x

Nos gustaría enviarte notificaciones de las últimas noticias y novedades

PERMITIR
NO, GRACIAS
X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesion con Google Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




La historia rima

La dictadura de Franco para estudiantes

Publicada el 29/11/2019 a las 06:00 Actualizada el 28/11/2019 a las 20:28
Facebook Whatsapp Whatsapp Telegram Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios

Han pasado cuarenta y cuatro años desde la muerte de Franco. Su dictadura forma parte de la historia. Es un tema de estudio consolidado en los proyectos de investigación universitarios, en congresos y publicaciones científicas y en algunos programas de enseñanza que se imparten en los centros de enseñanza Secundaria. Pero es también objeto de controversia política y de discusión pública, de mentiras y propaganda, utilizado como instrumento de opinión e insulto frente a la investigación y el conocimiento históricos.

Más de cuatro décadas después de su final, y sacados ya los restos de Franco del Valle de los Caídos, propongo aquí una información básica, de historiador especializado y comprometido con la indagación rigurosa y fiel a las fuentes, para transmitir en los centros de enseñanza a los estudiantes.
 

1. La dictadura de Franco en Europa


El general Francisco Franco comenzó el asalto al poder con una sublevación militar en julio de 1936 contra la Segunda República y lo culminó en abril de 1939, tras la victoria en una guerra civil de casi mil días.

Cuando acabó la guerra civil española, más de la mitad de los 28 Estados europeos estaban dominados por dictaduras con poderes absolutos, que no dependían de mandatos constitucionales ni de elecciones democráticas. Excepto en el caso de la Unión Soviética de Stalin, todas esas dictaduras procedían del firmamento político de la ultraderecha.

Mientras Franco consolidaba su dictadura tras el triunfo en la guerra civil, lo que los españoles llamamos posguerra, la Segunda Guerra Mundial trastocaba de forma radical el mapa de Europa que había salido de la de 1914-1918. Entre 1939 y 1941, siete dictaduras derechistas de Europa del Este cayeron bajo el dominio directo de Alemania o Italia: Polonia, Albania, Yugoslavia, Grecia, Lituania, Letonia y Estonia. En el mismo período, siete democracias fueron desmanteladas: Checoslovaquia, Noruega, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia.

El general Francisco Franco y su dictadura no eran, por lo tanto, una excepción en aquella Europa de sistemas políticos autoritarios, totalitarios o fascistas.

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, las dictaduras derechistas, que habían sido dominantes desde los años veinte, desaparecieron de Europa, salvo en Portugal y España. Francisco Franco y Antonio Oliveira de Salazar fueron los únicos dictadores que, como no intervinieron oficialmente en la Segunda Guerra Mundial, pudieron seguir en el poder tras ella. Esa es una gran diferencia entre las dictaduras de Europa del Este, destruidas por la guerra, y las de la Península Ibérica; y entre Franco y Salazar y todos esos dictadores, fascistas o no, que fueron ejecutados o huyeron a otros países tras 1945.

Franco se libró de ese final, aunque la intervención italiana y alemana había sido decisiva para su triunfo en la guerra y conquista del poder y aunque el fervor del sector más fascista de su dictadura por la causa nazi se había manifestado, pese a la no beligerancia oficial española, en la creación en 1941 de la División Azul, por la que pasaron cerca de 47.000 hombres que lucharon contra el comunismo en el frente ruso.

Muertos Hitler y Mussolini, Franco siguió treinta años más. Vista desde esta perspectiva comparada, el rasgo distintivo de la historia de España en el siglo XX fue la larga duración de la dictadura de Franco después de la Segunda Guerra Mundial, una dictadura fascista en sus orígenes que se perpetuó en la Europa occidental democrática. No fue un paréntesis, sino el elemento central que dominó el escenario de forma absoluta durante esas tres décadas.
 

2. ¿Cómo definir la dictadura de Franco?


La larga duración de la dictadura, casi cuatro décadas, hace muy difícil identificarla con un solo adjetivo y obliga, si se quiere comprender históricamente, a prestar atención a sus dimensiones cronológicas y a su evolución dentro del cambiante contexto internacional. La dictadura de Franco coincidió con un escenario de cambio histórico acelerado con profundas transformaciones: crisis mundial de los años treinta; Segunda Guerra Mundial; Guerra Fría durante la segunda mitad de los años cuarenta y los cincuenta; fase de expansión económica y desarrollo en la década de los sesenta; y período de recesión económica durante la primera mitad de los setenta. Comenzó con Hitler dominando Europa y acabó cuando los Estados Unidos habían sido derrotados en la guerra de Vietnam.

En su período inicial de consolidación coincidió con la era del fascismo en Europa, iniciado en Italia en los años veinte y radicalizado en Alemania en los años treinta. La intervención fascista y nazi había sido decisiva para la victoria de Franco en la guerra y la dictadura de Franco comenzó desde abril de 1939 un proceso de fascistización, interrumpido por la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial. A partir de ese momento, y tras superar desafíos de resistencia interna e internacionales, Franco se perpetuó en el poder durante la edad de oro de las democracias occidentales.

Tras la caída de los fascismos en Europa, la defensa del catolicismo como un componente básico de la historia de España sirvió a la dictadura de pantalla en ese período crucial para su supervivencia. Militares, falangistas, carlistas y la Iglesia aportaron sus ideas y símbolos a la nueva España, aunque el discurso nacional-católico acabó, a partir de 1945, dominando. El Ejército, la Falange y la Iglesia representaban a esos vencedores y de ellos salieron el alto personal dirigente, el sistema de poder local y los fieles siervos de la Administración.

En lo que todos estuvieron de acuerdo, sin embargo, fue en el culto rendido al general Franco. Desde octubre de 1936, obispos, sacerdotes y religiosos comenzaron a tratar a Franco como un enviado de Dios para poner orden en la “ciudad terrenal”. Acabada la guerra, el “insigne, victorioso y amado Caudillo” fue rodeado de una aureola heroico-mesiánica que le equiparaba a los santos más grandes de la historia. Aparecían por todas partes estatuas, bustos, poesías, estampas, hagiografías. La imagen de Franco como militar salvador y redentor era cuidadosamente tratada e idealizada en el “Noticiario Español” (NO-DO). Su retrato presidió durante los casi cuarenta años de dictadura las aulas, oficinas, establecimientos públicos y se repetía en sellos, monedas y billetes. Y como ninguna legitimidad podía ser superior a la que procedía de la potestad divina, Franco fue “Caudillo de España por la gracia de Dios”.

Fue, en suma, una dictadura de origen fascista, con presencia importante de valores militares y católicos, donde el orden, el caudillaje y la religión desempeñaron un papel fundamental.
 

3. Vencedores y vencidos


Tras el final oficial de la guerra, el 1 de abril de 1939, la destrucción del vencido se convirtió en prioridad absoluta. Comenzó en ese momento un período de ejecuciones masivas, y de cárcel y tortura para miles de hombres y mujeres, especialmente en aquellas provincias conquistadas por el ejército de Franco en los tres últimos meses de la guerra.

A finales de 1939 y durante 1940 las fuentes oficiales daban más de 270.000 reclusos, una cifra que descendió de forma continua en los dos años siguientes debido a las numerosas ejecuciones y a los miles de muertos por enfermedad y desnutrición. Al menos 50.000 personas fueron ejecutadas entre 1939 y 1946. “La retirada”, como se conoció al gran exilio de 1939, llevó a Francia a unos 450.000 refugiados en el primer trimestre de ese año, de los cuales 170.000 eran mujeres, niños y ancianos. Unos 200.000 volvieron en los meses siguientes, para continuar su calvario en las cárceles de la dictadura franquista.

España vivió a partir de abril de 1939 la paz de Franco, las consecuencias de la guerra y de quienes la causaron. España quedó dividida entre vencedores y vencidos. Para recordar siempre su victoria en la guerra, para que nadie olvidara sus orígenes, la dictadura de Franco llenó de lugares de memoria el suelo español, con un culto obsesivo al recuerdo de los caídos, que era el culto a la nación, a la patria, a la verdadera España frente a la anti-España, una manera de unir con lazos de sangre a las familias y amigos de los mártires frente a la memoria oculta de los vencidos, cuyos restos quedaron abandonados en cunetas, cementerios y fosas comunes.

El proyecto reformista de la República y todo lo que esa forma de gobierno significaba fue barrido y esparcido por las tumbas de miles de ciudadanos; y el movimiento obrero, sus organizaciones y su cultura, resultaron sistemáticamente eliminados en un proceso más violento y duradero que el sufrido por otros movimientos europeos de resistencia al fascismo.

La paz de Franco, que mantuvo el estado de guerra hasta abril de 1948, transformó la sociedad, destruyó familias enteras, rompiendo las básicas redes de solidaridad social, e impregnó la vida diaria de miedo, de prácticas coercitivas y de castigo. La amenaza de ser perseguido, humillado, la necesidad de disponer de avales y buenos informes para sobrevivir, podía alcanzar a cualquiera que no acreditara una adhesión inquebrantable al Movimiento o un pasado limpio de pecado republicano.

Con el paso del tiempo, la violencia y la represión cambiaron de cara, la dictadura evolucionó, “dulcificó” sus métodos y, sin el acoso exterior, pudo descansar, ofrecer un rostro más amable. Pero la dictadura nunca renunció a la guerra civil como acto fundacional, que recordó una y otra vez para preservar la unidad de esa amplia coalición de vencedores y para seguir humillando a los vencidos. La represión fue una útil inversión que Franco supo administrar hasta el final. Porque Franco murió matando. Pocas semanas antes de su muerte, ordenó la ejecución de cinco supuestos terroristas, tres del FRAP y 2 de ETA. Para dejar bien claro qué tipo de dictadura había sido la suya, desde la victoria en la Guerra Civil hasta el último suspiro en noviembre de 1975.
 

​​​​​​​4. ¿Por qué la dictadura duró tanto tiempo?


Al tratar de identificar las causas de esa larga duración, siempre sale, en primer lugar, por orden de aparición en la historia, la represión y la cultura excluyente, ultranacionalista, que dominaron la sociedad española desde la victoria en la guerra a la muerte de Franco. El mantenimiento de ese escenario de violencia, miedo y vigilancia durante tanto tiempo resulta incomprensible si no se tiene en cuenta el papel fundamental del Ejército, del ejército de Franco, construido en medio de una guerra civil y de una posguerra victoriosa, que garantizó en todo momento la continuidad de la dictadura, porque unido en torno a su Caudillo y al recuerdo del 18 de julio no presentó fisuras.

Franco y su ejército debieron también adaptarse a los cambios en la situación internacional. La situación internacional fue muy propicia para el franquismo, desde sus orígenes hasta el final. En 1939, derrotada la República, el clima internacional tan favorable a los fascismos contribuyó a consolidar la violenta contrarrevolución iniciada ya con la ayuda inestimable de esos mismos fascismos desde el golpe de julio de 1936. Muertos Hitler y Mussolini, a las potencias democráticas vencedoras en la Segunda Guerra Mundial les importó muy poco que allá por el sur de Europa, en un país de segunda fila que nada contaba en la política exterior de aquellos años, se perpetuara un dictador sembrando el terror e incumpliendo las normas más elementales del llamado “derecho internacional”. En palabras de un alto diplomático británico, la España de Franco “sólo es un peligro y una desgracia para ella misma”.

Conforme avanzaba la Guerra Fría, como Franco era un aliado fiable en la contienda mundial contra la Unión Soviética, no se ejerció sobre su dictadura una presión irresistible para que se "democratizase". Franco y su régimen fueron, así, gradualmente rehabilitados, algo que se confirmó plenamente con los Acuerdos con Estados Unidos firmados el 26 de septiembre de 1953, la firma del Concordato con el Vaticano el 27 de agosto de aquel mismo año y el ingreso de España en la ONU en diciembre de 1955.

Sin intervención exterior, con un ejército unido y con un apoyo unánime, salvo en los últimos años, de la Iglesia católica, en su labor educativa y de control social, la dictadura de Franco estaba destinada a durar, aunque las dictaduras no se sostienen sólo en las fuerzas armadas o en la represión. Para sobrevivir y durar, necesitan bases sociales y la dictadura de Franco, salida de una guerra civil, no fue en ese aspecto una excepción.

Los apoyos del franquismo fueron amplios, más allá de toda la gente de orden que se sumó a la sublevación en julio de 1936 y estuvo siempre agradecida a Franco por la victoria. Salvo los más reprimidos, perseguidos y silenciados, a los que la dictadura excluyó y nunca tuvo en cuenta, el resto de esa España que había estado en el bando de los vencidos se adaptó, gradualmente y con el paso de los años, con apatía, miedo y apoyo pasivo, a un régimen que defendía el orden, la autoridad, la concepción tradicional de la familia, los sentimientos españolistas, la hostilidad beligerante contra el comunismo y un inflexible conservadurismo católico.

Los cambios producidos por las políticas desarrollistas, a partir del Plan de Estabilización de 1959, aconsejado por el Fondo Monetario Internacional, y de la llegada de los tecnócratas del Opus Dei al Gobierno, ampliaron y transformaron sus bases sociales. El crecimiento económico fue presentado como la consecuencia directa de la paz de Franco, en una campaña orquestada por Manuel Fraga desde el Ministerio de Información y Turismo y plasmada en la celebración en 1964 de los XXV Años de Paz, que llegó hasta el pueblo más pequeño de España.

Esos “buenos” años del desarrollismo, opuestos a la posguerra, la autarquía y el hambre, alimentaron la idea, sostenida todavía en la actualidad por la derecha política, de que Franco fue un modernizador que habría dado a España una prosperidad sin precedentes. Resulta difícil creer y demostrar, sin embargo, que un general que, junto con sus compañeros de armas, provocó una guerra civil, con efectos desastrosos, y se mantuvo en el poder absoluto y de forma violenta durante casi cuatro décadas, fuera un modernizador o un salvador de la patria frente al comunismo y la revolución.

Más de una generación de españoles creció y vivió bajo el dominio de Franco, sin ninguna experiencia directa de derechos o procesos democráticos. Ese gobierno autoritario tan prolongado tuvo efectos profundos en las estructuras políticas, en la sociedad civil, en los valores individuales y en los comportamientos de los diferentes grupos sociales. En 1945, Europa occidental dejó atrás treinta años de guerras, revoluciones, fascismos y violencia. Pero España se perdió durante otras tres décadas ese tren de la ciudadanía, de los derechos civiles y sociales y del Estado de bienestar.

El principal responsable de que eso fuera así, Francisco Franco, ayudado por sus compañeros de armas y apoyado casi hasta el final por amplios sectores de la población española, se empeñó en llevar un camino diferente al de las democracias occidentales. Y durante años y años, muchos españoles defendieron y aceptaron estar organizados, y obligar a quienes no lo quisieran estar, conforme a estrictas reglas autoritarias.

Con propaganda y memorias divididas, esos trágicos sucesos del pasado han proyectado su larga sombra sobre el presente democrático y, frente a ella, necesitamos miradas libres y rigurosas, que atiendan al conocimiento y a las diversas investigaciones que los historiadores hemos proporcionado en los últimos años. Conocimiento, enseñanza y transmisión y divulgación precisa de la historia. Más allá de las mentiras.
_______________________

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza e investigador del Institute for Advanced Study de Princeton.
Más contenidos sobre este tema




Hazte socio de infolibre

34 Comentarios
  • yosolo1 yosolo1 04/12/19 23:02

    Siempre he discrepado de Casanova en ver en Franco una dictadura fascista. Si uno analiza y compara los sistemas fascistas europeos y el nazi alemán desde el principio se aprecian diferencias de fondo, sustanciales, principalmente en la moral como elemento vertebrador del poder, y esa diferencia fue el papel de la Iglesia Católica. Ese papel a la par que el clasismo (que Casanova no menciona) fue lo que hizo que la dictadura de Franco fuera una dictadura carlista, es decir reaccionaria, cuyos elementos ya se aprecian en el gobierno de Fernando VII, tanto en la forma de actuar como en la concepción del poder por ambos. La historia del carlismo español, como movimiento reaccionario europeo lo ha expuesto de forma clara Jordi Canal en sus estudios y libros. Franco fue siempre más carlista (católico, conservador, clasista, más de derechas que la propia monarquía, personalista, etc etc) que fascista, el fascismo en la dictadura fue más que una estructura (la Falange tuvo menos poder que la iglesia católica que impuso su moral) aparente creada por su cuñado Serrano Suñer (Abogado del Estado, y con conocimientos mínimos de la construcción de un Estado) con los retales que Franco tenía a su disposición, el ejercito, la falange (muy minoritaria al principio del golpe, el carlismo, y la iglesia, poderes económicos a parte). La falange no tenía poder ni para nombrar a sus principales jefes, eran puestos y quitados por Franco, y los disidentes anulados (no asesinados, pero sí separados del poder, empezando por Ridruejo, hay una lista imparable). Otro fallo importante de Casanova es la omisión de los errores de la República, o mejor dicho de los que estaban en el "bando" republicano, pues mucho no apoyaban realmente la República, (PNV, Catalanistas, Comunistas, parte del PSOE, sindicatos, anarquistas etc), y esto fue junto a la superioridad inicial franquista lo que hundió la posible defensa republicana, solo tenemos que remitirnos a la opinión de Azaña (verdadero republicano convencido), a la entrega de armas del gobierno republicano a los grupos políticos (que no al pueblo), junto con las atrocidades cometidas contra los católicos (que no solo contra la iglesia) al inicio.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Atlant*** Atlant*** 01/12/19 11:18

    La Transición española a la democracia se saldó con un éxito que llegó a ser ejemplo ante la comunidad internacional, referencia para otros países que deseaban tomar el camino que les llevara a la democracia. La crónica de la transición española: ¿Entronca, a caso, con el fracaso que hoy estamos visibilizando? Los avisos que estamos recibiendo, parece que algo de esto se respira en el ambiente. En España no hubo una revolución que rompiera con el pasado e hiciera cuentas con los responsables de aquella tragedia. Para colmo fueron parte activa para influir en la redacción de la Constitución. Se construyó sobre una base que tenía una visión del pasado que daría cierta sensación de normalidad a siglos anteriores de pena negra, dolor y miseria de nuestra historia. ¿Fue una Constitución controlada para debilitar la Democracia lo suficiente para que no pudiera pedir cuentas? ¿Romper con los privilegios de la Iglesia? ¿Arreglar cuantas con la Familia Franco por todo lo robado? ¿No habrá que explicar por qué no ocurrieron cosas que tenían que haber ocurrido? Todas estas cosas no ocurrieron por ausencia de otras que sí tenían que haber ocurrido. Para empezar, un referéndum para elegir monarquía o república; estoy seguro que la decisión de los españoles hubiera sido la segunda. Decisión que hubiera quitado una de las patas en qué se apoya la Iglesia Católica que sigue condicionando, y mucho, nuestra convivencia por la cantidad de privilegios que se le otorgan en lo económico y en el adoctrinamiento político. VOX no es un accidente; VOX es la consecuencia de lo que no ocurrió y que tenía que haber ocurrido. Higienizar las cloacas. No se hizo; la mierda empieza a rebrotar de los sumideros por donde nos pareció, , que se había ido la sociedad.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 30/11/19 14:17

    Excelente!!! De obligada lectura. Y VOX es el intento de rehabilitar esos sucesos e ideologías!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • El chipionero El chipionero 30/11/19 12:58

    Buen análisis, aunque, bajo mi punto de vista, habría que puntualizar algunas cuestiones como cuando dice usted que el pueblo "tenía miedo" después de consolidado el franquismo. El pueblo español no tenía miedo, señor Casanova, tenía terror, porque el luto lucia en la mayoría de las familias de los vencidos, que desde el inicio del golpe se empezó a sufrir desapariciones y ejecuciones dejando a las victimas en las cunetas o en fosas comunes y el asesino d Franco no paró, como bien dice usted, de hacer juicios sumarísimos y ejecuciones masivas. Usted habla de 50.000 víctimas, pero yo le digo que aún quedan más de 114.000 que aún yacen en fosas comunes. La Universidad de Cádiz, basándose en la Ley de Memoria Histórica, tuvo la feliz idea de plantearle a los estudiantes de Historia un trabajo, que calificaba nota y que consistía en documentar en cada pueblo ( Cádiz tiene 44    pueblos),  a las personas que habían sido sacadas de sus casas y fusiladas por la Falange con la ayuda de la Guardia Civil, que elaboraba una lista de los "rojos" del pueblo. Todo ese trabajo, bien documentado, con nombres, direcciones, profesión, etc... se ha recopilado en varios libros y se da la circunstancia de que no hay ni un pueblo de la provincia de Cádiz, que pueda decir " aquí no mataron a nadie, gracias a Dios". Las fosas comunes(excepto algunos pueblos que ya las han abierto), siguen sin abrir y las victimas sin entregarse a sus familiares. Le cuento esto, señor Cánovas, porque al ser "la dictadura de Franco para estudiantes", bien podría plantearse el que los estudiantes hagan un trabajo similar al de Cádiz y se pueda MAPARIZAR ESPAÑA y saber la cantidad exacta de víctimas del franquismo que tenemos aún bajo tierra, pues lo mismo que Cádiz sufrieron otras provincias de España. Estoy completamente seguro de que ningún neo-franquista podrá "abrir la boca" cuando los estudiantes sepan quién fue en realidad el asesino de Franco; quien fue la Falange; quien fue la Iglesia Católica; quien fue la Banca Mars que apoyó el golpe de Estado; y quienes los EE.UU. que mantuvieron al dictador. Seguro que muchos estudiantes estarían deseosos de hacer ese trabajo. Datos, al respecto, hay en...

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    7

  • Excomulgado Excomulgado 30/11/19 11:11

    Excelente resumen del regimen franquista. Enhorabuena por el artículo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    3

  • Hammurabi Hammurabi 30/11/19 05:33

    Nos cuesta desprendernos del blanco y negro cansinos.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • JPZ JPZ 29/11/19 23:10

    Efectivamente es necesario que toda esta información y todas las informaciones lleguen a los centros de enseñanza, al cine, y a otras formas de divulgación

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • HEREJE HEREJE 29/11/19 20:55

    Capacidad de síntesis, desapasionamiento y objetividad. Muy bueno, don Julián, muy bueno, aunque no creo que sea suficiente para que los franquistas renazcan, porque ya hay muchos descerebrados que, sin haber vivido ni estudiado lo que vd cuenta con tanta facilidad, salen por ahí declarando que franco era un gran hombre y que "con franco vivíamos mejor". Además están los que, efectivamente, siempre han vivido mejor que los demás y añoran la dictadura que les era más cómoda y afín.

    Será duro, pero habrá que repetir artículos como éste muchas veces para romper la coraza de ignorancia y violencia que están construyendo los enemigos de la democracia.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    8

    • HEREJE HEREJE 30/11/19 09:47

      Se siente, se siente, Antoñito está presente. La verdad es que para ser un caballero hispano de edad provecta, se comporta vd como un adolescente pajillero buscando a sus enemigos para poner un dedito rojo, Antoñito. ¿Se lo cuenta a sus nietos?

      Responder

      Denunciar comentario

      3

      3

  • Javier Dominguez Javier Dominguez 29/11/19 20:02

    Yo tenía 7 años cuando estalló la guerra y viví de niño una guerra terrible en Madrid. En mi cas calló una bomba mandada por un estuka de Franco, Los jóvenes y no tan jóvenes no viviearon la guerra. Para ellos la guerra les suena a cosa del pasado como a mí me sonaba la guerra de Cuba en la que estuvo mi abuelo: COSAS EL ABUELO. NO SE DAN CUENTA DE QUE LA GUERRA CONTINUA PORQUE ESTAMOS EN LA VICTORIA EN ESTOS MOMENTOS. NO ESLA DEMOCRACIA LO IMPORTANTE EN LAS INSTITUCIONES, LO IMORTANTE ES LA VICTORIA CONTRA LOS ROJOS COMUNISTAS Y SEPARATISTAS.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    5

  • micanuto micanuto 29/11/19 19:57

    Muchas gracias por darnos a conocer lo que fue ese régimen.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5



 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.