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Muros sin Fronteras

Muerto el perro, nunca se acaba la rabia

Publicada el 03/12/2020 a las 06:00

La democracia ha estado muy cerca de descarrilar en EEUU. Perdidas las elecciones, Donald Trump intentó un golpe de Estado electoral. Quería anular las papeletas del voto por correo en Pensilvania, Georgia, Arizona, Wisconsin y Michigan, los Estados claves en los que perdió. En los que ganó, como Texas, no había problemas. Las autoridades estatales y locales, muchas de ellas republicanas, resistieron la presión de la Casa Blanca. Honraron su deber constitucional de velar por la limpieza del proceso. El presidente los calificó de traidores y malos americanos. Algunos temen hoy por su vida.

The Guardian explica en este enlace las razones que salvaron las elecciones: descentralización, alta participación, integridad y transparencia, tribunales estatales y federales y medios de comunicación: Funcionaron los cortafuegos y se evitó que el asunto acabara en un Tribunal Supremo compuesto por tres progresistas, tres conservadores y tres trumpistas. El plan era que tuviera la última palabra.

La mayoría de los senadores y altos cargos del Partido Republicano han permanecido callados ante el desvarío autoritario de Trump. Los hay que lo han jaleado con entusiasmo, como Lindsey Graham, que preside el importante comité judicial de la Cámara Alta. Algunos como Mark Rubio, que se juega su escaño en Florida dentro de dos años, intenta no enfadar a Trump, que es capaz de pedir que no se le vote.

El viejo Partido Republicano ha muerto. Está ocupado por un virus maligno, el trumpismo, pese a que no es tan nuevo como parece. La deriva autoritaria siempre ha estado ahí, desde antes de los tiempos del senador Joseph McCarthy, el cazador de comunistas. Fue uno de los precursores de las fake news y los bulos como forma de hacer política. Está por ver si el partido podrá resurgir impulsado por políticos como Mitt Romney u otros, que combinan sin problemas el conservadurismo y la decencia, o se romperá en dos. En el lado de Trump se ha alineado el espectro anti Bill Clinton. Entre ellos el que fuera presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich.

Trump inundó los medios de comunicación de patochadas sobre un fraude masivo hasta que los medios, incluida una parte significativa de Fox News, le dieron la espalda. Dejaron de emitir y de dar recorrido a sus mentiras. A Trump solo le quedan las redes sociales y los medios como Newsmax, que se sitúan aún más a la derecha que Fox News, que ya roza la extrema derecha o está en ella, según qué presentador. La guerra entre los trumpistas y su ex canal de cabecera no ha hecho más que empezar.

Los tribunales estatales han tumbado cada querella de sus abogados ante la ausencia de pruebas. Los Estados han certificado la victoria de Joe Biden en el calendario previsto. La próxima fecha clave es el 14 de diciembre, cuando el Colegio Electoral deberá proclamar la victoria de Biden si no lo impiden los tejemanejes de Trump. Si le falla el tamayazo, solo le quedará encadenarse a uno de los muebles del Despacho Oval y esperar que lo saquen con una camisa de fuerza. Sería lo más práctico en este desvarío. Una gran foto digna de El gran dictador de Chaplin.

Quedará la toma de posesión de Biden, el 20 de enero de 2021. ¿Se sabrá comportar Trump? ¿Organizará algún show para ser el centro de la atención?

Si echan una ojeada a la cuenta de Twitter de Trump, ejercicio muy recomendable, verán que no admite la derrota. Sigue con la cantinela de que le han robado las elecciones. Son mensajes peligrosos que calan en una parte de la ciudadanía que se siente indefensa, dispuesta a comprar lo que sea.

¿Por qué lo hace? Si Trump tuviera una capacidad estratégica, un plan político a largo plazo, una ideología más allá de los impulsos de su descomunal ego, se podría decir que prepara su regreso en 2024. Pero la realidad inmediata es más simple: solo es un niño mal criado, un tramposo compulsivo que rechaza perder. Es capaz de inventar una realidad alternativa para convencer, y convencerse, de que no es un perdedor.

Les recomendé la semana pasada el documental de Netflix sobre Trump: Un sueño americano. Es obligatorio si quieren entender el personaje y el mundo que lo alumbró. Ya tuvo un hundimiento empresarial en los años 90 y logró salir a flote (o parecer que salió a flote). Eso le permite presentarse como un tipo que sabe levantarse, pelear y seguir. Es una figura que gusta mucho en la cultura anglosajona, en la que se entiende que el fracaso es una oportunidad de redención.

En la cultura latina, un fracaso te hunde para siempre. No hay perdón social. Solo existe algo que soportamos peor: al tipo que tiene éxito. En nuestras sociedades se aplaude la grisura, el no destacar, la mediocridad rampante. Alguien que fracasa en un empeño en EEUU es una persona que se está tomando más tiempo para tener éxito. Trump intentará regresar en 2024. Está en su ADN. Veremos cuál es la situación política y su fuerza electoral. Sus tuits incendiarios tratan de mantener enfadados a sus seguidores. Los necesita para no desaparecer de la escena. Quiere ser una especie de presidente en la sombra que dirige a los senadores en las guerras de obstrucción.

La presidencia de Biden se juega sus opciones de éxito en las elecciones parciales al Senado en el Estado de Georgia, previstas el 5 de enero. Son dos escaños que pueden dar a los demócratas el control del Senado hasta enero de 2023 y la posibilidad de impulsar una nueva narrativa que desinfle el trumpismo.

Muerto Trump, se acaba la rabia del populismo, sostienen algunos analistas. Es un error por dos motivos: el aún presidente de EEUU sigue vivo políticamente, y el populismo de derechas está más activo que nunca. Más allá del covid 19 y del efecto que genere la vacunación masiva, y de la crisis económica que lleva aparejada, tenemos una sociedad asustada que dejó de interesarse por la verdad. Solo necesitan encontrar un líder más articulado, menos histriónico, para seguir haciendo daño. La democracia está en grave riesgo en EEUU y en Europa, donde la política ha quedado desplazada por el prime time. La verdadera pandemia es la estupidez.

 

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16 Comentarios
  • jhgb jhgb 06/12/20 08:15

    La estupidez de los estupidos.

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  • Coronel Dax Coronel Dax 04/12/20 08:55

    A algunos de mis amigos de derechas (y con la intención secreta de que aplicaran la lección a lo que sucede aquí), que se consideran moderados y, por tanto, no soportan a Trump y apostaban por Biden les hice ver la degeneración a la que he llegado esa democracia de los EE.UU.

    Allí la TODA derecha, la inmoderada, pero también la que se considera moderada, ha votado en bloque y de forma masiva por Trump. Y la izquierda, los que se consideran de centroizquierda y los que se consideran de izquierda auténtica han votado, también de forma masiva y, además, han celebrado con júbilo la elección de un señor bastante de derechas.

    No es una anécdota. Esto ya ha ocurrido más de una vez en Francia.

    Es en lo que están desembocando las democracias occidentales. Quizás es que hace ya tiempo en que han ido derivando hacia plutocracias.

    Un saludo.

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  • Javipas Javipas 03/12/20 19:01

    Aplicable totalmente a nuestro país, muerto el perro, la rabia y odio sigue.

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  • Argaru Argaru 03/12/20 18:50

    “Buena gente tratada de cerca, pero supersticiosa, inculta y fanática en bastantes aspectos: ese es el auténtico problema.” Esta frase, extraída del comentario del señor Plaza, resume a la perfección el principal problema que existe, no sólo en este país, sino a nivel mundial, que es la EDUCACIÓN. Una educación basada en los valores del neoliberalismo, valores que, como todo el mundo sabe, son propios del ideario de la derecha. Evidentemente, nuestra propia educación procede de un escalón más primario, el franquismo y todavía esa impronta de pensamiento casposo sigue impregnando la mentalidad de las personas de derechas de este país. Todos conocemos gente buena, generosa y solidaria, que vota a la derecha y que, a nuestro juicio, nos resulta totalmente inexplicable. En el caso americano, la llegada de Trump a La Casa Blanca ha representado una vuelta de tuerca más del avance de extrema derecha económica en el mundo. Y esto no es bueno para los Estados Unidos ni para Europa y mucho menos para la salud de este planeta. Por esta razón, si los que tienen en sus manos el poder revertir la actual situación educativa no hacen nada, los Trump, Bolsonaro, Johnson y los Abascales de turno, seguirán campando a sus anchas y este mundo irá camino de un auténtico desastre.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 03/12/20 11:46

    El problema no es Trump sino los estadounidenses. Trump es un irresponsable, un fantasmón y un bocazas, pero no llegó a candidato presidencial primero y a Presidente después dando un golpe de Estado, sino siendo votado por muchísimos de sus conciudadanos. Trump se aprovecha de la credulidad y la incultura de sus votantes como se aprovechaban los sacamuelas que vendían productos milagrosos en las películas del oeste que todos hemos visto: es censurable, claro, pero ni Trump ni los sacamuelas podrían hacerlo si el ciudadano medio estadounidense fuera un poquito menos burro.

    Y lo que digo de los estadounidenses aplica con pocas variaciones al género humano en general y al radicado en España en particular. El pueblo será soberano, no lo dudo, pero también es un rato arrimado a la cola. Y no es tan difícil, menos aún en esta época de internet, enterarse un poco mejor de cómo son las cosas en realidad. Pero la gente no quiere saber la verdad sino que le halaguen los oídos. Un ejemplo casero: Yo tenía un tío (se murió el pobre de cáncer hace unos meses) muy, muy meapilas y muy reaccionario, que sostenía el absurdo de que la Puerta Bonita de la finca del Marqués de Salamanca en Carabanchel Bajo se la había llevado Tierno Galván a una inexistente finca que, según mi tío, tenía el bueno de don Enrique. En realidad, se la había llevado por delante un camión haciendo maniobras y no fue repuesta, aunque colocada de una manera distinta a la original, hasta pasados bastantes años. Mi tío llegó a ver la Puerta Bonita recolocada, pero no por eso cambió de opinión. Ver para creeer... lo que a uno le conviene creer. Como mi tío, que era muy buena persona en muchos aspectos y del que personalmente no tengo quejas sino todo lo contrario, hay muchísimos en EE.UU. y en España. Buena gente tratada de cerca, pero supersticiosa, inculta y fanática en bastantes aspectos: ese es el auténtico problema.

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  • 359gcu 359gcu 03/12/20 11:29

    Con mi limitacion,con mis equivocaciones, con mi falta de claridad mental, con mi confusión, tomo la de todos los seres. Y les doy claridad mental y sabiduria.
    Por que digo esto. Por que mi mente esta muy enfadada, llena de ira, pero la ira esta en todas las personas, mueve el mundo. Y la estupidez nos impide ver este odio, esta ira, esta aversion,este enfado, "ME PREOCUPA MUCHO LA ESTUPIDED HUMANA"

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  • JCFR JCFR 03/12/20 11:02

    ¡Que grande eres Ramón Lobo!.
    Tu confinamiento ha mejorado tu pluma.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 03/12/20 10:07

    Gracias Ramón por lo explícito y claro del art. de hoy.

    Se van y, sin embargo, tratan de retornar.

    Alas pruebas que en España tenemos me remito tras esas declaraciones de militares eméritos que con tan poco respeto se dirigen al Jefe del Estado, reclamando sangre.

    Un cordial saludo.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 03/12/20 11:33

      Esos militares están jubilados y, de hecho, más acabados que Sara Montiel, la pobre. Se desahogan diciendo estupideces por las redes, que es todo lo que les permiten hacer sus achaques... y sus inminentes viudas. Su preocupación mayor es cobrar la pensión a fin de mes. Mejor no demos importancia a un grupo que, por mucho mando que tuvieran en su día, ahora ya no son mayoritariamente más que unos fantasmones impotentes (en todos los sentidos de la palabra).

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  • jorgeplaza jorgeplaza 03/12/20 08:57

    Salvo improbable sorpresa el día de la proclamación oficial, ninguna de las tragedias anunciadas por los señores Lobo o Valenzuela se han cumplido. Trump ha lanzado baladronadas y ha ejercido su derecho al pataleo pero nada ha ocurrido en la práctica porque, para que hubieran surtido efecto, mucha gente habría tenido que colaborar y eso no ha pasado. Como esperábamos muchos, por otra parte, que no hemos estado en nuestra vida en los EE.UU. Dudo mucho que, incluso si la cosa hubiera llegado al Supremo, Trump hubiera ganado.

    Trump es lo que en castellano se llama un fantasmón. Ni siquiera está tan claro que tenga más dinero que deudas. Se le ríen las gracias en el Partido Republicano mientras gane. Una vez ha perdido, no creo que nadie se acuerde de él pasados unos meses. Respecto a su vuelta en 2024, ¿ha pensado el señor Lobo en la edad que tiene Trump? Para entonces estará mucho más cerca de los ochenta que de los setenta, si es que sigue estando. A Trump, como a VOX, lo han engrandecido quienes más decían combatirlo.

    Si en un buscador se teclea "Annie Leibovitz Trump" aparece una foto inenarrable en la que se ve a una muy preñada Melania Trump en biquini subiendo por la escalera trasera de un jet mientras Trump disfruta desde un coche deportivo de sus posesiones (el coche, el jet y Melania). Vi esa foto en directo hace unos años en una exposición de la Leibovitz que hubo en la calle de Alcalá y me quedé muy impresionado. Esa foto explica mucho de los EE.UU. y de Trump.

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    • Ramon Ramon 03/12/20 09:12

      Se cumplieron todas, pero resistieron los guardaraíles gracias a la honestidad de los funcionarios locales y estatales

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      • jorgeplaza jorgeplaza 03/12/20 10:06

        Trump faroleó, pataleó y dijo tonterías, como era previsible. Pero ni en el mus la boca hace juego ni se ganan elecciones diciendo que se han ganado. No, no se cumplió ninguna de esas catástrofes anunciadas precisamente (y eso es lo que digo en mi comentario y había dicho ya en otros anteriores) porque para que ocurrieran era necesario el concurso y la complicidad de mucha gente y eso, que era improbable a priori, resultó imposible en la realidad. Una cosa es ser conservador y otra, muy distinta, ser un tramposo. Ni los que contaron los votos, ni los que los revisaron, ni las autoridades estatales que los certificaron, ni los jueces que atendieron las reclamaciones de los abogados de Trump pastelearon con Trump. Dudo incluso que lo hubiera hecho el TS de haber tenido que encargarse del caso: que un juez sea conservador o hasta reaccionario en asuntos de libertad sexual, por ejemplo, no implica que vaya a prevaricar anulando una votación legítima. Además, como sus cargos son vitalicios, los jueces del TS estadounidense tienen muy fácil la práctica del "si te he visto no me acuerdo": no dependen de quien les ha puesto en el cargo para conservarlo, no están ligados a él más que sentimentalmente y, si de algo carecen los poderosos, es justamente de sentimentalismo.

        Y del anciano Trump --porque es un anciano-- no se acordará nadie en unos meses, no digo ya para las siguientes elecciones, en las que lo mejor que le puede pasar es seguir vivo, en libertad y con más activos que pasivos en sus finanzas. (Iba a decir "y si no, al tiempo", pero es posible que el que no tenga tiempo para verlo sea yo, así que mejor no lo digo)

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  • Epi Epi 03/12/20 08:40

    Si nos miramos al ombligo tenemos a los militares eméritos del ejército del aire: franquismo después de Franco. "Muerto el perro, nunca se acaba la rabia".

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