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Verso Libre

Azaña, una pasión española

Publicada el 19/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 20/05/2019 a las 21:41
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Los historiadores de la literatura deben tener la precaución de no interpretar el pasado con los valores de su presente. Es poco objetivo identificar sin matices las inquietudes de hoy con la realidad de Cervantes, Jovellanos o Rosalía de Castro. Pero la literatura no es una crónica histórica, está hecha para ser habitada, para que los lectores hagan suyos los sentimientos y discutan las palabras como si fuesen un asunto propio. Así que la apropiación indebida del pasado es lo más natural, aquello que logra con su energía el buen artificio literario.

Diderot nos enseñó que la verosimilitud en el teatro no es fruto de la espontaneidad vital, sino de la vitalidad trabajada en las formas de la representación. De esa paradoja viven las emociones literarias. Y las emociones, los mestizajes entre el pasado y nuestro presente, son poderosas cuando las historias de ayer se rozan con el pan de hoy. Las inquietudes, por ejemplo, de Unamuno y Azaña nos abren los ojos de una manera significativa a la realidad que vemos pasar cada mañana por los medios de comunicación.

José Luis Gómez ha representado en el Teatro de la Abadía su Unamuno: venceréis, pero no convenceréis y su Azaña, una pasión española. Como espectador, no me sorprende ver a Unamuno y a Azaña sobre el escenario, con la verdad de su drama en carne y hueso. Uno sabe que la fuerza teatral de José Luis Gómez puede dar vida interior y exterior a cualquier personaje, viajar entre el hoy y el ayer con una capacidad de desdoblamiento y comprensión del otro. Sus desdoblamientos consiguen dibujar siempre la unidad de un marco común que imposibilita la indiferencia. El sentido de esa energía trabajada culmina cuando las palabras de Unamuno y Azaña nos interpelan sobre la hora presente.

Unamuno fue un intelectual honesto, valiente, capaz de ejercer la conciencia crítica. El problema es que su honestidad intelectual se quedó encerrada en sí misma, haciendo que la realidad del mundo fuese por un camino y sus pensamientos por otro. En los primeros meses de 1936 hablaba de golpe de Estado, hombres fuertes y soluciones a la degradación de la República, sin saber bien lo que decía, sin comprender que sus propuestas ayudaban al golpe de Estado de unos militares que no tenían nada que ver con su manera republicana de entender la verdad. Su ruidoso enfrentamiento con Millán-Astray, en el que se jugó lo poco que le quedaba de vida, no fue la consecuencia de una discusión política, sino la desesperación vanidosa de ver que el mundo no le daba la razón.

Con mucha frecuencia la realidad se empeña en llevarnos la contraria. Más que procurar imponernos a ella, conviene comprenderla y tomar postura sin creernos los dueños del mundo. Las dinámicas nacionalistas son un buen ejemplo del modo en el que la gente llega a separarse de los conflictos reales. Al final muchos intelectuales se olvidan de los conflictos, de la necesidad de resolverlos de la mejor forma, empeñados en demostrar su razón. Muy buenas cabezas independentistas y no independentistas, por ejemplo, llevan meses despreocupados de tomar conciencia del conflicto catalán y de sus posibles soluciones. Se dedican sólo a caminar en el laberinto afirmativo de su mundo interior. Son vanidades que se alimentan entre sí.

La vocación política de Azaña, y su pasión española, propone el ejemplo contrario. Le interesaba menos la nación que el Estado, la mística que el sentido cívico, la identidad sentimental que la emoción de crear instituciones capaces de construir un marco de convivencia en libertad. Sus paradojas no saltaban de un extremo a otro para encender conflictos, sino de una conciencia a otra para solucionarlos. Pese a la maquinaria de desprestigio que el pensamiento reaccionario montó desde antes de la Guerra, Azaña sigue siendo el mayor ejemplo político de serenidad y firmeza democrática en nuestra historia. Y a su lado don Juan Negrín.

Azaña, una pasión española representa un deseo: que decir ciudadano español sea equivalente a decir un ser libre.  Por debajo late la idea de que la conciencia individual es inseparable del compromiso con el bien común. La libertad como bien común.

Esa alianza de conciencia individual, instituciones democráticas y sentido del Estado supone la mejor defensa de la dignidad política que podemos vivir ahora, frente a las nuevas alianzas del totalitarismo identitario y de la avaricia neoliberal.

La vocación y la conciencia como bien común. Decía Albert Camus que un país vale lo que vale su prensa. Decía Federico García Lorca que la salud de un país depende del estado de su teatro. Yo le agradezco a José Luis Gómez que me permita hablar del sentido profundo de la cultura y del teatro en un artículo de prensa.
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22 Comentarios
  • subeChico subeChico 20/05/19 08:07

    Hoy no me atrevo ni a comentar el artículo ni a apostillar los comentarios, que me parecen todos muy dignos. Leí El huerto de los frailes de los años de juventud que Azaña recordaba de su paso por El Escorial y leí la Agonía del cristianismo y su ensayo sobre Don Quijote y Sancho de don Miguel y ambos me parecieron dos hombres íntegros y honestos. Luego uno le tocó lidiar en los gobiernos y el otro se contentó con tener muchos hijos, dirigir la USAL y exponer sus elucubraciones en la prensa y en sus libros. A ambos admiro pero no me atrevo a enjuiciar les. ¿Quién de los dos fue más útil para nuestro dolorido país? Que los sabios nos lo digan.

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    • M.T M.T 20/05/19 09:32

      Buenos días Subechico, que me alegra verte por estos lares, digamos este foro y en lo que conozco de ti, por lo que dices, gran lector y mejor pensador, también de Azaña y Unamuno. Juzga tú mismamente sus obras y su utilidad, a la par de lo que los conocedores de ellos nos digan.
      Que disfrutes un buen día y un saludo muy cordial.

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  • Carmen Fernández Carmen Fernández 19/05/19 20:09

    Tenía mucha razón Albert Camus,lo mismo que las ideas de Azaña,,que tenemos de que debemos tener unas claras ideas políticas,religiosos y de todas las cosas que están pasando a nuestro alrededor.No podemos mirar como quién mira un cuadro,sino debemos de hacer preguntas críticas sobre todo lo que sucede motivos de tantas guerras que no tienen sentido,en que solo son provocadas,para enriquecer a unos millonarios o uno país que quiere ser el amo absoluto del resto de paises.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 19/05/19 17:29

    Acabo de enterarme que el cantante Nilda Fernandez ha fallecido. DEP.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 19/05/19 17:29

    Acabo de enterarme que el cantante Nilda Fernandez ha fallecido. DEP.

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  • Deimos Deimos 19/05/19 12:23

    “Es asombroso que Barcelona se despierte cada mañana para ir cada cual a sus ocupaciones.
    Histeria revolucionaria, que pasa de las palabras a los hechos para asesinar y robar; ineptitud de los gobernantes, inmoralidad, cobardía, ladridos de una sindical contra otra, engreimiento de advenedizos, insolencia de separatistas, deslealtad, disimulo, palabrería de fracasados, explotación de la guerra para enriquecerse, negativa a la organización de un ejército, parálisis de las operaciones, gobiernitos de cabecillas independientes en Puigcerdá, la Seo, Lérida, Fraga, Hospitalet, Port de la Selva, etcétera. Debajo de todo eso, la gente común, el vecindario pacífico, suspirando por un general que mande, y se lleve la autonomía, el orden público, la F.A.I., en el mismo escobazo.”

    Manuel Azaña, Cuaderno de la Pobleta (1937)

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  • GRINGO GRINGO 19/05/19 11:30

    Los jóvenes de hoy en día no sé que opinarán, aunque creo que en general son más críticos que los que ya tenemos una edad y estamos "marcados" por el "valor se le supone" que ponía en la Cartilla Militar.

    "Hay muy buenas cabezas independentistas y no independentistas.....", pues no lo supongamos, que lo demuestren y que se dejen de chorradas, que ya llevamos bastante tiempo perdido, mientras los problemas de la gente que deposita en ellos su confianza siguen sin ser solucionados.

    También puede ayudar un cambio en el lenguaje, principalmente por parte de los periodistas, y tratar de no identificar siempre "nacionalismo con algo peyorativo y que atenta contra todos", tratemos de enfocar el sentimiento nacionalista como el de unas personas que "aman a su tierra y desean lo mejor para los que allí viven", así sería fácil entender el nacionalismo español, el catalán, el vasco y el de cualquier país de la UE, que es donde deberíamos converger sin tener que renunciar a nuestro origen.

    Todos debemos ayudar a bajar la intensidad del discurso diario en España....

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  • bidebi bidebi 19/05/19 11:25

    2.2
    Y pasemos a Unamuno, intelectual honesto y valiente, según el artículo. Sobre el mismo tema de Catalunya. La pregunta es la misma :¿Quién se atreve a repetir hoy en día la siguiente aseveración que parece dicha para el hoy español del 2019 y no hace ochenta años?. Debe de ser que ya no quedan intelectuales valientes y honestos o debe de ser que ya no quedan intelectuales.

    “Merecemos perder Catalunya. Esa cochina prensa madrileña está haciendo la misma labor que con Cuba. No se entera. Es la bárbara mentalidad castellana, su cerebro cojonudo (tienen testículos en vez de sesos en la mollera)”.

    Son dos ejemplos bien claros de que ochenta años después, lo que llamamos España sigue con los mismos problemas sin solucionar, que ha sido obligada a la desmemoria, que convendría aprender de los honestos y valientes de entonces o que sencillamente nos hemos quedado sin inteligencia. Porque la honesta “pasión” era aquella y no el compadreo de ahora. O sea, que menos homenajes y un poco más de imitación.

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  • bidebi bidebi 19/05/19 11:24

    Si hay algún país en el que pasado y presente están muy relacionados ese es España.
    España es uno de los países más condicionados por su pasado porque su pasado reciente no está solucionado, no está consensuado, no está superado. Y así no hay manera, así el conflicto es permanente.
    Pregunte usted a los españoles quién era Azaña, el último presidente legítimo del último régimen legítimo, y la gran mayoría no sabrá qué responder. Pregunte por dónde murió y dónde está enterrado, para vergüenza de la “democracia” española, y casi nadie sabrá responder. Pregunte con que bandera fue enterrado, que si no recuerdo mal fue con la mexicana, y sonará a chino la pregunta.
    “Azaña, pasión española”. Pero qué coño quiere decir eso?. Se mide, se traduce, se significa lo que es “pasión española?. Nos referimos a la misma pasión de Vox, de Rivera o Casado, o Azaña tenía su pasión?.
    El pasado de España está tan sin superar, que hagamos la prueba de si lo que decía el “querido” Azaña sobre uno de los conflictos más graves actuales, como es el del Catalunya, se puede actualmente repetir por los que dicen admirar a Azaña, porque si no se puede asumir es que nuestro presente está por detrás de nuestro pasado :

    “Con una Catalunya gobernada por las instituciones que quiera darse mediante la manifestación libre de su propia voluntad. Unión libre de iguales con el mismo rango, para así vivir en paz, dentro del mundo hispánico que nos es común y que no es menospreciable [...] Y he de deciros también que si algún día dominara en Cataluña otra voluntad y resolviera ella remar sola en su navío, sería justo el permitirlo y nuestro deber consistiría en dejaros en paz, con el menor perjuicio posible para unos y para otros, y desearos buena suerte, hasta que cicatrizada la herida pudiésemos establecer al menos relaciones de buenos vecinos.”
    ¿Es esta la pasión española de Azaña?, porque si la es, se puede afirmar que ha dejado de existir pasión española.

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    • itnas itnas 19/05/19 11:55

      Te agradezco el comentario porque desconocía esas afirmaciones de Azaña y Unamuno. Creo que el caso de Azaña es sencillamente el correspondiente a un gran político, español o sudafricano no es relevante, si bien entiendo que el que se le utilice como representante de la España oficial no parece pertinente. Más dudosa es la posición descalificadora vs integradora de Unamuno, aún siendo verídica.

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  • El chipionero El chipionero 19/05/19 11:11

    A veces, con tanto decir que la democracia es aceptar el pensamiento del contrario, nos confundimos cuando esos pensamientos son antidemocráticos, impositivos, e intransigentes. Unamuno se  "equivocó" profundamente al alimentar un golpe de Estado que facilitó el poder a unos asesinos amparados por la propia Iglesia Católica (que Dios la acoja en su seno y la mejore, porque hasta ahora ha dejado mucho que desear). Esos asesinos (que aún no han pedido perdón y cuyas víctimas yacen todavía en las cunetas y fosas comunes), han venido cimentando en nuestro País una "democracia" que deja mucho que desear. Esa "democracia" (que en teoría no debería de permitir que unos poderes fácticos, con un  Ejército creado y mentalizado por los golpistas asesinos), tiene una gran necesidad de que se le quiten las comillas. Y nunca podremos quitárselas, si realmente aceptamos a los que públicamente la combaten y, en vez de mejorarla, tratan de eliminarla. Con todos mis respetos, no todo es tolerable, maestro. Pues, con tanto tolerar, podemos acabar aceptando comportamientos intransigentes que lo que realmente buscan es acabar con la democracia.

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  • pescador pescador 19/05/19 09:28

    Estupendo artículo cómo siempre y la frase que la la calidad democrática de un pais se mide por su prensa y esto lo entiende bien la derecha que controla los medios y dispones e una amplia panoplia de tertulianos y seudo periodistas que la ejecutan sin el menor pudor y esto me lleva al razonamiento de que nada cambió continúa como en los viejos tiempos en que EL PARTE, fue dogma de fe y ahora la expresión es lo dice la Tele, conclusión no cambiaron los medios ni tampoco la ciudadanía, añoramos un Radio Pirinaica o Radio España Independiente.

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