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Plaza Pública

En una democracia sobran las líneas rojas y los cordones sanitarios

José Antonio Martín Pallín
Publicada el 19/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 18/05/2019 a las 17:49
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Algunos contemplamos con preocupación la aparición en el lenguaje político de expresiones dogmáticas e intolerantes, esgrimidas por algunos partidos políticos que prefieren la confrontación al diálogo, estableciendo líneas rojas o cordones sanitarios. En una democracia, que consagra y proclama como uno de sus valores superiores el pluralismo político, caben todas las ideas y opciones políticas siempre que se mantengan dentro de los límites que el derecho penal considera como transgresores de bienes jurídicos que estima dignos de protección. La libertad de expresión de pensamientos e ideas es la seña de identidad de un sistema democrático avanzado. Siempre es conflictivo conjugar la protección que el derecho penal concede al honor de las personas o de las instituciones y ahora extendido desmesuradamente a lo que se conoce en el mundo del derecho penal como delitos de odio, poniendo barreras sancionadoras a la manifestación de ideas o posiciones respecto de colectivos tan amplios y genéricos  como grupos ideológicos, racistas, antisemitas, religión o creencias o identidad sexual.

El legislador penal, en el terremoto modificador que introduce con la Ley Orgánica de 30 de marzo de 2015, se adentra por vericuetos que solo pueden dañar a la credibilidad y certeza que se exige a las sanciones penales. La negación, trivialización o enaltecimiento de los delitos de genocidio o de lesa humanidad solo merece desprecio y podrían considerarse como una blasfemia laica, ajena a la sanción que establece el derecho penal. La humillación, el menosprecio o descrédito deben encauzarse por la vía de la persecución a instancia de los ofendidos. Ampliarlo a todo género de ideologías, religiones y opciones de muy diversa índole plantea conflictos difíciles de resolver y así se ha puesto de manifiesto en todos los sistemas, entre la libertad de expresión, derecho o pilar fundamental de una democracia, y los límites que legitiman y permiten una sanción penal.

Todos los tribunales constitucionales del mundo y los de carácter internacional de protección de los derechos humanos se han enfrentado a la compleja tarea de marcar las líneas que separan la libertad de expresión del ilícito penal. En caso de duda el conflicto debe resolverse siempre en favor de las libertades fundamentales. Estos valores señalan los márgenes de las libertades ideológicas y de conciencia y constituyen una parte consustancial del ideario de los partidos políticos que marcan su actuación y presencia en la vida pública. Pero su finalidad y obligación de contribuir a la consecución de los objetivos irrenunciables de la convivencia democrática les obliga a integrar en sus idearios su concepción sobre el significado de la palabra nación, sobre la estructura territorial del Estado, sobre su adscripción a principios religiosos o laicos y, sobre todo, no tendría sentido evadirse de ofrecer soluciones a los intereses generales que se encarnan en los principio rectores de la política social y económica. Según el artículo 6 de nuestra Constitución, son instrumento fundamental para la participación política, lo que les convierte en instituciones que si bien carecen, por sí mismas, de poder público, tienen un papel imprescindible en la formación y manifestación de la voluntad popular. No puede descartarse que, como fruto del pluralismo político, una misma corriente ideológica pueda tener diversas expresiones políticas.

En algunas cuestiones políticas, debido a la complejidad y pluralidad de las sociedades modernas, es lógico que puedan establecer una confrontación con otras opciones políticas que sitúan en sus antípodas o simplemente discrepar en los matices. Estas disidencias, llevadas por los cauces del debate y contrastadas por las sucesivas elecciones, en las que tiene la palabra la soberanía popular, son lógicas e incluso enriquecedoras. Pero no es admisible que, en el ejercicio de su acción política, se puedan trazar líneas rojas y cordones sanitarios.

La tolerancia y la discrepancia son también valores insustituibles en una democracia que no puede permitirse, sin degradar su calidad, muros y fronteras excluyentes que tratan de expulsar del espacio plural a distintas opciones ideológicas. Me parece una exhibición intolerable de una pretenciosa pureza ideológica incompatible con el relativismo que debe presidir el debate y el diálogo entre los partidos políticos, si quieren contribuir a la concordia y la convivencia.

Las líneas rojas como frontera infranqueable constituyen la expresión de una sintomatología preocupante que denotan un dogmatismo irreductible que se compagina mal con las exigencias de los valores democráticos que pasan por el debate y la confrontación dialéctica. El que traza la línea roja lo hace con la intención de transmitir un mensaje a su clientela, exhibiendo una pureza ideológica, frente a otros partidos, a los que sitúa fuera de la cobertura constitucional. Esta toma de posición es inadmisible en un sistema democrático que sea celoso guardián de las esencias del pluralismo. Sin perder un ápice de las convicciones, se puede, incuestionablemente, marcar los límites sobre los puntos con los que un determinado partido no puede condescender y sobre los que no está dispuesto a dialogar, consensuar o compartir, con otras opciones ideológicas, pero esto nunca podrá suponer una línea roja sino una discrepancia entre concepciones y modelos ideológicos, económicos, sociales y políticos.

Mucho más grave, todavía, es plantear la necesidad de establecer cordones sanitarios. No sé si son conscientes del mensaje negativo que lanzan a la sociedad. Según los diccionarios, en una de sus acepciones, el término se utiliza para prevenir la expansión de una ideología que se considera indeseada o peligrosa. Cuando se utiliza en el debate partidista, se quiere trasmitir un mensaje agresivo y descalificador, situando al partido señalado como una especie de apestado que debe ser recluido en un lazareto ideológico.

Los cordones sanitarios denotan una cierta patología en aquellos que los utilizan. Aunque sea como metáfora política y constituyen una exhibición un tanto impúdica de su rigidez y dogmatismo frente a los que no comparten sus ideas. Si todo queda en una desmesura del lenguaje, no existen problemas graves para la estabilidad democrática, pero si se erigen en exclusiones y demonizaciones del adversario político, se tensa innecesariamente la confrontación política.

Los ciudadanos debemos exigir a nuestros representantes que se mantengan dentro de los límites del diálogo y del debate. No podemos permitir que se encastillen o enroquen en posiciones absolutamente dogmáticas y excluyentes que ponen en riesgo la convivencia democrática.

Si la sociedad admite y asimila con naturalidad y sin rechazo el establecimiento de líneas rojas o cordones sanitarios demuestra que ha perdido la conciencia del valor de los principios democráticos. Si apoyan a los partidos políticos que practican o predican esas expresiones, quizá sin darse cuenta se están saliendo del marco constitucional. La vitalidad democrática se refuerza cuando se eliminan o desaparecen los cordones sanitarios y emerge con fuerza la posibilidad del debate, el diálogo y la convivencia civilizada.
___________

José Antonio Martin Pallin es magistrado emérito del Tribunal Supremo y comisionado de la Comisión Internacional de Juristas (Ginebra). Abogado de Lifeabogados.
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14 Comentarios
  • SUA SUA 20/05/19 11:58

    Espléndido artículo.
    Espero con cierta ansiedad que el Gobierno se atreva a pedir apoyo "de manera directa" para la investidura, sin ningún complejo, a cualquier partido del Congreso de los diputados. Demostrarían su autentico sentido de la democracia y no como ahora ocurre que demuestran tener pánico a que les puedan acusar de apoyarse en los "independentistas, filoetarras etc,etc". ¿Acaso tienen estos peor conciencia que los"constitucionalistas" que les acusan de buscar esos apoyos?
    El Psoe tiene que plantarles cara a esos boceras, insultones, que contaminan las mentes de quienes les oyen, sin analizar lo que escuchan
    No me cabe duda que vendiendo la idea de la peligrosidad de los independentistas lo que buscan PP y Çs es meter miedo y armar bronca, pues se ve que no tienen argumentos sólidos y no saben hacer otra cosa. ¡Que nivel!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 20/05/19 08:55

    Estoy de acuerdo con el columnista: En una democracia sobran las líneas rojas y los cordones sanitarios.

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  • GRINGO GRINGO 19/05/19 11:50

    Si, por lo que parece, tenemos un Código Penal que castiga "los delitos de odio", bien haría el Sistema Judicial español en aprovechar ésa oportunidad y demostrar "que es independiente".

    Cómo, "actuando de oficio la Fiscalía", cuando asiste diariamente a un lenguaje plagado de descalificaciones de muchos de nuestros "políticos", insultando y mintiendo con informaciones de sus oponentes, propagando barbaridades que son claramente intoxicaciones y cuya única finalidad es encender los ánimos de los ciudadanos de toda índole, incitando a algo más que la recogida del voto en su beneficio.

    Ahí cumpliría con una función de intermediación social que sería de agradecer, y mucho más en éstos momentos donde estamos tocando techo....

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  • El chipionero El chipionero 19/05/19 11:39

    Señor Martín Pallin, es usted una de las personas a las que más respeto le tengo. Pero no puedo comprender a usted cuando me habla de tolerancia a la justicia, que permite las injusticias tan grande que se cometen en nuestro País llamado "democrático". 2.000 personas (no son peones camioneros), sospechosas de evasiones de capital y sus nombres no se pueden publicar porque, entre ellas, hay "personalidades"; toda una sala del Supremo falla contra Banca (llamada de la Banca a ciertos jueces que suelen dar conferencias bien pagadas por los bancos), y hay revuelo, se vuelve a reunir la sala y, oh, sorpresa, el fallo es modificado a favor de la Banca; aparece un Wappssap de cierto partido, diciendo que "¡albricias! Hemos conseguido poner a uno de los nuestros de presidente en el Supremo, que podremos manejar desde atrás" (cuando se hace público este wappssap, el presidente propuesto dimite "por vergüenza torera", pero no se va a su casa, sigue de presidente en la sala que juzga los del proceso". Continuar con ejemplos como estos, sería llenar un libro entero, señor Martín Pallin. Yo comprendo que a un jurista de su talla no se le puede decir que la Justicia "está hecha unos zorros", pero no me puede usted negar que "le hace falta un arreglito".

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  • MASEGOSO MASEGOSO 19/05/19 10:52

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    Leídos los comentarios que, hasta este momento, se insertan en este artículo del Sr. Martín Pallón , no tengo otro remedio que admitir la similitud de nuestras reflexiones. Llevamos años leyéndonos y sabemos que esa coincidencia se da en el mejor sentido de juzgar un artículo o una noticia. Acaso por que todos nosotros seamos de edades similares.
    Pero es necesario tener en cuenta una cosa y además tenerla siempr4e presente, sobre todo, cuando se habla de política española.

    Paco Arbillaga, Pepelu, José Luis53, Mirandero, Toreador:

    ¿Cuándo se ha visto a la derecha en España que no ataque y mienta para salir adelante y ser supremacista en todos los campos?
    ¿Quiénes apoyaron el golde militar del 18J1936 sino el poder el dinero?
    ¿Cuál fue el motivo de aquel levantamiento?
    A mi juicio impedir que el Pueblo llano tuviese el poder político en las manos. Hoy igual que ayer y que siempre.
    Me permito copiar estas frases del artículo de este jurista emérito que nos da tantas razones para ponernos de pie y con el puño en alto y poner la mentira y el sectarismo en su lugar. Son las señas de identidad de cualquier demócrata consciente de su libertad y obligaciones.
    Un cordial saludo para vosotros.

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  • MASEGOSO MASEGOSO 19/05/19 10:52

    2/2
    .” Sin perder un ápice de las convicciones, se puede, incuestionablemente, marcar los límites sobre los puntos con los que un determinado partido no puede condescender y sobre los que no está dispuesto a dialogar, consensuar o compartir, con otras opciones ideológicas, pero esto nunca podrá suponer una línea roja sino una discrepancia entre concepciones y modelos ideológicos, económicos, sociales y políticos.”

    “Cuando se utiliza en el debate partidista, se quiere trasmitir un mensaje agresivo y descalificador, situando al partido señalado como una especie de apestado que debe ser recluido en un lazareto ideológico.”

    “Los cordones sanitarios denotan una cierta patología en aquellos que los utilizan. Aunque sea como metáfora política y constituyen una exhibición un tanto impúdica de su rigidez y dogmatismo frente a los que no comparten sus ideas. Si todo queda en una desmesura del lenguaje, no existen problemas graves para la estabilidad democrática, pero si se erigen en exclusiones y demonizaciones del adversario político, se tensa innecesariamente la confrontación política”

    “Si la sociedad admite y asimila con naturalidad y sin rechazo el establecimiento de líneas rojas o cordones sanitarios demuestra que ha perdido la conciencia del valor de los principios democráticos.”

    “La vitalidad democrática se refuerza cuando se eliminan o desaparecen los cordones sanitarios y emerge con fuerza la posibilidad del debate, el diálogo y la convivencia civilizada.”

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  • Toreador Toreador 19/05/19 09:56

    En los años de mi vida (que son muchos) no había contemplado a políticos con tan poco valor humano y de respeto hacia quien piensa distinto a ellos, se creen superiores estos salbapatrias a los demás y no dudan en querer convencer de que están en posesión de la verdad, cuando en realidad son politiquillos de tres al cuarto con una letanía insulsa y falta de rigor a la verdad, trabajan creando miedo ya sea undimiento económico o el desguace de España, son fantasmas que sólo existen en sus estrechas mentes porque piensan que esa situación que exponen les reportará réditos electorales y desgraciadamente para ellos y Afortunadamente para la mayoría no es así.

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  • José Luis53 José Luis53 19/05/19 08:42

    Sé que la intencionalidad de su artículo no va por ahí pero leyéndolo a mi me surge una gran duda .¿ Y qué hacemos con los partidos fascistas?. Alemania tiene reconocidas líneas rojas frente al nazismo- ¿No es legítimo establecer líneas rojas frente quienes pretenden acabar de un modo u otro con el sistema democrático? En todo caso, gracias por sus siempres acertadas reflexiones, siempre es un placer leerle.

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  • pepelu. pepelu. 19/05/19 08:25

    Es precisamente lo que hacen los partidos que se llaman ellos mismos constitucionalistas y carecen totalmente de los principios básicos de la democracia. Con sus líneas rojas y sus cordones sanitarios, demuestran no tener argumentos convincentes que demuestren su vocación de políticos, por lo que recurren al insulto estúpido y poniéndose en contra de cualquier propuesta del gobierno que sea beneficioso para los españoles, con la arrogancia de creerse superiores política e intelectualmente. Algo así como lo que dijo Montoro cuando gobernaba Rodríguez Zapatero “ tu deja caer España que luego venimos nosotros y la levantaremos” No admiten los resultados de las últimas elecciones que corroboran la moción de censura. Son anticonstitucionales y antidemócratas

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  • Mirandero Mirandero 19/05/19 08:10

    La educación es un bálsamo extraordinario para hacer frente a la pérdida de conciencia de lo valores democráticos por parte del pueblo. En una sociedad con un nivel, como poco, medio sería difícil que pudieran triunfar los partidos populistas que no dudan en cruzar los límites de la convivencia democrática con el propósito de ganar algunos votos. Quizá sea por esta razón que estos partidos políticos no aceptan la asignatura de Filosofía en sus planes de estudios, o controlar la enseñanza en todos los niveles, así como degradar la pública.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 19/05/19 10:03


      Mirandero: Pues «la mala educación» debe ser la que más se imparte en el mundo, visto cómo se vota desde Europa a las Américas, de N a S. Quizás el asunto de «la educación» sea qué tipo de educación se imparte y qué se pretende lograr con ello.

      ¿Están «bien educados» todos los dirigentes políticos y empresariales que llevan las riendas del mundo? Desde luego que por falta de los títulos que ostentan no será. Osasuna2 salu2.

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      • Mirandero Mirandero 19/05/19 14:55

        Cuando una sociedad (toda generalización lleva implícita discriminación) no tiene la suficiente capacidad intelectual para discernir los discursos que les ofrecen los políticos, difícilmente podrá ser objetiva en las decisiones que tome, sobre todo, a la hora de votar. Todos los Estados autoritarios y totalitarios suelen coincidir en el control de la cultura, aplicando «sus» sistemas de enseñanza, donde siempre se beneficia a la educación privada en detrimento de la pública. Lo que se pretende es crear una masa productiva con un mínimo nivel cultural con el propósito de tenerla controlada sin apenas esfuerzo, mientras que las clases más pudientes pueden tener acceso a niveles más altos de enseñanza, con el fin de liderar todas las estructuras estatales.

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        • paco arbillaga paco arbillaga 19/05/19 16:04


          Sí, estamos de acuerdo. Mas visto qué poiíticos, qué partidos se eligen en los diferentes países del mundo al que pertenecemos, parece que en España se vota más o menos como en el resto del mundo.

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