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Desde la tramoya

Iconoclastas

Publicada el 26/06/2020 a las 06:00

Romper imágenes no es nuevo. La iconoclasia (literalmente, en griego, la ruptura de imágenes) es tan antigua como la civilización. La sustitución de unas imágenes por otras, o su supresión, es una obsesión de los líderes religiosos y políticos de siempre. No hay nada nuevo en echar una estatua al mar. Los seres humanos nos hemos dedicado a lo largo de la historia a sustituir unos símbolos por otros y a enviar al almacén o al museo las estatuas que en otro tiempo servían para ensalzar a los héroes populares. En España ya quedan pocas estatuas de Franco y hasta hace poco su retirada provocaba fuertes pasiones de un lado y de otro.

Quizá a este respecto el más listo de todos los líderes políticos haya sido Fidel Castro, que prohibió taxativamente ningún monumento ni retrato ni lugar público bautizado con su nombre que le ensalzara ni en vida ni tras su muerte. En sus declaraciones, Fidel se mostraba modesto. Por ejemplo cuando decía, en 1966, “no es necesario estar viendo una estatua en cada esquina, ni el nombre del dirigente en cada pueblo, por todas partes, ¡no!; porque eso revelaría desconfianza de los dirigentes en el pueblo, eso revelaría un concepto muy pobre del pueblo y de las masas”. Prohibió mientras gobernaba Cuba cualquier monumento o dedicatoria a líderes políticos vivos. Y antes de morir prohibió también que se le hiciera a él cualquier monumento o dedicatoria urbana póstuma.

Puede que el líder de la revolución cubana estuviera pensando solo con altruismo y modestia, pero es más probable aún que pensara estratégicamente, sabiendo que las imágenes de los políticos tienen la vida tan corta como sea el tiempo que tardan en llegar los adversarios al poder y ordenar la liquidación de los homenajes a los antecesores. Castro no tendrá el problema que tiene ahora la Casa Real española, por ejemplo, porque , ¿qué vamos a hacer con los bustos del rey emérito Juan Carlos I? ¿Y con el nombre de su parque o su universidad madrileños? Si su hijo le ha retirado la asignación económica mensual por motivos que sospechamos pero que no se nos han declarado, ¿cuánto debemos tardar nosotros en quitarle estatuas y universidades y parques?

En fin, esas batallas que tienen como munición las efigies, los nombres de las calles y los parques o los retratos no son nuevas en absoluto, como vemos. Lo que sí es nuevo es la velocidad con la que se contagia el fenómeno, que convierte los ataques a los monumentos en pequeñas revueltas sociales más o menos espontáneas y compartidas online por millones de personas. En Estados Unidos se han vandalizado, en solidaridad con el movimiento Black Lives Matter, estatuas de cualquiera que tuviera algo que ver con el esclavismo o la colonización, como Colón, el presidente Andrew Jackson e incluso de Cervantes, aunque el más afectado ha sido probablemente Junípero Serra, el monje mallorquín que evangelizó California.

Un gobernante prudente no haría mucho contra esas reacciones populares que terminan por derribar una estatua con unas cuerdas, mancharla de tinta roja o romperle la cabeza. Son actos de vandalismo cargados de motivaciones ideológicas, pero denunciarlos en exceso sólo contribuye a exacerbar los ánimos y provocar aún más encendidas reacciones.

Por eso me parece irresponsable Trump cuando amenaza con arrestar a los que rompen las estatuas, o la concejala de Palma de Mallorca Sonia Vivas señalando en un tuit la estatua de Junípero en la ciudad, que al día siguiente despierta pintada de rojo. Me parece irresponsable incluso detener al (por otro lado descerebrado) expolicía que dispara con su rifle contra las fotos de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias o Irene Montero. Me parece irresponsable y de muy poco encaje político decir, como dijo el vicepresidente primero, que el pistolero estaba profiriendo “amenazas de muerte” por el hecho de dispararle a su foto.

Me parece irresponsable porque lo único que hacen las autoridades que se rasgan las vestiduras por los ataques iconoclastas es alentar aún más la iconoclasia. Y una turba atacando imágenes, quemando fotos y derribando estatuas configura un paisaje muy poco deseable.

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7 Comentarios
  • K2K2 K2K2 27/06/20 14:49

    Más allá de querer evitar el efecto contagio, esto nos debería hacer pensar sobre la historia, su aceptación y/o su reescritura. Porque un cosa es condenar a Franco, Stalin o Mussolini (derribar sus estatuas está justificado), otra condenar a un esclavista del 19 o un colonizador de finales del 18 (cuando ya había muchas personas capaces de concluir que la esclavitud era una aberración), y otra condenar, juzgando con un rasero impropio, a Colón, Carlomagno o Julio Cesar, que aunque para nuestros estándares cometieron atrocidades, no eran vistas de la misma forma en su época. Decir que Atila o Gengis Khan eran genocidas es no enterarse de nada. Pero ya atacar una estatua de Cervantes, que era uno de los más libertarios autores del 16, es de traca, propio de majaderos.

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  • GRINGO GRINGO 26/06/20 19:15

    Varias cosas...

    Todavía hay muchisimas, demasiadas referencias a golpistas en España, de Franco y de otros "ilustres patriotas".

    La Casa Real, como siempre, no hará nada, porque nunca hacen nada que no tenga un rendimiento económico.

    Y, en cuanto a la agresión a esas estatuas, quizás estuviera bien una declaración de la ONU u otro organismo, que contemplará términos diferentes a "colonización o evangelización", porque a nadie se le escapa ya, que fueron "invasiones con una finalidad puramente económica, para robar las pertenencias de los nativos", acompañados del clero, como coartada, pero que a pesar de eso eran acciones poco piadosas.

    Lo mismo que se sigue haciendo ahora, a la vez que se prohíbe la entrada en nuestros países con excusas pintorescas, olvidando nuestro pasado emigrante.

    Que poco aprendemos !!!!

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    • Lunilla Lunilla 27/06/20 07:58

      Sucede, con la falsa amistad, còmo con la hiedra, se descompone y arruina las paredes que abraza; "No es como la verdadera amistad, que da vida y animaciòn, al objeto que sostiene: "En cuanto al tema a dilucidar, no le he prestado nunca mucha atenciòn : Mi trabajo no es ni ha sido 'grandioso' pero si respetable, no tengo falsas ilusiones". -Las palabras siempre tienen vida y deben de ser 'cuidadas'. Si son robadas para usos feos, o jerga descuidada, o falsa promociòn , necesitan ser traidas a su significado original, de vuelta a sus raices" El DIablo Cojuelo: Dixit

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  • Concha Monserrat Concha Monserrat 26/06/20 11:16

    No puedo estar más de acuerdo.. se señala un acto vandálico, corre como la pólvora,se produce el efecto imitación, -sobre todo si viene de USA-se lanzan expresiones horrorizadas-o encantandas- se corrije/reprime/ o ahora se denuncian delitos de odio a prorrilo. No, yo tampoco contribuiría a extender esa tendencia fóbica- destructiva de monumentos.En este caso censurar es alentar

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    • Lunilla Lunilla 27/06/20 09:37

      "còmo colofon, a su comtrº :DICE: Concha Monserrat 'censurar es alentar' : ¡SI!, stoy de acuerdo con su premisa/ "Existe y siempre a existido un culto de ignorancia en EE UU; -La tensiòn del 'anteintelectualismo', ha sido un hilo conductor constantemenete entrelazado en nuestra vida politica y cultural, fomentada por la nociòn falsa, de que la Democracia significa en terminos generales_ 'el toma y daca' ; "De que mi ignorancia es tan buena. como tu conocimiento" / -El DIabloCojuelo; Dxit" Saludos Cordiales...( 9,36 h. a/m. )

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  • Segedano Segedano 26/06/20 10:31

    Efectivamente, derribar imágenes no es nada nuevo. Se trata de una práctica coincidente con el derrocamiento de un régimen determinado ( estatua de Hussein, Bagdad, en 2003), por pura y simple ideología fanática (Budas en el valle de de Bamiyán en 2001), o como consecuencia de una explosión social más o menos circunstancial, no por ello menos importante, como el Black Lives Matter.

    Desde luego, no es lo mismo apear una estatua de Franco o Mussolini, pongamos por caso, que una de fray Junípero Serra, Colón o Cervantes. Quizá sea por lo que va del conocimiento al vandalismo ignorante de la historia.

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    • BASTE BASTE 26/06/20 11:58

      La historia la escriben siempre los vencedores,en el caso de Colón y los que le siguieron siempre nos muestra a unos conquistadores de lujosas vestimentas y relucientes armaduras,nada más lejos de la realidad pues eran unos guarros pordioseros malolientes tras meses en el mar y unos americanos salvajes y en taparrabos con connotaciób de iletrados,Conviene,culturalmente,informarse más ya que las construcciones,calendarios y ruinas de grandes ciudades...,que supervivieron al verdadero salvajismo de esos conquistadores asesinos que ,en su avaricia,destruyeron casi todo ese legado.Siempre recomiendo 1491 de Mann como una lectura (hay más) de conocimiento, todo lo imparcial de lo que puede ser,sobre lo que existía amtes de Colón y conmilitones.No merecen ninguna estatua y merecen el mismo trato que otros genocidas más recientes.

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