logró que la campaña electoral fuera un éxito. El objetivo era personalizar el mensaje a cada votante, el conocido como microtargeting, pero ¿cómo lo hacían? Hablándole de lo que de verdad le interesaba. No con grandes eslóganes políticos sino dirigiéndose a ellos con mensajes concretos. Fue un éxito que se repitió en la reelección de 2012 y que a partir de entonces desarrolló toda una maquinaria electoral que se fue perfeccionando y también pervirtiendo.

Hace sólo unos días sabíamos que un inocente test de personalidad en Facebook sirvió en realidad para recabar información sobre 50 millones de usuarios: qué les gustaba, qué les hacía ponerse nerviosos, qué les daba miedo, cuáles eran sus sueños. Su vida entera regalada a una empresa que luego trabajó en dos campañas vitales: la que decidió si el Reino Unido seguía o no dentro de la Unión Europea y la que decidió quién iba a gobernar Estados Unidos durante los próximos cuatros años. Sí, esa empresa, Cambridge Analytica, utilizó todos esos datos para trabajar a favor de una posición. Quien ha filtrado la información ha sido tan sincero que da miedo: le preguntaban hace unos días si los británicos habrían dicho sí al Brexit sin Cambridge Analytica y dijo que no.

Facebook ha asegurado que va a revisar el acceso a grandes cantidades de información, que si detectan un mal uso de esa información echarán a esas aplicaciones de su plataforma, que van a restringir el acceso a datos. Pero poco más. Ni siquiera su fundador, Mark Zuckerberg, ha aceptado ir a declarar al Parlamento británico para aclarar si lo que ha contado el ex trabajador de Cambridge Analytica es cierto o no. Lo de ir al Congreso de Estados Unidos se lo está pensando.

Pedirles ética a estas plataformas debería ser prioritario: seleccionan los contenidos que vemos, las noticias, las imágenes. Pero sin un criterio periodístico. Ellos deciden por nosotros y acaban convirtiéndose en grandes generadores de opinión. Así que sí, hay que exigir mayores controles en cómo se maneja y utiliza la información, nuestra información, en este tipo de plataformas, pero también debemos exigirnos a nosotros mismos ética y responsabilidad a la hora de publicar información y datos sobre nuestras vidas.
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8 Comentarios
  • Pepita Pepita 31/03/18 12:38

    Pues pedírsela a la Sexta , que de porqueria y facherio tienen lo suyo

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    • Alberto2016 Alberto2016 03/04/18 11:23

      Ok,ya has soltado tu mensaje. Puedes volverte a dormir.

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  • Isasi Isasi 30/03/18 02:26

    ¡ Ay las redes.. qué provechosas pueden ser o cuán miserables ! Nos hemos dejado engullir sin ser conscientes. La responsabilidad de nuestros actos es lo que debemos rescatar de esos lodos. Los adultos con hijos menores, responsabilidad multiplicada. Todo se reduce a lo mismo. Nosotros mismos. Felicidades Helena!

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    • Isasi Isasi 04/04/18 20:12

      Hoy eliminé mi cuenta.

      https://www.eldiario.es/theguardian/discurso-Facebook-disparo-rohingya-Myanmar_0_756975084.html


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  • HEREJE HEREJE 29/03/18 18:28

    Me aterra abrir determinadas puertas por las que entra todo lo que se cuece en nuestra sociedad sin ningún tipo de filtro. Me aterra "ver" cómo las personas aparentemente "normales" pugnan por ser el que más se exhibe ante los demás y presenta a sus ¿semejantes? todas sus miserias. Escribo "ver" con comillas porque desde el principio me declaré objetor y no participo. Tengo un móvil del siglo pasado, no he conseguido desaparecer de Linkedin, aunque lo solicité ardorosamente hace años, no me gusta estar tan a la vista, que conozcan mis gustos y aficiones. No me atrae el tipo de cultura que apareja el móvil. Para mí tiene algo de obsceno y peligroso. Es un instrumento que forma parte de la anatomía de una sociedad alienada que no necesita gritar ¡vivan las caenas!, porque las llevan en la mano y ponen wasaps.

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  • Ambón Ambón 29/03/18 13:06

    En cualquier caso, los gobiernos tienen la mayor responsabilidad social y hacen negación de sus funciones. Voy a poner algún ejemplo:

    El Estado, mirando por la salud pública, ha limitado el uso del tabaco y ha prohibido su publicidad, creo que en esas medidas estamos todos de acuerdo, incluso los fumadores. Sin embargo vemos como las compañías de juego on line hacen publicidad usando para ellos a algunos de los héroes deportivos mas en boga. Yo no soy partidario de muchas prohibiciones, pero, como con el tabaco, creo que nuestra sociedad es mejor sin juego, habrá menos ludópatas y menos problemas en las familias, si al menos, se prohibe la publicidad y se dá información sobre los males de la ludopatía.

    Al hilo del ejemplo, creo que los Estados, debería ser quienes controlen, o den normas para el control de esas grandes plataformas que secuestran, manipulan y embrutecen a los ciudadanos de todos los países para llevarnos a su paraiso consumista, que es donde ellos se forran con las insatisfacciones de los demás, porque un modelo consumista genera frustración en aquellos que no pueden consumir lo que les dicen que da la felicidad.

    Por supuesto los padres y madres tienen que ser los primeros en no hacer dejación de su responsabilidad para con la educación de sus hijos.

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 29/03/18 10:40

    Sin negar la influencia que pueden tener las nuevas formas de comunicación, la única vacuna posible contra la manipulación y la ignorancia, "es la implicación y el interés sobre lo que verdaderamente nos afecta de forma directa".

    Es muy difícil que, personas que se pasan su vida "leyendo exclusivamente el Marca o viendo Sálvame", por poner 2 ejemplos pero hay más, de buenas a primeras sean conscientes del berenjenal en el que estamos inmersos, y lo que nos estamos jugando.

    En cuanto a la afirmación de Cambrigde Analytica, me suena a puro marketing.

    Si el Reino Unido tuviera la posibilidad de quedarse en la UE, sin dar la sensación de que "hincan la rodilla", no sería descartable su continuidad, pues su orgullo se lo impide, aunque yo los prefiero fuera del todo.

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  • itnas itnas 29/03/18 08:59

    Un interesante artículo Helena, ecuánime y, en mi opinión, certero. A mi me parece, como dices, que al final el responsable es el usuario y, si tiene descendencia, doblemente responsable. Ciertamente tenemos un problema pues esto no es como una gran biblioteca en la que reposa la sabiduría humana y para consultarla basta con saber leer, al menos. No, aquí, todos pueden consultar y hacerse partícipes de ambientes diversos (como los foros de comentaristas) sin tener claro qué están manejando; es como quien conduce un coche y no sabe de mecánica o electrónica, pero no dispone de talleres donde ajustar la máquina que usa. Es como la ignorancia erudita en donde manejar unos pocos mecanismos reiterativos hace creer que se es experto. De nuevo, felicidades. 

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