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Republicanos, Felipe VI os necesita

Publicada el 01/03/2021 a las 06:00

The Crown (La Corona) es una exitosa serie que dramatiza la vida de la reina Isabel II y el resto de la familia Windsor con una visión crítica y verosímil, cuyo documentado relato resulta a veces corrosivo. Resulta imposible imaginar que en España se hubiera llegado jamás a producir algo parecido sobre nuestros Borbones. Aquí la familia real ha sido, y sigue siendo, objeto de una protección inaudita que incluye la total inmunidad del correspondiente monarca, pero sobre todo una serie de tabúes que han impedido de manera sistemática la evolución razonable de una monarquía a priori parlamentaria, pero a la que algunos aún adjudican el derecho divino y un poder lindante con el absolutismo. Así, levantando un muro de silencio alrededor de Zarzuela, más que proteger a la Corona se ha conseguido aislarla de la realidad hasta el punto de que inmunidad se ha convertido en impunidad. Solo así se explican los desmanes económicos, financieros y de relaciones de todo tipo que poco a poco se van descubriendo.

Ahora, cuando la figura de Juan Carlos I se hunde de manera cada vez más rápida en un pantano de escándalos y revelaciones en diferido, pocos analistas dudan de que fue precisamente esa sobreprotección la causa de que el anterior rey dejase de lado todo principio ético y estético para hacer de su capa un sayo y acumular en secreto una fortuna personal cuyo rastro aparece ahora en paraísos fiscales, fundaciones instrumentales y presuntos testaferros.

Pese a todos los intentos de dotar a la monarquía española de privilegios excepcionales, la verdad va saliendo a la luz. Las recientes regularizaciones fiscales del actual rey emérito han probado que previamente engañó a la Agencia Tributaria ocultando ingresos que le llegaban a través de presuntas donaciones o regalos multimillonarios. La red de amigos y "donantes" –de la que han formado parte familiares, empresarios nacionales o extranjeros y gobernantes de la Arabia salafista– ha dejado de ser un secreto. Hay en marcha investigaciones oficiales en España y Suiza. Juan Carlos permanece en un hotel de lujo de Abu Dabi, no se sabe si desterrado, alejado o huido. Ya no hay manera de tapar semejante lío.

Es tan grande y tan evidente el escándalo, que la pretensión de que Felipe VI ha estado al margen de todo, ignorante o engañado, tampoco se sostiene. Las múltiples revelaciones sobre las andanzas de su real padre ponen de relieve que estas no fueron demasiado clandestinas, aunque fueran ocultadas a la opinión pública. Desde su ascenso al trono, el rey actual sabía que su progenitor era un sospechoso habitual. ¿Acaso no era ese el motivo por el que hubo de abdicar dejándole paso libre? No es posible en una monarquía, donde los cargos se heredan por relación familiar directa, inhibirse sin más explicaciones de los supuestos desmanes de tus inmediatos ancestros.

Lejos de aprender la lección, los mismos monárquicos que crearon las condiciones para la perdición del padre, intentan cavar en torno al hijo un foso cortafuegos que desvincule a Felipe VI de los yerros paternos. De esa manera, mientras se habla de mejorar la transparencia y crear algún tipo de control democrático o de manual de buenas prácticas para la familia real, el afán por "salvar" a la institución pretende mantenerla libre de cualquier crítica. Ya no es solo que a la Corona le quede un largo recorrido en materia de transparencia pese a las anunciadas reformas que no acaban de llegar, o que los Presupuestos Generales del Estado aclaren qué fondos de qué partidas se destinan a la realeza, repartidos como están entre conceptos diferentes.

Para comprobar hasta dónde llega esta protección letal, conviene echar un ojo al Código Penal para comprobar cómo regula en sus artículos 490 y 491 el delito de "injurias a la Corona", en unos términos que contradicen los criterios del Tribunal Europeo de Estrasburgo.

Dice el artículo 490.3: "El que calumniare o injuriare al Rey, a la Reina o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, a la Reina consorte o al consorte de la Reina, al Regente o a algún miembro de la Regencia, o al Príncipe o a la Princesa de Asturias, en el ejercicio de sus funciones o con motivo u ocasión de éstas, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años si la calumnia o injuria fueran graves, y con la de multa de seis a doce meses si no lo son".

Y añade el 491: "1. Las calumnias e injurias contra cualquiera de las personas mencionadas en el artículo anterior, y fuera de los supuestos previstos en el mismo, serán castigadas con la pena de multa de cuatro a veinte meses. 2. Se impondrá la pena de multa de seis a veinticuatro meses al que utilizare la imagen del Rey o de la Reina o de cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o de la Reina consorte o del consorte de la Reina, o del Regente o de algún miembro de la Regencia, o del Príncipe o de la Princesa de Asturias, de cualquier forma que pueda dañar el prestigio de la Corona".

¿No parece esta regulación, acaso, más propia de una monarquía de origen divino que de una parlamentaria?

Todo lo cual nos sitúa ante una situación endiablada, pero de fácil lectura política: la monarquía constitucional española no tiene otra salida que admitir una plena transparencia, declaración de bienes y patrimonio incluida, aceptar un código de buena conducta y someterse a las críticas como cualquier otra institución del Estado; lo cual, por cierto, implica la despenalización de las citadas "injurias".

El dilema monarquía o república debe dejar de ser un tabú en el debate social y político para normalizarse plenamente, recordando aquello de que sólo rehúyen el debate quienes no están seguros de sus argumentos. No se protege al rey cortando cualquier inicio de discusión sobre su figura, ni utilizando ese extraño argumento según el cual en una institución personalísima, a la que sólo se accede por herencia, la persona y la familia han de quedar al margen de todo conflicto.

Por el contrario, la pretensión de proteger al rey tras los muros de palacio, de consagrar su figura como algo indiscutible y de ahogar las propuestas republicanas es, a medio plazo, una forma de minar el ya muy erosionado prestigio de la Corona y de crear las condiciones para que la princesa de Asturias jamás llegue a ser reina.

A Felipe VI pueden acabar de hundirle los monárquicos empeñados en sostener el trono mediante argumentarios medievales o aquellos otros que gritan "¡Viva el rey!" como colofón de unos discursos de matriz ultrarreaccionaria. Aceptar reglas de juego plenamente democráticas, por el contrario, puede venirle muy bien. Al menos, es su única salida digna.

A la postre, una monarquía exhibe buena salud en términos democráticos cuando es capaz de confrontarse con series como The Crown. Y conste que los Borbones españoles pueden competir de tú a tú con los Windsor en materia de adulterios, traiciones, episodios oscuros, corruptelas y otras maravillas que se producen en los ámbitos del poder. Sobraría argumento.

 

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51 Comentarios
  • tomfero tomfero 22/03/21 14:41

    Hablar hoy del problema de la monarquía (como de casi todo) sin cruzarlo con el problema del independentismo es, simplemente, trampa. O ingenuidad o mala fe. Hay más que sobradas razones para repudiar a un personaje como Juan Carlos, quien fue desarrollando (en connivencia con la corrupción nacional) los rasgos típicos de casi todos los borbones decimonónicos empezando por Fernando VII. Los Borbones se "reinstauran" siempre como una vieja pesadilla. Por eso, si el juego fuera limpio yo votaría ahora mismo por la República. Pero no lo es: ¿se está luchando por la República Española o por la propia República (la que sea en cada caso)? Si el repudio de la monarquía ha de ir asociado al repudio de la unidad nacional, entonces me quedo con la monarquía porque sé que si se quiere es "fácil" controlar sus excesos. "Fácil" si se controlan al unísono las formas socio-institucionales de corrupción de las que depende o forma parte indisoluble. Ese es el problema. Y no se arregla desmembrando el país. Lo absurdo es que siga sin existir una verdadera izquierda española y republicana...

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  • Lunilla Lunilla 03/03/21 20:52

    "Hermeneùtica" ; El Chisme: Es la boca del necio: No dà certezas, ni tiene punto de vista'- un alto grado de certezas, comporta consciencia de ciertos hechos, que se admiten sin sombra de duda; Con alta confianza, en que dicho conocimiento, es valido y sòlido; basado en la evidencia; Supone un conocimiento comunicable y, reconcible, por cualquier otro conocimiento racional'-un bajo grado de certezas, seri un situaciòn en que el conocimiento, estaria crca de la ignorancia absoluta; En una situaciòn asi, no es posible afirmar nada con seguridad" Todas las 'premisas' 'Son un 'chisme':Por lo tanto, no existe problema ene cuanto al grado de posesiòn de la verdad;Que por cierto ; 'dicho se de paso'- de culquier prposiciòn ; Si realmente lo que quieren , es 'aportar algo al debate; No basta con larzarla al pùblico como 'bombas de racimo'- Pues bien sabido y reconocido es'- Que el 'chismoso' en sì-con el chisme. Es un arma de destruccion masiva' ¡¡ ¿estamos o no de Acuerdo con esta nueva premisa...?¡ // El DIablo Cojuelo Dixit ; ( 20,52 h. p/m )

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  • Lunilla Lunilla 03/03/21 08:57

    "Excelente maestro es Aquel: Que enseñando poco,hace nacer en el alumno.un deseo grande de aprender"; La politica es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses legìtimos y de crear otros imaginarios e Injustos; ElHombre comienza , en realidad a ser viejo, cuando deja de ser 'educable'; Escucha bien el consejo de quien sabe mucho, pero escucha sobretodo, el consejo de 'quien te quiere mucho'- "La perseverancia, es la virtud por la cual todas las otras virtudes, dan fruto"; El que tiene un amigo verdadero, puede decir que posee dos almas"; La vida es un negocio en el que no se obtiene ganacia, que no vaya acompañada de una perdida; "El hombre vale, lo que vale el concepto dela Felicidad: "El Sabwe y la Razòn; Hablan , la ignorancia y el error Gritan ; Veras cuanta tonteria, cuanta bajeza; cuanta maldad se esconde a veces, bajo la mascara del buen sentido: La Religiòn deberia servir mas, para dar,-ànimos a los buenos y atemorizar a los malos; El de la 'locura y el de la 'cordura' -son dos paises limitrofes'- d fronteras tan imperceptibles, que nunca puedes saber con seguridad, si ste encuentras , en el territorio de uno, o, en territorio de otro de otro' Arturo Graf; dixit" / Saludos Cordiles... El DIablo Cojuelo...// ( 8,57 h. a/m )

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    • Lunilla Lunilla 03/03/21 11:15

      OTROSIDIGO: "A Rey muerto" Rey Puesto: "Se refiere y significa: que tan pronto una persona se retira o es destituida,otra persona , es destinada en su lugar; Se relaciona con la idea de que nadie es imprescindible; Con la naturaleza cambiante de la vida·. ". y, con a diligencia y practicos que son necesarios, para responder a tales cambios". El Refran toma su imagen de la polìtica Monarquica: En la cual tan pronto muere el Rey, o acaba su mandato; La Empresa debe llevarse a cabo, con rapidez, eficiencia y eficaci por el bien Del Estado'- de manera que las lamentaciones, no interrumpan las la diligencia de este proceso: "El Refran "ARey muerto Rey Puesto"- es de uso muy extendido en la actualidad y tiene aplicaciòn en infinidad de àmbitos': POr ej. en el Amor , o en el trabajo; O en el ambiente amoroso; El Diablo Cojuelo : Dixit" ( 11,15 h. a/m )

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      • Epi Epi 06/03/21 09:01

        Nuevo refrán: "A rey muerto, República puesta". ¿Te parece bien, Lunilla?

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  • Jubilator65 Jubilator65 02/03/21 20:21

    Somos muchas personas que estamos convencidas de la anomalía democrática que representa que la jefatura del Estado sea hereditaria, y además nos preguntamos si realmente sirve para algo lamonarquia, sobre todo ahora que nos hemos enterado que hemos tenido todod estos años un monarca "a la fuga" dadas sus andanzas, viajes, fiestas,zaraos y francachelas ¿cuando realizaba sus funciones? Pues eso además de atavicay antidemocratica, inútil

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  • PedroLibre PedroLibre 02/03/21 09:19

    Tenemos mas de dos tercios de nuestros políticos en el Congreso y el Senado que se encuentran muy cómodos en la actual situación de nuestro sistema político, y para evitar cambios no deseados cuentan con el Ejercito, la Policía, la Justicia y los medios de comunicación afines (casi todos). Los ciudadanos solo tenemos a una pequeñísima parte de esos medios de comunicación y nuestro voto cada cuatro años frente a toda la maquinaria de la propaganda y la represión. Ahora la pregunta es : ¿hasta donde vamos a ser capaces de aguantar, la gente corriente con un mínimo de vergüenza ajena, sin sacar de su zona de confort con nuestro voto a los políticos que solo son progresistas con su propio progreso?

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  • MASEGOSO MASEGOSO 01/03/21 22:54

    Sería u.na buena solución que los republicano de este país pusieran, e una puñetera vez, a los barbones fuera las fronteras.
    ¿Será 1936 la inicia den la edad moderna?
    No quisiera.

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  • pescador pescador 01/03/21 20:36

    Existe un gran interés en los medios y afines de establecer una separación de responsabilidades. Utilizan el subterfugio de “ que culpa tienen los hijos de los delitos de los padres”, pero aquí no se trata de un problema hijo-paterno, se trata de la monarquia y aquí entra en conflicto el sistema, es que los hijos no conocían las andanzas del padre....no las de faldas las otras y tardamos cuarenta años en enterarnos, que esperamos otros cuarenta.....

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  • svara svara 01/03/21 20:08

    Si se dice pueblo SOBERANO en Democracia, seamos consecuentes, dejemos y promovamos que el pueblo se pronuncie. Somos el pueblo soberano quienes sostenemos el estado con nuestro sacrificio impositivo y nuestro trabajo que nos niegan violando la mas elemental de las normas de la ONU. Pero por si no fuera suficiente ultraje a nuestra soberanía democrática, tenemos que soportar que se nos robe y malgaste lo que debiera de repercutir en mejorar nuestra calidad de vida, nuestro bienestar y nuestro derecho a una educación decente. La monarquía impuesta y quienes la sostienen y protegen impunemente saltándose la acción de la justicia, ni es necesaria, ni nos conviene por el bien de nuestros derechos democráticos. No a una monarquía torticera, impuesta y sostenedora de la corrupción en España. ¡Referéndum YA!

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  • nosé nosé 01/03/21 18:12

    Pienso muchas veces que se protege a la monarquía lo mismo que se protege a los altos dirigentes de este país, hay que proteger a los representantes de las institucones como oro en paño aunque en realidad sean chatarras y, algunas muy oxidadas, de la cual hay que deshacerse inmediatamente, no protegerlas.REFERENDÚM YA!!!!

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  • AngoLito AngoLito 01/03/21 16:52

    "Un rey, no es rey por voluntad divina; sino porque sus antepasados se lo montaron DIVINAMENTE..."

    (La Polla Records dixit)

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