X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Plaza Pública

Hechos y mitos de la Segunda República

Publicada el 11/04/2021 a las 06:00

Se cumple ahora el 90 aniversario del establecimiento de la Segunda República. Duró menos de ocho años, de los cuales casi tres los vivió en guerra abierta contra el enemigo interior y las potencias del Eje, una vez que las democracias occidentales la abandonaran a su triste destino.

No hay período de la historia de España que haya generado un número comparable de libros e investigaciones. Más de 5.000 títulos para los años de paz, según Eduardo González Calleja. Más de 30.000, cuando menos, para los años de guerra, a tenor de diversas estimaciones.

Sin embargo no existe otro período de la historia de España que despierte hoy en la sociedad española tantas pasiones y tantos malentendidos. Como si los historiadores no hubiésemos cumplido con nuestro deber.

Ello se explica, en mi opinión, por dos factores.

El primero es que ya en su momento el nuevo régimen político levantó grandes controversias. El segundo que quienes se levantaron en armas contra él sintieron desde el primer momento la aguda necesidad de justificar su sublevación. La hicieron con pretextos espurios, que proyectaron después contra sus adversarios.

Las controversias de la época han sido estudiadas exhaustivamente. Con cierta frecuencia en ejercicios de mirada ombliguista. A veces como reflejo de las tensiones contemporáneas en otros países de la Europa occidental. Personalmente me sitúo en la vía de en medio, entre unos y otros. Desde hace más de diez años he tratado de recuperar la importancia y significación de los análisis que en su momento hizo el embajador británico en España sir George Grahame, quizá el más agudo analista extranjero de la época. (Dentro de unos días saldrá a la luz una biografía suya cuya autora ha empeñado muchos años en la labor y, sin todavía conocer el resultado, ya me apresuro a recomendarla a los lectores).

Grahame ofreció al Foreign Office un contrapeso a gran parte de la prensa británica y sus frecuentes intoxicaciones. Ubicó en el centro del análisis las contradicciones entre aquellos republicanos que ponían el énfasis en las reformas políticas, institucionales, culturales, religiosas y educativas y quienes querían forzar el ritmo del cambio económico y social. Unos y otros tenían razón, pero cómo armonizar las disensiones no fue fácil ni en el primer bienio republicano-socialista, ni en la primavera que siguió al bienio de reacción.

Creo que el diagnóstico de Sir George fue correcto. Quienes llegaron al poder en 1931, hace ahora 90 años, tenían ideas bastante claras sobre lo que era preciso hacer.

Partían de la idea de que la Monarquía se había apoyado en una Iglesia dominante, un Ejército desviado de sus cometidos naturales, una aristocracia y una oligarquía egoístas y un Parlamento de pacotilla en el que se alternaban sus representantes.

La Monarquía había dejado a España en la oscuridad y en el atraso, con un inmenso nivel de analfabetismo. Lo que se necesitaba era, pues, arrumbar las viejas cadenas y abrir las puertas a una auténtica regeneración material y moral.

Los cambios del primer bienio (separación entre la Iglesia y el Estado; autonomía de Cataluña; reformas agraria, educativa y del régimen de familia; modificación del arcaico sistema de relaciones laborales, particularmente en el campo, etc.) estaban orientados a promover dicha regeneración. Provocaron una furiosa resistencia entre quienes se veían perjudicados en sus intereses y en su ideología. No tardaron en llegar a una sublime e inequívoca conclusión: la “revolución” era solo cuestión de tiempo y no tardaría en adquirir connotaciones no ya “rojas” sino hipergranates.

Me ha costado bastante trabajo poner en su sitio el entramado de la conspiración que, desde el primer momento, los derrotados empezaron a hilar contra el nuevo régimen. Los más enrabietados nunca quisieron darle una oportunidad. Sus actividades subversivas empezaron a discutirlas el mismo 14 de abril. El problema era que la nueva República no tardó en echar raíces entre unas masas que vieron por primera vez la posibilidad de influir de manera decisiva en la política grande y pequeña, a nivel estatal, regional, provincial y local.

No estaba escrito en los cielos que la República terminase en una guerra civil primero e internacional, por interposición, después. Los fallos fueron humanos, aunque también sistémicos. La conjunción republicano-socialista del primer bienio no tardó en experimentar tensiones rupturistas, pero en septiembre de 1933 fue el presidente de la República, hoy tan ensalzado, en mi opinión un político mediocre, Niceto Alcalá-Zamora, quien retiró su confianza a Manuel Azaña.

Ello llevó a la convocatoria de nuevas elecciones que las izquierdas desunidas no pudieron ganar. Con ello empezó la revancha. La amnistía a los exiliados monárquicos y sublevados del 10 de agosto de 1932 trasladó en la primavera de 1934 el centro de la conspiración a su lugar natural: el interior del sistema.

Mientras los nuevos gobiernos de centro-derecha se dedicaban con afán a limitar, cuando no deshacer, el alcance de las reformas previas, los monárquicos (de las dos ramas) se sintieron con fuerzas para dar un paso al frente: buscar una alianza clandestina con la Italia fascista y comenzar un par de meses después (si es que no lo habían hecho antes) a infiltrar las fuerzas armadas a través de la Unión Militar Española (UME), cuya importancia nada menos que el propio Franco se esforzó en disminuir en todo lo posible.

Todo aquello ocurrió antes de la supermitificada “revolución de octubre”. Fue, sin embargo, un potente catalizador. La subversión en el Ejército se intensificó. ¿El eslogan? Asturias solo habría sido el comienzo. Continuaba la preparación de una delirante “revolución roja” en ciernes y “todos los buenos españoles”, en particular los militares, tenían ante sí el supremo deber de anticiparse a la misma.

A los sucesivos gobiernos de centro-derecha el tema no les preocupó. Si la subversión iba contra las izquierdas, miel sobre hojuelas. Ciertamente, casi todas las memorias de los prohombres del período pasaron con cuidado sobre tales actividades subversivas. No iban dirigidas contra ellos. Leer hoy las memorias de Gil Robles, Lerroux, Chapaprieta, Portela, etc. etc., es para echarse a llorar.

Para mí la clave del período se encuentra en una visita que Don Antonio Goicoechea hizo a Mussolini en octubre de 1935: pidió dinero para seguir sufragando las actividades subversivas, en nombre de la Unión Militar Española y de su propio partido, Renovación Española, en el que el ínclito tribuno Don José Calvo Sotelo ya brillaba con luz propia. Pero, no como si fuera de paso, espetó al Duce (presidente del Gobierno, ministro de la Guerra, de Aeronáutica y de Asuntos Exteriores a la vez) con toda crudeza un mensaje inequívoco: si las izquierdas vuelven al poder, nos sublevamos.

A la vez, un general proto-golpista, Manuel Goded, confirmó al presidente Niceto Alcalá-Zamora un mensaje parecido: el Ejército no podía consentir que el poder fuera a parar a manos de las izquierdas más o menos extremistas. Don Niceto transmitió la “buena nueva” al entonces presidente del Consejo, Joaquín Chapaprieta, quien se la repercutió al ministro de la Guerra, Don José María Gil Robles. Este quitó importancia a la cosa. Don Niceto estimó que la declaración equivalía a una “coacción, cuando no una amenaza” pero, en realidad, se quedó tan tranquilo.

En febrero de 1936 las izquierdas republicanas (no los socialistas, anarquistas o comunistas) llegaron al poder y formaron gobierno. Los monárquicos y el conjunto variopinto de las derechas cedistas aceptaron, encantados, lo que los militares les habían dicho que iban a hacer.

Por supuesto que ninguno pensó que el resultado iba a ser la entronización de Franco.

Lo que antecede está demostrado documentalmente por numerosos autores. Lo que una parte de la clase política, el sistema educativo, diversos medios, las vibrantes redes sociales y el boca a boca transmiten todavía hoy son cosas muy diferentes. Y, naturalmente, los mitos en los que siguen abrevando, dale que te pego, eminentes ya que no siempre respetados políticos, resultan impermeables a las “justificaciones” de la sublevación y de explicación de la guerra civil que propagó la dictadura.

______________

Ángel Viñas es economista e historiador especializado en la Guerra Civil y el franquismo

Publicamos este artículo en abierto gracias a los socios y socias de infoLibre. Sin su apoyo, nuestro proyecto no existiría. Hazte con tu suscripción o regala una haciendo click aquí. La información y el análisis que recibes dependen de ti.

 

Más contenidos sobre este tema




16 Comentarios
  • Chinchirina Chinchirina 15/04/21 19:22

    D. Ángel , muy buen resumen de un acontecer que nos oscureció cincuenta años, y otros cincuenta de espavientos que hemos de sufrir por parte de los proclamados vencedores. Ver una cesión del Congreso, es una viva muestra de la ruindad, falta de educación y desvergüenza de los herederos del franquismo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    2

  • Coronel Barceló Coronel Barceló 14/04/21 11:20

    ¡Magnífico historiador Angel Viñas!
    Su trilogía sobre la República debería ser de obligada lectura.
    .
    ¡¡¡VIVA LA REPUBLICA!!!
    ¡¡¡A por la Tercera!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    4

  • MASEGOSO MASEGOSO 14/04/21 08:26

    Hoy tengo la oportunidad, si lees nuestros comentarios a tus artículos, de agradecerte el trabajo, dedicación y entusiasmo con el que tratas los temas en tus libros sobre ese periodo de nuestros historia que nos ha sido (aún lo sigue siendo) robado por los gobiernos de Adolfo Suárez y sucesivos hasta hoy
    Yo no tengo esperanza, por la edad, de poder acceder a los archivos que, por inoperancia de citados gobiernos siguen sepultados, cuando no destruidos o enajenados por instituciones tediosas, al conocimiento de la ciudadanía que, según la CE 1978, detenta la soberanía nacional.
    Gracias por estar ahí y dedicadnos tu trabajo.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    10

  • paco arbillaga paco arbillaga 14/04/21 07:05



    No te extrañe, maestro Viñas (y gracias por tus escritos), que «Lo que una parte de la clase política, el sistema educativo, diversos medios, las vibrantes redes sociales y el boca a boca transmiten todavía hoy son cosas muy diferentes» a los datos documentados por numerosos autores, entre ellos todos los que tú has aportado.

    Y no es de extrañar, puesto que si hoy día no nos informan, o más exactamente, nos mienten sobre lo que está sucediendo en la actualidad tanto formador de opinión y tantos medios que se llaman a sí mismos de información, con más impunidad y descaro lo hacen cuando nos relatan lo acontecido hace 90 años en la Segunda República, guerra incivil incluida, provocada por la derecha que aún celebra su victoria y goza todavía de los muchos privilegios que se autootorgaron con aquel desastre que provocaron y que aún algunos mantienen la idea de repetirlo (recordemos a quienes querían fusilar a 26 millones de rojos). Osasuna y República Libertaria.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    12

  • Isabelle006# Isabelle006# 12/04/21 01:08

    Un artículo muy valioso, como todos los que escribe. Muchas gracias

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    5

  • Samper Samper 11/04/21 22:02

    Magnífico artículo, no se puede decir mejor con tan pocas palabras

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    8

  • deabajo deabajo 11/04/21 13:07

    Creo que en el análisis de la II República se sigue dando demasiados rodeos para no explicar un elemento fundamental: Y es la manera como un nuevo sistema político que aglutina los anhelos y las esperanzas de la mayoría de la población, dos años después, en 1933, pierde el apoyo de la gran masa trabajadora del campo y de la ciudad, que era la que con más entusiasmo había recibido la llegada de la República.
    Y no hace falta ser demasiado perspicaz (sólo un poco honestos) para ver que la conjunción republicano-socialista se olvidó de las esperanzas de la mayoría de la población una vez que se hicieron con el poder. Voy a poner dos ejemplos que me parecen esenciales y que, de haberse hecho con honestidad la historia hubiera sido otra:
    a) La reforma agraria: Todos los partidos la habían prometido para el día siguiente de ganar las elecciones, pero llegados al poder la aparcaron, decidieron que había que indemnizar a los propietarios, la judicializaron y, a la postre, la enterraron en burocracia y tribunales. Resultado, apenas 12.000 familias de cinco millones accedieron a la tierra. ¿Se puede imaginar nuestra historiografía si en el otoño del 31 se hubiera repartido tierra para los cinco millones de familias, cómo hubiera sido el devenir posterior de la República?
    b) Derechos sindicales y laborales: Aunque Largo Caballero dictó algunas normas que beneficiaron a los trabajadores, hubo una que traicionó claramente la libertad sindical: la Ley de jurados mixtos, que no suponía otra cosa que trasponer a la República los Comités paritarios de Primo de Rivera y, de esa manera, colocar a miles de afiliados a la UGT (minoritaria) en puestos retribuidos, en detrimento de la libertad sindical que propugnaba el entonces sindicato mayoritario, la CNT, que no quería la participación del Estado en las relaciones laborales.
    En definitiva, el bienio republicano-socialista defraudó a una gran masa de la población que vio que las promesas no se cumplían, mientras que la minoría reaccionaria luchó enconadamente contra la República desde el minuto uno y se envalentonó con los gobiernos de Lerroux y de la CEDA, impensables si republicanos y socialistas hubieran cumplido sus promesas.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 3 Respuestas

    0

    13

    • Angel10 Angel10 11/04/21 16:46

      Por supuesto que hay muchas lecturas de lo que pasó en la II República, también se pude recordar, que al conceder el voto a las mujeres, en el mundo rural ese voto fué mayoritario a la derecha por la enorme influencia de la iglesia y los caciques, pero ese voto se recuperó en febrero del 36 con el Frente Popular y ahí fué cuando los conspiradores militares con el apoyo de la iglesia católica la aristocracia terrateniente y los conservadores dieron el golpe

      No acusemos a la República, todos sabemos quien dió el golpe y lo que pasó después. Ningún gobierno es satisfactorio para todos y el de la República tenía que lidiar con los que querían la revolución de forma inmediata desde anarquistas y comunistas hasta los conservadores que no querían que nada cambiara y no olvides que las fuerzas políticas que apoyaban al gobierno republicano eran también muy diversas y con diversos intereses, como corresponde a una sociedad plural y por tanto los gobiernos tenían la obligación de gobernar para todos, al menos para todos los que les apoyaban.

      Se puede cuetionar la velocidad de las refromas

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      0

      4

      • deabajo deabajo 11/04/21 20:38

        Si las mujeres hubieran disfrutado de la tierra y de cierto bienestar no hubieran votado a la derecha por mucho que los curas les indicaran otra cosa, puede que vieran en sus plegarias más posibilidad de acceder a la tierra que con quienes prometían una cosa y hacían lo contrario.
        Y, por favor, no me acuses de desviar responsabilidades sobre el golpe de estado de la carcundia reaccionaria, sé de sobra quién dio el golpe de estado. Yo me refería al fracaso del bienio republicano-socialista.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        0

        6

        • deabajo deabajo 11/04/21 20:39

          Y en la reforma agraria, en el momento que se fijó la indemnización a los propietarios (Niceto Alcalá Zamora, terrateniente cordobés), se sabía cuál iba a ser la velocidad: la marcha atrás.

          Responder

          Denunciar comentario

          0

          5

  • pescador pescador 11/04/21 11:16

    Para entender el enfoque de este artículo, se tenía que tener primero en que sociedad vivimos y esto por desgracia es el principal problema, solo desde esta perspectiva se entiende la situación actual de nuestra ciudadanía que carece de un conocimiento real de nuestra historia y las redes contribuyen a generalizar opiniones en la mayoría de los casos interesadas, ocurren en todos los ámbitos de nuestro entorno, sea político, sanitario, económico etc. una prensa mediatizada y unos tertulianos pesebreros donde impera la zafiedad y la falta de educación, caldo de cultivo para el adocenamiento de las masas que repiten como loros los argumentarios prefabricados de los creadores de opinión , es en mayor escala que aquello de “ Lo dice el parte”, así que pocas cosas cambiaron.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    9

  • Angel10 Angel10 11/04/21 10:40

    ¡Que alguien se lo explique a tanto tonto que siguen diciendo por ahí que Franco se alzó en Santa Cruzada contra la revolución bolchevique!

    Que alguien les explique que Azaña ni siquiera era socialista, era el líder de Izquierda Repúblicana.

    Que alguien les explique que los destrozos del fascismo sobre los cambios políticos, sociales, económicos, educativos que hizo la II República, nos sumieron en un retraso de 50 años respecto a los países de nuestro entorno.

    Que alguien les explique que la honradez y la decencia de las personas y también de las naciones solo pueden basarse sobre la verdad.

    Que alguien les explique que los facciosos, los golpistas y los traidores a la patria, provocaron cientos de miles de compatriotas muertos y gobernaron sobre esa montaña de cadáveres, enriqueciéndose parasitando a esa patria que tanto dicen amar.

    Que alguien les explique que algunas de las mas grandes fortunas españolas actuales se fraguaron sacando beneficio de la guerra, de la postguerra y de la dictadura.

    Que alguien les explique que todas esas cosas no son democráticas, aunque creo que lo saben sobradamente.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    26

  • Republicano1944 Republicano1944 11/04/21 09:04

    Qué poco han cambiado las cosas.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    1

    5

    • AMP AMP 14/04/21 13:34

      Solo han cambiado las formas de hacer, la esencia sigue siendo la misma, y una prueba de ello la perpetraron en febreo del 81.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      1



 
Opinión