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Verso Libre

No es tiempo para radicalismos

Publicada el 01/12/2019 a las 06:00 Actualizada el 30/11/2019 a las 16:39
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De los muchos significados de la palabra radical, pienso ahora en el que tiene que ver con adjetivos como intransigente, extremoso, tajante o exagerado. Es verdad que las posturas extremas ayudan a entender con frecuencia la verdadera raíz de una ideología; pero prefiero quedarme ahora en la piel más ruidosa y visible del mundo que habitamos. Si la historia nos ha dado ejemplos abundantes de regresiones éticas hacia la injusticia, no resulta descabellado sentir que la voluntad democrática unida a lo mejor de los progresos sociales humanos vuelve a vivir momentos difíciles. Los viejos sermones del miedo y la soledad cuentan hoy con recursos tecnológicos que multiplican su poder frente a la razón. Por eso conviene ser prudentes y no caer en radicalismos.

Creo que las grandes fortunas deberían sosegar sus ansias radicales de acumular riquezas. El emprendimiento, la creación de trabajo y la apertura de nuevos horizontes no puede confundirse con el empobrecimiento sistemático de las mayorías. Querer que las leyes, los partidos, las universidades, la ciencia y hasta las costumbres sociales con sus calendarios festivos se pongan al servicio de sus ganancias, me parece un ejemplo de radicalismo perverso.

También es un caso de radicalismo fundamentalista el empeño de acumular negocios millonarios sin pagar los impuestos justos que necesitan la convivencia y el sostén de los servicios públicos. Que la clase media sostenga el Estado, mientras las multinacionales deslocalizan sus contratos y navegan por los paraísos y las ingenierías fiscales es una dinámica de radicalismo neoliberal fundamentalista.

No es menor el radicalismo de los empresarios que hacen incompatibles sus proyectos económicos con el trabajo decente y la dignidad laboral. Quien deteriora el mundo del trabajo ataca el ámbito más importante de articulación social y los horarios cotidianos en los que las personas pueden realizar su vocación de vida.

Tampoco es mal ejemplo de radicalismo la actitud temeraria de desconocer la degradación del planeta. Negar los avisos de la ciencia, los efectos visibles en el clima, la contaminación de las ciudades, los abusos del tráfico, los deshielos, la desaparición de especies, la destrucción de selvas, la inestabilidad de las aguas y el avance de los desiertos es hoy una postura de radicalismo temerario.

Y para qué hablar del radicalismo que supone el empeño de mantener la desigualdad entre hombres y mujeres en la brecha salarial, la conciliación del trabajo y la vida privada y las condiciones de maternidad. Mientras la democracia lleva años demostrando que la verdadera libertad es inseparable de la igualdad y la fraternidad, vuelven a alimentarse posturas radicales de machismo que consideran ofensas de género los más justos avances sociales.

Otro síntoma de radicalismo abusivo es la falta de respeto a las creencias individuales. La cúpula de la Iglesia Católica está empeñada en mantener privilegios frente a otras creencias, manteniendo su verdad espiritual y mezclando aquello que es propio del museo global de divinidades con lo que es del César. Confundir la voluntad laica del Estado, máximo compromiso con la tolerancia de las creencias individuales, con una falta de respeto a la religión es otro caso extremo de radicalismo fundamentalista. La compasión con los pobres es incompatible con la apetencia radical de propiedades inmobiliarias.

Y también merece la pena señalar el radicalismo extremoso, tajante, intransigente y exagerado de los que pierden la vergüenza a la hora de mentir, falsear la realidad y anunciar catástrofes por culpa de unos acuerdos políticos oportunos y naturales para que las grandes fortunas paguen impuestos algo más justos, las grandes multinacionales no destruyan el planeta y las grandes mayorías sociales no sean desamparadas en sus condiciones de trabajo. Confundir la normalidad democrática y constitucional con una amenaza de catástrofes irreversibles es un ejercicio propio de radicales sin pudor.

La democracia progresista debe hacerse dueña del sentido común para establecer una vida común con sentido. El capitalismo neoliberal es hoy la única ideología revolucionaria, rupturista y radical que amenaza a las sociedades europeas. Por eso es importante que los defensores de la democracia social sean prudentes y defiendan con una firmeza tranquila su herencia ética y su compromiso solidario de futuro.

En el caso de España, el impudor neoliberal tiene como gran aliada la disputa nacionalista. Siempre ha venido muy bien enmascarar el deseo supremacista de no pagar impuestos y de acumular riquezas con exaltados debates de identidad nacional. Las palabras suelen saber mucho más de lo que dicen. Parece inevitable que el sentido superficial de la palabra radical (extremoso, intransigente, tajante o exagerado) acabe apuntando a la verdadera raíz de los asuntos.
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38 Comentarios
  • Maspipe Maspipe 02/12/19 18:13

    Buenas tardes, quinto (somos coetáneos). Me maravilla la exactitud con que utilizas los adjetivos, y su aplicación a esta España nuestra. Me vería en pañales si intentara describir esto que pienso igual que tú. Mi larga militancia de base en partidos de izquierda solo me ha servido para activar la sensibilidad hacia las tantas y tantas necesidades de la gente... y sí, ya es tiempo que nuestra débil democracia progrese, en serio.

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  • AMP AMP 02/12/19 12:26

    Pues mi parecer es que sí es tiempo de radicalismo. Pero de una única definición: IR A LA RAÍZ DEL PROBLEMA.
    Porque lo que enuncias, Luis, no es radicalismo, es otra cosa muy distinta. Ir a la raíz del problema no sería lo más conveniente para esos a los que tú mencionas como radicalismo, quedarían con sus vergüenzas al aire. Lo que esa gente proclama son simple y llanamente proclamas espurias con un único interés: explotar todo y a todos de cualquiera de las maneras.

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  • Anselm Llorenç Anselm Llorenç 02/12/19 09:27

    Su artículo, señor García Montero, me recuerda a aquel doctor que recetaba aspirinas a un enfermo de cáncer. Y su último párrafo me parece de un simplismo infantil. Si la base del independentismo fuese solo la que usted dice, haría años que no oiríamos hablar del tema. Las cosas son bastante más complicadas.

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  • Emanem Emanem 01/12/19 22:19

    Pues si consideras radicalismo la poca vergüenza al mentir, ya sabemos quien es el más radical de los políticos españoles, el inclito Pedro Sanchez.

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    • TV3porciento TV3porciento 02/12/19 03:16

      Pablo Casado le gana por goleada, comenzando por su carrera con 20 asignaturas aprobadas en 6 meses (después de repetir varios años los cursos 1º y 2º en otra universidad) y su máster para el que no fue a una sola clase ni hizo el trabajo preceptivo.

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  • Isa. Isa. 01/12/19 19:55

    Fina y magnìfica ironía de gran estilista y maestro en el arte de vestir las palabras con radicales y perversas reflexiones. Luis, un placer. Salud

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    • Maspipe Maspipe 02/12/19 17:54

      "... arte de vestir las palabras..." No, Isabel. Manejar las palabras correctas no es un arte; y, las palabras, usadas adecuadamente, solo comunican realidades. Saludos.

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  • pepelebrato pepelebrato 01/12/19 19:20

    Fina ironía propia de una gran pluma cono la suya, Luis.

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  • Isa. Isa. 01/12/19 16:55

    Comparto rueda de prensa del secretario general de la ONU Antonio Guterres, sobre la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático a horas de la apertura de la COP25 de Madrid Chile. En cierta forma, me resulta oportuno vincularla a este artículo "No es tiempo para radicalismos" de Luis G.Montero.


    El discurso es claro en cuanto a las negociaciones que deben imperar con presencia de jefes de Estado. Me pregunto ¿Hay esperanza con voluntad política? ¿Responsabilidad colectiva y compromisos de paises emisores, qué sean asumidos en la COP26 de Glasgow. ? Se exige transformación profunda de la producción de energía, de las industrias, de la construcción, de la movilidad, compromisos de los principales paises. Resuena en mi mente positivamente, otra vez.. la palabra Oportunidad, Oportunidad ..” de pasos concretos que indican un camino claro de ambición para el objetivo de compromiso global con la neutralidad Carbono 2050 en la COP26 de Glasgow.” “Siendo Europa es un pilar fundamental.”

    Al final de su discurso y de las respuestas a los periodistas. Pide se le otorguen unos minutos para repetir dos frases que le parecen esenciales en todo su discurso, para redundar en el mensaje que realmente quiere expresar:

    1- “Durante muchas décadas la especie humana ha estado en guerra con el planeta y el planeta ahora contra ataca.”

    2- “Tenemos que dejar de luchar contra la naturaleza y la ciencia nos dice que es posible.”


    https://youtu.be/58U92cfzVDM

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  • GRINGO GRINGO 01/12/19 16:33

    Nunca es tiempo para "radicalismos", pero habrá que ver que entiende cada uno por "radical".

    Seguro que un "radical" no es lo mismo en los EEUU que en España, no es lo mismo en Euskadi que en Catalunya, ni es lo mismo en Andalucía o Castilla La Mancha.....

    Qué es "ser radical"....., y "populista", no nos estaremos aprovechando demasiado del idioma para confundir a la gente ????

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    • TV3porciento TV3porciento 02/12/19 03:18

      Léase usted el artículo antes de opinar, Gringo, que Luis G. Montero deja muy claro a qué radicalismos se refiere.

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      • GRINGO GRINGO 02/12/19 15:12

        Efectivamente, no me he leído el artículo, cada vez me cuesta más leer a éste señor "tan resbaladizo", pero mi comentario no está referido al artículo, si no al concepto de "radical", por lo que considero que mis comentarios no dejan de ser una opinión más, o no ??.

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    • Pepe Luis Pepe Luis 01/12/19 20:28

      Buenas noches, hombre a buen entendedor pocas palabras bastan , no se sienta aludido , ¿ a leído bien el artículo del señor Montero? Entiendo que denuncia el radicalismo de los poderosos por tener más poder sobre la gran mayoría de ciudadanos . Saludos .

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      • GRINGO GRINGO 02/12/19 15:15

        No, no he leído el artículo, mi comentario es sobre la utilización de la palabra "radical", que como otras muchas se presta a interpretación y no significan siempre lo mismo, sobre todo dependiendo de quién las use y en que contexto.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 01/12/19 14:14

    Gracias a tus análisis y valoraciones somos todos un poco mejores, incluso quienes nos ofrecen pruebas de su maldad al permitirles jugar en esta sociedad democrática que tanto nos ha costado construir, con todos sus defectos, que nunca se podrán medir con las pobrezas morales, éticas y deshumanizadas de las fuerzas fascistas y neoliberales. Gracias Luis!!

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  • hayundi hayundi 01/12/19 13:21

    No se puede esperar que tenga conciencia social aquel que siempre se ha criado entre algodones, lo que hace es defender esos derechos que el se piensa de nacimiento, ni entiende ni quiere saber nada de esos pobres desgraciados que se tienen que conformar con las migajas que se le caen al sistema. Las nuevas generaciones de la derecha, están criadas en esas premisas.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 01/12/19 15:34

      Permítame que considere, que es un poco arriesgado, generalizar.

      Somos las personas quienes, desde nuestro convencimiento moral, podemos junto con otros, mover el mundo. Ahí no entra lo que tuviesen o no, nuestros ancestros. Las personas son/somos, responsables, sociales, morales, amorales o inmorales....al margen del estatus social en el que hayamos nacido o se haya desarrollado nuestra infancia/juventud.

      ¡Se sorprendería, ante la cantidad de 'casos' que presentan sin fundamento, el principio que maneja!

      Buena tarde,

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      • irreligionproletaria irreligionproletaria 01/12/19 21:15

        PD. Entiendo, aunque no comparto, sencillamente por racionalidad, que haya personas que mi reflexión no les guste.

        Pero, sigo:

        Quienes no defienden lo suyo, sencillamente, porque consideran que no lo necesitan, precisamente, son las personas entregadas a la redistribución y a la defensa a ultranza de la igualdad de oportunidad.

        Los millones que necesitamos que se cumpla el principio social, para lograr la igualdad de oportunidades para todos, estamos defendiendo poder acceder a los medios, para demostrar nuestras facultades. Si la linea de salida es la misma y las aptitudes han podido desarrollarse desde la igualdad de oportunidades, cada cual llegará donde le lleve su esfuerzo y sus capacidades.

        A casa, no lo traen. La lucha es por mejorar la sociedad, no por tener lo que tiene el otro y en lugar de representar el 1%, entre los que aspiran, logren ser el 1,5%. NO. El trabajo, es por el 99% restante. Necesitamos sociedades justas y una mejor distribución de los recursos.

        Ahora, ya podeis dar al rojo, hasta aburrir.

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