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Hartos ya de estar hartos...

Publicada el 21/09/2019 a las 06:00 Actualizada el 20/09/2019 a las 20:54
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Permítanme que intente huir de ese juego de la culpa al que se han entregado las izquierdas en un esfuerzo autodestructivo que hace salivar a las derechas y a todos aquellos ilustres empresarios, banqueros y ejecutivos mediáticos que no pierden ocasión de reclamar “un gobierno estable” para España, siempre y cuando esa estabilidad se identifique con políticas económicas neoliberales y no basadas en principios progresistas que coloquen como prioridad la lucha contra la desigualdad.

Mi máximo respeto a quienes consideran prioritario en este momento identificar a un único culpable entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, o entre el PSOE y Unidas Podemos, convencidos de que la respuesta a esa cuestión será decisiva el próximo 10 de noviembre. (Si a alguien interesa mi opinión personal, puede repasar aquí lo que he venido escribiendo y reclamando desde el 28A hasta la semana pasada). Creo que hay una responsabilidad múltiple, en la que es evidente que Pedro Sánchez ocupa el primer lugar del escalafón, por ser el ganador de las elecciones generales y por tanto el encargado de buscar apoyos parlamentarios suficientes para formar gobierno. (Es decir, por las mismas razones que el propio Sánchez le espetaba a Rajoy en 2016: ver aquí).

Me preocupa mucho más mi convicción (posiblemente equivocada y no muy compartida) de que las razones que han conducido a la repetición electoral no se comprenden en un electorado de izquierdas que se acostó la noche del 28 de abril dando por descontado que en pocas semanas habría un gobierno progresista capaz de poner fin al desmantelamiento de lo público, afrontar los nuevos retos de España en este siglo XXI y frenar la amenaza de una ola neoconservadora dispuesta a atropellar derechos y libertades básicas.

Hemos escuchado ya varias veces a Pedro Sánchez en los últimos días explicar sus motivos para actuar como ha actuado: ¿Se entiende que el 25 de julio ofreciera un Gobierno de coalición, una vicepresidencia y tres ministerios a Unidas Podemos si estaba convencido de que Iglesias, pese a su paso atrás para facilitar el acuerdo, lo que pretendía era dirigir “un gobierno propio dentro del Gobierno”? ¿Se entiende que dejara transcurrir todo agosto y buena parte de septiembre sin intentar directa e intensamente una negociación con su “socio preferente” para convencerle de alguna opción alternativa a la coalición inmediata? ¿Se entiende que, tras la última llamada de Iglesias, en la que éste propuso un “gobierno de coalición revisable” después de un año, con la garantía de apoyo parlamentario durante toda la legislatura, Sánchez no contemplara la posibilidad de una contrapropuesta final en la línea que defendían barones y referentes del PSOE como Zapatero, es decir un acuerdo programático con el compromiso de que, en ese mismo plazo de un año, se estudiara el formato de Gobierno de coalición si hubiera fraguado la confianza suficiente? ¿Se entiende esa insistencia de Sánchez en decir que el 28A obtuvo “un mandato claro” de las urnas para gobernar en solitario cuando todo el mundo sabe que ganó sin mayoría suficiente? En mi opinión no se entiende, salvo que se acepte que Sánchez nunca quiso presidir una coalición con Podemos, mucho menos después de la investidura fallida del 25 de julio, y confiaba en que Iglesias cedería en el último momento a una fórmula a la portuguesa antes de arriesgarse a una repetición electoral. (Decir que “no dormiría por las noches” teniendo ministros “sin experiencia” al frente de Hacienda o la Seguridad Social me parece simplemente ofensivo: para Podemos, para los titulares y funcionarios pasados, presentes y futuros del resto de ministerios y hasta para el propio Sánchez, que tampoco tenía la menor experiencia de gobierno cuando fue aupado a la presidencia mediante una fundada moción de censura a Rajoy).

Hemos escuchado también a Pablo Iglesias explicar detalladamente sus razones para no ceder en la exigencia de gobierno de coalición: ¿Se entiende que no aceptara en julio la oferta de una vicepresidencia y tres ministerios tras haber descolocado por completo a Sánchez asumiendo el veto a su presencia en el Gobierno? ¿Se entiende que en el último minuto y desde la tribuna del Congreso exigiera controlar las políticas activas de empleo a cambio de su voto? ¿Se entiende su negativa a escuchar otras opciones de acuerdo de gobierno distintas a la coalición como le proponían algunos de sus principales socios, como Izquierda Unida, En Comú Podem o Adelante Andalucía? En mi opinión no se entiende, salvo que se acepte que Iglesias nunca creyó que Sánchez preferiría el riesgo de una repetición de elecciones antes que una cesión de última hora como la que se produjo en julio.

Más allá de las apretadas filas de quienes no dejan margen a la duda sobre quién tiene toda la razón, se extiende el vasto territorio de quienes asistimos entre indignados y perplejos a la sucesión de acusaciones mutuas, sin escuchar hasta el momento una sola autocrítica sólida y sincera, que a mi entender no debilitaría la talla política de nadie sino que serviría para contener esa incomprensión que sólo conduce a la incertidumbre o el hartazgo. Conoceremos en estos próximos días algunas encuestas que reflejan dos datos que deberían ser obvios para los líderes políticos del PSOE y Unidas Podemos y para sus asesores de cabecera: un volumen de abstencionistas desconocido hasta ahora y un ganador claro en la batalla entre Sánchez e Iglesias: Íñigo Errejón. También sabremos muy pronto si el líder de Más Madrid da un paso que no quería dar tan pronto, y si lo limita a territorios en los que podría movilizar a sectores muy desencantados tanto entre votantes del PSOE como de Podemos.

Hemos advertido, quizás hasta la pesadez, de cómo iba hirviendo en la calle el magma de la irritación ante la incapacidad de los líderes políticos para gestionar el resultado del 28A. Más pesado resulta ese empeño simplista e interesado en recuperar el bipartidismo como supuesta solución a la inestabilidad (para de paso poner un candado a las reivindicaciones masivas y transversales que asomaron en el 15M). No hay encuesta rigurosa en la que una clara mayoría de españoles no prefiera el pluripartidismo a esa fijación castiza con la alternancia, una especie de Restauración indefinida (ver barómetros del CIS). Lo que se reclama es una gestión inteligente y generosa del multipartidismo, no una negación de la realidad o un retroceso a cualquier tiempo pasado (solo mejor para los mismos de siempre). No es sencillo, entre otras razones porque exige reformas en una arquitectura institucional un tanto oxidada (lo demuestra ese artículo 99 de la Constitución que permite que pasen cinco meses desde unas elecciones hasta un regreso a las urnas por falta de acuerdo), pero es todavía más urgente una “reforma profunda” en la mentalidad de quienes gestionan ese multipartidismo. Mientras nadie sea capaz de demostrar que pone los intereses del país por delante de los de su propio partido costará mucho desbloquear el tablero político. Por cierto, tampoco se cumple escrupulosamente el sacrosanto artículo 99 cuando el rey no tramita “sucesivas propuestas” de candidatos, cuando se permite que un candidato dé la espantada como hizo Rajoy o cuando se dan por disueltas de facto las Cortes aunque aún haya plazo para intentar una investidura, como ha ocurrido esta misma semana.

La frustración colectiva generada por el choque entre las estrategias del PSOE y Unidas Podemos y por la acostumbrada irresponsabilidad de PP y Ciudadanos (siempre firmes en la exigencia de sentido de Estado al prójimo pero mucho más firmes en el ejercicio de un electoralismo descarado) no debería resolverse con la brocha gorda de una reacción antipolítica con ingredientes que desgastan la propia democracia y que sólo benefician finalmente a quienes menos creen en ella. Sonroja escuchar a dirigentes políticos que denuncian el “altísimo coste” de repetir elecciones, pero no anuncian a continuación su renuncia a recibir subvenciones o el compromiso de sostener su partido exclusivamente con las cuotas de la militancia. Si alguien quiere hacer cálculos de coste, incluya por favor el que pagaremos varias generaciones por el retroceso que ya está sufriendo la lucha contra la desigualdad, contra la violencia machista o contra la crisis climática.

Más útil que la proclamación del hartazgo sería declararnos “hartos ya de estar hartos”, como cantaba El Nano. Lo cual, en lugar de conducir a una abstención masiva o un rechazo genérico a la política, tendría que llevarnos a actuar, a fortalecer cada vez más la sociedad civil y la exigencia máxima a nuestros representantes políticos. Por cada decepción, una dimisión. Disculpen que no me sume a ese estridente llamamiento a la abstención que circula por redes, cafeterías y hogares. Yo votaré. Lo que no haré es dar mi voto a quien no se esfuerce lo suficiente para que lo entienda, ni a quien no se comprometa con medidas concretas y creíbles a desatascar un probable nuevo bloqueo, ni a quien no demuestre que pone por delante las prioridades de la ciudadanía a las del partido que lidera.
 
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272 Comentarios
  • jagoba jagoba 29/09/19 12:15

    Yo no estoy harto!!

    Esto podría ser una consigna para el 10N

    No estoy harto de evitar que gobierno el trifachito.

    No estoy harto de intentar ayudar a los mas desfavorecidos.

    De luchar contra la mentira de un gobierno en funciones y todo su poder mediático.

    No estoy harto de ser progresista y querer un gobierno progresista.

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  • Toña62 Toña62 28/09/19 11:58

    Hay que votar siempre con cabeza para que los políticos tengan en cuenta que no somos tontos y que no pactar no es entendible que tantas elecciones son mucho dinero para haberlo empleado en solucionar problemas no doy crédito ni a Sánchez ni a Iglesias, tampoco a PP y CS esperando para pescar en Río revuelto. Una irresponsabilidad que merece grandes dimisiones

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  • txema segura txema segura 28/09/19 07:54

    Yo también iré a votar. No se entiende la abstención, para castigar. Si te abstienes , no tienes razón para quejarte. Si quieres irte de fiesta el 10N, a pasarlo bien por ahí, primero vota y luego haz lo que quieras.

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  • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 26/09/19 19:03

    "No es signo de buena salud el estar adaptados a una sociedad tan profundamente enferma". El Mundo esta atan lleno de opiniones como lo esta de personas, "Y Usted sabe que es una opinión ; …-Uno dice esto, y algún otro dice aquello, cada cual tiene una opinión ; Pero la opinión no es la verdad, por lo tnto no escuche una mera opinión , no importa de quien sea, sino descubra por si mismo que es lo verdadero : La opinión puede cambiar de la noche a la mañana; . pero no podemos cambiar la verdad". Salaudos Cordiales .. El DIablo Cojuelo... PD: EnviadoaEditar a las 19,13h. p/m

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  • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 25/09/19 21:43

    "Nuestro cerebro hace una división automática entre 'un nosotros' y 'un ellos' y, tiliza la maypr parte de la energía que recibe para imaginar y predecir; Todo ello crea divisiones y limites que nos separan de los otros cimentando prejuicios y miedos, a partir de temores instintivos para mantenernos alertas ante los que no forman parte de nuestra tribu; "Estos prejuicios y fobias forman parte de nuestra cultura" ..:LOs encontramos en los que siente verdadera pasión por un equipo y odian al rival: Hasta quienes evitan a una persona solo por su sexo, o su color de piel; "Según la biología esta es una función natural en muchos animales y sirve para proteger la 'manada' y marcar territorio". …-En los seres humanos son sentimientos viscerales que nos hacer emitir juicios de valor a menudo injustificadamente..... Saludos...El Diablo Cojuelo,,, PD: Envido a Editar a las 21,52h. p/m.

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  • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 25/09/19 20:02

    "A modo de Ligereza cierta tesitura es poco" ; "La ligereza es una f...]orma de vivir, de actuar, de sentir; -La incultura asumida o la ignorancia propicia son la cama elástica de la ligereza. "Y asi y todo recto hasta lo de Cataluña ...`-Por desidia: "La ligereza no niega la gravedad, sino que se expresa como si no existiese alternativa al peligro. Sabemos que no es así, pero también sabemos que en ocasiones conviene permitirse en ocasiones como Sociedad ciertos errores. "El error del PP es tener mèrito que exhibir al respetable. Y la tortura de Ciudadanos [….] es sumar sin entusiasmo: El desanimo de tanto votante del PP; …-En eso si que se distingue de Podemos...-que ha sido otro error de si mismos: Los de Iglesias, hoy apalancados en su coraza emocional, sumaron votos por via del entusiasmo cuando parecía que los Partidos nuevos eran la solución de algo …-"los de Rivera, a su manera 'pijotera' por via del cansancio del PP anate la falta de alternativa de la vieja derecha menguante. "Asi que unos y otros también son el resultado de la nieve en polvo en su ligereza".....Saludos Cordiales...El Diablo Cojuelo...PD: Enviadp a Editar a las , 20,11 h. p/m.

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  • daute daute 23/09/19 20:35

    Otro artículo en el que se contraponen "las 2 posturas", otro más.
    Si usted que me lee y yo construímos juntos un barco, usted aporta el 66,6%* de trabajo y materiales y yo el 33,3%* restante, sólo nos queda pendiente repartirnos las responsabilidades en el mantenimiento y los derechos de disfrute del mismo, se podrían alterar esos porcentajes iniciales si hay algo que lo justifique, pero ese es el único marco de negociación razonable.
    *puede sustituir estos porcentajes por los que más le agraden.

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    • El Diablo Cojuelo El Diablo Cojuelo 25/09/19 08:37

      "mire usted una cosa daute". […] -se lo describo: "Una Miscelanea"la unión entretejida de unas cosas con otras: Una obra escrita en que se mezclan muchas materias inconexas y mezcladas entre gentes iracundas a veces"...-"entiéndalo" si puede no es tan difícil": No son las mismas cosas las que al hombre alborotan y espantan, sino las opimniones que tiene "El hombre iracundo" de las mismas cosas: -por esto cuantas veces por su sesgo le perturben, incluso culpara a las opiniones y no a las cosas mismas: no entiende que la razón no es prolija,; Cabe en una cascara de nuez", Saludos cordiales...El DIablo Cojuelo.. PD: Enviado a editar a las 8,46 h. a/m.

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    • daute daute 25/09/19 02:35

      No se trata de capitalismo, ni de sociedades de acciones, se trata de algo que sobrepasa ideologías politicas o económicas, algo arraigado al ser humano desde la tribu hasta nuestros días, se trata de proporcionalidad.

      Resulta genial el desenlace de la "negociación", quienes se sitúan fuera del marco de la proporcionalidad quedan desnudos, exponen su mentalidad: clasista, según la cual mis logros (pongamos como ejemplo 1 voto, 100 votos, 1 millón de votos) no valen lo mismo que los de mi compañero de viaje.

      Es esa misma mentalidad que logra aceptar y asimilar palabras como "inviolabilidad", "aforamiento", "amnistía fiscal", etc.

      Es esa mentalidad que hay que sacar de nuestros gobiernos, para que los estratos sociales vuelvan a estar intercomunicados y quienes estén arriba sin merecerlo CAIGAN y quienes estén abajo y se lo ganen LLEGUEN ALTO.

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    • Antonio Basanta Antonio Basanta 24/09/19 10:51

      El argumento es una simpleza porque usted confunde la politica con una sociedad por acciones. Será que el capitalismo se nos ha mentido en la cabeza inconscientemente. Tendría que explicar el caso de Portugal o Dinamarca donde los demás partidos aportan programa y garantías y uno de ellos es el gestor de esos gobiernos. ¿Es que no es tan lógico o mas que lo que usted dice? Tendrá que explicar el caso español en que la suma no da el 100% y para ese 100% se necesita casi siempre completarlo con otras personas y otro porcentaje que depende de como y con quien lo hagas para conseguir completar el 100%. ¿No le resulta mas lógico de esta manera?

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    • Damas Damas 23/09/19 22:43

      Si se trata del Congreso de los Diputados puede valer el símil del barco, pero sí se trata del Gobierno de España es de acuerdo a lo que se establece en la CE78.

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  • Denon50 Denon50 23/09/19 17:55

    Jesús, el último párrafo es de una gilipollez suprema. Un cordial saludo

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 23/09/19 21:37

      Repito que la frase "Por cada decepción, una dimisión" me parece completamente desacertada, ademâs la veo mâs propia de un ambiente derechista, tipo todos en rangos y filas. Entiendo que Jesús Maraña tiene una papeleta complicadisima entre UP y Psoe, tal vez debería concentrarse mucho en advertir que un fuerte abstención en la izquierda podría proporcionar una victoria de la Triderecha. Un gobierno derechista después del 10N no es nada imposible...

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  • Gorgias Gorgias 22/09/19 23:51

    Estoy de acuerdo en todo o en casi todo el contenido del artículo
    Pero el hartazgo que yo siento no es tanto por la incapacidad de los partidos de izquierda para ponersae de acuerdo, sino en la causa que, a mi juicio, produce esa incapacidad.
    Creo que para dar con esa causa sería de aplicación el pricipio latino "cui prodest?" ¿A quién o a quienes beneficia que no sea posible la formación de un gobierno de izquierda? ¿A quién o a quienes beneficia que no sea posible un gobierno que luche contra la desigualdad, un gobierno que luche contra la pobreza y sus causas, que gobierne para dar satisfacción a los justos interesas de las clases menos favorecidas...?
    No es necesario buscar mucho en la hemeroteca para encontrar la respuesta a esas preguntas pues ellos mismos se han manifestado para indicar qué gobierno prefieren y con qué gobierno se sienten más cómodos.

    Pero, si alguien quiere una repuesta autorizada, que vuelva a ver el "Salvados" en el que Jordi Évole entrevistó a Pedro Sánchez.
    Y hay otra pregunta más: ¿qué partido o partidos se dejan influir por esos que presionan para impedir un gobierno verdaderamente se izquierdas?
    Por supuesto que no me voy a abstener. Yo también voy a votar. Y el sentido de mi voto está determinado por las respuestas a las preguntas anteriores, por el hartazgo que siento de que nos gobiernen quienes no se presentan a las elecciones.

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  • "Maga" "Maga" 22/09/19 23:22

    Y el descrédito institucional, léase: T. Const., El Parlamento., La Presidenta del Congreso., Los medios de comunicación que no han dicho ni " mu", ante este grave problema, sin remisión y consecuencias muy negativas para la fundamentación de la soberanía popular y de la intervención del modelo de monarquía parlamentaria, y que nos lleva irremediablemente a realizar de nuevo, repetición de elecciones Generales. El plazo de acreditación de alegaciones,o incluso, llegar antes a un acuerdo se agota el día 23 de Septiembre, fecha de publicación en el BOE de la disolución de las Cortes.
    Saludos cordiales.

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