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Verso Libre

La ley como contrapoder

Publicada 15/10/2017 a las 06:00 Actualizada 15/10/2017 a las 20:59    
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¿Qué es ser un poeta? Acostumbrado por vocación a convertir mi oficio en el primer ámbito de compromiso con la sociedad, no me conformo sólo con la exigencia evidente de honestidad en el estilo, esa relación íntima que cada escritor establece con el patrimonio común de un idioma. Necesito también vigilarme, ser precavido conmigo mismo, cuestionar el sentido y las consecuencias de mi honestidad.

Por eso vuelvo con frecuencia a Albert Camus. El mundo que vivimos, el mundo que nos hace y nos deshace, me invita a recordar con frecuencia el discurso que escribió en diciembre de 1957 para aceptar y dar las gracias por el Premio Nobel. En estos días de conflicto callejero y parlamentario han circulado por Twitter algunas de sus frases. Yo recuerdo aquí esta reflexión: "Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podrá hacerlo. Pero su tarea es quizás mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida —en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos, y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden hoy destruirlo todo, no saben convencer; en la que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión–, esa generación ha debido, en sí misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir".

Los momentos de quiebra se suceden, son una insistencia en el fluir de la historia. La necesidad de impedir que el mundo se deshaga cobra de nuevo actualidad en el vértigo de estos años en los que la soberanía democrática se degrada hasta límites insoportables, los medios de comunicación generan las opiniones que necesita el dinero para imponer su avaricia, las realidades virtuales sustituyen en el discurso a la experiencia histórica de carne y hueso y los derechos humanos se pudren en las fronteras, invitándonos a ser diferentes, a distinguirnos del otro.

Pero hay algo que me conmueve, más allá de las semejanzas coyunturales, en esta tarea no de cambiar el mundo, sino de impedir que se deshaga. El compromiso con lo anterior, la necesidad de resistir en épocas innobles, significa el reconocimiento de un diálogo generacional que deja fuera de lugar a los viejos cascarrabias (esos que opinan que los jóvenes son tontos) y a los jóvenes adánicos (esos que sienten que van a inventárselo todo porque no tienen nada que heredar de sus mayores, ni siquiera su experiencia del mal y del miedo). La dignidad de vivir y de morir necesita el diálogo con el pasado como restauración de una posible confianza en el futuro. Digo posible, porque más vale que sólo nos movamos en el modesto terreno de las posibilidades. Oponerse al nihilismo sin caer en el dogma fue una de las mejores lecciones de Camus, partidario de las utopías modestas.

Confieso que en mi perpetuo diálogo generacional con el viejo Albert Camus, al releer una vez más el discurso de diciembre de 1957, me he detenido con incomodidad en esta frase: "Por eso, los verdaderos artistas no desdeñan nada; se obligan a comprender en vez de juzgar. Y si han de tomar partido en este mundo, sólo puede ser por una sociedad en la que, según la gran frase de Nietzsche, no ha de reinar el juez sino el creador, sea trabajador o intelectual". Sentirse incómodo no es negar, sino detenerse a pensar.

Como nos recordó Bernhard Schlink en su magnífica novela El lector, un juez debe comprender, mirar a los ojos del reo antes de dictar sentencia. Eso es cierto, sobre todo cuando uno está acostumbrado a leer y a ponerse en el lugar del otro. Pero esa misma costumbre de leer me invita ahora a pensar desde una perspectiva diferente: en esta época, quizá sea mejor que la sentencia la dicte un juez más que un creador.

Hablo, claro está, de nuestra relación con la ley. La dinámica social impuesta tiende a identificar el progreso con la ruptura, la rebeldía con el desprecio de lo anterior, la libertad con el grito. Es la misma dinámica social que controla las opiniones y las reacciones sentimentales a través de sus medios de comunicación y que trabaja para borrar la memoria y gobernar el descrédito, una forma de nihilismo. Si queremos hacer de la literatura y de la vida un compromiso público con la verdad de la gente, tal vez sea necesario enfrentarse al poder en el terreno de una verdad convertida en verosimilitud, de una legitimidad convertida en legalidad. La verdad no verosímil fracasa en el argumento literario tanto como la legitimidad no legal en la sociedad democrática. La libertad depende de la creación de un orden, no de la llamarada de una ruptura. Un orden con sus jueces.

El trabajo del poeta es ampliar el horizonte de la memoria y la verosimilitud, igual que la ciudadanía necesita  transformar las leyes para situarlas en la legitimidad de su tiempo. Pero para que este proceso no conduzca a la confusión, la decepción o la furia manipulable, es preciso un orden capaz de forzar la realidad, no de negarla, y enfrentarse al poder. En esta sociedad, debe dictar sentencia el juez más que el creador.

Albert Camus no inventó el periodismo, restauró su compromiso independiente para vigilar al poder frente a los demagogos o los cortesanos. Albert Camus no inventó la figura del intelectual, restauró su decencia frente a los que sacrificaban el presente en nombre de la tierra prometida. ¿Existe una forma de creación que no sea un modo de recuerdo?

En fin, ganas de pensar, deseos de ponerse en un compromiso al ser poeta, o periodista, o intelectual, o juez, o ciudadano, o cualquier cosa.


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16 Comentarios
  • Chuchi Chuchi 16/10/17 17:56

    Cuidadín Montero, no sea que algún "creador" te llame facha.  "El rechazo a obedecer o a someterse a una autoridad considerada injusta, puede tener su origen sicológico en el resentimiento, en el odio y la envidia de vengarse de las humillaciones padecidas ( reales o imaginarias), ejerciendo el poder por "cuenta propia" (Jean Claude Michéa)"

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  • Satva Satva 16/10/17 14:11

    Si, informarse, participar, tener criterio y opinión propio, argumentar...es algo cada vez mas inusual porque es incomodo y lleva tiempo y energía.
    La desafección hacia los asuntos del mundo bien sea nuestro país u otros da pereza a jóvenes y mayores y no digamos el pasado!
    Deseamos presente, inmediatez, materia y emoción, aunque signifique destruir o caer en lo superfluo muchas veces.
    La reflexión, el espíritu o el compromiso no tienen mucho espacio actualmente.
    Pero no hay que desanimarse estar en el lado difícil, arriesgado y profundo de las cosas da satisfacción personal, autenticidad a la existencia.
    Defender posiciones desde la justicia o la verdad aunque no se gane el poder ni te den la razón es algo épico y bello, y ellos lo saben....

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  • Sancho Sancho 16/10/17 01:05

    ¿Puede ser que, en ocasiones, no permitir los sueños de los demás, sobre todo si se basan "en la razón" sea evitar aquello del cuadro de Goya "el sueño de la razón produce monstruos"?.

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    • Bacante Bacante 16/10/17 21:36

      ¿No permitirlos ... a garrotazos? Vaya, vaya. 

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  • bidebi bidebi 15/10/17 22:57

    Abstracción para la justificación.
    Abstracción de jueces y leyes para la autojustificación pasiva.
    Olvidemos los objetos y los contextos, abstraigámonos.
    Por que, ¿de que jueces o justicia o leyes hablamos?.
    ¿De verdad que podemos abstraernos de su realidad y acudir a conceptos para desvincularnos de la realidad y de los objetos?.
    ¿De verdad que nos puede descargar del desasosiego evidente del artículo acudir al concepto de “autoridad” que dicta leyes y nombra jueces olvidándonos de dónde, cómo y cuándo?.
    ¿De verdad que creemos que Camus nos va a resolver nuestras dudas de compromiso social ahora diciéndonos que lo dejemos en jueces y leyes porque somos creadores?.
    ¿Todavía no hemos entendido que todos los seres humanos somos creadores por lo menos de nosotros mismos y que para tal título no hace falta escribir un libro?.
    De qué jueces hablamos, ¿de los que benefician al poderoso, de los que tumban un estatuto de convivencia aprobado por todos los organismos democráticos dictando censuras por encima de la misma democracia, de los que ilegalizan partidos, de los que durante cuarenta años han desoído la tortura habitual haciéndose colaboradores necesarios, de los que enjuician a la izquierda y no quieren ver el fascismo, de los que mañana mismo van a enjuiciar a unos policías demócratas por no querer masacrar a su pueblo?.
    De qué leyes hablamos, ¿La de la monarquía impuesta y la de una legalidad dictada bajo la sombra de los sables militares, la que amnistió cuarenta años de crímenes del fascismo, la que amnistió a los golpistas del 81 que condiciona nuestro presente, la que dictó que las estafas de los ricos serían asumidas por todos los ciudadanos, la que permite las sicav y el fraude fiscal, la que se ha aplicado a una comunidad despojándola de sus derechos?.
    A mi me parece que por muy creador que uno sea es casi imposible, desde la honestidad, hacer abstracción de la realidad y por lo tanto el desasosiego está garantizado.
    Pero en fin, que es lo normal en la mente humana la justificación de lo que hacemos o no hacemos. Que nos venimos justificando todos y todos los días.
    Si el mundo se tiene que deshacer que se deshaga, quizás construyamos algo menos malo.

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  • Sancho Sancho 15/10/17 22:26

    La polarización y el ruido como estrategia ensordecedora, cegadora, para no dejar pensar, para optar por SOLO dos caminos, igualmente destructivos, el uno porque ya lo conocemos y lo padecemos desde hace muchos años; el otro porque recorre el mismo sendero de enfrentamiento, mentiras y sufrimiento de las clases populares...Pero hay otras alternativas que no conllevan la aceptación de esta farsa entre dos bandos que pretenden la confrontación con el pueblo como soldaditos de plomo...Hay alternativas que no aceptan estas técnicas de manipulación tan bien utilizadas por otros sistemas de terror en otros tiempos muy negros...Pero comprobando el (de momento) alineamiento de la izquierda joven que tanto prometía, y espero que no sea tarde para ello, las cosas se ven algo más oscuras...Pero deberán zafarse de la trampa tendida por el independentismo tramposo y derechista...Mal camino han elegido los que dicen servirse de el nacionalismo para alcanzar sus objetivos revolucionarios...Un camino imposible, diría yo. Mentar a los sentimientos nacionales desde la izquierda como prioritario lleva a la catástrofe. ¿Acaso no lo sabemos bien en este país?

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  • Sancho Sancho 15/10/17 22:10

    Carta de Juan Marsé a Jaime Gil de Viedma publicada en El País.

    https://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=2&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwiYjceMtvPWAhXEUhQKHdSeCxUQFgguMAE&url=https%3A%2F%2Felpais.com%2Fcultura%2F2017%2F10%2F12%2Factualidad%2F1507819920_766723.html&usg=AOvVaw1eakNgT4-B2qMdxVobB78d

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  • Sancho Sancho 15/10/17 22:02

    Me ha parecido excelente tu artículo, Luis García Montero. Por lo que dices, por lo que expresas entre líneas, y por cómo lo dices. Enhorabuena.

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  • elpontondelaoliva elpontondelaoliva 15/10/17 21:01

    Llevo unos días dando vueltas a este poema, por motivos obvios, donde recoge aquello que tanto necesitamos, pensamiento, autocrítica, dialogo mucho dialogo y reflexión, al revés y al derecho. Espero y deseo que ayude también a nuestros contertulios digitales. A ti, querido poeta, gracias por el artículo.
    APOLOGIA Y PETICIÓN (El poema que refleja la España nuestra, a pesar de la propia democracia. Quizás sea la mejor SEXTINA, que se ha escrito en lengua castellana).
    *
    Y que decir de nuestra madre España
    este país de todos los demonios
    en donde el mal gobierno, la pobreza
    no son, sin más, pobreza y mal gobierno
    sino un estado místico del hombre,
    la absolución final de nuestra historia.

    De todas las historias de la Historia
    sin duda la más triste es la de España
    porque termina mal. Como si el hombre,
    harto ya de luchar son sus demonios,
    decidiese encargarles el gobierno
    y la administración de su pobreza.

    Nuestra famosa inmemorial pobreza,
    cuyo origen se pierde en las historias
    que dicen que no es culpa del gobierno
    sino terrible maldición de España,
    triste precio pagado a los demonios
    con hambre y con trabajo de sus hombres.

    A menudo he pensado en esos hombres,
    a menudo he pensado en la pobreza
    de este país de todos los demonios.
    Y a menudo he pensado en otra historia
    distinta y menos simple, en otra España
    en donde sí que importa el mal gobierno.

    Quiero creer que nuestro mal gobierno
    es un vulgar negocio de los hombres
    y no una metafísica, que España
    debe y puede salir de la pobreza,
    que es tiempo aún para cambiar la historia
    antes que se la lleven los demonios.

    Porque quiero creer que no hay demonios.
    son hombres los que pagan al gobierno,
    los empresarios de la falsa historia,
    son hombres quienes han vendido al hombre,
    los que le han convertido a la pobreza
    y secuestrado la salud de España.

    Pido que España expulse a esos demonios.
    Que la pobreza suba hasta el gobierno.
    Que sea el hombre el dueño de su historia.
    *
    JAIME GIL DE BIEDMA (del libro MORALIDADES, escrito a últimos de los años 50 y principio de los 60).

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 15/10/17 21:49

      Completada la Sextina, me uno completamente, a la petición de Gil de Biedma. Casi  sesenta años después, seguimos padeciendo por lo mismo:

      "Pido que España expulse a esos demonios.
      Que la pobreza suba hasta el gobierno.
      Que sea el hombre, el dueño de su historia."

      Gracias, por su transcripción tan oportuna. 

      Salu2.

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  • LF LF 15/10/17 10:31

    Evitar que el mundo se deshaga, me viene a la mente ese azucarillo cortado de forma cubica recién sacado de su envoltorio, fuerte, majestuoso y con una finalidad endulzar su destino. Pero la metáfora dura poco su forma dura poco y quizá su finalidad no sea del todo a gusto del consumidor.
    Entramos a este milenio precarios y duró poco, un virus llamado Leman ataco la caña de azúcar y todo empezó a perder sabor lo agridulce pasó a ser agrio para la humanidad, bueno para la mayor parte, se cambiaron reglas de juego en una noche aquí, empezaron contiendas que creíamos cosa del pasado, Irak, Siria, Sudan, Libia, Túnez, Egipto, África, Ucrania,....., refugiados, Grecia, los Bancos Españoles, corrupción por doquier, desahucios a manta, paro, emigración, Trump, Erdogan, Junker, Corea, Brexit, Rohingas, cambio climático, incendios, demagogia, polulismo,no sigo querido Luis. Difícil tarea la que propones pero para que no se diga, en eso estamos, a ver si este tiempo de prorroga que vivimos lo alargamos al máximo.. Buen domingo a todos

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  • Silk Road Silk Road 15/10/17 09:55

    Quizá el juez sea preferible al creador para guiar en el aquí y en el ahora, para resolver cuestiones de poca relevancia desde el punto de vista de la historia y del mundo como, por ejemplo, la cuestión de Cataluña.

    Ahora bien, nos encontramos en los albores de una nueva era, de una serie de cambios sociales superiores a la Revolución Industrial, nos encontramos frente a algo que ni Nietzsche ni Camus podían imaginar. Comienza la era de la riqueza sin trabajo, de la democracia directa, de las cadenas de bloques, de la perenne interconexión...

    En esa nueva era los jueces, las leyes e incluso la historia, las naciones y los estado nos van a servir de poco. Ahora, los creadores sois los importantes. Vosotros tenéis la obligación de imaginar un nuevo mundo y narrárnoslo. A sabiendas de que seguirá siendo un mundo contigente al que deberemos mirar con ironía, a sabiendas de que no sois el Creador, sino creadores, pero tiene que ser un mundo que nos guste y que nos apetezca construir.

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    • yoka yoka 15/10/17 13:47

      Estoy, en parte, de acerdo con tus reflexiones. Pero fijate en como un neurocientico como Antonio Damasio se inspiro en un filosofo como Spinoza para iniciar su comprension de como funciona el cerebro.

      Es verdad que estamos ante un cambio de paradigma que guia el mundo en que vivimos. Pero estoy totalmente convencido que cada uno de nosotros somos responsables de lo que pasara en el futuro y debemos exigir todo el conocimiento necesario para entender todas las propuestas de todo tipo que pululan por ahi o armarnos de una curiosidad nfinita. En especial buscar como sea conocer como funcionamos y reaccionamos de forma lo mas racional posible , toreando hasta incluso con nuestros sentenmientos. Para ello no descarto en absoluto los poetas, los pintores, la musica o cualquier otra espresion artistica. Ni tampoco un juez creativo que interpreta leyes con Justica.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 15/10/17 12:47

      Entiendo, que lo importante es que todos los ciudadanos, nosotros, definamos nuestros objetivos: sociales, económicos y geo-políticos, antes de delegar en 'creadores' el desarrollo del camino.

      "...Nos ha parecido necesario hoy decirnos todo esto y decírselo a la vez a nuestros lectores para que sepan que en todo lo que escribimos, día tras día, no olvidamos el deber de reflexión y de escrupulosidad que debe tener todo periodista. En una palabra, no olvidamos el esfuerzo de crítica que nos parece necesario en este momento." 'Autocrítica', Combat, 22 noviembre 1944. Albert Camus.

      Salu2.

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    • Bacante Bacante 15/10/17 10:34

      Silk,  de momento,  nada de todo eso es palpable,  pues el poder lo ejercen los de siempre con sus trucos de siempre. 
      Yo hablaria de pobreza sin o con trabajo,  del ruido ensordecedor y de evidente ausencia de pensamiento crítico.  ¿Exagero? 
      Pero me gusta mucho su optimismo. Saludos! 

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      • Silk Road Silk Road 15/10/17 12:24

        Cierto: todavía no es palpable. Por eso hacen falta poetas que nos lo cuenten y artistas que nos lo pinten.

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