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En Transición

Negando las evidencias hemos llegado hasta aquí

Publicada 02/10/2017 a las 06:00 Actualizada 01/10/2017 a las 19:52    
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Una frase resuena en mi cabeza mientras contemplo atónita imágenes que nunca pensé que vería en un país democrático europeo: la de Jose María Aznar, repetida de unos años a esta parte: "Antes se romperá Cataluña que España". Lo que hoy se ha consumado es la ruptura de la convivencia en Cataluña y en el resto de España, que es tanto como decir que se ha quebrado el consenso que dio lugar a la Constitución del 78.

El gobierno de Mariano Rajoy, por incompetencia, por vileza, o por ambas cosas, ha conseguido que lleguemos hasta aquí negando las evidencias: negando que el Estatut promovido por Zapatero fuera una vía para resolver un conflicto que sabíamos larvado, negando que el Govern fuera capaz de organizar una votación, negando que fueran capaces de abrir colegios electorales, disponer de urnas y de papeletas, y lo que es más grave, negando que miles o millones de catalanes y catalanas estuvieran dispuestas, pese a todos los inconvenientes, a salir a las calles para mostrar su voluntad de repensar su relación con el Estado español y permanecer hasta el final de la jornada custodiando las urnas.

Lo que presenciamos ayer no es ni puede ser un referéndum con resultados que legitimen ninguna decisión, pero es a todas luces una movilización contundente de buena parte de la sociedad catalana que quiere votar para decidir cómo se relacionan con el resto del Estado. Porque lo de menos ahora mismo es si hay recuento o no, o cuál es el resultado del mismo. Lo fundamental en estos momentos es que el Gobierno español presidido por Mariano Rajoy ha sido incapaz de reconocer las evidencias que se daban en Cataluña, y ante ello, en una suprema demostración de irresponsabilidad, ha provocado la peor de las situaciones posibles: cientos de imágenes de cargas policiales y heridos que un gobierno democrático difícilmente puede soportar.

No en vano las reacciones internacionales, que el gobierno de Rajoy con todos los recursos del aparato del Estado no ha podido controlar, se van sucediendo: desde el primer ministro belga hasta Martin Schultz, pasando por Jeremy Corbyn, han mostrado en las redes sociales su escándalo por lo que está pasando en un Estado miembro de la Unión Europea, supuesto templo de garantías y libertades democráticas.

El gobierno de Mariano Rajoy ha demostrado su incapacidad para gestionar el momento político que vivimos. Las declaraciones de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, negando las evidencias que el mundo entero estaba viendo en las redes sociales y en algunas televisiones –no así en TVE, que ha confirmado su nula vocación de servicio público–, le incapacita para gestionar democráticamente la quiebra de la convivencia que se ha producido en el conjunto de España.

Urge reconocer las evidencias y gestionarlas. Sin la participación de una parte importante de la sociedad catalana y sus movimientos sociales, el gobierno de Puigdemont y Junqueras no hubiera conseguido abrir cientos de colegios, ni constituir las mesas electorales, ni esconder las urnas, ni poner a disposición las papeletas, ni mucho menos organizar cientos de colas con miles de ciudadanos catalanes esperando para depositar su voto y custodiando las urnas para impedir que la Policía se las llevara. Pero el problema va más allá: aún sin disponer de datos fidedignos ni encuestas de opinión fiables, todos sabemos que muchos catalanes y catalanas opuestos a esta convocatoria de referéndum han salido finalmente a votar ante lo que viven como una agresión del Gobierno español, sobre todo después de las imágenes que se han visto en las primeras horas del domingo. Creo que no me equivoco cuando digo que muchos que hemos sido críticos con esta convocatoria, y que no somos catalanes, hemos pensado que de vivir en Cataluña habríamos acudido a la urnas ante lo que se ha convertido no ya en un referéndum por la independencia, sino por la convivencia.

Basta con pasearse por cualquier ciudad para aterrorizarse viendo concentraciones de ciudadanos, algunas lideradas por dirigentes de la extrema derecha, que resucitan lo peor de las dos Españas, no tan olvidada ni tan enterrada como pensábamos.

Ha llegado el 2 de octubre en el peor de los escenarios posibles. A la hora de escribir estas líneas no sé cómo acabará la jornada ni qué declaraciones públicas harán los líderes políticos, pero sí que sabemos ya que la jornada del 1 de octubre será un antes y un después en la historia de la joven democracia española. De cómo se posicione cada uno de los partidos dependerá el inicio de esta segunda transición que estamos viviendo. Y nadie lo tiene fácil para mantener una posición coherente sin desgarrarse por dentro. Es lo propio de momentos de transición: que hay que saber conjugar el discurso, necesariamente lleno de matices, con unos principios claros cuyas líneas rojas no deben traspasarse.

Los líderes actuales –en España y Cataluña– que nos han traído hasta aquí son incapaces de leer el nuevo escenario y gestionar la transición. Urgen nuevos liderazgos que desde la comprensión del momento, la lectura acertada del escenario político y social, y una apuesta inequívoca por el diálogo, la deliberación y la democracia, nos permitan avanzar en la creación de un marco que favorezca y garantice la convivencia, objetivo último de la política y de todo ordenamiento jurídico democrático. Muchos se juegan en esto su futuro político, el de su partido, y el de todos nosotros y nosotras. ¡Quién le iba a decir a Pedro Sánchez que hace justo un año, el 1 de Octubre de 2016, dimitía como secretario general del PSOE tras un convulso Comité Federal, se iba a ver hoy en estas! Sus palabras y sus silencios pueden decantar el sentido de esta segunda transición.


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14 Comentarios
  • AisK AisK 06/10/17 12:28

    Una cosa es negar evidencias y otra es servir de altavoz gratuito de gente empecinada en no ver la realidad del mundo en que vive pisando a quien haga falta. Hecho de menos mas voces como el periodista David Jimenez cuya experiencia nos dice mucho mas que todas la pajas mentales que distintos medios pretenden hacernos ver: para muestra un boton http://davidjimenezblog.com/2017/10/06/el-pasaporte-catalan/

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  • ela ela 05/10/17 08:59

    De acuerdo absolútamente con todo el comentario de Cristina, no se puede esperar nada positivo de un inútil como Rajoi que inexplicablemente sigue en su cargo destrozando a España y los españoles, espero que la Historia lo deje en el lugar que se ha ganado y a su partido igual, corruptos, prepotentes y sobre todo ineptos, espero que sus votantes le pidan cuenta del destrozo que le han hecho a España.

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  • JMiguel JMiguel 02/10/17 23:16

    Una cosa que no se está comentando en su justa medida es la actitud del bloque independentista. Si consideran democrático proclamar ni más ni menos que una secesión basándose en los resultados de una consulta sin garantías (sin censo conocido, con posibilidad de votar más de una vez, sin junta electoral,... ...), su concepto de democracia es cuando menos dudoso. Si añadimos la manera de plantear la famosa sesión del Parlament en que se aprobaron las leyes de Referendum y de Transitoriedad, o el modo en que se obvia a llos catalanes que no son de la cuerda independentista, vemos que la "democracia catalana" no se va mucho en sus formas y modos a los del PP. Considerar que la patria está por encima de las leyes, que las normas, cincluso las elaboradas por ellos mismos son de cumplimiento relativo,o que las formalidades democraticas no son necesarias son la base de regímenes autoritarios.

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    • phentium phentium 03/10/17 13:03

      No se si la patria esta por encima o por debajo de las leyes.

      Sin embargo si que tengo la absoluta certeza de que la Justicia SI que esta por encima de cualquier ley.

      Y somos muchos los catalanes que opinamos, pensamos y sentimos (no olvidarse sobre todo de esto ultimo) que el acto del domingo fue un acto justo.

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  • Txorigorri Txorigorri 02/10/17 22:11

    Parecerá una memez, pero su artículo me ha emocionado y lo he sentido como propio.
    Gracias Cristina, con personas como usted siempre habrá esperanza.

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  • Musidora Musidora 02/10/17 20:13

    Sí señor avelino, magnífico artículo. Muchas gracias a la autora! Hacen falta voces coherentes en el mundo del periodismo más que nunca! Nunca habían estado los medios (y muchos de sus periodistas) más manipulados y/o prostituidos. Saludos cordiales a todas las Españas!

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  • avelino avelino 02/10/17 17:27

    Magnífico artículo. Contribuye usted más a la grandeza, concordia y orgullo de pertenencia a una España democrática que siete años de acción política de quien tenía la obligación de hacerlo; el gobierno. Con los principios que usted defiende no hay espacio para las actitudes excluyentes y supone la confirmación de un contrato social justo. Lamentablemente el PP rompió el contrato social con Cataluña al “cepillarse” en su Tribunal Constitucional el Estatuto de Cataluña y posteriormente su política, ha destrozado la vigencia del pacto territorial contenido en la constitución. ¿Que pueden esperar los catalanes de un gobierno del PP o de sus aliados nacionalistas del PSOE Y Cs después de la violencia desatada? Creo que estamos fuera de tiempo y que los catalanes solo tienen la posibilidad de confluir democráticamente con España en una Confederación de Republicas Ibéricas. Por la fuerza de las armas si claro, se mantienen las fuerzas de ocupación en Barcelona, se aplica el 155, y asunto resuelto.

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  • luzin luzin 02/10/17 15:50

    ¿segunda transición? Creo que estamos asistiendo a la desaparición de España, después de lo de ayer creo que lo mejor que nos podría pasar es dejar que los catalanes proclamen su República con acuerdo pacífico para repartir la deuda y dar la misma oportunidad a vascos. La otra opción, la más probable, va a ser un baño de sangre, aunque primero asistiremos a una grave crisis económica que será la que justificará el odio y el asesinato.

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    • luzin luzin 02/10/17 16:37

      Y si alguien piensa, tal y como sugiere la articulista, que con un cambio de interlocutores los catalanes accederán a formar parte de España se equivoca completamente. Lo más inteligente es dejarlos ir ahora sin violencia y que cada cual se busque la vida.

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      • luiselotro luiselotro 02/10/17 22:07

        "Dejarlos ir".

        Perdonarles la vida, vamos. Tampoco a todos, eh, que algunos resucitan y son peores de zombies que de humanos (o lo que fuesen).

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  • Antonio Pérez Antonio Pérez 02/10/17 11:04

    Magnífico artículo. Suscribo tus palabras y comparto el mismo sentimiento. Muchas gracias.

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  • taxista y rojo taxista y rojo 02/10/17 10:48

    El sentimiento nacionalista no tiene por qué ser de derechas y mucho menos es necesariamente fascistoide. Y si no ahí está Iglesias, que habla de "patria" cuando se refiere a España, cuando los demás hablamos de Estado, País o, como mucho, nación

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    • HEREJE HEREJE 02/10/17 13:25

      En nuestro país, el sentimiento nacionalista está preservado, guardado y adjudicado al Bando Nacional, que ganó una guerra civil que hubo en nuestro país hace mucho tiempo. Los símbolos, las arengas y los festejos dedicados a la nación, han sido, desde entonces, exclusiva de la derecha. La izquierda nunca se ha sentido identificada con ellos, tal vez porque siempre que aparecían, cobrábamos. Esa es la realidad española, obviamente desde mi humilde punto de vista. Tal vez si la bandera fuera tricolor y sonara el Himno de Riego.... sin que aparecieran curas por medio....

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  • HEREJE HEREJE 02/10/17 09:50

    I. Gabilondo decía el sábado por la noche que no le gustaban nada los avisos que estaban llegando desde las instancias más reaccionarias y que deseaba que no se despertase la bestia. Sin duda, esa afirmación de que no existe extrema derecha en España y que no existe nacionalismo español, es un clarísimo desconocimiento (real o interesado) de nuestra realidad. Es evidente que la derechona está declarando una guerra de banderas, y tras las banderas siempre va el furor patriótico y la barbarie.

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