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Plaza Pública

Madrid será todo norte con el sur más lejos

Concha Denche y Víctor Renes
Publicada el 20/08/2018 a las 06:00 Actualizada el 19/08/2018 a las 17:35
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A propósito de la Operación Chamartín, el jubiloso anuncio del “alargamiento” de Madrid hacia el norte, induce a pensar que si crece el norte encogerá el sur, siquiera, por desdibujamiento y disfuncionalidad espacial. Este proyecto que predica mantener la idea de ciudad proyecta un cambio determinante para el futuro, porque si Madrid se extiende 2,6 Km2 al norte del norte, la ciudad se modificará irreversiblemente. Una réplica de la ciudad desurbanizada.

Esta operación inmobiliario-financiera confirma la irremediable desigualdad socio-territorial ahondando la brecha norte/sur madrileño o si se prefiere, certifica la segregación como forma de hacer ciudad: la ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres. Necesariamente un crecimiento de tal dimensión y vocación de exclusividad ha de impactar en el conjunto urbano madrileño: desplaza el centro al norte y presenta una especial agresividad para el sur, disputando expectativas y recursos al sur de la diagonal, el sur social.

Madrid Nuevo Norte, mira lejos, al norte de Europa (París, Londres, Ámsterdam) buscando orbitar entre las ciudades globales de primer orden. Norte busca norte, pero evita mirar a su entorno inmediato, la ciudad de Madrid, a la que trasladará las externalidades y efectos indeseables que conlleva una operación de este calibre. Tampoco ha hecho al caso valorar el incremento del desequilibrio territorial que supone revalidar a la periferia sur como territorio sobrante para mano de obra excedente. La diagonal de la desigualdad, el eje sur-este-oeste madrileño, concentra todos los gradientes de la pobreza y la exclusión. En esos 8 distritos los niveles de renta per cápita por debajo y por encima del percentil del 20%, se encuadran en una media del 17,5% (más alto) y el 30,1% (más bajo) de la renta de la ciudad, afectando a un 31,6% del territorio donde reside un 41,3% de la población (1.331.714 habitantes). En ese territorio hay especificidades locales dramáticas: Usera tiene un 46,2% de su población con rentas más bajas, Villaverde un 47,6% o Puente de Vallecas un 41,5%. El contrapunto es Chamartín (78,7% de su población con rentas más altas y 1,9% de rentas más bajas), o Salamanca (84,4% más alto y 0,7% más bajo) ¿Por qué, entonces, concentrar en lugar de redistribuir las ventajas y oportunidades que supone el hecho urbano? ¿Por qué no repartir y articular la actividad económica en la ciudad de Madrid?

Una concentración frente a otra: al sur más paro, menos renta, más inmigración, más precariedad, menor cualificación, menos esperanza de vida, mayor riesgo social y menos futuro, con pocas o nulas inversiones, si acaso remediales; nunca una estrategia de reequilibrio territorial para la ciudad sumidero. Y al norte, como siempre, la geografía del privilegio que concentra el interés de las grandes corporaciones, DCN (el BBVA, acaparando suelo, la constructora San José) y arrastra a las administraciones, rediseñando el futuro mapa de la fragmentación social y su localización sobre Madrid. El urbanismo madrileño está facilitando (por acción u omisión) una focalización de la acumulación de riqueza fija en vez de ser un elemento proactivo contra la eterna cuestión urbana: la desigualdad.

Esta operación financiero-especulativa proyecta la hiperconcentración, al norte, de millones de m2 de oficinas prime, un Centro de Negocios o Distrito Financiero, (24/7) con miles de apartamentos de lujo ad hoc, más zonas de ocio. Un despilfarro de suelo, un bien escaso y no renovable. Muchas cifras y más incertidumbres. Chamartín no se justifica por las necesidades sociales del entorno y de Madrid. Tampoco por la demanda del mercado: ¿cuál es la demanda de oficinas prime y cual la tasa de desocupación del parque de oficinas? Su clave es la oferta: ofertar suelo para nodos exclusivos a los flujos especulativos del capital global financiarizado. Se invierte porque hay dinero para invertir. Estas masas de capital se dirigen a acaparar productos inmobiliarios prime y ello supone riesgos económicos (depreciación) y sociales: subidas de precios, especulación, expulsión, nuevas ocupaciones.

Chamartín, como un señuelo para captar activos de capital, implica privatizar suelo público del Estado (que el nuevo ministro de Fomento, Ábalos, se ha precipitado a ratificar). Adif obtendrá 1.200 millones de euros. ¿Ventajas sociales? Un difícilmente imaginable pulmón verde, un bosque (sin tocar tierra) sobre una losa de hormigón de 20 hectáreas a cota 9 metros (muy accesible). Y si el paro y la precariedad se acumulan al sur, como no hay norte para todos, al ejército de reserva se le da la oportunidad de sumarse a la ola migratoria diaria de 4.800.000 viajeros con destino al Manhattan mesetario, todavía un poco más lejos. Una movilidad forzosa poco sostenible que aleja residencia y trabajo. 200.000 empleos, propaganda sobre el fin del paro, con limpieza, restauración o servicios, reservados a los hijos de la desarticulación económica y social del sureste. En cuanto a viviendas, no parece que MNN esté interesado en un parque público en alquiler, ni a disputar con el sur la absorción de realojos de poblados marginales en los que se ha venido especializando a los distritos del sureste, la solidaridad impuesta a los espacios más vulnerables receptores de todas aquellas actividades molestas, que la ciudad necesita resolver, pero no quiere tener cerca.

Argumentos discriminadores, además de inconsistentes, que pretenden deslumbrar a los ciudadanos madrileños para que no recelen del pelotazo. Aquí no se reparten ni la riqueza ni la pobreza. Se apalancan los inversores y se apropian de la demanda local y la economía productiva real. Las expectativas de mayor justicia social y espacial para todos los madrileños quedan en un standbye eterno.

J.M Calvo, concejal de Desarrollo Urbano Sostenible, ha publicado que la segregación del sur es demagogia. Demagogia es favorecer la apropiación de la ciudad por los inversores, revalidar la posición hegemónica de las grandes corporaciones implicadas, y conformarse con lo único posible, mientras se exige a los más abandonados de la ciudad que se resignen. Arrogancia es confundir el interés general (de todos) con los beneficios (de los de siempre) al margen de otras consideraciones sociales, alegando que algo se mueve después de 25 años; pero ¿quién quiere un terremoto?

Desde el profundo y desmantelado sur, que lo es hoy, y con estas previsiones parece que lo seguirá siendo sin remisión, la city financiera es una amenaza: el espejo ciego del descompromiso con el Reequilibrio Territorial y la reducción de la desigualdad en la ciudad fragmento. La sombra del Plan Bidagor, de norte próspero y sur desaguadero de la ciudad, se pasea entre tan altas torres, como un fatum. Lo nuevo nace ya viejo en este nuevo norte.
________________________

Concha Denche (socióloga) y Víctor Renes (sociólogo) son miembros de la Asamblea de los Barrios del Sur.
 
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9 Comentarios
  • Jooheras Jooheras 21/08/18 21:28

    Es verdad, es curioso, y es dificilmente explicable, que en la mayoría de las ciudades, países, e incluso continentes, el norte es la zona rica y el sur la pobre. ¿Por qué? Alguna vez me ha surgido la duda, pero me parecía tan azarosa que no me paraba a reflexionar. ¿Es que tenemos algo en el ADN que nos lleva a ese camino?

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  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 21/08/18 14:11

    En Occidente siembre de favorece y aplaude al Norte. Por qué? No lo sé

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  • RepúblicaYa RepúblicaYa 21/08/18 10:18

    El ayuntamiento de Carmena ha seguido el dictado del BBVA. Una claudicación vergonzosa desde el punto de vista ético y político, y muy dañina desde el punto de vista social y urbanístico que dejara huella para siempre en Madrid. Muy triste que sea Ahora Madrid la responsable después de prometer en su programa resistirse a la Operación Chamartín. Un daño irreparable. Como se dice por aquí, el mayor y gravísimo error de Carmena.

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    • svara svara 21/08/18 10:36

      Vemos en este dislate una conquista mas del gran capital: disgrega, corrompe y vencerás. Será verdad eso de que el poder lo ejerce el dinero y contra esta verdad ¿no hay nada que hacer?
      Los ciudadanos se engañan si no ejercen contundentemente una protesta mas constructiva contra esta ruptura de la convivencia. Poco a poco el sur será mas sur, hasta terminar en el mar, por muy interior que sea Madrid.

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  • kalikatos kalikatos 20/08/18 19:47

    Creo que es el mayor error de Carmena y su chicos.

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 20/08/18 19:27

    Lo grave del asunto es que no planifican una ciudad, como hacíamos, los europeos desde Roma. Planifican un negocio. Y así salen las ciudades.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 20/08/18 09:49

    Es descorazonador. Todos los días cuando voy al trabajo (a la hora a la que nos movemos los parias afortunados que trabajamos) la M30 (primer cinturón de Madrid para quien no lo conozca) es un colapso diario. El atasco va desde prácticamente Méndez Álvaro (sur/sureste) a la salida de la M40 (segundo cinturón de Madrid) y la carretera de Burgos (norte). Y cuando salgo del trabajo se invierte el sentido. El trayecto completo puede llevarte hora y media (son apenas veinte kilómetros) y sobre todo te lleva la paciencia y los nervios, con un tráfico incívico de gente que intenta sortear el atasco colándose en la interminable fila de vehículos de cualquier salida y colapsando aún más el tráfico. Ya casi no hay fuerzas ni para tocar el claxon, ese mecanismo de desestres que se ha usado toda la vida. He sufrido la degradación de mi ciudad. De mi barrio (Usera) y de los barrios hermanos (Vallecas, Carabanchel, Orcasitas ...) todos los del sur. No consigo entender el proyecto de Madrid Norte. Más vehículos en danza por Madrid. ¿Cómo pedirle a la gente que se desplace en bicicleta a 50 o 60 kilómetros de sus viviendas para trabajar? ¿Cómo usar transportes colectivos insuficientes y atestados? Hay mañanas que en Getafe o en Alcorcón hacen falta empujadores, como aquellos que tanta risa nos daban del metro de Tokyo, para subir al tren. Sin contar con lo que la cercanía, la pérdida del espacio humano vital mínimo, causa en los pasajeros y pasajeras. Siempre he achacado este tipo de mega(lo)proyectos a la connivencia entre políticos y capital. Pero ahora manda en Madrid otro equipo y en teoría otra forma de entender las cosas. ¿No lo ven? ¿Es tan difícil verlo? Sabina decía que Madrid es una ciudad invivible pero insustituible. Dentro de poco podrá ser sustituida por cualquier ciudad europea. Menos mal que espero que me quede poco de soportar este mundo que cada vez entiendo menos. Cuando supe que en Usera había ganado el PP me di cuenta de que algo hace mal, muy mal la izquierda cuando no es capaz de que los barrios pobres sean sus semilleros de votos y se conviertan en paridores de ultraderechistas. O aprendemos o morimos.

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  • platanito platanito 20/08/18 06:47

    ¿No llega un poco tarde este comentario? Me parece que Madrid necesitaría otro Carlos Ill.
    Pasé 8 años por el Madrid de los 60. Era el Madrid del metro, las camionetas y el barrio de la Concepción por las Ventas del espíritusanto.
    Volví 20 años después de visita y me sorprendieron las bocas del metro, en la Movida, mostrando el percal.
    Cuando volví en los 2000 vi que el monolito de cuelgamuros se había cuadruplicado por Chamartín.
    Hace ya muchos años que no he querido volver (y lo tengo a media hora en lanzadera) ¿Por qué será como decía La Bombi?

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  • Artero Artero 20/08/18 03:34

    Si Madrid ha de crecer, debe hacerlo con mas necesidad hacia el sur y otros puntos que hacia el norte, de lo contrario, sería primar el interés económico denlos especuladores de siempre

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