X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
@cibermonfi

Pablo Iglesias

Publicada el 06/05/2021 a las 06:00

Resulta muy difícil, si no imposible, charlar serena y razonablemente sobre Pablo Iglesias con una gran mayoría de los españoles. Si son de derecha o ultraderecha, la mala bilis les nubla enseguida el entendimiento: lo odian visceralmente, lo querrían ver fuera no solo de la política sino de la mismísima España. Si son del centroizquierda felipista, el rencor revienta cuando mencionas su nombre. Pasaron mucho miedo cuando Iglesias irrumpió con brío en la política española por el carril de la izquierda, temieron ser desbancados de las posiciones monopolísticas que detentaban en el universo progresista desde hacía más de cuarenta años. Incluso ahora, cuando el socialista Sánchez gobierna gracias a Unidas Podemos, siguen detestando intensamente a Iglesias por no ser como ellos, por haber puesto en evidencia sus rendiciones, por haberles hecho temer por sus ganapanes.

En la noche del martes, recién contadas todas las papeletas de las elecciones a la Asamblea de Madrid, Iglesias renunció al acta de diputado que acababa de conseguir y anunció que se retiraba por completo de la política. Pues bien, esa gente de ultraderecha, derecha, centroderecha y centroizquierda que le odia como no ha sido odiado ningún político español desde Manuel Azaña, negó de inmediato que en semejante gesto hubiera la menor dignidad. Gente que compartía la broma que asegura que en España dimitir es tan solo un verbo que suena a griego, se puso a farfullar que si Iglesias dimite es tan solo porque ha perdido las elecciones.

No parece ser así. En primer lugar, no está de más precisar que Unidas Podemos, con el acosado Iglesias como cabeza de cartel, ha conseguido tres diputados más que en 2019. Tanto su candidatura como la de Más Madrid que lideraba Mónica García han cumplido en estos comicios con los progresistas, han librado la batalla y han mejorado sus resultados. No es culpa suya que el PSOE, con el insustancial Ángel Gabilondo al frente, se haya dado semejante castañazo. Y en segundo lugar, ¿cuántos políticos españoles han dimitido en la misma noche de unos resultados pasables, mediocres o hasta malos? Ahí siguen, que yo sepa, Pablo Casado y Susana Díaz, los últimos fracasados cabezas de cartel del PP y el PSOE en España y Andalucía, respectivamente.

Siempre he intuido que Pablo Iglesias no tenía una vocación de político profesional, que llegaría un día, más pronto que tarde, en que se plantearía regresar a lo que más parece gustarle: la enseñanza, la reflexión, la escritura, la televisión... No lo conozco personalmente, que conste, pero gente próxima a él me ha ido diciendo estos años que mi impresión era acertada, que Pablo no se eternizaría en la política profesional. Por extraño que le parezca a tantos, no todo el mundo asocia su felicidad con cargos, coches y escoltas a cargo del contribuyente.

Hace un mes y medio, cuando Iglesias dejó voluntariamente la vicepresidencia del Gobierno de España, propuso a Yolanda Díaz como su sucesora al frente de Unidas Podemos y se lanzó al barro de una batalla, la madrileña, que él sabía que no podía ganar, Daniel Basteiro publicó en infoLibre un artículo a contracorriente, como son los buenos. Basteiro subrayaba que todo esto contradecía flagrantemente la mentira construida colectivamente sobre Iglesias según la cual estaba sediento de cargos y hambriento de poder, y no solo para él sino también para su pareja. Todos aquellos columnistas y tertulianos que pontificaban sobre que Iglesias se aferraría al sillón, que no saldría de la política ni con dinamita, le debían una disculpa, concluía.

Ahora, salvados los muebles de Unidas Podemos en Madrid, Iglesias lo deja todo. En vez de especular mezquinamente sobre sus motivaciones, habría que escuchar lo que dice. “Ya no sumo”, dice, consciente de que empezaba a convertirse en un lastre para Unidas Podemos, de ahí su propuesta de que le reemplace una Yolanda Díaz que no suscita tanto odio y rencor. “Me he convertido en un chivo expiatorio”, añade, consciente de que la clase política y mediática española ha promovido el rechazo feroz no ya solo de sus ideas, sino de su misma persona y hasta su familia. Digámoslo claramente, la campaña en su contra comenzaba a suponer un riego para su vida, podía impulsar a un perturbado a intentar atentar contra aquel que su entorno considera una rata. Cuando supe la noticia de que le habían amenazado de muerte en una carta con balas, recordé que mi generación ya ha padecido unos cuantos asesinatos traumáticos de políticos o artistas progresistas: John y Robert Kennedy, Martin Luther King, John Lennon, Olof Palme… El odio carga las pistolas, ya ocurrió en España durante lustros con el ominoso fenómeno etarra.

No soy un fanático de Pablo Iglesias ni de nadie. Creo que Iglesias ha aportado verdad y valentía a la política española, que ha hablado de cosas de las que nadie hablaba pese a que afectan a mucha gente –a eso los viejos diarios de papel han dado en llamarle populismo–, que ha osado decir en voz alta que tanto nuestra democracia como nuestro sistema socioeconómico son manifiestamente mejorables. Lo ha pagado sufriendo un cruel y sistemático linchamiento político, mediático y judicial.

Iglesias ha cometido unos cuantos errores políticos, pero aquellos en los que yo pienso no son los que suelen reprochársele. Creo que él y sus amigos se equivocaron al convertir un movimiento crítico con la partidocracia como el 15M en un nuevo partido. Que se precipitaron al abandonar las calles y entregarse en cuerpo y alma a las instituciones. Que no construyeron cultura, medios y sociedad civil progresistas antes de plantearse el acceso al poder. En mi opinión, Iglesias tuvo demasiadas prisas, analizó mal la correlación de fuerzas en España y sobrevaloró el número y la determinación de los partidarios del cambio, y confió demasiado en los instrumentos e instituciones del régimen del 78.

Dicho lo cual, lo considero el personaje más interesante surgido en la izquierda española en la segunda década del siglo XXI y lo valoro con un notable alto. Y, desde luego, no voy a cometer la tacañería intelectual y moral de buscarle tres pies al gato de su decisión de abandonar la política tras haber logrado cosechar tres diputados más y un total de 261.000 votos en Madrid. Es un gesto que, indudablemente, le honra.
 

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.
Más contenidos sobre este tema




184 Comentarios
  • corleone corleone 08/05/21 18:37

    Se nos ha ido la decencia, la valentia, el cantar las "verdades" del barquero, etc.
    Y en cambio, nos ha quedado la podredumbre, la mentira, la bazofia, la basura. etc.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Elena MG Elena MG 07/05/21 21:42

    De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extrañéis que un bruto se descuerne luchando por la idea. Es una cita del genial Machado. Han pasado casi 110 años desde que parió esta idea lapidaria. Un prodigio de síntesis, sociología y observación del pulso de la calle arropada por su magistral cadencia de palabras. Sólo tenía 37 y ya era un sabio. A la mayoría de nosotros nos lleva toda una vida adquirir cierta sabiduría para manejar nuestras frustraciones y esas olas intempestivas que se estampan en el rompeolas de nuestro destino.

    Por desgracia, una abrumadora proporción de compatriotas podría vivir 10 vidas y seguiría descuernándose en esos trapos mediáticos que algunos miserables, al servicio de canallas y sátrapas de la economía sin el más mínimo escrúpulo o empatía hacia el sufrimiento ajeno, les ponen por delante.

    Dicen que uno de los mayores motores motivacionales que pueda experimentar el ser humano es el odio. En un país de frustrados, amargados y encabronados, ya previamente predispuestos antes de la pandemia a desahogar sus oscuras tendencias cainitas, muchos necesitaban que unos “periodistas, tertulianos y analistas” les iluminaran las entendederas para saber a donde había que redirigirlo, Pablo Manuel Iglesias Turrión.

    Lo primero que le enseñan a cualquier militar que estudia técnicas de ataque es a reconocer el punto flaco del frente enemigo para apuntar allí toda la potencia de fuego disponible. La andanada ha venido de todos los lugares imaginables e inimaginables, pero siempre concentrada en el mismo sitio. En el único político que se ha atrevido a patear sin complejos al vetusto tablero político que languidecía desde el año 78 del siglo pasado y que amenazaba al país con transformarlo en una oligocracia caciquil. Ha sido una táctica de guerra de 1º de manipulación.

    La izquierda tiene una hercúlea labor por delante. Enseñar al cabestro que ya ha sido previamente toreado y resabiado sin que las brutales embestidas del morlaco te sajen el vientre. No lo verán mis ojos, como tampoco lo vieron los ojos de Machado.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    10

  • Catalpa Catalpa 07/05/21 13:43

    Tu A⁰ me ha ayudado a salir del abatimiento tras el abandono de P. Iglesias: coincido en tus reflexiones; me gustaría añadir que sus aportaciones en la Investidura de Sænvhez en el Go de Coalición; salida de Franco; salario interprofesional, el mínimo vital, los ERTES, desahucios, dependencia, lucha por lo Público, poner en evidencia a la ultraderecha heredera del franquismo, a la derecha blanqueando al anterior, desenmascarando a líderes socialistas por sus actitudes veletas; despertar el sentimiento por un sistema republicano federal... ¡ cuanto en 7 años ...Clave en todo UP con PABLO IGLESIAS. GRACIAS

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    12

  • BARET BARET 07/05/21 11:25

    Efectivamente, no es costumbre en España dimitir por responsabilidad. Y no sólo entre los políticos. Aunque, creo que se debería añadir a la información de Javier Valenzuela que tras perder las Elecciones Generales, Joaquín Almunia dimitió de inmediato. Aún no había terminado el escrutinio de la mesas, salió a la TV anunciando su retirada.

    Responder

    Denunciar comentario

    2

    3

  • Heródoto Heródoto 07/05/21 09:36

    Sri. Valenzuela coincido con su valoración, pero no coincido con que se fue muy rápido. En 2014 se abrió una ventana de oportunidad, que todos sabían que se cerraría cuando el sistema reaccionaria. Si no se lograba el poder el movimiento sería aplastado. Podemos rompió el bipartidismo en 2015, el PSOE se opuso a un Gobierno, había números. Hubo que esperar hasta diciembre de 2019 para dar su brazo atorcer, pero entonces las fuerzas progresistas eran menores. Habrá tiempo para analizar todo este período de sombras y luces.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    11

  • @tierry_precioso @tierry_precioso 07/05/21 08:32

    Me han gustado mucho en You Tube las entrevistas de Pablo Iglesias a Santiago Carrillo y a Antonio Escohotado, creo que serâ mucho mâs querido como periodista que como politico.

    Su gran logro politico es la coalcion de izquierda la primera desde hace 80 años pero suscitaba mâs rechazo que adhesion incluso entre los votantes de izquierda y su salida de la vida politica es una buena noticia para UP y para toda la izquierda.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    11

    5

    • Isabelle006# Isabelle006# 07/05/21 19:00

      ¿Quienes son toda la izquierda que no sean IU, PCE y Podemos? Sí te refieres a PSOE o MM (partido regional) esos no integran toda la izquierda, salvo uno de ellos (MM) que imagino se considera izquierda a la izquierda del PSOE. EL PSOE se considera centro-izquierda pero hace muy pocas políticas que no sean aceptadas los el liberalismo capitalista. Como por ejemplo la regulación de los alquileres, la regulación del precio de las eléctricas la subida del impuesto a las rentas más altas y a los ricos, la nacionalización de una banca pública, Caja Madrid/Bankia rescatada con dinero que pagan/ pagarán durante años los ciudadanos y sus descendientes, la derogación de la reforma laboral de 2012 lesiva para los trabajadores, la reforma de la Ley Mordaza, la construcción de vivienda social y recuperación de todos los inmuebles que los bancos tienen vacíos e inoperantes y que se caen a trozos, los de la SAREB/SICAVs. En fin, llevamos desde junio 2018 con un gobierno supuestamente progresista, pero se ven poquísimos avances y no todo se tiene que achacar a la pandemia.

      Responder

      Denunciar comentario

      3

      5

  • Arbitrista Arbitrista 07/05/21 07:30

    Pues yo como votante estoy bastante harto de candidatos que se presentan y luego pegan"la espantá" cuando no son elegidos. Hay que estar a las duras y a las maduras. Se presenta uno para competir, no sólo para ganar. Si no, es una tomadura de pelo a la ciudadanía.
    Se marchó Iñigo Errejón, se marcha Pablo Iglesias (¿No sabía antes de la derrota electoral de la izquierda todo el rechazo que suscitaba su figura entre votantes moderados? y parece que también se marcha Angel Gabilondo (aunque me parece que a mi admirado profesor le han medio forzado a hacerlo). En cualquier caso el efecto es el mismo. No me genera confianza un partido cuyo candidato no aguanta una derrota. Eso también debilita la democracia.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    27

    2

    • Isabelle006# Isabelle006# 07/05/21 19:02

      Entonces estará usted encantado con los que llevan gobernando en bipartidismo durante 43 años, las mismas jetas que no sueltan sillón porque no les da la gana.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      8

    • AMP AMP 07/05/21 18:23

      Tengo la impresión de que no has «escuchado» con atención las razones de Pablo.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      7

    • JARAJA JARAJA 07/05/21 11:24

      Creo que hay ocasiones en que irse es muy digno y esta es una de ellas. Pablo Iglesias lo ha explicado muy bien, lo han convertido en un chivo expiatorio no solo en lo político sino tambien en lo personal y familiar, y han conseguido que no sume sino que reste. Pablo Iglesias Se trata iha remangado para estar en las batallas que tenía que estar, dejando una vicepresidencia y 2 actas de diputado. 
      Lo que hizo Iñigo de irse de Madrid estuvo feo, y a saber quien le asesoró en esa línea, de momento parece como Bono, abonado en la sexta. Le quieren manso y aprovecharon sus diferencias para que se separara y auparle. Mientras siga siendo útil ahí estará y le votaremos si es lo que hay.
      Que se vaya Gabilondo también está bien, puede que fuera un buen presidente pero antes debe ser un buen opositor.
      Y suerte a todos porque como decía Jose Luis Sampedro estamos teledirigidos, votamos lo que nos diga la tele

      Responder

      Denunciar comentario

      3

      9

    • GRINGO GRINGO 07/05/21 09:25

      Creo que nos deberíamos "aclarar". Si se quedan, porque se aferran al cargo, si dimiten, porque pegan "la espantá".

      Pablo Iglesias siempre dijo que estaba en la política "de paso", si él considera que ahora resta más que suma, hace bien por su formación política en apartarse.

      Eso no significa que no vaya a estar involucrado, no tengo ninguna duda de que seguirá ahí, pero no como cabeza visible........... pero también criticaran eso, y además lo harán, desde los que mantienen a Aznar o al Jarrón chino....TODOS.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      16

  • Esdaquit Esdaquit 07/05/21 00:58

    Estoy de acuerdo con Javier Valenzuela en algunas de sus afirmaciones en este artículo, pero discrepo en otras tantas. Parece olvidar que Podemos, con Iglesias al frente, ha llegado a conseguir 69 diputados en el estado español. Tres veces más que los máximos conseguidos por Julio Anguita, al que considero mejor armado políticamente. En mi opinión, Iglesias ha realizado un ingente trabajo, pero cada vez peor pagado. Las deserciones en su proyecto, de gente muy importante, que no aguantó ni tuvo agallas para mantenerse firmes contra la dura adversidad, supuso un indudable debilitamiento de Podemos. Sólo Iglesias ha tenido la firmeza y convicción suficientes para soportar los más miserables ataques, no solo en lo político, también en lo personal y ha demostrado hasta el último momento su gran talla, tanto política como humana. A ver si Yolanda Díaz no defrauda las expectativas puestas en su gestión, yo apuesto a que no. Las clases populares se lo agradeceremos. Mucho tendrá que aguantar a don Teodoro, que no teniendo a Iglesias para descargar sus miserables ataques y como no sabe hacer otra cosa, tal vez vea en la ministra su nuevo objetivo. En cuanto a la puntuación, yo le daría un sobresaliente a Pablo Iglesias. Finalizo manifestando cierta confusión por las comparaciones que hace aquí Valenzuela, sacando a colación el tan manido tema de ETA. Ya puesto, podría haber mencionado a Lasa y Zabala, Josu Muguruza o Mikel Zabalza. Me habría parecido más equitativo y honesto.

    Responder

    Denunciar comentario

    5

    19

  • José Joaquín Belda Gonzálvez José Joaquín Belda Gonzálvez 07/05/21 00:55

    Para no ser fanatico de el, poco lo disimulas, explica que despues de conseguir levantar la bestia de VOX y nos supere, que encima se retire por la puerta pequeña sin cumplir su promesa de defender a Podemos como diputado y si se conforma que tiene preparada una puerta giratoria de las que criticaba, con un magnate de los medios de comunicación, le sumas chalet que repudiaba antes cuando le gustaba vivir en el barrio, la subida de sueldos estatutaria y demás prebendas y destrozar el partido ventilandose a casi todos los fundadores de Podemos, esto es o que ha dejado, gente colocada y sectaria que solo ve a su idolo que nos deja tirados

    Responder

    Denunciar comentario

    34

    6

  • Evaus Evaus 07/05/21 00:52

    Un magnífico análisis. Siendo un periodista de provincias, donde Podemos perdió en las últimas autonómicas la mitad de diputados, opino que Iglesias no cuido las formas y generó envidias. Las formas, porque al ganar en Vistalegre II en vez de unidad, echó a todo el que le había plantado cara y rompió podemos, no solo en Madrid: en la mayoría de España. Y la envidia la constató en su anterior barrio de Vallecas. La gente de clase no tolera que sus dirigentes pasen a la casta. El dichoso chalet, fue pim, pam, pum, de los Indas de turno.Se lo puso fácil y le siguen amargando la vida sus vecinos. Y aunque pretenda hacerles frente, lo echarán, porque le amargarán más la vida a sus niños. Por lo demás un político de la rehostia., pero que no cuidó los detalles.

    Responder

    Denunciar comentario

    15

    3



 
Opinión