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Mala hierba

Alquileres: no es la libertad, es la memoria

Publicada el 06/10/2021 a las 06:00

La mayoría de nosotros pensamos que las casas son un lugar para vivir porque es lo que hacemos con ellas. El negocio, creemos, consiste en que alguien las construye y nos las vende, por una cantidad de dinero que, también suponemos, será mayor dependiendo del tamaño, la calidad del inmueble y la zona donde esté situada. Pensamos que los bancos ganan algo concediendo hipotecas, una manera para que el cliente medio, con una cierta estabilidad económica, acceda a su compra poniendo como garantía la propia vivienda que amortizará en unos años. Las narraciones permanecen en el imaginario colectivo una vez que su realidad ha desaparecido, y esta, la del funcionamiento del mercado de la vivienda al estilo del siglo XX, es una de ellas. No, las casas no son un lugar para vivir, sino un activo con el que especular, otro más, al menos desde hace dos décadas.

De hecho fueron la base de aquella gigantesca locura que Rodrigo Rato calificó de milagro económico español: transformar descampados en muchos billetes que irían al bolsillo de unos pocos, algo que quedaría estupendo en la foto del PIB. Se dió luz verde desde el Gobierno de Aznar, a través de las administraciones locales y autonómicas, para recalificar todo tipo de suelo en urbanizable. Los bancos ya no sólo daban hipotecas, sino que compraban casas a mansalva e incluso invertían en su promoción o en las empresas que las edificaban. Los precios empezaron a subir artificialmente, independientemente de cualquier consideración real, porque, una vez más, aquellos números quedaban estupendos en la foto de la cuenta de resultados de las entidades. Algunas voces empezaron a advertir que aquello era una fantasía que se podía acabar en cualquier momento. A principios del siglo XXI fueron calificados de agoreros.

Los ciudadanos no sólo seguían accediendo a las hipotecas, sino que tenían mayores facilidades que antes, aunque también unos tiempos de amortización mucho más elevados: de unos cuantos años a media vida. La razón es que eran la excusa del negocio, gente que vive en casas, para mantener aquella obsoleta narrativa que encubría la gran estafa. La realidad es que sus hipotecas se agrupaban en paquetes que cotizaban a su vez a oscurísimos mercados de futuros: especulación sobre especulación. El Gobierno de Zapatero y algunas comunidades, a lo sumo, apostaron por las viviendas de protección oficial y precio tasado, además de exenciones fiscales y ayudas a la compra, en un intento de que al menos la gran fiesta de la vivienda llegara a todos: pase usted, al fondo hay sitio.

Para mitad de la década de los dos mil, la cosa se había ido tan de madre que aquellas voces críticas se transformaron en un pequeño movimiento de denuncia por el elevado precio de la vivienda: se llevaron algunas hostias de la policía y la incomprensión general. Incluso algunos economistas empezaron a anticipar que aquella fantasmagoría no podía durar mucho más: el mercado inmobiliario era un tipo empastillado que bailaba ya sin seguir el ritmo de la música a punto de deshidratarse. ¿Quién podía parar aquello? La mayoría de los ayuntamientos ingresaban más que nunca mediante las recalificaciones, los pueblos crecían, tanto como la corrupción, y construían infraestructuras inimaginables para su antiguo tamaño. Muchos jóvenes de clase trabajadora dejaron los estudios porque en las obras se levantaban una pasta al mes. Existía toda una industria subsidiaria que constituyó el cinturón de la moldura, el mueble y el azulejo alrededor de las grandes ciudades. Las cajas de ahorros, una especie de banca social pública, se habían lanzado también prestas al festín.

Y entonces, en 2008, llegó la Gran Recesión y todo aquello saltó por los aires a nivel mundial, en España con estruendo particular. El hundimiento económico en cascada primero afectó a los sectores implicados, en un par de años se había extendido al resto de la sociedad. Millones de parados, bancos en quiebra y aquel ladrillo, una vez de oro, convertido en un “activo tóxico” de la noche a la mañana. Los grandes bancos de inversión norteamericanos, para curar sus heridas, atacaron a la deuda de los países del sur de Europa a partir de 2010, agravando aún más la crisis. Estuvimos a punto de la quiebra como país. La respuesta política en las elecciones generales del 2011 fue votar en masa al Partido Popular de Rajoy o quedarse en casa, aquella sobre la que pesaba una hipoteca a cuarenta años que ya no se sabía cómo pagar. Comenzaron los desahucios. Comenzaron los recortes.

Pero el problema seguía ahí. ¿Qué hacer con aquellos miles de pisos vacíos que nadie quería y nadie podía comprar? Una de las soluciones fue que el Estado los comprara indirectamente a través de otro eufemismo, el Banco Malo, para cuando todo estuviera mejor, que volvieran a manos privadas. En la operación se esfumaron miles de millones de euros de dinero público. Otra fue alquilarlos, una palabra que, si han estado atentos, había estado ausente hasta este momento. Se nos explicó que nadie alquilaba por la cultura española de la compra, algo que podía ser verdad, algo que el franquismo diseñó con sumo cuidado: un país de propietarios antes que de proletarios. Lo cierto es que durante los dos mil, pagar una hipoteca tenía un coste menor que el recibo del alquiler. Puede que en la primera década de siglo, sólo aquellos muy en los márgenes, económicos o ideológicos, alquilaban. Ninguno era, por si no lo habían notado, propietario de nada realmente.

Para activar el alquiler se crearon las SOCIMIS en 2009, remozadas por Rajoy en 2013 rebajando su fiscalidad a cero. Para que los grupos de inversión comenzaran a especular con aquellos activos tóxicos llamados casas, esta vez en su vertiente de arrendamiento. A finales de la pasada década, 2019, España pasó a ser el primer país de la UE y el segundo del mundo, después de Estados Unidos, en número de estos ingenios societarios. Si a esto le sumamos la vuelta del rentismo como valor seguro, después de que nadie se fiara de los productos financieros, y el jaleo de los apartamentos vacacionales, España entró en una nueva burbuja inmobiliaria, esta vez centrada en el alquiler, que ni el coronavirus ha podido pinchar.

El martes el Gobierno anunció un paquete de medidas para intentar frenar el precio del alquiler. Algunos, desde la izquierda, han calificado la intervención de tímida. Otros la han celebrado con gran esperanza. Supongo que la mayoría de la ciudadanía ha puesto buena cara y ha dicho “a ver”. Lo cierto es que hasta que este anuncio acabe en el BOE, y de ahí tenga efecto en el problema, pasará como poco un año. Entonces veremos el calado de las mismas. Hoy, a mí, tan sólo me apetecía recordarles cómo llegamos hasta aquí, sobre todo después de escuchar a Garamendi, de la CEOE, y a los partidos de la derecha, hablar de un ataque a la libertad: todo por intentar que los que tengan más de diez viviendas no puedan superar un precio. Terrible. Supongo que es la arrogancia que da el dinero y la impudicia. Una que sólo es posible cuando flaquea la memoria.
 

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21 Comentarios
  • arrossinat arrossinat 06/10/21 19:37

    En mi humilde opinión, Sr. Bernabé, sus artículos son siempre de calidad. Y, por tanto, me es muy satisfactorio leerlos. Pero, como refleja usted en ellos LA DESNUDA REALIDAD, tras la satisfacción de una buena lectura me queda la desolación y la amargura de LA DURA REALIDAD DE ESTE MUNDO IRREDENTO E IRREDIMIBLE.
    De todas formas, gracias de nuevo.

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  • AMP AMP 06/10/21 18:47

    Estupendo resumen, Barnabé, estupendo.
    Cuando los bancos y cajas, que luego hemos tenido que rescatar, te daban la hipoteca y algo más, para que pueda amueblar la cocina, cuando los coches de alta gama iban a las obras a hacer pasta, dar yeso o poner ladrillos, y los chavales dejaban de estudiar. No hacía falta ser economistas ni muy espabilados para decirse: algo muy raro está pasando, algo muy fuerte se cuece y aquí hemos llegado.

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  • luzin luzin 06/10/21 18:28

    Este problema no es nuevo ... es muyyyy viejo ... como ejemplo y para el que le interese puede investigar les recomiendo estudiar la huelga de alquileres de 1931. Pedían exactamente: que el Gobierno construyera vivienda pública y que los alquileres se rebajaran un 40% ... Os suena a algo? ... Pero entonces los obreros estaban muy bien organizados y peleaban por lo suyo ...

    Lo que ha anunciado el Gobierno es pura propaganda, más de lo mismo, de hecho deja que las comunidades autónomas hagan lo que quieran ... jejejejejejejejejje ... el doctor Fake Sánches ha entrado en modo zapatero y me parece que se va a dedicar a repartir bonos miseria entre el común de los mortales para arañar votos ...

    Por otro lado, la experiencia histórica dice que las políticas de precios máximos son perjudiciales y suelen provocar desabastecimiento ...

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  • Manto511 Manto511 06/10/21 17:10

    Leo el articulo de Daniel Bernabé (normalmente me gustan sus artículos) y no aporta nada nuevo
    Echo en falta la razón fundamental de la falta de OFERTA
    No hay seguridad jurídica para echar a un inquilino moroso (que ya ha apuntado Jorge Plaza)
    Es decir que el precio de alquiler no sube porque haya grandes tenedores de vivienda (8% de 3500000 viviendas, segun los datos que he leido
    Y además, desde que ha salido el tema de la Nueva Ley de Vivienda, todo ha sido:
    Aplaudirla por parte de simpatizantes de Podemos y Criticarla por parte de simpatizantes de la derecha,
    Pero ninguno sin haber analizado en profundidad la Ley
    Y yo que tampoco la he analizado en profundidad, aun a riesgo de equivocarme, creo que Yolanda Diaz, a la que tengo por una gran política, se ha dado un tiro en el pie
    Y el Presidente del Gobierno que tambien tenía urgencia en presentar los Presupuestos, otro tiro
    Porque haciendo numeros
    Yo tengo un piso que alquilo por 1000 e/mes; al año son 12000 e de ingresos
    Los gastos de comunidad, IBI, y Seguros, representan 3000 €
    Es decir que tengo un ingreso neto de 9000 €/año
    Al declararlo a Hacienda por IRPF, tengo una deduccion del 60%, con lo que mi base imponible a añadir a ingresos por salarios es de 9000 x (40%) = 3600 €
    Si yo bajo el precio del piso al próximo inquilino, no un 5% como dice la Ley sino un 10%, tengo una bonificación hasta del 90%. Voy a suponer que solo me bonifican un 80%
    Rehaciendo los numeros: 900 €/mes x 12 meses = 10800; 10800 -3000 = 7800 €
    7800 x 20% (bonificación del 80%) = 1560 €
    Es decir que me ahorro en mi declaracion una bajada de 2020 €
    Bajada que repercute en menor ingreso de Hacienda
    Como somos 3000000 de propietarios con derecho a esa reducción, Hacienda deja de ingresar 6000 Millones de euros, que dejaran de aplicarse a Sanidad, educación, empleo, etc

    Que alguien me ayude para ver en que me he equivocado

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    • manuel14a manuel14a 06/10/21 23:24

      No se si se ha equivocado o no, pero se le ha ido la mano en los gastos, no se lo que pasa en otros sitios, pero donde yo vivo de cada diez inquilinos nueve pagan la comunidad aparte, los otros dos gastos, no llegan ni a 1000 €, estos dos gastos se lo digo por lo que yo pago, y vivo en una ciudad que suele salir siempre en el tercer lugar como mas cara en cualquier encuesta. Salud para la gente decente

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    • Dver Dver 06/10/21 22:42

      En cuanto a los grandes tenedores de pisos, sólo le diré que al vencimiento de mi contrato de alquiler con la inmobiliaria de un banco, resolvió el contrato y para seguir tuve que firmar uno nuevo con cerca de un veinte por ciento de subida. En la misma calle, son viviendas adosadas como la calle de un pueblo, hay continuamente viviendas vacías que tardan en alquilarse, y al banco no le importa. Concretamente una que pertenece a un fondo luxemburgues lleva vacía tres años, sin que se oferte ni en venta ni en alquiler.

      Si el mercado acaba siendo un olihopolio, como ya prácticamente lo es, los precios los marcan cuatro. Y los demás pequeños propietarios los siguen.

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    • JMG51 JMG51 06/10/21 22:39

      En que es imposible que hayas leído la ley porque no está aún redactada y

      2. No eres gran propietario.

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    • Dver Dver 06/10/21 22:34

      No alquiles el piso y asunto concluido. El estado social trata de repartir rentas. No sólo deja de ingresar las bonificaciones fiscales, que en mi opinión no debían de existir, más bien podría desgravar el alquiler el inquilino, como en otros tiempos, sino que el Estado dará bonos a quien lo necesite y justifique. Esa es ka misión del estado social.
      Otra cosa es de dónde debe de sacar el dinero. De los que tienen en su proporción según tengan. Si usted no es de los que tienen mucho, pues no se preocupe. Recaudar como mínimo un 15^a las grandes empresas ya cubriría eso. Si se eliminan las exenciones a las Sicav y a las Socimi, no digamos, y si se ponen recursos para evitar el fraude fiscal, son la friolera de setenta mil millones y pico al año según los inspectores de Hacienda.
      Puede que usted haya ahorrado y hecho una inversión, pero la sociedad no puede garantizarle los réditos de ka misma. Puede vender la propiedad e invertir el dinero, pero corre el riesgo de que se devalúe o quiebre.

      A los trabajadores ningún propietario o empresario les garantiza un sueldo para toda la vida. Por eso las sociedades se organizan como mejor pueden para que todo el mundo coma. Según Caritas, hay once lillones de pobres en España que no pueden atender los gastos de vivienda y comida.
      La sociedad, que somos todos, debería de pensar en cómo arreglar esto. Y cuidado, mire lo que está pasando en el Reino Unido. Una sociedad que no atiende a sus ciudadanos, es una sociedad fallida.
      Hay mucha gente que ingresa mucho menos de lo que usted ingresa, y con eso no quiero culpable ni mucho menos, sino poner de relieve que la sociedad se ha empobrecido mucho en los últimos cuarenta años, y lamentablemente puede que usted sea uno de ellos.
      En los ochenta, en Occidente, las rentas del trabajo eran el 60% de la riqueza producida y las del capital el 40%. Hoy las cifras son al revés. ¿Quién se ha empobrecido y quién se ha enriquecido?

      Su caso puede ser uno más dentro de este sistema, en un sentido o en el otro. Lo que tenemos que hacer es darle ka vuelta pues el salario es el mayor instrumento de distribución de riqueza, y no los réditos del capital.

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  • senenoa senenoa 06/10/21 15:28

    No Daniel, no. A la CEOE, a los políticos de la derecha y los grandes propietarios no les flaquea la memoria. Simplemente creen que tienen derecho a operar impunemente con sus propiedades, esas que obtuvieron cuando gobiernos corruptos pignoraron las viviendas sociales o cuando les recalificaron suelo rústico en urbano y edificable. Siguen considerando que este país es suyo por derecho de conquista en el 36... y lo peor de todo es que los ciudadanos no les demuestran, con sus votos, que están equivocados.

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  • Gulberri Gulberri 06/10/21 14:51

    El problema del alquiler es, a mi juicio, un problema de oferta, de escasez de oferta.
    Cuando, para cada piso que se oferta en alquiler, se presentan decenas de aspirantes, resulta obvio que la sartén por el mango la tiene el ofertante, tanto para decidir quién cuanto para decidir cuánto, es decir para marcar el precio. Es una ley básica de mercado: si para una demanda determinada (como es el caso de los aspirantes/necesitadores de vivienda) la oferta es mucho menor, el precio sube; y seguirá subiendo mientras ese desequilibrio se mantenga. La solución a este problema enquistado en nuestra Sociedad pasa por varios ámbitos, entre los que caben destacar dos: el primero y fundamental, crear un banco de vivienda pública para alquileres, sobre todo para jóvenes y personas en riesgo de exclusión por pobreza manifiesta; el segundo meter en la cárcel a personajillos como la Sra Botella de Aznar por "regalar" decenas de miles de viviendas públicas a fondos buitres provocando un encarecimiento brutal y usurero por parte de los nuevos propietarios. Las demás soluciones que se están proponiendo no son tales: unas porque dependen de comunidades y ayuntamientos que, en muchos casos, son contrarios a evitar el rápido y usurero enriquecimiento de sus allegados; otras porque se ha comprobado en otros países que pueden llegar a provocar el efecto contrario, de mantener el gran desequilibrio existente entre oferta y demanda.

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  • Grever Grever 06/10/21 11:06

    Las "medidas para intentar frenar el precio del alquiler" son, a mi juicio, una añagaza (medio que se emplea con habilidad y astucia para engañar o conseguir algo) política. Por lo leído hasta ahora la responsabilidad última para que puedan aplicarse tales medidas dependerá de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas y no han tardado en morder el anzuelo el alcalde Martínez y la presidenta Díaz. Espero que los electores que viven de alquiler se lo recuerden en las próximas citas electorales.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 06/10/21 09:23

    El número de viviendas que controlan las socimis, salvo quizá en alguna zona muy concreta de alguna gran ciudad, es muy pequeño y no influye en general en el precio del alquiler. Hay escasez de oferta y por eso suben los precios. Hasta ahí hay poco que discutir porque son hechos contrastados.Y hay escasez de oferta por distintas razones, pero una muy imporante creo yo que es (esto sí es mi opinión, no hechos contrastados) porque no hay manera de echar a un inquilino que no paga, con lo que los arrendadores se tientan la ropa antes de alquilar.

    Respecto a la duración de las hipotecas, mis padres, que no tenían literalmente un duro, para pagar un modestísimo piso en Carabanchel Bajo, firmaron en los años 50 del siglo XX una a cincuenta años que luego pudieron amortizar anticipadamente (no muy anticipadamente) antes de morirse*. Yo, para el piso en que vivo, firmé un a diez años, pero eso eran los ochenta. A mis padres, a mí y a nuestras generaciones respectivas fue esencialmente la inflación la que nos pagó la hipoteca, que se suele olvidar.

    *Además, pudieron pagar gracias a la benevolencia del constructor, un ingeniero republicano represaliado por el franquismo, que hacía buenas migas con gente como mi padre y le dio todas las facilidades del mundo y más para pagarle la parte que no era hipoteca. Por si diera la casualidad de que alguien lo conociera a él o su familia, voy a decir su nombre porque lo tengo por una excelente persona: don Fidel Moncada Nieto.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 06/10/21 23:20

      Como entonces no se hablaba mucho de esas cosas por lo que pudiera pasarte, no sabía los detalles de la vida de Fidel Moncada Nieto, el constructor del piso de mis padres que tantas facilidades les dio para pagar y que cité antes, que vienen en la web de la Fundación Pablo Iglesias. Sabía, eso sí, que era ingeniero y que fue represaliado por el franquismo, pero ignoraba su significación real. Era, lo repito, una excelente persona. En la calle de la Oca y en la zona de la actual Marcelino Camacho hay aún en pie tres fincas muy modestas que se deben a la constructora que tenía él creo que con algún socio más. En una de ellas viví yo de niño y de joven. Si alguien tiene curiosidad por saber algo más de su vida, puede mirar aquí https://fpabloiglesias.es/entrada-db/moncada-nieto-fidel/

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      • manuel14a manuel14a 07/10/21 00:01

        De verdad que estoy hecho un lio contigo, según tu mismo, de niño y de joven por lo menos hasta los 14 años viviste en una calle paralela a nuestra señora de Fátima en Carabanchel bajo, y ahora resulta que viviste en otro sitio. Que desilusión yo que viví en nuestra señora de Fátima junto al cine del mismo nombre, pensaba que podríamos habernos conocido de jóvenes. Salud para la gente decente

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        • jorgeplaza jorgeplaza 07/10/21 00:11

          No, no viví en otro sitio. Vivi en el que siempre he dicho, en una de las dos fincas de la "zona de Marcelino Camacho" que digo en mi comentario. Una está en la propia Marcelino Camacho, la del bar Pemar (si recuerdo bien el nombre), la peluquería y el estanco. Yo vivía en la otra finca, que es la más antigua de las tres que he citado: en Antolina Merino esquina a Dolores Coca: ¿queda claro?

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          • manuel14a manuel14a 07/10/21 13:47

            Clarísimo y cristalino. Salud para la gente decente

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  • Jose Espuche Jose Espuche 06/10/21 08:13

    Es evidente que los alguileres no son la libertad pero alcanzar la libertad hay que tener dos conceptos muy claros la memoria y el razonamiento. Sin memoria y razonamiento no se llega a la libertad. Unas personas utilizan la memoria y el razonamiento para hacer el bien colectivo y otros/as para hacer su bien individual. Como Antonio Miguel Carmona ha utilizado la inteligencia y la memoria para hacerse el bien individual. Esos en mi pueblo se llaman rastreros.

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  • Canija Canija 06/10/21 07:50

    Como siempre estupendo artículo. A la derecha y a Garamendi no  les ha faltado tiempo para hablar de intervencionismo. ¿Son tan cínicos que rechazan el artículo de la Constitución que consagra el derecho a la vivienda? Después son los primeros en repartir el carnet de constitucionalistas 

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