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Karlsruhe ataca de nuevo

Publicada el 09/05/2020 a las 06:00

En el conocido juego de la disuasión nuclear, un jugador que está en posesión de la bomba atómica amenaza a otro jugador con lanzársela si no adopta una determinada acción. Si la amenaza es suficientemente creíble, el jugador 2 acabará haciendo, por tanto, lo que el jugador 1 le estaba pidiendo que hiciera. El juego se complica cuando tanto el jugador 1 como el jugador 2 poseen, ambos, la bomba atómica. En este caso, el jugador 2 indicará al jugador 1 que no hará lo que éste le está pidiendo, ya que si el jugador 1 le lanza la bomba atómica, él también lo hará. Por tanto, si ambos cumplen sus respectivas amenazas, los dos morirán. Ya no habrá vida en la Tierra. Como ambos jugadores saben que este es el peor de todos los resultados posibles, al final el juego tiene solamente un sorprendente equilibrio, que es que, dejando a un lado la importante cuestión de cuán creíbles sean las amenazas de ambos contendientes, nadie lanzará la bomba atómica. El resultado final del juego es por tanto una situación en la que se ladra pero no se acaba mordiendo, por emplear nuestra castiza expresión. Un resultado diferente (el lanzamiento de las bombas) sería considerado como una salida completamente irracional del juego.

Lo que ha hecho el Tribunal Constitucional Alemán en la sentencia del pasado 5 de Mayo de 2020 (BVefG, Judgement of the Second Senate of 05 May 2020- 2BvR 895/15) ha sido precisamente lanzar la bomba atómica al Tribunal de Justicia de la UE, y con ello, al resto de la Unión Europea. Las consecuencias de la sentencia que vamos a comentar a continuación son completamente destructivas para el futuro jurídico de la Unión. Pero antes de examinar por qué esta sentencia sumirá en un invierno nuclear al ordenamiento jurídico y al sistema político comunitario, déjenme exponer en cinco sencillos pasos los hechos que dieron pie a este asunto. Como muchos recordarán, el Banco Central Europeo adoptó, en medio de la crisis financiera que dio comienzo en 2008, una serie de decisiones que supusieron la compra por parte del instituto emisor de deuda pública de los Estados Miembros en los mercados secundarios por un valor de más de 2 billones de euros (es decir, dos veces el PIB español). Es importante recordar que el artículo 123.1º del TFUE prohíbe de manera categórica la compra directa de deuda pública de los Estados Miembros por parte del Banco Central Europeo. Por ello, las decisiones que adoptó en su momento el BCE fueron recurridas ante el propio Tribunal Constitucional Alemán quien, en una decisión casi sin precedentes, decidió remitir una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia. En esa cuestión prejudicial, el TC Alemán le preguntó al TJUE si el programa del BCE violaba el artículo 123.1º del TFUE. La respuesta del Tribunal de Justicia, datada el 11 de diciembre de 2018 (asunto Weiss) fue negativa, dado el carácter limitado del programa, tanto en términos de volumen y de tiempo, y también porque se habían establecido toda una serie de garantías para que la compra de deuda pública no subvirtiera la prohibición del artículo 123.1º del TFUE. En general, el TJUE mostró una buena dosis de deferencia a la decisión que adoptó el BCE puesto que, como recordaremos, contribuyó a salvar el euro del hundimiento.

Tras la decisión del Tribunal de Justicia de la UE, le correspondía mover ficha al Tribunal Constitucional Alemán, para interpretar y aplicar la decisión del Tribunal de Justicia de la UE. Y esto es lo que ha hecho precisamente en su sentencia de 5 de Mayo de 2020. Para entender completamente la sentencia, hay que recordar brevemente lo que se ha venido a llamar “jurisprudencia Kompetenz-kompetenz” del Tribunal Constitucional Alemán. El TC alemán ya había señalado en varias ocasiones que, aunque aceptaba los términos en los que se había producido la delegación de competencias del Estado alemán a favor de la UE, le correspondería a él, en última instancia, monitorear si esa cesión desbordaba los límites de la delegación realizada por el Estado alemán. Implícita en esta posición había un mensaje codificado (y no precisamente de amor) dirigido al Tribunal de Justicia de la Unión Europea que, una vez descodificado, venía a decir que el TC alemán no dudaría en anular y/o inaplicar una sentencia del anterior si entendía que la misma era un acto ultra vires, que iba más allá del acto de delegación. Ésta era la amenaza de lanzamiento de la bomba atómica. Hasta ahora, todos los observadores de esta jurisprudencia la habían entendido en un sentido excesivamente complaciente, indicando precisamente que el TC alemán ladraba, pero nunca mordería. Sin embargo, como ya he dicho previamente, en esta sentencia el Tribunal Constitucional alemán no se limita a amenazar con la bomba atómica, sino que directamente la lanza (a pesar de que la mayor parte de los comentarios siguen siendo benevolentes con la decisión del TC alemán: ha tirado la bomba atómica pero solamente un poquito). Veamos de manera breve el razonamiento del Tribunal.

Justificando el ataque nuclear

Esencialmente, para el Tribunal Constitucional Alemán el problema está en que el TJUE ha aplicado incorrectamente el principio de proporcionalidad a este caso concreto. El TJUE “es indiferente”, dice el TC alemán, a la forma en la que él mismo ha concebido en su jurisprudencia dicho principio, puesto que se ha limitado a comprobar simplemente si existía un “error manifiesto” en la valoración de la decisión de compra de deuda pública de los Estados que adoptó el BCE.

El lanzamiento de la bomba atómica

De lo anterior el TC alemán deduce que, en esas circunstancias, no se encuentra vinculado por la decisión del TJUE, y que, por lo tanto, realizará su propio control de la cuestión, por encima, por tanto, del realizado por el TJUE. Esto ya no es una amenaza, es directamente lanzar la bomba atómica. El TC alemán viola con ello el principio de primacía del derecho comunitario. Pero no solamente eso, la cuestión es mucho más profunda: con esta decisión el TC alemán elimina de un plumazo el propio Sonderweg del proceso de integración europea a través del derecho, que está basado, recordémoslo una vez más, en amenazar, pero nunca atacar.

Un invierno nuclear jurídico y económico

Además, el TC alemán se permite señalar el camino: éste debería haber sido pedir un rescate bajo el marco del MEDE por parte de los Estados Miembros afectados, lo que, además de muchas otras consecuencias, habría hundido (¿hundirá en el futuro?) a los Estados del sur europeo. Además, instruye a las autoridades del Estado alemán, al Bundesbank en concreto, a no volver a participar en operaciones de compra de deuda pública en mercados secundarios mientras el BCE no dé razones suficientemente convincentes de que el programa de compra de deuda pública de los Estados Miembros respeta los cánones del principio de proporcionalidad. Decisión que, por su puesto, el propio TC alemán controlará, en última instancia, llegado el caso. Hemos entrado en otra dimensión jurídico-política.

¿El principio del fin?

Quedan muchas reflexiones por hacer en relación con esta decisión, reflexiones que por falta de espacio no podemos desarrollar. Simplemente, las enumero. Primero: es importante entender que el control de proporcionalidad es un instrumento del que se dotan los tribunales (todos) para ampliar los márgenes de su propia discrecionalidad a la hora de tomar decisiones. Segundo: el lenguaje empleado por el TC alemán es de una agresividad sin precedentes. Podríamos decir que el TC alemán no solamente lanza una bomba atómica, sino que la refuerza con el lanzamiento de otra de neutrones de tipo lingüístico, con el fin de asegurarse que no queda nada después. Tercera reflexión: es completamente sorprendente comprobar cómo el TC alemán, no contento con quebrar la racionalidad del resultado del juego de la disuasión nuclear, se permite incluso el gusto de convertirse en legislador de última instancia, indicando cuál es la decisión que deberían haber tomado las autoridades políticas de la UE (rescate del MEDE). Cuarta: será interesante ver cómo reacciona el TJUE, aunque, como hemos visto, la única opción racional que le queda es la de la represalia nuclear. Y quinto (y siempre con el permiso del avezado lector que haya llegado hasta este punto): hay que abrogar el artículo 123.1º del TFEU, como ya he defendido en miles de ocasiones, para evitar que una vez repoblado el universo jurídico comunitario tras el invierno nuclear que vamos a padecer a partir de ahora, se le vuelva a ocurrir a algún estólido tribunal empezar a juguetear de nuevo con armamento nuclear. Más, si cabe, en un contexto como el que estamos viviendo en estos momentos.

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Antonio Estella es Catedrático Jean Monnet “ad personam” de Gobernanza Económica Global y Europea en la Universidad Carlos III de Madrid

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8 Comentarios
  • Bastagoya Bastagoya 12/05/20 18:04

    Ayer el BCE, pasó por encima del Constitucional alemán y aceleró la adquisición de Deuda Pública hasta un record de 44.828 Millones. De esta manera, el BCE se distancia de la sentencia del Constitucional alemán, que dió trés meses al BCE para justificar las compras de bonos soberanos y puso en duda su proporcionalidad, al mismo tiempo el TJUE recordó a los juristas alemanes que es el único órgano competente. EL mensaje de la autoridad monetaría ha sido seguir con su operativa. "Los Bancos Centrales, incluido el BCE se guian por su mandato, por lo que haremos todo lo necesario para cumplirlo".Aseguró la Sra. Lagarde. Salud y saludos

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  • Rigel Rigel 10/05/20 13:14

    Desde mi nula formación jurídica y económica me parece un articulo muy esclarecedor de las intenciones de unos y otros. También veo que no se dan cuenta que si nos arruinamos, malamente vamos a poder comprar nada de lo que ellos fabrican. Y que mala memoria tenemos las personas y los paises, Alemania debería acordarse de los tiempos en que su economía no estaba nada boyante y necesitó mucha ayuda.

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  • LopezT LopezT 10/05/20 11:28

    Cada día lo tengo mas claro: No era partidario de la UE, y ahora me reafirmo. Creo en la necesidad de la unión poñlítico, económica y social de los pueblos, pero me planteo que se debe abandonar, -cueste lo que cueste-, esta falsa UE, y comenzar a crear una nueva unión, partiendo de la Ibérica y latina. Primero con Portugal y, con la pretensión de incluir lo antes posible, a Italia y Francia. Y ahí lo dejo.

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  • Chovo1 Chovo1 09/05/20 22:02

    En resumidas cuentas.... de nuevo el anschluss hitleriano pero sin wehrmacht, anschluss economico, y como ya se han anexionado toda europa del este, ahora le toca a los "moros" del sur, y dado que los intereses son muy distintos tenemos dos opciones, o se refunda la UE o fundamos el EUROSUR.

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  • Jubilator65 Jubilator65 09/05/20 20:26

    En política, en economía y ahora también en justicia, los alemanes se sinten l los dueños del resto de los países de la UE ¿ hasta cuando vamos soportaremos esta situación de prepotencia...?

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 09/05/20 20:00

    Soy europeísta, pero no en esta Europa de mercados y mercaderes. Así que lo razonable (tan irracional como la sentencia del TC alemán) es que el TJUE considere que Alemania se ha salido de la UE ya que las cesiones de soberanía operan en todo momento o si no, no operan. Que esto supondrá el fin de la UE tal como la conocemos es evidente. Siempre son los alemanes quienes rompen la baraja, en 1914, en 1938 y ahora. Bien. No juguemos con ellos. Fuimos muchos los que luchamos contra el tipo de integración en la UE que suponía desmantelar nuestro sector primario (industria y agricultura) para convertirnos en un país del sector terciario, especialmente turismo. Lástima que la historia nos esté dando la razón. Muerto el turismo este año, ¿cómo vamos a producir lo necesario para salir adelante? ¿Con otro rescate que ponga la lupa en las soluciones sociales? Alemania, que no pagó muchas de sus deudas (por ejemplo las que contrajo con Grecia a la que sin embargo ha hundido en la debacle por el impago a sus bancos) ahora quiere que cada palo aguante su vela. Fenomenal. Sigamos aguantando a sus bancos, a la industria que reconstruyó con el dinero estadounidense, A sus políticos altivos que hablan de nosotros como vagos y trapaceros. ¿De verdad que podemos considerarlos "amigos"? Mis amigos, losd más ricos y los más podres, no me tratan así.

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  • Bastagoya Bastagoya 09/05/20 17:50

    La sentencia del Tribunal Constitucional alemán del 5/05/2020, en la que reclama la supremacía juridica sobre el TJUE, basándose en que este último ha aplicado mal el principio de proporcionalidad; pretende, entre otras cosas, limitar la independencia del BCE, haciéndole restringir las compras de Deuda Pública de los estados miembros en el mercado secundario, incluso puede llegar a prohibir al Bundesbank a acudir al mercado secundario para comprar este tipo de deuda pública. Al mismo tiempo invita a los Estados del Sur a recurrir al MEDE, nos quiere cojer por el cuello, como si fueramos ocas de producir paté, y sobrealimentar nuestras ya abultadas deudas públicas, condicionando y controlándo las decisiones económicas, en definitiva, restringiéndo nuestra soberanía en materia económica, al igual que sucedió en el aspecto monetario con nuestra incorporación al €. Entonces, cual es la utilidad del BCE, si a parte de tener prohibido emitir moneda, no nos puede sacar de apuros cuando la situacón lo requiere como es el caso. Tengo la impresión de que en el fondo de todo este asunto subyace un tufillo nacionalista. Salud y saludos

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  • Bastagoya Bastagoya 09/05/20 14:41

    Gran árticulo. Solo añadir que las desgracias para los paises del Sur nunca vienen solas, y más vale que la inseguridad juridica que genera la Sentencia del Tribunal Constitucional alemán se resuelva de inmediato, pues no es el momento adecuado para estas guerras gratuitas e interesadas. Salud y saludos

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