En estos días, los enganchados al golf están atentos al
Masters de Augusta y los enganchados a la actualidad estamos atentos al
máster de Cristina.
Muy fan de los
paralelismos que hay entre ambos acontecimientos planetarios:
El Masters de Augusta
comenzó el pasado jueves. El máster de Cristina —informativamente hablando, porque académicamente ya no sabemos si tuvo comienzo alguna vez—, el pasado
21 de marzo.
El Masters de Augusta tiene un recorrido de
72 golpes en 18 hoyos. El máster de Cristina tiene un recorrido de
golpe diario desde la prensa —con nuevas informaciones—
y un hoyo en cada explicación de la protagonista y la Universidad.
Los hoyos del máster de Cristina son
agujeros negros que ni nuestro añorado Stephen Hawking podría descifrar.
El Masters de Augusta es especial este año porque
regresa Tiger Woods, retirado desde 2015 a causa de distintas lesiones. El máster de Cristina es especial este año porque coincide con la
Convención Nacional del PP que se celebra en Sevilla con el clásico
run run del relevo de Rajoy.
Por cierto, Rajoy sí que es
un campeón incombustible, no se retira aunque se lesione la falange de la mano derecha como le ha pasado en Semana Santa...
Pero sigamos:
Woods va al Masters de Augusta con
intención de triunfar, como todos sus contrincantes. Cifuentes va a la Convención Nacional,
con su máster de Cristina en el bolsillo —ejem— con intención de triunfar, como todos sus rivales. (He eliminado la palabra
contrincantes en la parte contratante de la segunda parte, para evitar chistes maliciosos, hay mucho malvado que podría hacer juegos de palabras con lo de
trincante, que os conozco).
En el Masters de Augusta todas
las miradas están puestas en Tiger Woods. En el máster de Cristina todas las miradas estuvieron puestas en la
actitud de tigresa que adoptó la presidenta en el
pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid, celebrado a petición de la oposición para que diera explicaciones.
En el Masters de Augusta cada jugador debe cumplir
alguno de los requisitos que establece la organización. El máster de Cristina
no es tan riguroso con los requisitos, puedes faltar aunque sea presencial y se adapta a tus necesidades de horario.
En el Masters de Augusta
no puede participar cualquiera, es un torneo restringido, si no recibes el sobre con la invitación, no pasas. En el máster de Cristina, si no encuentras el TFM en las cajas de la mudanza,
pasando.
En el Masters de Augusta
se resiembra el campo cada año para cubrir de hierba fuerte y sana toda su extensión. En el máster de Cristina, según el director, se
“reconstruye” el acta del TFM,
a petición del rector, para cubrir las espaldas de la alumna y avalar su versión. El rector lo niega.
El Masters de Augusta dura cuatro jornadas y los partidos finales se juegan durante el fin de semana del
segundo domingo de abril. El máster de Cristina lo dio por zanjado el presidente el pasado miércoles, “
la polémica es bastante estéril”, dijo, pero el asunto ya está
en manos de la Fiscalía y nos hallamos en el
segundo fin de semana de abril...
En el Masters de Augusta es tradicional la
Cena de Campeones, el último campeón invita a comer al resto de los ganadores. Este año Sergio García invitó a comer: ensalada, arroz caldoso de bogavante y tarta de tres leches. En el máster de Cristina a la presidenta
le importa tres leches que la crean o no, no piensa dimitir y nos invita a que nos comamos su explicación aunque, con lo que vamos sabiendo, nos quedemos con cara de “León come gamba”... Anda, mira, otro máster, MasterChef.
Para finalizar, en el Masters de Augusta se guarda
silencio sepulcral cuando un jugador está tratando de realizar un hoyo. En el máster de Cristina
solo falta que entre la tuna, pandereta en mano, para que este
show termine en alto.
Por cierto,
triste y llorosa queda la Universidad...
Joer Raquel que risa, gracias, eres la caña, como hilas
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