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Cuanta más sangre cae, más ovación

Publicada el 22/03/2021 a las 06:00

"Cuanta más sangre cae, más ovación". Este verso de La fiesta nacional de Mecano describe muy bien la actualidad política española. En la sociedad del espectáculo que analizó Debord en el año 67, el espacio público era de quien consiguiera atraer la atención de la ciudadanía. Hoy, mientras recibimos cada día decenas de miles de impactos comunicativos, la competición se ha recrudecido, y en el mismo escenario, con similares formas, juegan el frívolo cotilleo del papel couché y la política, el famoseo banal y los grandes golpes de efecto electoral. Nada queda al margen. La política, tampoco. El gran experto en la materia, Boris Izaguirre, se ha dado cuenta y lo resume así de bien en este artículo: "Los nuevos famosos y los nuevos contenidos son los políticos". Ahí es nada.

Puestos a jugar al espectáculo, es necesario entender sus reglas. Pudiera pensarse que están basadas en la frivolidad, instantes de gloria y fugacidad, pero nada más lejos. Al igual que un personaje de la prensa rosa va adquiriendo unos perfiles que arrastrará para bien o para mal cuanto dure su reinado, los liderazgos políticos y sus discursos, una vez que salen a escena, comienzan a rodar. Si consiguen alcanzar la masa crítica necesaria, ya no habrá marcha atrás. La democracia de audiencia de Manin, en la que el político se relaciona directamente con la ciudadanía a través no del partido, —cuya acta de defunción llevamos firmando un tiempo–, sino de los medios y redes, encaja muy bien en este marco.

Hace años que se comprueba en Cataluña. Cuando independentistas y quienes no lo son azuzaban el conflicto con discursos extremos hasta llevarlo a un callejón sin salida, estaban cerrando las puertas a una solución del problema a medio plazo. En los gritos de "butifler" que le lanzaron a Rufián en una de las noches de incidentes más duras en Barcelona tras la sentencia del procés, quedó claro que sería muy difícil que nadie pudiera moverse de la posición. Esta misma lógica operó después en el Gobierno catalán y sigue manifestándose en las dificultades que ERC y Junts tienen para formar un nuevo Ejecutivo conjunto, con las CUP concediendo certificados de pureza soberanista. Tras haber azuzado y extremado el espectáculo independentista durante años, ¿quién es capaz ahora de reconocer que todo fue un sueño y que es preciso usar el diálogo, volver a la casilla de salida y establecer un nuevo ámbito de debate y una nueva formulación democrática para salir de la trampa?.

También Podemos está siendo víctima de sus proclamas hiperbólicas. Conforme ha ido alcanzando mayores cotas de poder y responsabilidad institucional, ha empeorado sus resultados, entre otras cosas —y no sólo por eso, pero también por eso— por no ser capaz de modular el discurso a la realidad compleja, poliédrica y contradictoria de la gestión. Iglesias lo sabe, y esta certeza no es ajena a su sorprendente decisión de abandonar la Vicepresidencia del Gobierno de España para salvar a la izquierda en la Comunidad de Madrid. Sabe que desde el partido le será más fácil retomar ese espíritu del 15M que muchos le acusan de haber perdido por el camino. No es casualidad que la de la vivienda, razón de ser de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca que jugó un papel crucial en el estallido de la indignación, haya sido la primera bandera que enarbola tras anunciar el abandono de la Vicepresidencia.

En el PSOE de Madrid conocen estas dinámicas imparables, y han decidido hacer de la necesidad virtud en este vídeo en el que Ángel Gabilondo muestra las ventajas de ser "soso, serio y formal". En la Cataluña post-procés, con las encuestas mostrando el agotamiento de una parte de la población, la apuesta independentista no salió mal en términos relativos, aunque la polarización provocó una desmovilización electoral que hace relativizar todos los análisis. ¿Ocurrirá lo mismo en la histriónica campaña madrileña?

En el ámbito conservador esta máxima está operando a toda máquina. Ciudadanos ha sido el primero en sufrirla. El abandono de la posición de bisagra con la que nació le llevó a perder 2.500.000 votos en la repetición electoral del 10 de noviembre de 2019. Los que le quedan son los fieles al discurso conservador de Rivera, por lo que difícilmente comprenderán y acompañarán el giro brusco, arriesgado y torpemente ejecutado de Inés Arrimadas. Nuevamente, un callejón sin salida.

Los próximos capítulos los veremos en las relaciones entre el Partido Popular y Vox. Una vez lanzados sucesivos discursos incendiarios y profundamente conservadores, a Pablo Casado no le ha sido posible encontrar el centro, suponiendo que alguna vez en verdad se haya dispuesto a buscarlo. Lejos quedó su movimiento para dar un giro hacia la moderación cesando a Cayetana Álvarez de Toledo y poniendo a Cuca Gamarra de portavoz parlamentaria, y apenas ha tenido recorrido alguno el discurso del líder popular en la moción de censura presentada por Abascal, distanciándose de la ultraderecha. Desatada la demagogia, el público afecto quiere más. Los meses de blanqueo del PP hacia Vox, y una hábil campaña comunicativa de la ultraderecha, han allanado el camino al reencuentro de las dos almas conservadoras. En unos días veremos en Murcia a consejeros procedentes de Vox, abriendo así las puertas a un movimiento similar en Madrid.

Las palabras importan, y los argumentos, relatos y narrativas van haciendo mella en la sociedad. Lanzados al espacio público, son capaces de lo mejor y lo peor. De ahí la importancia de estar continuamente analizándolos y ver hacia dónde se dirigen y nos dirigen. Pero cuidado con los discursos cuya única lógica es el extremismo sin límites. Porque es un camino que ya no tiene retorno.

Un ejemplo reciente: se empieza tratando a las ONG como "chiringuitos" y se acaba atacando la sede de Greenpeace, que aparece llena de esvásticas y proclamas nazis. Cualquier demócrata debería darse cuenta de las consecuencias.

 

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14 Comentarios
  • zabal zabal 24/03/21 02:13

    Buen y acertado artículo: las palabras importan

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  • Epi Epi 23/03/21 08:49

    Por eso les encanta cazar elefantes, hacer escarnio con los toros, matar a millones de hijos de puta (hombres, mujeres y niños incluidos), ...sangre, sangre . Eso les pone mucho, les mola mazo.

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  • Edmundo Edmundo 22/03/21 18:03

    Se echa mucho de menos en el debate político un esfuerzo sincero por entender al otro, por tender puentes de diálogo y donde las diferencias se argumenten y contrargumenten desde la logica. En vez de eso se impone la descalificaión personal y la bronca emocional como armas con las que todo vale, con las que apelar a los más bajos instintos. A gente como Vox realmente no les interesa argumentar o debatir, porque sencillamente su ideología no podría ser defendida sin exponerse sus vergüenzas. Así aplica una política de tierra quemada en la que se bloquea cualquier intento serio de diálogo y comunicación. El PP debería ser responsable, pero una parte del partido hace exactamente lo mismo que Vox. En mi opinión desde Suárez no ha habido un auténtico centro-derecha en España, o al menos un intento real de conseguirlo. Y así acabó, dimitiendo, sólo y traicionado.

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  • Larry2 Larry2 22/03/21 11:29

    Me ha gustado el artículo, muchas veces no sabe uno donde hay que poner la marcha atrás. Con mentiras, bulos, engaños, la derecha lanza mensajes muy fuertes, que la gente se los cree, y y luego se crea lo que se crea. Una pena de país, la ultraderecha acompañada por el PP se está haciendo un hueco, y tantas veces decir mentiras, ya parecen como verdades. O espabilamos, o volvemos al pasado, agur.

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  • hayundi hayundi 22/03/21 11:28

    Si no se presenta un proyecto interesante la parte de la población, que está harta de tanto postureo, se va a quedar en casa. Si seguimos así van a votar solo los que ven el Salvame.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 22/03/21 11:07

    "liberados "de ,VOX Libre en La Región de Murcia.
    ..y mientras tanto ,platicando de actualidad y en "otro orden de cosas " :El gran silencio mediático sobre las consecuencias de mantener las patentes de las vacunas anti covid-19 en durante la pandemia
    " En una guerra mundial contra el virus (que está ganando este último), no se puede dejar la producción y distribución del armamento (vacunas y otro material), en manos del afán de lucro y de las leyes del mercado." Crimen de guerra.

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  • jumar jumar 22/03/21 10:12

    Buen artículo Cristina. A lo mejor tenemos que empezar a entender que una sociedad educada en el espectáculo, por llamarla de alguna manera, es muchísimo más influenciable y manejable superficialmente.

    Esta parte de la era de la INFORMACIÓN, como dices con miles de requerimientos ("impactos comunicativos" ) de atención desde todas partes y si además metemos los comerciales (que hacen obligatorios para la subsistencia de medios).

    Vemos que cada día es el resultado de una batalla cruenta (o de ovaciones como quieras) a la que entramos con un "amanece que no es poco" y si descansamos es por "extenuación" o como alertaba Errejón.

    Todo esto nos convierte como mínimo en superficiales pues no queda ese instante para PROFUNDIZAR O CONTRASTAR lo más mínimo.

    Donde la presunta INFORMACIÓN, vendrá por lavadodecerebromachacón, de quien más poder o dinero tenga para alcanzar un mayor número de víctimas indefensas a las que esclavizar.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 22/03/21 09:52

    ¿Política?
    Eso que estamos viendo en España, Comunidades Autónomas incluidas, no es política.
    Es un burla que la estulticia de los políticos, sálvese el que pueda, está haciendo en este país que, ni es una democracia real, ni es una monarquía (afortunadamente) y está derivando hacía un status que, por tan conocido, debería asustarnos más de lo que lo hace.
    Personajes salidos de la nada los tenemos sostenidos en alto por personajes que ya han demostrado y enseñado el color de sus dientes y que deberían darnos que pensar, Son tantos que enumerarlos e incluso nominarlos dejaría sin espacio este medio. Son tan conocidos, por su cara (hormigón lo llamamos en España y concreto en el resto del mundo) y por sus actos que, verles en los mass medios repugna la conciencia clara de cualquier demócrata .

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  • jorgeplaza jorgeplaza 22/03/21 09:15

    El espectador-elector sabe o cree saber que de la politica no puede esperar más que espectáculo, porque la solución de sus problemas no se la van a dar los políticos. ¿Alguien cree a estas alturas que, incluso sin pandemia, los políticos nacionales del signo que sean son capaces de resolver el problema del desempleo, por poner el ejemplo más obvio? Y con pandemia comprobamos a diario que los políticos, esta vez internacionales, aparte de encerrar (probablemente de manera ilegal) a cada vez más ciudadanos por tiempo indefinido, son incapaces de garantizar el suministro de unas vacunas que ellos mismos se habían encargado de anunciar hasta el hartazgo que eran la única solución del problema. Con ese grado de incompetencia manifiesta, ¿qué se les puede pedir a los políticos? Yo creo que nada más que lo que se les pide: espectáculo. Naturalmente, un espectáculo chabacano, grosero, al gusto de la mayoritaria plebe: una especie de lucha libre en la que se les pueden dedicar todo tipo de insultos a los contendientes (o de vítores, según el bando), en la seguridad de que la pelea es de mentira, ninguno resultará herido de gravedad y a la semana siguiente estarán de nuevo fingiendo que pelean a muerte.

    Lucha libre americana, "catch", campañas electorales, qué más dará.

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  • Victor de Milan Victor de Milan 22/03/21 09:03

    Al parecer, la política se aleja de las necesidades de las personas, y puede provocar que edifiquemos un futuro con material de derribo.

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