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Muros sin Fronteras

Jeremy Corbyn, acorralado por el segundo referéndum

Publicada el 28/02/2019 a las 06:00 Actualizada el 27/02/2019 a las 22:13
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Después de meses de rodeos, decepciones y temores, el Partido Laborista parece haber modificado su opinión sobre el Brexit. Su líder, Jeremy Corbyn, se ha comprometido con sus parlamentarios a abrir la puerta a un segundo referéndum. No es un trato claro e inequívoco, pero tiene una difícil vuelta atrás. Está en juego una rebelión interna o una nueva escisión. El periodista del Canal 4 que da la noticia en el vídeo anterior lo dice de manera clara: “Corbyn parecía un rehén leyendo el precio de su rescate”.

Aunque es un paso decisivo, falta mucho desarrollo dramático en esta obra (shakesperiana). Corbyn nunca fue un entusiasta de la UE, a la que considera un instrumento de los más ricos y de las empresas. Cree que torpedear a la primera ministra conservadora Theresa May, como ha hecho hasta ahora, le llevará al numero 10 de Downing Street. No es una visión realista, según se desprende de las encuestas.

Si tuviera alguna opción sería después de un segundo referéndum y de una ruptura total del Partido Conservador, que anda sumido en una guerra civil larvada.

Antes de avanzar en el texto, una advertencia: no desprecien a Theresa May. Ha demostrado una extraordinaria capacidad de resistencia y habilidad en unas circunstancias imposibles.



El Brexit es una pieza más en la descomposición del mapa político surgido de la II Guerra Mundial, que, con sus defectos, ha evitado una Tercera, más allá de las guerras por delegación o saqueo de riquezas minerales en las que estamos implicados directa o indirectamente. Por entendernos: paz es cuando no bombardean nuestras ciudades.

Los cambios bruscos alteran las certezas con las que hemos convivido. Somos animales de costumbres, hallamos placer en la seguridad, en una repetición burocratizada de situaciones. Toda sorpresa genera miedo. Nuestro mundo seguro y aburrido de la segunda mitad del siglo XX ha saltado por los aires.

Están la cuarta revolución industrial –Internet, las nuevas tecnologías y la robótica–, la crisis económica de 2008 y la irrupción de personajes como Donald Trump, un efecto del miedo que se mueve como un ejército de elefantes en una cacharrería. Ha quebrado el sistema de seguridad nacido en 1945 sin tener una alternativa. El actual presidente de EEUU parece estar más cómodo con autócratas (Vladimir Putin) y dictadores (Kim Jong-un y el príncipe saudí Mohamed bin Salman) que con sus aliados de la OTAN, a los que desprecia sin mucho disimulo. Demasiados terremotos simultáneos.

Tenemos de nuevo a dos machos alfa encaramados sobre el globo terráqueo. Esta vez se llaman Trump y Putin. El segundo parece seguir un plan inteligente. Trata de regresar al centro de la política de Oriente Próximo y lo ha conseguido a través de Siria. Apostó desde el primer instante por el único caballo (Basar el Asad) que defendía sus intereses (puerto de Tartus). La retirada física, mental y política de EEUU de la zona es una oportunidad para Moscú. Y para China, que se mueve en una partida a largo plazo en la que se sabe ganadora. La paciencia nunca ha sido un problema en Oriente, forma parte de la cultura.

Esa pérdida de certezas en la geopolítica y la crisis económica han generado un vacío. La revolución de las tecnologías amenaza a millones de empleos. Vivimos una situación compleja, la convivencia entre lo viejo que va a morir y lo nuevo que no termina de presentarse con todas sus ventajas. Sabemos que hay oficios en peligro de extinción, pero no terminamos de vislumbrar los nuevos.

La triple incertidumbre –política, tecnológica y económica– ha dejado el camino expedito a la extrema derecha en todas sus formas y disfraces. Se presenta con un discurso cerrado, simple, mesiánico, de buenos y malos. Esa es la canción que muchos desean escuchar. No es una novedad, sucedió en el periodo de entre guerras, 1919-1939, en el que triunfó el fascismo en Italia y el nazismo en Alemania.

Vuelven los tambores del odio, del antisemitismo (y esta vez hay que añadir otra fobia: la que una parte de la sociedad siente por todo lo relacionado con el islam).



El Brexit es una consecuencia de la manipulación de ese odio ambiental y múltiple. Los nacionalismos se alimentan del miedo. Para defenderse del Otro generan un sentimiento de superioridad, de sentirse mejores que de lo que huyen para justificar la escapada. Sucede en un sector del independentismo catalán, aunque este asunto es más complejo, como demuestra el libro de José Enrique Ruiz-Domènec Informe sobre Cataluña, Una historia de rebeldía (777-2017), ya recomendado en esta sección. Sucede en la eclosión del nacionalismo español, del oe, oe, oe a por ellos convertido en votos para Vox y sus aliados.

El populismo xenófobo es antieuropeo, como se demuestra en el Reino Unido, Hungría, Polonia y en menor medida en República Checa y Eslovaquia. Hay bolsas importantes de extrema derecha en países con un pasado complejo –Austria, Bélgica y Holanda– y las hay en los modélicos escandinavos.

Se trata de una epidemia mundial. Además de Trump y de su ideólogo Steve Bannon (el más peligroso porque es inteligente) y los Bolsonaro, Le Pen y Salvini de turno, están los menos evidentes: Putin y Netanyahu, y todo aquel que predica superioridad racial, nacional o ideológica. Se llama xenofobia.

El Brexit llegó como repuesta a todo lo anterior. Se reactivó el inconsciente colectivo del viejo titular del The Daily Mail: “Niebla en el Canal, el continente aislado”. En el Reino Unido persiste un deja vu del XIX. Es como si la Reina Victoria siguiese viva. No se han terminado de producir los ajustes necesarios para pasar de un gran imperio hasta 1945 a una nación menguante dentro de la UE, por detrás de Francia y Alemania. Sé de lo que hablo, mi madre es británica.

Los brexiters conectan con este sentimiento mitológico. Es significativo que el mayor rechazo a la UE se dé en la población de más edad, y el mayor apoyo entre los jóvenes (muchos no acudieron a votar).



El Partido para la Independencia del Reino Unido (UKIP), cuyo nombre incluye un fake, fue el impulsor de la campaña del Leave (salir de la UE). Tuvo la carambola de contar con un primer ministro conservador, David Cameron, que se creyó un estadista, cuando se comportó como un tahúr. Empujó a su país a un referéndum divisivo, suicida e innecesario sobre un asunto complejo en el que es fácil agitar emociones. Ocurrió lo inesperado: ganó el Brexit.

Para los estudiosos de datos, este enlace. Para los que tienen prisa, un titular: 17.410.742 británicos votaron por dejar la UE (51,9%) frente a 16.141.211 (48,1%) que eligieron permanecer.

La consulta estuvo plagada de mentiras, inexactitudes y una catastrófica campaña de los promotores del Remain (seguir en la UE). Incluidos los Laboristas, que se pusieron de perfil. Su plan era desgastar a los tories para reconquistar Downing Street. Una fantasía no refrendada en ninguna encuesta.

El Brexit fue una estafa a la ciudadanía británica. El plan inicial era irse con todas las ventajas de quedarse. Es un ejemplo usado, pero útil: el joven que se independiza de sus padres y pretende ir a comer gratis tres veces por semana y que le laven y le planchen la ropa los domingos. En el caso británico incluía irse sin pagar la cuenta del divorcio. Era un gratis total.

Además de establecer el precio de la ruptura, era necesario pactar un periodo de transición más allá del 29 de marzo (fecha de la salida, ahora en el aire), la libre circulación, el mercado común único, la justicia europea y la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte, entre otras cosas. El Parlamento de Westminster ha rechazado todos los planes acordados por May y la UE. La paciencia de Bruselas no es infinita.

Dentro del Partido Conservador conviven tres tendencias: los eurofóbicos (apuestan por un Brexit duro, sin acuerdo), los euroescépticos, que quieren un acuerdo de separación (aquí hay gran variedad, incluye a los que votarían a favor de un segundo referéndum) y los pro europeos. El cambio de los laboristas (en el que ha ayudado la escisión de diez diputados) debe alentar a movimientos entre los tories.

May tiene tres opciones: lograr un acuerdo exprés con Bruselas que satisfaga a los eurófobos (algo casi imposible, porque Bruselas no cede más), dejarse ir por la vía del Brexit duro o solicitar una prórroga en la aplicación del artículo 50, que regula la salida de un país de la UE. Sería una decisión del Parlamento: Brexit duro o prórroga (tal vez de tres meses). Ganar tiempo ayuda a abrir la puerta al segundo referéndum, una solución en la que no cree May.
 

Este es el reparto de escaños en la actual legislatura. La clave está en el número de conservadores que apuesten por un nuevo referéndum. Tal vez haya que pasar antes por las urnas, con las elecciones anticipadas sin Theresa May al frente de su partido.

En un segundo referéndum podría ganar el Remain (seguir en la UE). Sería un voto muy ajustado que además de alterar el primer resultado no resolvería el problema. Solo una mayoría muy holgada podría obrar el milagro. No parece que sea el caso. La única ventaja es que ya todos saben cuáles eran la mentiras de la primera campaña, y cuáles serían las consecuencias de un Brexit duro. Ya no cabe la sorpresa, nadie podrá decir que no lo sabía. ¿Final del dolor de muelas? ¡No! En el caso de que gane quedarse en la UE querrán negociar un nuevo convenio de matrimonio, un quedarse sin aceptar lo que no les gusta. Es una relación tóxica sin salida. Habría que aprender a convivir con ella. Sucede lo mismo en España: 500 años discutiendo lo que somos tal vez sea una forma de estar juntos.
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17 Comentarios
  • Birth 3 Birth 3 03/03/19 03:22

    (Continuación de mi anterior comentario) George Osborne llegó a presentar un presupuesto aterrador para el caso en que ganara el brexit...Si sorprendió tanto el resultado (a los que viven en Londres o despegado de la realidad) fue porque la campaña de la permanencia contaba con todo el peso institucional, de las celebridades, de las instituciones culturales, etc. etc. Incluido Obama, que estuvo dando miedo...De veras, lo sorprendente es que sea tan fácil incluso en estos tiempos, de tragarse todas las informaciones falsas y tergiversadas que necesita la UE para no seguir perdiendo cara. Se dijo que inmediatamente después del referendum a favor de un brexit, sin esperar un día, sería el desastre. Y ahora, al menos existe menos desempleo que nunca. Y las cosas siempre pueden ir peor, pero a todos ha sorprendido lo bien que va... por lo que dure.
    Si hubiera un nuevo referendum, que no lo creo, no se reproduciría el anterior. Las preguntas serían distintas.
    Me gustaría señalar que de los más beneficiados por los subsidios agrícolas de la Unión Europea son docenas de diputados de Westminster (ver muy interesante artículo "Agricultura MPs and peers have received millions in EU farming subsidies" 28 January 2019 en The Guardian". Es un hecho reconocido públicamente que l@s representantes en Westminster, por más que hayan "aceptado" la voluntad popular, están más a favor de la permanencia, y existe un desfase entre lo que desean sus votantes. Y por favor, no olvidar que Theresa May hizo campaña a favor de la permanencia y está trabajando en el brexit. Resulta algo esquizofrénico...pero explica muchas cosas que están pasando. Francamente, en mi opinión, l@s lectores se merecen mejor información que la ofrecida en esta columna. Creo que es simplista identificar sin más a los que están a favor del brexit como "antieuropeista" Les encanta Europa y los europeos. Son, simplemente, contrarios a ser miembros de la UE y sus consecuencias. Algo más complejo. Como sucede con esa proclamación de que l@s británicos siguen pensando en el imperio. Mejor seguir los pasos de Alemania. O lo que está pasando ahora con Air France y KLM, vamos, con Francia y Holanda.

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  • Birth 3 Birth 3 03/03/19 02:36

    En primer lugar, coincido con el comentario de Traspi51 sobre el uso del titular. No es precisamente lo que destacaría de la actual situación política en el Reino Unido, ni responde al contenido central de su artículo.. No sólo en este artículo, el periodista muestra con frecuencia una aversión visceral e injustiticada por Corbyn. Es chocante que no le reconozca, Ramón Lobo, que Corbyn se ha mantenido en su puesto gracias a sus votantes y en contra de los "barones" y "baronesas" blairistas que han inttentado sistemáticamente orquestar su caida. Puesto que en su programa aparece el reconocimiento de Palestina, no es extraño que un factor de ataque sea culpabilizarlo de cualquier ataque antisemita. Corbyn ha dedicado toda su vida política a luchar contra las discriminaciones, incluidas las antisemitas. Claro, que el partido laborista es el partido socialista mayor de toda Europa con más de 600.000 miembros. Y, curiosamente en su programa se perfila nacionalizaciones y otras políticas que disgustan o simplemente son opuestas a las directivas de la UE. Es precisamente el terror del establishment de las posibildades de que llegue al poder lo que provoca todo tipo de falsedades y agresiones injustificadas. Es lamentable que Ramón Lobo se apunte a la ola.

    Si alguien realmente quiere enterarse del trasfondo que mueve la confrontación entre brexistas y remainers, nada mejor que ver en youtube los debates en 1975 en la preparación del referendum de entrada (se había firmado en 1973 por el gobierno) a la Comunidad Económica. En especial la de "Roy Jenkins and Tony Benn debate: The European Communiti membership referendum, 1975-Pnorama." Hay que recordar que ambos fueron dos grandes laboristas enfrentados en este tema. Lo que es muy interesante es cómo, Tony Benn va a tener razón en sus previsiones sobre el futuro de las instituciones europeas.
    Otro tema es el de la idea de que la campaña de falsedades y trampas fue la de los brixistas. Pero, ¿es que no se han enterado de los folletos dirigidos un día antes del comienzo de la campaña a todas las residencias del Reino Unido por parte del gobierno, promocionando la permanencia? ¿Y las amenazas?...

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  • Copito Copito 01/03/19 12:27

    Que buen análisis el de este artículo, y no solo referido al Brexit. Sí, pienso que dadas las circunstancias sería conveniente otro Referéndum.

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  • Argaru Argaru 28/02/19 19:08

    Un segundo referéndum sería la única solución a este sinsentido del incompetente Cameron. Los británicos son ahora conscientes de todas las mentiras y falsedades que se vertieron durante la campaña. Lo cuenta muy bien en el film sobre el Brexit, protagonizado por Benedict Cumberbach. Según se refleja en esta película, la total manipulación de la población a través de todos los medios de comunicación y redes sociales por unos pocos individuos, le pone a uno, los pelos como escarpias. ¿Cómo es posible que en una sociedad, dónde los ciudadanos tiene total acceso a la información, sea ABSOLUTAMENTE manipulada y tergiversada por unas élites de corte cuasi fascista? De esta manera, el más común de los mortales se convierte en un auténtico títere en manos de esta gentuza de cuello blanco, que se mueve con total impunidad entre las sombras. Y lo más grave de todo esto es que el títere no sabe que es lo es, porque los hilos son indetectables e invisibles, pero están ahí. 

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    • Birth 3 Birth 3 03/03/19 04:17

      Supongo que habla de "Brexit: the incivil war" by Toby Haynes. He visto la película dos veces y no la reconozco por lo que dice de ella. Hay mucho de crítica al establishment. Es descarnada, eso sí, y por ello, muy interesante. Dominic Cumming (el papel del actor Cumberbach) dió una conferencia "Why Leave Won the Referendum" en que desestructura su estrategia. Creo que Iñigo Errejón ha debido de estudiarla a fondo. Una de las cosas que valora Cumming es que durante la campaña se decidió evitar cualquier frontera entre derecha o izquierda...Saludos.

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    • Irenepaz Irenepaz 01/03/19 00:12

      Ayer la vi! Estamos gobernados por tecnócratas sin ideología ni escrúpulos, apelar a los sentimientos más oscuros es lo que nos lleva a este lado. Un saludo

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  • traspi51 traspi51 28/02/19 16:50

    Leido el artículo, le ruego que cambie los titulares , es como coger el rábano por las hojas. Indudablemente a usted le cae mal Corbyn.

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    • Birth 3 Birth 3 03/03/19 03:25

      De acuerdo. Resulta grotesco. Se nota demasiado. Saludos.

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  • micanuto micanuto 28/02/19 14:52

    Ninguna democracia es perfecta. La británica estaba considerada como una de las de más crédito, pero ahora a añadido una nueva incoherencia, a la que supone tener un poder del estado hereditario: Hacer un nuevo referéndum por que las élites y dirigentes del país creen que salen perjudicados con el brexit

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 28/02/19 15:45

      En cuanto al partido laborista no son las élites, sino los trabajadores que les votan los que saben que van a estar muy perjudicados economica y socialmente por el Brexit. Los trabajadores laboristas y los trabajadores sindicados son los que han forzado a Corbyn a cambiar de opinión.

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  • Arkanoid Arkanoid 28/02/19 14:22

    Demasiado complicado, todo va a ser más sencillo, no hay más que ver quienes están empeñados en sacar a UK de la UE. Casualmente son los mismos que en el resto de Europa están empeñados en acabar con la UE, y considerando que al sistema financiero le resulta igual salir que quedarse, si la discusión dura un poquito más de la cuenta el problema ya no existirá, ya no habrá UE en la que quedarse o irse, simplemente habrá desaparecido.

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  • frida56 frida56 28/02/19 13:53

    Estoy de acuerdo con lo que expone en su artículo. Creo que UK debe estar en la UE,por eso soy partidaria de un segundo referéndum;a la vez de que soy consciente que siempre ha sido un torpedo norteamericano en la línea de flotación de la UE. Pero en el “equilibrio” de las cosas,aporta más que resta (no deja de ser una opinión). Nunca he logrado entender la postura de Corbyn ni de un sector del laborismo que,a mi juicio,y mirando a más largo plazo de lo que lo están haciendo ellos,se tiraban un tiro al pie manteniéndose en la negación de un segundo referéndum. No me gusta que prime la política de partido o los intereses de liderazgo (muchas veces estratégicamente mal planteados) que los intereses del país...pero esto es el pan nuestro de cada día,acá y acullá...

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    • Birth 3 Birth 3 03/03/19 03:45

      Pienso que el asunto es más complejo. El plan Marshall de recuperación ofrecido por Estados Unidos marcaba ya un interés en la creación de una cooperación económica. Ahora mismo, los grupos de presión que trabajan dentro de la Comisión, y otras instituciones europeas, representantes de los intereses de las grandes corporaciones, enlazan con las localizadas en USA. Ya el pueblo de los distintos paises europeos (de la UE) no tiene soberanía para votar por determinados tipos de políticas económicas y sociales. Ha sido la dinámica de las instituciones europeas las que han creado sus anclajes. ¿No es hora de cambiar de prejuicios?

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  • Grever Grever 28/02/19 09:33

    El encuadre de la situación me resulta muy clarificador, gracias Sr. Lobo. No obstante creo haber percibido en algunas posturas tanto francesas como alemanas cierta querencia hacia, por resumirlo, que se vayan y si quieren volver que sea con todas las consecuencias, sobre todo la unión monetaria.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 28/02/19 09:01

    De Gaulle nunca quiso a los británicos en el entonces Mercado Común. Debió de tragar mucha quina en Inglaterra, en la que vivió exiliado durante la Segunda Guerra mundial: le debieron de restregar mucho por las narices la flojera de Francia ante los nazis, por no hablar de Trafalgar o Waterloo. Fuera por lo que fuese, De Gaulle tenía toda la razón. El futuro del Reino Unido es ingresar como Estado 51 de los EE.UU., que para eso siempre se ponen en el mismo lado cada vez que hay una guerra y hasta hablan un idioma relativamente parecido. Que hagan el referendo para entrar en los EE.UU. y no para salir de la UE y seguro que tienen más éxito.

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    • Irenepaz Irenepaz 01/03/19 00:20

      Pues ahora mismo los USA no parecen estar abriéndoles los brazos, muchos ingleses ahora quieren estar en Europa y podemos dar fe que en España hay muchos viviendo aquí que no quieren irse ni echándole agua hirviendo. Un saludo

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    • MASEGOSO MASEGOSO 28/02/19 10:43

      Mira por donde Jorgeplaza; yo había pensado que sería el Estado 52 de los USA, dando el 51 a Israel debido a la financiación que de los USA reciben como pago por mantener esa cuña metida en oriente medio.
      Sería una buena solución.
      Un saludo.

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