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Telepolítica

La vida según Netflix

Publicada el 13/02/2020 a las 06:00

Quienes vivimos más o menos cercanos al mundo de la información política corremos el peligro de acabar metidos en una burbuja demasiado pequeña, sin visibilidad ni contacto con lo que ocurre fuera. Un buen ejemplo ha podido ser la sesión de control parlamentario vivida este miércoles en el Congreso de los Diputados. Desconozco el interés real que tiene en la vida de los españoles todo lo relacionado con el encuentro del ministro Ábalos con la vicepresidenta venezolana. Cabe pensar que en la lista de los problemas que debemos resolver con urgencia ese asunto no figura entre los 25 primeros. Sin embargo, la atención mediática y la concentración del debate político podría llevar a pensar que estamos ante la principal preocupación de los españoles en la actualidad.

Es evidente que los medios de comunicación y las redes sociales crean efectos de deformación de las realidades que pretenden reflejar. Por suerte, España no se limita a lo que vemos en el debate parlamentario cotidiano. Tampoco tiene mucho que ver con el mundo de La isla de las tentaciones por elevada que sea su audiencia. Hace unos años, curiosamente, la ficción televisiva en nuestro país solía centrarse en contar historias que buscaban describir con cierto aire costumbrista personajes y situaciones con las que no era difícil sentirse identificado. Sin embargo, el boom de las plataformas estadounidenses ha tenido un doble efecto que afecta a la percepción del espectador común. Por un lado, los creadores españoles se sienten demasiado fascinados por las nuevas tendencias que surgen y acaban por copiar mundos, estéticas, personajes y situaciones demasiado alejados de nuestra realidad. Por otro lado, esas mismas series, que dominan el consumo mundial televisivo, tampoco suelen reflejar la sociedad norteamericana actual.

Cuando nos adentramos en el universo Netflix, HBO, Amazon, Apple+ o, próximamente Disney+, divisamos un territorio elitista controlado por ejecutivos que viven en Beverly Hills o Manhattan y que tienden a centrarse en imponer sus personales gustos, sus tendencias estéticas, sus preferencias ideológicas o sus aspiraciones sexuales. Los modernos héroes de la ficción televisiva americana muestran en ocasiones un entorno en el que personajes fuera de lo convencional triunfan gracias a su creatividad y originalidad; mujeres empoderadas que se desenvuelven con soltura derribando las barreras tradicionales que coartaban su desenvolvimiento; jóvenes que disfrutan de la exploración de su sexualidad sin complejos ni limitaciones; gente libre contraria a las convenciones más rancias encuentra su hueco en la sociedad y despierta generalizada admiración; fuman como gesto de distinción, se sirven una glamurosa copa de vino al llegar a casa y casi siempre consumen marihuana con sus amigos en toda fiesta y encuentro que tenga lugar.

Si alguien intenta entender qué es Estados Unidos hoy en día por lo que aparece en buena parte de estas series puede llevarse alguna que otra sorpresa. La semana pasada, el instituto Gallup hacía públicos algunos datos estadísticos que parecen mostrar una fotografía diferente. Las mujeres y los hombres parecen seguir teniendo roles marcadamente diferenciados en el reparto de las actividades caseras. Las mujeres estadounidenses toman las decisiones sobre decoración del hogar; se encargan mayoritariamente de las tareas de lavandería y limpieza del hogar; de preparar las comidas; de lavar los platos; de hacer la compra en el supermercado; del cuidado de los hijos; y de planificar las actividades familiares. Los hombres sólo tienen un papel más relevante que las mujeres en tres actividades: tomar las decisiones económicas, mantener el coche en buenas condiciones y cortar el césped del jardín.

Los datos al menos reflejan cierto avance hacia mayor igualdad respecto a décadas anteriores. Sin embargo, la conclusión principal es clara: “A pesar de algunos cambios apreciados en las últimas dos décadas, la división del trabajo en los hogares de los EEUU sigue en gran medida inclinada hacia repetir los estereotipos tradicionales”, según explica la analista de Gallup Megan Brenan.

Por cierto, como curiosidad, tampoco en la sociedad americana el consumo de marihuana está tan extendido como aparece en todas las series juveniles y urbanitas. En 33 estados se ha legalizado su consumo limitado para adultos para uso medicinal e incluso recreativo. Pese a ese trascendental paso, sólo el 12% de los estadounidenses afirma fumar marihuana. Entre los jóvenes, el consumo sube hasta el 22%. La mayor diferencia se produce entre progresistas (24%) y conservadores (4%).

Para los que somos adictos al consumo de series norteamericanas, es cierto que es un disfrute poder ver modelos de sociedad diferentes a los que nos rodean. Es una manera de conocer realidades en muchos casos imposibles de vivir de forma presencial. Sin embargo, que no se nos vaya mucho la cabeza. Es ficción, pura ficción. Casi igual que nuestros telediarios.

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8 Comentarios
  • Miguel2020 Miguel2020 15/02/20 23:45

    Netflix es una plataforma streaming de gran calidad. Incluso una alternativa para el usuario individual o familiar que no quiera o no pueda pagar las cuotas de las diversas plataformas de pago.
    No es publicidad.
    MMC

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 14/02/20 01:07

    COMO LA VIDA MISMA
    ***
    Somos ingenuos e ilusos
    De las series de ficción
    Nos incitan al consumo
    Con toda la decisión.
    Estas gentes son tan sabias
    Van buscando la emoción
    En este mundo pervertido
    Que busca la distracción.

    Como se mueve el dinero
    Entre series de televisión
    El futbol es el primero
    Y el juego la perdición

    Como leer es un engorro
    Y no produce adición
    Los libros son un estorbo
    Viva la telebasura
    Que es la mejor religión.

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  • bidebi bidebi 13/02/20 20:00

    Hasta que apareció Netflix y otras plataformas a mí las series (españolas) no me interesaban nada y no veía ni una. Me parecían malas y mal interpretadas.
    Con Netflix sobre todo yo también confieso que me he hecho adicto. Porque disfruto con su calidad, con sus temas y con grandes actores que vas descubriendo. Me parece que la diferencia entre aquellas españolas y estas europeas que se producen sin parar, hasta el punto de que no te da tiempo a ver todo, es lo de siempre : el dinero y en abundancia. El dinero lo compra todo y lógicamente también talento. Y otro elemento también importante como es que en las series españolas hay un actor y en las extranjeras hay dos : el que aparece en pantalla y el doblador.
    “Solamente es ficción”. Ya, y El Quijote. Y toda la literatura y toda la poesía y todo el arte. Y nosotros mismos somos ficción. Pero ahora vivimos en la era visual y el cine sigue siendo el arte que mejor llega a la gente.
    Parecería que hemos vuelto a la discusión de lo real y la realidad. Despreciar la escenificación teatral o cinematográfica de otras realidades, inventadas o no, es, bajo mi punto de vista, paletismo. Si con algo hemos aprendido unos pueblos de otros es precisamente con el cine. Ha sido el máximo exponente de aprendizaje cultural.
    Muchas de las películas de Woody Allen hacen referencia a la Gran Manzana y nos hablan de su realidad, pero es que “su” realidad nos enseña muchísimas cosas que son muy parecidas en “nuestra” realidad.
    ¿Por qué el cine atraviesa fronteras y hasta una coreana puede llevarse todos los principales premios del cine?. Pues evidentemente porque las realidades de todos, en diferentes decorados, son muy semejantes. Porque los humanos somos todos muy parecidos en angustias, en deseos, o en proyectos. La mayoría de las veces solo nos diferencia el decorado.

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  • itnas itnas 13/02/20 17:36

    En un país donde solo existen enanos (morfológicos, es decir, de altura limitada y corta) resulta que a alguien se le ocurrió ponerlos a todos en fila india con la intención de ver si al final de la fila estaba un enano llamado 'carcamal'. Se puede pensar que al que ideó lo de ponerlos en fila era un poco ridículo pues con solo mirar al último de la fila se descubriría si 'carcamal' estaba allí; el problema era que la susodicha fila india era tal que no podía observarse dónde acababa - lo que en lenguaje un poco menos coloquial es lo mismo que decir que la fila era 'infinita' - Pero si no se puede verse el final de la fila con 'este par de ojitos que dios me ha dado' ¿cómo puedo tener la certeza de que 'carcamal' es el último? ¿Y qué tiene que ver esta historia con el artículo del Sr. Contreras? La respuesta a la primera pregunta es recordar la definición del límite de una sucesión o una función real - para todo número real épsilon mayor que cero, existe un natural mayor que cero … - La respuesta a la segunda cuestión es que realidades existen muchas, dependiendo de hacia dónde dirijamos la vista o nuestra atención de forma que si los telediarios teledirigen nuestra atención hacia un punto específico de nuestro entorno, supongo que es habitual pensar que tal punto es solo uno de los posibles, y por ello relativizar el mensaje que se nos ofrece. Y por si alguien cree que esas cosas de límites, derivadas o integrales son artefactos matemáticos abstractos y por ello inconexos con 'la realidad' que le pregunte a un ingeniero si son útiles cuando construye cosas como puentes o carreteras. Así que uno, en su inocencia, opina que la gente sabe que la 'la isla de las tentaciones' o la visita de la vicepresidenta venezolana solo son ejemplos de su realidad, mucho más rica que lo que los ejemplos aparentan.

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  • gualdo gualdo 13/02/20 15:05

    Yo ayer me quedé pasmao durante el telediario; toda una mañana se pasó la derecha criticando al gobierno y pidiendo dimisiones por el encuentro de Ábalos con la venezolana; se puede saber a quién diablos le importa el asunto más nimio que jamás se haya podido discutir en el congreso? Pues nada, que en eso gastaron todo su tiempo y energía los de la oposición al gobierno, como si no hubiese otro problema en este país. En realidad, el gobierno debió estar encantado toda la jornada, porque si es criticado sólo por esta cuestión durante horas y horas es que lo está haciendo a la perfección también a ojos de los adversarios. Y los votantes derechitos, qué pensarán? Ahora resulta que casado quiere ir a la moncloa a acusar a Sánchez de radicalidad; bueno-bueno, o ese hombre está enfermo de la mente o es un hipócrita redomado. Ese sí que vive en una serie de Netflix, pero por sí mismo ideada.

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  • Grever Grever 13/02/20 12:47

    Vaya por delante mi aprecio y consideración hacia el pueblo de Venezuela. Ahora bien la "preocupación" de las derechas españolas al respecto parece desprender un cierto tufillo colonialista mezclado con un fuerte hedor a utilización para criticar al actual gobierno de la metrópoli.
    Respecto a los comentarios sobre las teleseries:
    Cine, cine, cine,
    más cine por favor,
    que todo en la vida es cine
    y los sueños,
    cine son.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 13/02/20 11:13

    la ficción televisiva americana...del norte,dice.?...el imperio cultural yanki
    "Las cifras del sector de la marihuana empiezan a ser mareantes. En lo que va de año, el índice que reúne a las principales empresas dedicadas de forma legal a esta industria, el North America Marijuana Index, se ha revalorizado un 23,8%, una subida muy superior a la del Ibex (+8,33%) y por encima de la de cualquier otra de las grandes Bolsas europeas." "Varios informes coinciden en las grandes cifras globales del mercado legal de marihuana, cifrando en unos 150 mil millones de USD el volumen que podría alcanzar la industria en 2025. "..estamos perdiendo en export-import.

    Con estas rentabilidades, no es de extrañar que cada vez más inversores tomen la decisión de apostar por este mercado.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 13/02/20 08:42


    Sí podríamos considerar «una burbuja demasiado pequeña» (aunque no pequeñamente peligrosa), si consideramos como información política la que nos proporcionan los portavoces y dirigentes de los partidos de E-derecha que padecemos, o la que nos transmiten, aún más adulterada, sus voceros mediáticos y sus trolls, algunos de ellos muy bien pagados en especie y en cargos. Afortunadamente, hoy tenemos acceso a otros tipo de información como la que podemos tener en este digital, y no solo al «nodo» que transmite lo que interesa a los grupos políticos, o la que dan los medios en manos de poderosas corporaciones mediáticas que velan principalmente por sus intereses particulares.

    En cuanto al universo de las series no puedo opinar nada porque no sigo ninguna, o como mucho a través de algún titular o comentario como en este caso. La vida real está en nuestras casas, en nuestras relaciones, en la calle, en la naturaleza. Las fantasías pueden llevarnos a un mundo irreal, ficticio, y convertirlo en una meta de nuestras vidas como les ocurre a tantos emigrantes que se juegan la vida abandonando sus países en busca del mundo que les transmiten las series y los reportajes de TV.

    Si nuestra realidad no nos gusta, quizá lo que debamos intentar es cambiarla y no sustituirla por una ficción. Osasuna.

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