Testimonio final

Las últimas semanas de Arcadi Oliveres: "Nunca he sido más feliz"

Arcadi Oliveres se pasó toda la vida queriendo cambiar el mundo y, como casi todos los que lo intentaron, no lo consiguió. A cambio, influyó en la vida de mucha gente para bien. Ahora, cuando un cáncer se lo come por dentro y le ha puesto la cuenta atrás del reloj de su vida en unas pocas semanas, está pudiendo hacer lo que no muchos seres humanos logran: saber, de manera real y directa, que lo que hizo fue muy grande. Su familia ha abierto canales para que la gente lo homenajee y ha sido tal el aluvión de cariño que ha recibido, que Arcadi, enfermo y pasándolo mal, está, según dice, más feliz que nunca.

Economista, activista, maestro y hombre que ha denunciado el mundo al que hemos llegado, Oliveres es una leyenda en Cataluña, una influencia decisiva en la vida de mucha otra gente que sigue batallando contra los elementos del neoliberalismo y, sobre todo, un hombre querido. Como si toda una vida peleando frete a un rival inabordable mereciera la pena de verdad. Ahora, lo que Arcadi nos enseña es que pelear sirve. Siempre. Porque hacer de una sola persona un ser humano mejor ya vale una vida. Él, parece, lo ha hecho con cientos de seres humanos a los que dio una charla, una clase, ayudó o inspiró. Y ahora ellos y ellas se lo están devolviendo. Una borrachera de amor. Justicia social y poética.

Muere el activista y economista Arcadi Oliveres

Muere el activista y economista Arcadi Oliveres

Hablar con un hombre que se muere, cuando eres alguien que piensa ya en la muerte como yo, no es un trago fácil. Más con alguien que, como Arcadi, sabe que el cáncer le va a hacer pasar un mal final, porque uno de sus hijos falleció así y él vivió su dolor. No me imagino qué debe ser ver morir así a un hijo, pero, sobre todo, me maravilla cómo asume Oliveres lo que se le viene sabiendo lo que sabe. Su paz, su alegría, su sensatez y sus ojos, llenos de amor y de esperanza, su sonrisa de alguien que sabe que ha cumplido con lo que tenía que hacer aquí, reconozco que me han dado mucha paz. Siempre guardaré el honor de esta charla. Darle al play y quedarse a escucharle es un privilegio.

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