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Alarma, confinamiento, salud pública y libertades

José Antonio Martín Pallín
Publicada el 26/05/2020 a las 06:00

En estos momentos dramáticos, se ha abierto un debate entre los juristas que me parece inútil y estéril, porque nada aporta a los gravísimos problemas, sanitarios y económicos, que plantea el coronavirus. Muchos sostenemos que para adoptar, con éxito, medidas para contener sus efectos, fue necesaria la previa declaración del Estado de Alarma. Era prioritario acordar el confinamiento de la población, con la consiguiente limitación de derechos fundamentales, como la libertad de circulación y movimientos. Otros, con argumentos que no alcanzo a comprender, opinan que hay que levantar el Estado de Alarma, incluso se ha planteado su inconstitucionalidad, para sustituirlo por leyes sanitarias, previstas para supuestos que nada tienen que ver con la pandemia que en estos momentos está sufriendo toda la comunidad internacional.

Como punto de partida, debemos comenzar por distinguir entre epidemia y pandemia. Una epidemia es una enfermedad contagiosa, que afecta a determinadas personas y lugares. La Organización Mundial de la Salud denomina pandemia a la propagación mundial de una nueva enfermedad. Nadie discute que una pandemia tiene mayores proporciones que una epidemia, distinguiéndose por el nivel de emergencia sanitaria. La Ley Reguladora de la declaración del Estado de Alarma no distingue entre pandemia y epidemia, limitándose a señalar que procede la excepcionalidad cuando circunstancias extraordinarias hiciesen imposible el mantenimiento de la normalidad mediante los poderes ordinarios de las Autoridades competentes. Más específicamente, para la declaración del Estado de Alarma contempla varios supuestos, entre ellos crisis sanitarias tales como epidemias y situaciones de contaminación graves.

En el mes de febrero, Europa comienza a seguir con atención, de momento puramente informativa, todo lo que estaba aconteciendo en la ciudad china de Wuhan. Se tomaron medidas preventivas, como el cierre de escuelas y universidades, y se comenzó a poner en alerta el sistema sanitario, que inmediatamente dio síntomas de sus alarmantes carencias, derivadas de los recortes y las políticas de austeridad.

Se desataron las alarmas cuando Italia experimenta un brote inquietante, sobre todo en la Región de Lombardía. En nuestro país, la Comunidad de Madrid cierra los centros educativos el miércoles 11 de Marzo, pero solo durante 15 días. Otras comunidades siguieron este ejemplo. Creo que no tiene ningún sentido enzarzarse en quién vio primero el peligro, entre otras cosas porque lo que estamos analizando es la necesidad e inevitabilidad del confinamiento.

El Real Decreto-Ley de 14 de Marzo de 2020 declara el Estado de Alarma y acuerda el confinamiento domiciliario y limita la libertad de movimientos, con la excepción de los traslados a centros sanitarios y farmacéuticos, a comprar el periódico, el pan y alimentación, a los lugares de trabajo de actividades esenciales, acudir, con fines asistenciales al domicilio de personas dependientes y vulnerables, entidades financieras y, como regla general, salir del domicilio en los casos de fuerza mayor. No se dispone de estadísticas, pero manejando los supuestos de permisividad, en plena eclosión de la pandemia, han podido ser muchos los millones de personas que hayan utilizado las excepciones para moverse en el ámbito limitado de su ciudad y de su barrio.

Ante la explosiva contaminación del coronavirus por toda la comunidad europea, el 26 de Marzo, la Comisión Europea, en cooperación con el Consejo, ha presentado una hoja de ruta europea para levantar progresivamente las medidas de confinamiento adoptadas como consecuencia del brote de coronavirus. La hoja de ruta tiene en cuenta los conocimientos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades, del Grupo Consultivo de la Comisión sobre el coronavirus, la experiencia de los Estados miembros y las orientaciones de la Organización Mundial de la Salud. Evidentemente, cualquier reflexión de esta naturaleza se basa en los conocimientos científicos disponibles hasta la fecha y debe ser revisada a medida que aparezcan nuevas evidencias. El Diario Oficial de la Unión Europea, en un informe de 17 de Abril de 2020, reconoce que todos los Estados miembros han prohibido las concentraciones públicas, han cerrado las escuelas (ya sea en su totalidad o en parte) y han introducido restricciones en las fronteras o a los desplazamientos. Más de la mitad de los Estados miembros de la UE han declarado un estado de emergencia.

Los expertos en epidemiología consideran que, incluso con medidas de confinamiento, el virus sigue circulando y cualquier nivel de relajación gradual conducirá inevitablemente a un aumento de nuevos casos. Esto requerirá un seguimiento constante y detallado, así como la disposición de adaptarse y volver a introducir nuevas medidas en caso necesario. También resulta evidente que las sociedades deberán vivir con el virus hasta que se encuentre una vacuna o un tratamiento. A este respecto, será esencial informar de forma clara y oportuna a los ciudadanos y dar muestras de transparencia. También será fundamental un diálogo permanente con los interlocutores sociales. Termina reconociendo que gestionar con éxito la supresión gradual de las medidas de confinamiento actuales, requiere una combinación de medidas de acompañamiento que sean pertinentes para todos los Estados miembros. La UE está adoptando medidas para apoyarlos a este respecto.

Los estados de emergencia generales que otorgan competencias excepcionales al Gobierno deben ser sustituidos por intervenciones más específicas de los Gobiernos, con arreglo a sus disposiciones constitucionales. De este modo se garantizará la responsabilidad democrática y la transparencia de las medidas adoptadas y su amplia aceptación pública, así como el respeto de los derechos fundamentales y el Estado de Derecho.

En los dos últimos debates sobre la prolongación del Estado de alarma, el Partido Popular, esgrimiendo la opinión de algunos constitucionalistas, sostuvo que se puede optar por una alternativa al confinamiento, aplicando las previsiones de la Ley Orgánica de Medidas Especiales en materia de sanidad pública de 1986. La lectura de su texto concede al Gobierno la posibilidad de adoptar medidas para el control de los enfermos y de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y una genérica fórmula que permite tomar las decisiones que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible. Incuestionablemente no contempla la limitación de derechos fundamentales que solo permite el Estado de Alarma. Nuestro constitucionalista Víctor Ferreres nos recuerda: "La Constitución protege una determinada forma de gobernar y no una determinada ideología sustantiva".

En relación con el confinamiento, el Tribunal Constitucional nos ha dicho en su Auto de 3 de Marzo de 1983, que el derecho de libertad de circulación "como todo derecho constitucional no es absoluto o ilimitado, puesto que el artículo 53.1 de la Constitución permite, por el juego de su cláusula general habilitante, que la ley pueda establecer regulación de los derechos fundamentales siempre que se respete su contenido esencial"

Sólo con el desenfado que proporciona el sentirse arropado por algunos voceros de los medios de comunicación se puede sostener que el Estado de alarma ha afectado, entre otros, a los derechos de libertad de expresión o libertad de manifestación y reunión. En cuanto a la libertad de expresión, basta con leer los medios periodísticos, en papel o digitales y conectar cualquier canal de televisión. En relación con el derecho de manifestación, todos los países han sido reticentes a concederlo de manera absoluta en los primeros momentos de las medidas de confinamiento. El Tribunal Constitucional alemán autorizó manifestaciones limitadas en cuanto al número de personas y a la separación entre las mismas y poniendo de relieve que su duración tenía que estar limitada en el tiempo y circunscrita a un determinado lugar.

Nuestro Tribunal Constitucional ha ponderado los bienes en conflicto, por un lado la vida y la salud pública y por otro el derecho de manifestación, y en su Resolución de 30 de Abril de 2020 se inclinaba por confirmar la prohibición de celebrar una manifestación, el día 1 de Mayo, en una caravana automovilista. En mi opinión una manifestación en una caravana automovilística debería realizarse de manera que no afectase a la seguridad y normalidad de la circulación en las ciudades y en las calles por las que transcurre, sin descartar su incidencia sobre el medio ambiente por el efecto contaminante de la concentración de automóviles.

En una sentencia de 29 de Marzo de 1990 nuestro Tribunal Constitucional admite que el derecho de reunión pacífica puede ser objeto de medidas restrictivas siempre que sean necesarias en una sociedad democrática para la protección de los derechos y libertades ajenas, entre ellos al derecho a la salud, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 11.2º del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

La medidas sanitarias que han adoptado los científicos parece que están dando una resultado positivo y esperanzador y que, en ningún momento el confinamiento acordado en virtud de la declaración del Estado de Alarma ha sido obstáculo para que los servicios de salud hayan actuado con eficiencia científica y con un gran derroche de profesionalidad, valor y abnegación. ¿Por qué las caceroladas han sustituido a los aplausos?

A la vista de todo lo que he expuesto creo que se pueden obtener las siguientes conclusiones:

1ª.- Ante una pandemia de estas características nadie puede negar la necesidad de la declaración del Estado de Alarma.

2ª.- El confinamiento domiciliario, con excepciones y progresivo descenso, es una medida adecuada, en una sociedad democrática, para proteger la salud.

3ª.- El sistema sanitario debe estar dotado de los medios necesarios para afrontar a un virus, cuyo origen y propagación ofrecen tantas dudas y variables.

4ª.- La protección prioritaria de la salud debe imponerse a los intereses económicos que evidentemente están en juego y que deben esperar soluciones, cuando la vida y la salud ofrezcan la posibilidad afrontarlos.

Parece que estamos en el buen camino. Ojalá que más pronto que tarde podamos normalizar nuestras vidas y recordar a los muertos.

A los que se mueven por intereses económicos conviene recordarles lo sucedido en la provincia italiana de Bérgamo. Medios de comunicación, al servicio de los intereses económicos e industriales, llegaron a sostener textualmente: "no había bastantes muertes para justificar ningún cierre". En la ciudad de Bérgamo el aumento de la mortalidad fue escalofriante, el 568% y del 91% en otras ciudades industriales de la región que nunca cerraron. Comprendo las urgencias de la economía, pero ponerla por encima de la vida nos hace retroceder a tiempos que creíamos superados.

En estos momentos todos debemos tener en mente una cita de Hans Kelsen en su libro ¿Qué es Justicia?. Un experto "transgrede el terreno científico al afirmar que la seguridad económica general es un fin o el fin de la vida social. La ciencia puede determinar los fines pero no los medios".

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José Antonio Martín Pallín es abogado, magistrado emérito del Tribunal Supremo y comisionado español de la Comisión Internacional de Juristas (Ginebra).

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16 Comentarios
  • BASTE BASTE 27/05/20 18:32

    El virus no ha desaparecido,sigue estando por ahí y si te contagias te pueden pasar cosas terribles,incluso la muerte (o no pasarte nada y contagiar a algún ser querido,lo cual también es terrible).La mejor solución (nada nuevo,ya la sufrió Bocaccio) es la reclusión en la que habrá grupos que lo sufran (con curados y muertos) y grupos que no,pero como la reclusión total no es posible,solo se aplica una parcial que hace disminuir la pandemia sin eliminarla.La economía es importante en cuanto a cubrir las necesidades esenciales de la comunidad,pero no respecto al beneficio de algunos : los muertos no consumen,ergo lo importante es la vida.Mientras no exista un tratamiento,el patógeno y su problema seguirá entre nosotros por lo que el mundo que vivíamos no será el mismo y cuanto antes nos demos cuenta de ello y nos adaptemos a los cambios, mejor nos irá.El Sr. Pallín ha hecho una magnífica exposición de la situación,bajo el punto de vista jurídico de un experto en leyes y su aplicación, a su artículo habrá que añadir las recomendaciones de los expertos sanitarios y asunto cncluído.Todo lo demás son politiquerías de representantes ciudadanos cuyo tiempo está en límites,están en capilla para ser sustituídos por veraderos representantes,cada uno en su ideología,de los intereses ciudadanos.Vienen tiempos nuevos y "camarón que no se mueva...."

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  • cromwell cromwell 27/05/20 08:25

    Mu has gracias por su esclarecedor artículo en términos legales Sr. Martín Pallín. Me ha dado argumentos legales.

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  • luzin luzin 26/05/20 21:11

    Menudo panfleto progubernamental. Lo que no nos cuenta el Emérito es que el Gobierno ha ido metiendo de rondón sus cagaditas aprovechando los decretos del Estado de Alarma que finalmente ha parecido más las negociaciones en la Medina de Fez para comprar una alfombra que un problema sanitario.

    Cierre total que hemos sufrido en España, más que en ninguna otra nación, gracias a la nefasta gestión inicial del Gobierno que nos ha llevado a ser los campeones mundiales de coronavirus y a sufrir en consecuencia la mayor de las crisis económicas. Crisis que vamos a pagar como siempre los trabajadores.

    Y sí, lo que va a salir reforzada va a ser la crisis económica. No lo dudéis.

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  • GRINGO GRINGO 26/05/20 17:47

    Cada vez que le leo me vienen dos pensamientos inevitables, la certeza y claridad de sus argumentos, y lo mal que lo habrá tenido que pasar en el TS, rodeado de tanta carcundia.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 26/05/20 12:00

    Casi nadie discute que en un primer momento, ante la rapidez del brote (las muertes se multiplicaban por 10 cada semana) el Gobierno, que había mostrado hasta entonces una despreocupación alarmante, recurriera a la reclusión: lo hicieron otros gobiernos en situaciones parecidas. A la vista de los resultados, es bastante discutible que la medida extraordinaria tuviera éxito para parar el brote de marzo, que más bien se paró solo, aunque es muy probable que sí haya contribuido a evitar rebrotes. Lo que se discute es el autoritarismo innecesario de algunas medidas concretas: nadie puede justificar impedir viajar en tu coche tú solo; no se entiende que no dejaran ir a la segunda residencia (a recoger comida que al final se estropeó o a apagar la calefacción, por ejemplo) ni siquiera yendo en solitario en tu vehículo; es absurdo prohibir pasear solo; es absurdo restringir los horarios comerciales de farmacias y súper, los únicos que seguían abiertos, porque de esa manera se favoreció la formación de aglomeraciones. En países que también confinaron no se cometieron los excesos más absurdos de nuestro Gobierno y los resultados han sido por el estilo de malos, pero no peores. No podemos estar orgullosos de estar segundos en muertos por habitante tras Bélgica (sin contar Andorra ni San Marino) ni de tener más sanitarios contagiados que nadie en el mundo ni de que su imagen envueltos en bolsas de basura por falta de mejor protección haya dado la vuelta al mundo. El Gobierno se pasó primero de permisivo y luego, al revés, de represivo, tal vez porque las parejas de dos de sus principales figuras se contagiaron en una manifestación que se autorizó irresponsablemente.

    Y lo que se entiende cada vez menos es la prolongación indefinida de las medidas restrictivas. A fin de cuentas, para prolongar el Estado de Alarma hay que obtener la aprobación del Parlamento que, bastante más allá de VOX y PP, parece haberse hartado de la situación. Yo no digo que este calvario sea anticonstitucional, pero sí que es excesivo. Y, siendo legalistas, al Parlamento parece que le pasa lo mismo: si le niega el permiso para una nueva prórroga, el Gobierno tendrá que desistir.

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    • Copito Copito 31/05/20 19:51

      De acuerdo con tus argumentos Jorge.

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/05/20 12:24

      Me alegra leerte. He preguntado por tu ausencia, a otros comentaristas. Si puedes argumentar, estás bien.

      Un abrazo,

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  • Larry2 Larry2 26/05/20 10:29

    Da gusto leer sus artículos Sr Pallin, de fácil comprensión, ordenados, y su justa extensión, agur

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  • MASEGOSO MASEGOSO 26/05/20 09:12

    Sigo, con atención e interés, sus escritos ya que, en ellos, brilla siempre la razón y el buen sentido.

    He comentado poco o muy poco en ellos. Siempre me han parecido razonables, incluso este en que da la razón al TC por impedir la concentración, con vehículos autómoviles y otros, el día 1º de Mayo. Las razones son aceptables.

    ¿El 23 de Mayo no existían los mismo problemas que impidieron la celebración del día 1º del mismo mes?

    La vara de medir del TC es distinta según se trate de trabajadores o fascistas reivindicando su totalitarismo con los mismos medios que los trabajadores. En España la justicia no sólo no lleva los ojos vendados, además esgrime la espada con la derecha.

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  • José Luis53 José Luis53 26/05/20 07:37

    Lo que más me gusta de usted, señoe Martin Pallin, es el sentido común que rezuman sus reflexiones. Mi conclusión personal es que para ser buen jurista - y me atrevería a decir que bueno en cualquier cosa- es imprescindible el sentido común, una virtud que,en nuestros días, brilla escandalosamente por su ausencia.

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  • JJE JJE 26/05/20 00:01

    Habría que recordar también que otros países (el mismo Portugal, por no ir más lejos) con medidas menos estrictas, conminatorias e impositivas, están teniendo resultados bastante mejores que en España.
    Ninguna epidemia se controla sólo con cuarentena o confinamiento. Según la causa, se controla con higiene, saneamiento, medicación, mejora de la salubridad de las viviendas, de los mercados, de la cadena alimentaria...
    Esta epidemia de la civid-19 se maneja con control de casos y de contactos (esto implica test-test-test), higiene de manos y cierta distancia física (1 metro, no dos). El confinamiento exagerado y las mascarillas son factores de más que cuestionable y de cuestionada eficacia, como los números de otros países nos están mostrando a diario. Entre el "0 confinamiento" y el "confinamiento español" exige una variedad de confinamientos inteligentes, sin imposición policial, que están teniendo muchos mejores resultados.

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    • Copito Copito 31/05/20 19:58

      Me parece acertado tu análisis.

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    • Larry2 Larry2 26/05/20 10:35

      No estoy de acuerdo con usted. Aparte de la higiene, y alguna cosa más, la cuarentena ha sido importante para ir avanzando con la pandemia. Que igual no es la solución, o que se ha visto que el sistema sanitario no está bién estructurado, pues habrá que mejorarlo y pensar que ha fallado, pero los empleados sanitarios han dado una vez más el callo. Fijarse en otros paises, pues está bién, pero hay que fijarse para todo, fiscalidad, bienestar de la gente, cooperación con el gobierno de turno en casos importantes, etc. en resumidas cuentas, el confinamiento ha servido para algo. agur

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    • Decrepitus Decrepitus 26/05/20 10:00

      Es mas que evidente,que usted no ha pisado una UCI en su vida,suerte que ha tenido,y deseo que siga teniendo,yo me he pasado 41 años,trabajando en un hospital,y le aseguro,que de no ser,por las medidas de aislamiento,el distanciamiento social (que usted limita a un metro,las gotitas de un estornudo pueden alcanzar 5 metros),y el uso de la mascarilla que a usted le parece innecesario,el número de víctimas mortales habría sido mucho mayor,asi que sólo le pido,por respeto a mis compañeros sanitarios (muchos de los cuales lo han pagado con su vida) y a sus congéneres,respete lo que los científicos recomiendan.
      Un saludo.

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      • irreligionproletaria irreligionproletaria 26/05/20 12:21

        Los científicos que han propuesto/defendido luchar contra la 'enfermedad' en lugar de confinar a los sanos ¿no son científicos? Esperemos la conclusiones reales y pesudodefinitivas de 'esta covid-19'... Cada día, 'nuevas interpretaciones' al respecto.

        De la pandemia se ha 'estudiado/aprendido' especialmente en lo referente a la administración sanitaria pública (dotaciones técnicas, RRHH, hospitales, etc) en todo el Estado, y por consecuencia... calles fantasmas, barrios fantasmas, ciudadanes fantasmas, estados fantasmas... y, ahora ¿qué?... ah! perdón ...el verano, las altas temperaturas, minimizan 'el virus'... llegará el otoño y, con él, nos preparan para 'lo peor' dicen algunos.

        - ¿Qué le provocan los ciudadanos sentados en una terraza, bebiendo cerveza, con la mascarilla de babero y, a cada sorbo, se la ajustan a la boca/nariz?

        - Las playas, la orilla del mar... hablo de agua/tierra/toallas y personas 'duchadas' ¿con mascarilla? ... y, en los 'chiringuitos' ¿de babero?
        En tierras de montaña, ¿hiperventilamos con mascarilla?

        Probablemente, mi ignorancia se manifieste en mi comentario. CAP y Hospital en la rama administrativa (25 años) Las mascarillas, para el personal no sanitario, eran de uso obligado en quirófanos, maxilofacial, IFC/MI, REAs y UVIs, habitaciones con pacientes de riesgo...

        El sentido común, tan aludido/apreciado 'cotidianamente', brilla por su ausencia.

        ¿Considera importante desarrollar el sistema inmunológico de los ciudadanos? ¿escondidos y/o pertrechados de 'útiles' materia prima del billonario negocio de unos cuantos?

        Reitero mi ignoracia, ante su sapiencia, pero sentido común, créame, ese, creo haberlo desarrollado 'algo' en 73 años.

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    • José Luis53 José Luis53 26/05/20 09:44

      Modelo de : 1.- Decir no importa qué sin la más mínima demostración.2.- Aparentar que sabe de lo que habla cuando no tiene ni idea  3.-Mezclar  churras con merinas  al insinuar que Portugal lo ha controlado mejor sin tanto control cuando Portugal no ha necesitado tanto control por un cortejo  de razones varias y 4.-Incurrir en falacias argumentales: efectivamente, esta pandemia no se controla solo con cuarentena pero tampoco se controla sin cuarentena y hay ejemplos palmarios  por todas partes desde Brasil a Gran Bretaña.

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